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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2010

Silvio Rodrguez y su Segunda Cita con los enanos

M. H. Lagarde
Cambiosencuba.blogspot


A Silvio, nadie lo dude, se le sigue escuchando bien quedo cuando habla. Especialmente los delimitadores de la independencia a quienes, por lo visto, ms que su inagotable talento, les molesta que el cantautor persista en la necedad de querer morirse como vivi y no, como muchos otros han escogido, como un renegado.

Su Segunda Cita, el ltimo disco del trovador, les ha cado en la cabeza como un cubo de agua fra. Entre otras razones, porque su presentacin ha coincidido con la ltima campaa meditica contra Cuba a la que se han prestado gustosos algunos intelectuales de ambiguas reflexiones mercachifles, u otros desahuciados por el mercado, dispuestos estampar su rbrica en cualquier misiva siempre que el papeleo les ofrezca algo de notoriedad.

A raz de la presentacin de Segunda Cita, que tuvo lugar en la Casa de las Amricas, en La Habana, no faltaron medios de prensa -que no necesitan la muerte voluntaria de ningn huelguista, (les viene bien cualquier pretexto), para atacar a la Revolucin cubana-, que intentaron tratar de sumar, manipulacin mediante, la voz del poeta al coro de plaideras y arrepentidos que hoy se rasgan dramticamente las camisas.

Si letras como Sea seora, leda por el trovador en la conferencia de prensa que ofreci en su ltima cita con su pblico, ha provocado el berrinche de los correligionarios de quienes otras veces han deseado arrastrarlo sobre rocas, arrancarle la lengua y el badajo, por aquello de:

Hgase libre lo que fue deber.
Profundcese el surco de la huella;
reverdzcanse sol, luna y estrellas
en esta tierra que me vio nacer.
A desencanto, opngase deseo.

Superen la erre de revolucin.
Restauren lo decrpito que veo,
pero djenme el brazo de Maceo
y, para conducirlo, su razn

.no s qu pasar cuando, a la velocidad de las nuevas tecnologas, se diseminen por el mundo los 12 track que conforman su ltima entrega.

Sus mejores crticos, esos a los que la poesa les provoca clicos, pronto descubrirn que en su ms reciente CD, Silvio, a pesar del paso del tiempo -que en su caso, por cierto, no parece resultar nada implacable-, sigue siendo el pensador irreverente de siempre que, convocatorias de ngeles y criaturas mitolgicas aparte, no ha dejado nunca de tomarle el pulso a la terrenal realidad que lo circunda, sean cuales sean sus circunstancias.

El poeta que sabe que:

Por aqu abajo huelgan las maravillas,
la costumbre deserta de la piedad.
Reina la pesadilla como suprema divinidad.
Ego, fama y dinero, s,
bendita trinidad.
()
Las redes tejen sueos para subastas;
la sangre ajena es un efecto especial.
La dignidad se gasta
como la piedra filosofal.
El lucro y la codicia, s,
forman la patronal.

Y que, en el tono del ms puro son cubano, descubre en alta voz lo que le pidi a la patrona en la ermita: que nos libere del bloqueo y de los trogloditas; que las salidas y las entradas sean expeditas; para que la existencia de los hijos sea bonita; y que opinar deje de ser jugar con dinamita; para evitar, de ese modo, que las alas no se nos vuelvan herrajes y tengamos que volver a hacer el viaje a la semilla del maestro.

Est dems decir que el antiguo nuevo trovador no ser aplaudido -y es lgico-, por quienes lo convocan a tomar partido, en el mejor de los casos, por la desesperanza.

Ya lo dije antes, a los llamados disidentes, en realidad asalariados del pensamiento oficial del imperio, no les gusta que le tomen la palabra, y mucho menos, desde posiciones revolucionarias e independendistas.

Si nada menos que ese genio que es Silvio Rodrguez se pone a cantar por ah, lo que segn dicen sus crticos que en la Cuba reprimida y sin libertad de expresin, ni siquiera se puede mencionar, de qu van a vivir entonces esos liliputienses de la mediocridad.

Fuente: http://cambiosencuba.blogspot.com/2010/04/silvio-rodriguez-y-su-segunda-cita-con.html


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