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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2010

Ya basta de feminismo de clase media

Carrie Hamilton
The Guardian

El feminismo acadmico urbano, obsesionado con el arbolito de los cabarets y las revistas de pornografa para caballeros, es incapaz de ver el bosque.


El reciente documental de la BBC Madres, emitido en cuatro partes, fue suficiente para hacer llorar de desasosiego a cualquier feminista experimentada. Luego de la primera emisin de rigor sobre las feministas clebres de la segunda ola, y del espanto en la segunda semana con las madres consumistas post-feministas, ansiaba ver el final. Las activistas prometieron celebrar el resurgimiento del activismo feminista en la Inglaterra de hoy. Es muy desafortunado que este nuevo feminismo slo aparezca como un pequeo grupo de mujeres londinenses que atrajeron la atencin de los medios durante los ltimos aos con una nica consigna: la violencia contra las mujeres.

A lo largo y ancho del planeta no es posible encontrar feminista alguna que no se haya indignado por la violencia sexual y domstica, y tambin por la aplastante evidencia de la complicidad de los gobiernos y de los sistemas policiales y judiciales, que perpetan la violencia y protegen a los perpetradores. Es correcto que la violencia contra las mujeres sea la mayor preocupacin de los movimientos feministas. Sin embargo, este grave problema no puede ser entendido -ni afrontado- sin ponerlo en relacin con otras formas de violencia o de opresin, como el racismo, las leyes que restringen el trabajo y la migracin, y la pobreza. Pero los grupos caracterizados como activistas - Object y London Feminist Networ k   an reflexionan sobre la violencia ejercida sobre las mujeres principalmente de manera aislada. Tienen miles de cosas que decir sobre la forma en que los medios convierten a las mujeres en objetos pero, extraamente, poco que decir sobre el consumismo o el capitalismo.

Los temas preferidos de estas organizaciones parecen ser los cabarets, la pornografa, las revistas porno para caballeros y la industria del sexo en general. Esto es parte de una tendencia creciente del feminismo de clase media: los Feminist writers y los bloggers can't seem to get enough de prostitucin y pornografa. Pero, para la mayora de las mujeres no son stos los temas ms importantes. Por qu una trabajadora del sexo encarna mejor el sexismo que una mujer profesional competente a la que se le niega la promocin frente a un colega varn y ms joven? O que una jovencita que no recibe la educacin que merece porque su familia es demasiado pobre para jugar la postcode lottery [esta expresin naci para referir a la imposibilidad de acceder al tratamiento de HIV por parte de las familias pobres, y significa que el lugar en el que se vive determina la calidad y el acceso a la atencin de la salud. n.T] o para pagar las matrculas? O que una mujer inmigrante que tiene a su hijo encerrado en un centro de detencin?

Los problemas serios de violencia contra de las mujeres, y la opresin sexista en general, resultan groseramente simplificados cuando se los asocia constantemente con la industria del sexo. Las campaas feministas para eliminar el trabajo sexual bajo el lema de que es lo mismo que la violencia en contra de las mujeres no son slo malas para las trabajadoras del sexo a las que desean proteger; son tambin mala cosa para el feminismo.

Centrar la atencin en la violencia machista ejercida sobre las mujeres es malo para el feminismo porque coloca a las mujeres ante todo en posicin de vctimas, mientras otorga poder a la polica masculina y a los polticos para que nos protejan de los hombres malos. Nos retrotrae al modelo agotado de dos gneros opuestos: hombre-masculino-agresivo contra mujer-femenino-pasivo. Esto no estorba al anlisis y por eso mismo, impide una oposicin poltica efectiva- de la manera en que la violencia contra de las mujeres se relaciona con otras formas de violencia que sufren mujeres (y hombres). Pero, ante todo, es malo para el feminismo porque define las experiencias femeninas de sexo y sexualidad exclusivamente en trminos de temor y peligro, reservando a los hombres el terreno privilegiado del deseo y el placer.

En los ltimos 25 aos, todos los que estuvimos cerca percibimos los ecos de los debates feministas sobre las guerras al sexo de los 80. Lo ms deprimente sobre esta repetida historia es que los grupos como Object y LFN ignoran la riqueza de la teora feminista de la representacin, del deseo y la sexualidad, y tambin los estudios sobre las intersecciones entre sexismo, racismo y clase que se vienen realizando desde hace algunas dcadas. Pero la responsabilidad por esta falta de reflexin terica no puede ser imputada nicamente a las activistas. Tiene que ser compartida por las feministas acadmicas, muchas de las cuales abandonaron la esfera pblica del debate poltico y del activismo en los ltimos aos. Esto tambin es malo para el feminismo.

Un retorno del dilogo entre el feminismo acadmico y el activismo podra ayudarnos a entender por qu tantas mujeres jvenes de hoy se sienten atradas por las formas de feminismo que enfatizan la violencia masculina sobre las mujeres, antes que cualquier otra forma de sexismo. Otras personas han observado que los actuales grupos de feministas jvenes en Inglaterra estn compuestos por mujeres predominantemente blancas, de clase media y universitarias. Por qu esas mujeres privilegiadas se encuentran atradas por un movimiento que las pone en primer lugar y fundamentalmente como vctimas del patriarcado?

Afortunadamente hay muchsimas otras feministas, procedentes de generaciones e historias distintas, que buscan los lazos entre la violencia contra de las mujeres y otras opresiones. Un grupo de ellas ha redactado recientemente un Manifiesto para un Feminismo del siglo XXI , en el que destacan la explotacin de las mujeres en todos los mbitos del mercado laboral, y no slo en la industria del sexo, y reconocen que la sexualizacin de la sociedad es parte del capitalismo consumista de hoy. ste es el tipo de feminismo cuyo renacer necesitamos hoy.

Carrie Hamilton es una activista feminista britnica, profesora en la Escuela de Artes de la Universidad Roehampton en Londres, en donde es directora del Centre for Research in Sex, Gender and Sexuality (SeGS).

Traduccin para www.sinpermiso,info : Mara Julia Bertomeu

Tomado de: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3225



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