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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2010

La tercera etapa de la Gran Crisis: Grecia est en todas partes

Michael R. Krtke
Freitag


A la sombra de la crisis financiera, florece sobre todo en Europa el negocio con la deuda pblica. Pues los Estados son los mejores deudores que le quepa desear a un acreedor.

A la crisis bancaria y financiera no tard en seguir, como era previsible, la crisis econmica mundial. Y a ambas viene a sumarse ahora la crisis de las finanzas pblicas, tercera etapa de la Gran Crisis. Deuda, culpa y expiacin, una lucha pugnaz: los ciudadanos de a pie deben subvenir al generoso rescate de los bancos. Las deudas pblicas aceleradamente acrecidas se usan a modo de varapalo para inculcar esta lgica. Algunos pequeos pueblos los islandeses en el Norte, los griegos en el Sur se avilantan a resistir el absurdo dominante y se niegan a pagar por la crisis. De la noche a la maana, las deudas de terceros se han convertido en problema de todos.

De acuerdo con las ltimas cifras del FMI, cinco de los Estados del G-8 tienen una deuda pblica superior al 100% del PIB, con Japn (200%) a la cabeza. Alemania y Canad se hallan hasta ahora por debajo del umbral del 100%; los miembros de la EU Espaa, Portugal, Italia y Grecia, rayanos en, o aun por encima de, ese lmite. Nunca antes en tiempos de paz haba subido de manera tan extrema la deuda pblica en los pases capitalistas desarrollados como ha ocurrido desde el comienzo de la crisis financiera mundial a finales de 2007.

Slo en 2009, los ttulos de obligaciones emitidos por la Repblica Federal Alemana crecieron hasta alcanzar la cifra de 1 billn 692 mil millones de euros. Slo en 1995 cuando de verdad se hicieron sentir por primera vez los costes de la reunificacin haba sido mayor el salto de la deuda pblica alemana. En los pases de la OCDE, el nivel promedio de las deudas pblicas ha llegado a alcanzar entretanto un 80% del PIB, y en pocos aos podra llegar a rebasar de manera generalizada la marca del 100%. Grecia est en todas partes.

Ms de 8 billones de euros

Los economistas se hallan inveteradamente divididos en materia de deuda pblica. Un Estado que contrae demasiado poca deuda pblica, malbarata el futuro; un Estado con demasiados acreedores, arruina la economa nacional. En Alemania, como en todos los pases gobernados por neoliberales, impera de concierto el dogma, segn el cual las deudas pblicas son un mal en y por s mismas, llevan a la inflacin, a una fiscalidad exorbitante y a la bancarrota del Estado. Se intenta hacer olvidar, contando para ello con todo el poder de los medios de comunicacin, la conexin entre crisis financiera, rescate bancario y explosin de la deuda pblica. En cambio, se entona la cantilena del ahorro y los recortes con el estribillo del Estado social incosteable.

No hay razn para el pnico. Ningn Estado europeo tiene que ir a la quiebra. Tampoco los griegos deben devolver esos casi 300 mil millones de euros (cerca de un 130% de su PIB), sino que deben limitarse a la refinanciacin regular, esto es: a ir substituyendo regularmente las viejas deudas por deuda nueva. Propiamente, eso no debera representar el menor problema. El Estado, dotado de monopolio fiscal y monetario, es con diferencia el mejor deudor. A diferencia de los grandes bancos, slo puede quebrar cuando toda la economa nacional est arruinada. Pero, a pesar de la crisis, eso no puede ocurrir en ningn lugar de la Unin Europea.

Por doquiera crecen las deudas de los Estados, cada vez se coloca ms deuda pblica en unos mercados financieros, por lo general, vidos de comprarla, incluso con ganancias de cotizacin, porque los emprstitos ofrecidos estn, y por mucho, sobresuscritos. Ni siquiera Grecia tuvo problemas a comienzos de ao para colocar en los mercados financieros el triple de deuda. En el conjunto de la UE, se emitieron en 2008 ms de 650 mil millones de euros de deuda pblica; en 2009 fueron ya ms de 900 mil millones, y en 2010, segn las estimaciones ms prudentes, se rebasar el 1,1 billn de euros. El conjunto de los Estados de la UE tienen ya ms de 8 billones de euros inscritos el Debe. Los EEUU vienen a acompaarnos con ms de 2,3 billones de dlares de deuda pblica fresca. El negocio con los ttulos de deuda pblica florece como nunca. Por qu, pues, la inquietud en los mercados financieros? A qu la repentina preocupacin por las deudas de Grecia, Italia, Espaa, Portugal o Irlanda? De qu el miedo a una bancarrota pblica en la que, manifiestamente, los mercados financieros creen menos que nadie? Ahora como antes, los paquetes de deuda pblica griega, espaola y portuguesa se compran como panecillos recin salidos del horno, son tan deseados como los ttulos pblicos alemanes. Naturalmente, con jugosos cargos por riesgo, lo que hace harto ms rentable el negocio con esos paquetes.

La deuda pblica es ms vieja que el capitalismo moderno. La bancarrota del Estado fue otrora antes del descubrimiento del dficit pblico permanente un medio bien probado del que se servan los gobernantes para someter a sus acreedores, quienes se desquitaban con intereses exorbitantes. En nuestros das, la falsaria demagogia sobre peligros de bancarrota pblica es un medio sumamente efectivo de someter a gobiernos, y a pueblos y naciones pretendidamente soberanos, a los intereses de los mercados financieros. Si el crdito de un Estado llega a ponerse efectivamente en duda, eso sirve sobre todo a los acreedores; y hoy en da, y por regla general, los acreedores no son otros Estados, sino inversores privados, bancos, compaas aseguradoras y fondos. Una parte considerable de la riqueza de una nacin va a parar a sus bolsillos.

Las meras tasas de dficit y deuda pblica dicen poco sobre el riesgo deudor efectivo. Obviamente, los legos en economa que forman la clase poltica adoran esas tasas, porque desvan la atencin respecto de las verdaderas debilidades de la economa nacional (por ejemplo, la extrema dependencia en que se halla Alemania de sus exportaciones). Tambin se simplifican de muy buen grado los tipos de inters, la relacin entre los ingresos fiscales anuales y los intereses pagaderos anualmente de la deuda pblica. Cuando, como en Grecia, los ingresos fiscales dan poco de s (porque las elites apenas pagan impuestos, la crisis econmica reduce la recaudacin fiscal y las cargas de los intereses son disparadas al alza por especuladores y agencias de calificacin del riego), entonces los tipos de inters suben rpidamente hasta el 30 o el 40 por ciento. Cuando eso ocurre, es decir, cuando el servicio de la deuda genera un desgarrn en el presupuesto pblico, el pas afectado cae, efectivamente, en la trampa deudora. Para evitarlo, hay que reducir la carga de los intereses. Una comunidad como la formada por los euro-pases podra lograr eso de la manera ms sencilla, robusteciendo la credibilidad de un miembro como Grecia sin necesidad de cargar con un solo cntimo de su deuda pblica. Con eso se desharan todas las necedades populistas de Merkel y compaa.

Fueron y siguen siendo los bancos por lo pronto, los europeos los compradores de deuda pblica griega, los tenedores de la misma y los principales responsables de su crisis financiera: aseguradoras e institutos bancarios franceses, suizos y alemanes son los principales acreedores; les siguen a mucha distancia bancos britnicos y estadounidenses. Los bancos portugueses poseen casi tanta deuda pblica griega como los norteamericanos.

Despejar con inflacin?

No ofrece duda: los dficits pblicos pueden enjugarse con una vigorosa inflacin que desvalorice los ttulos de deuda y reduzca los intereses nominales que el Estado tiene que pagar por esos ttulos. Pero para ser de ayuda a corto plazo, la inflacin tendra que correr al galope. A pesar de una deuda pblica creciente a escala planetaria, eso es ahora prcticamente imposible, pues, dado que existen sobrecapacidades estructurales en prcticamente todas las ramas de la economa, los precios apenas pueden levantar cabeza. Por ahora, el impulsor de los precios es el Estado, e impulsoras de precios son tambin algunas grandes corporaciones empresariales capaces de controlar la energa y los recursos: eso no basta para una hiperinflacin.

Qu salida queda? Pues, por una vez y para variar, por qu no proceder con buen juicio, en vez de con celo dogmtico y querencias populistas? Sin necesidad de hacerse con un solo cntimo de deuda pblica griega, se podra ayudar a los griegos de manera sencilla y efectiva. Por ejemplo, con eurobonos o crditos del Banco Central Europeo (BCE). Ahora mismo, bastara con agarrarse a la regla extraordinaria que permite a los bancos centrales de la eurozona aceptar deuda pblica y obligaciones de Grecia y de otros pases.

Para hacer evitables en el futuro las crisis de este tipo, tendra ms sentido cambiar las reglas. No tiene ninguna lgica econmica que los estatutos del BCE le prohban comprar y tener deuda pblica de los pases miembros de la eurozona. Conforme a esta regla absurda, el BCE ha inundado en los pasados meses a los bancos europeos con crditos baratos, negndose, al propio tiempo, a sostener con crditos a los Estados miembros. Lo que ha ocurrido, en cambio, es que los bancos europeos y para empezar, los alemanes han tomado prstamos a intereses nfimos del BCE para, a su vez, ofrecerlos como prstamos al Estado griego a tipos de inters elevadsimos. Bonito negocio. Ackerman [1] y compaa estn fascinados.

No se trata slo de necedad; la cosa tiene mtodo. Con el miedo a la bancarrota pblica y a la amenaza de un caos monetario en caso de cada del euro, se promueven ulteriores reformas neoliberales. En Espaa, Italia, Portugal, en Gran Bretaa; por doquiera est a la orden del da la jubilacin a los 67 aos. Por doquiera tienen que vrselas los ciudadanos de a pi no los propietarios de capital y de patrimonio con drsticas subidas de impuestos. Por doquiera se recortan los servicios pblicos, por doquiera se reduce el sector pblico. Impulsada ahora por la situacin de pretendida emergencia financiera del Estado, se avanza irresponsablemente en la privatizacin de la propiedad pblica. Los griegos son masacrados, los portugueses, achicharrados; se afilan con celo digno de mejor causa los cuchillos contra Espaa. De te fabula narratur.

NOTA T.:
[1] Josef Ackermann es el presidente ejecutivo de la Deutsche Bank, el principal banco privado alemn.

Michael R. Krtke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de poltica econmica y derecho fiscal en la Universidad de msterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y catedrtico de economa poltica y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.

Fuente: http://www.freitag.de/politik/1013-griechenland-bankenkrise-staatsschulden
Traduccin para www.sinpermiso.info: Amaranta Sss


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