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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2010

Sigue el secreto bancario

Juan Hdez. Vigueras
Pblico



Hace justo un ao, el 2 de abril de 2009, tena lugar en Londres la tercera cumbre del G-20 para remediar la crisis. Al da siguiente, toda la prensa recoga las declaraciones de los gobernantes diciendo solemnemente que el secreto bancario se haba acabado; era un reconocimiento pblico del papel decisivo jugado por los parasos fiscales en el colapso financiero. Pero en el comunicado oficial, aquella frase era una mera declaracin de intenciones, hurfana de medidas concretas para acabar de verdad con la opacidad de las operaciones transnacionales de la banca y las finanzas.

Con el respaldo del G-20, la mxima autoridad en la materia, la OCDE, publicaba una hojita (as la ha calificado su secretario general) pomposamente denominada informe de progreso que recoga una cudruple lista de jurisdicciones fiscales para disimular una nueva relacin oficial de parasos fiscales que dejaba fuera a las Islas de Man y de Jersey, sin precisar el criterio aplicado. Y las ediciones posteriores la han ido reduciendo hasta dejarla con 12 micropases a fecha 24 de marzo de 2010; y excluyendo de esa relacin oficial a Las Caimn, Suiza, Liechtenstein, Gibraltar, Mnaco o Andorra, aunque sigan asociados al blanqueo de capitales y al fraude fiscal y conserven intacto el atractivo de su secreto bancario.

Paradjicamente, aquellas rotundas declaraciones gubernamentales contra los parasos fiscales ocultaban el abandono de la definicin clara que estableca el proyecto multilateral de la OCDE del ao 2000, aunque tambin era incompleta aquella primera lista de pases y territorios as catalogados; un programa que no haba logrado el objetivo de suprimirlos por la oposicin de los neoconservadores del presidente Bush. El G-20 en Londres respald el nuevo criterio definitorio de la OCDE que legalmente vaciaba de contenido la expresin paraso fiscal, reduciendo la cuestin al cumplimiento por las jurisdicciones, pases y territorios autnomos de los llamados estndares fiscales internacionales, una expresin que esconde una simple regla para dejar de ser considerado como tal: basta la firma de doce convenios bilaterales para el intercambio de informacin tributaria a peticin de parte. El modelo de convenio que se suscribe no obliga a suprimir el secreto bancario ni a modificar la legislacin propia, y solamente obliga a dar esa informacin cuando lo pide la otra parte justificadamente, es decir, no automticamente sino a solicitud de un juez o en una investigacin oficial.

Das antes de ese acuerdo del G-20,Suiza haba captado su alcance. En nombre de la Presidencia Federal Helvtica, el ministro de Finanzas, Hans Rudolf Merz, haca una breve declaracin oficial asegurando que el Gobierno haba decidido adoptar plenamente el estndar de la OCDE para la asistencia administrativa en materia tributaria; aseguraba que el Gobierno permitira el intercambio de informacin con otros pases en casos individuales en los que se plantearan requerimientos justificados. Pero como haba algunas dudas entre el pblico en general sobre lo que esto significa y a menudo omos que se pregunta si el secreto bancario se abolir, declaraba tajantemente que el Gobierno sigue plenamente comprometido con el secreto bancario. El secreto bancario es un aspecto de una adecuada proteccin de nuestro temor particular y est inserto slidamente en nuestro sistema bancario y goza de salvaguardias en nuestra Constitucin y en numerosas leyes. Esta proteccin contina para todos los contribuyentes residentes en Suiza. La ley no se modificar. Las autoridades fiscales suizas todava no tienen acceso a los datos de los clientes. No habr fisgoneo en las cuentas suizas.

Por si quedaban dudas, a comienzos de 2010 el Tribunal Administrativo Federal de Suiza declaraba que el secreto bancario haba sido violado por la Autoridad de Supervisin Financiera, FINMA, abusando de su poder al ordenar al banco USB que suministrara a EEUU informacin sobre 225 clientes defraudadores, en aplicacin del acuerdo poltico alcanzado para poner fin al litigio con el fisco estadounidense y desencadenado en 2008 por una investigacin del Senado. Haba fracasado la presin diplomtica exterior.
Por tanto, ante esta regulacin internacional, la lucha de verdad contra los parasos fiscales en Europa tiene que plantear la revisin de la poltica de la Unin, que mantiene convenios de libre comercio y el libre movimiento de fondos con todos esos microestados de su entorno, a pesar de que son notorios refugios del dinero de la evasin fiscal y de los negocios sucios de la droga y de la corrupcin poltica o corporativa. Y en el plano interno, est clara la inoperancia de las declaraciones nominalistas, parlamentarias o gubernamentales, contra los parasos fiscales que no vayan acompaadas de medidas efectivas contra las prcticas bancarias. Por ejemplo, requiriendo una mayor informacin ordinaria sobre la banca e incluso la supresin de las filiales y entidades de bancos y cajas de ahorro y de los grupos empresariales en Jersey, las Caimn y dems territorios, donde carecen de actividad comercial local y son meras sociedades instrumentales para planificar el fraude fiscal en Espaa, el refugio de los millones de la corrupcin o el blanqueo del dinero sucio. Una peticin documentada que hicimos en 2005 los grupos de Attac en Espaa al Ministerio de Economa y Hacienda con el aval de 4.000 firmas. Eso s seran medidas eficaces para superar el dficit presupuestario actual.

Juan Hdez. Vigueras es doctor en Derecho. Autor de Al rescate de los parasos fiscales. La cortina de humo del G-20.

http://blogs.publico.es/dominiopublico/1931/sigue-el-secreto-bancario/



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