Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2010

Las belicosas amenazas de Israel contra Irn
Sujetadme!

Uri Avnery
Counterpunch

Traducido para Rebelin por LB


La expresin "Sujetadme!" forma parte del folklore israel. Nos retrotrae a nuestra infancia.

Cuando un nio se pelea con un chico ms grande y ms fuerte, finge que va a atacarlo mientras grita a los espectadores: "Sujetadme o lo mato!"

Israel est ahora en una situacin similar. Hacemos como que vamos a atacar a Irn en cualquier momento y le gritamos al mundo entero: "Contenednos, o si no..."

Y el mundo entero, en efecto, nos contiene.

Es peligroso profetizar en estos temas, sobre todo cuando las personas implicadas ni son todas sabias ni estn todas cuerdas. Sin embargo, estoy dispuesto a afirmar esto: no hay posibilidad alguna de que el gobierno de Israel enve a su aviacin a atacar a Irn.

No voy a entrar en cuestiones militares. Es realmente nuestra fuerza area capaz de ejecutar una operacin de semejante envergadura? Son las circunstancias de hoy similares a las que prevalecan hace 28 aos, cuando los israeles destruyeron con xito el reactor iraqu? Es en absoluto posible para nosotros eliminar el esfuerzo nuclear iran, cuando sus instalaciones se encuentran dispersas a lo largo y ancho de todo el enorme pas y enterradas profundamente?

Quiero centrarme en otro aspecto: es un ataque como se polticamente factible? Cules seran las consecuencias?

En primer lugar, establezcamos una regla bsica de la realidad israel: el Estado de Israel no puede iniciar una operacin militar a gran escala sin el consentimiento de Estados Unidos.

Israel depende de los EE.UU. en casi todos los aspectos, pero en ningn mbito es ms dependiente que en el militar.

Los aviones que deben ejecutar la misin nos los suministraron los EE.UU. Su eficacia depende de un flujo constante de piezas de repuesto procedentes de EEUU. Un ataque [contra objetivos situados a una distancia tan grande] requerira necesariamente el reabastecimiento areo mediante aviones cisterna de fabricacin estadounidense.

Lo mismo cabe decir de casi todo el material blico de nuestro ejrcito, as como del dinero necesario para su adquisicin. Todo viene de EEUU.

En 1956 Israel se fue a la guerra sin el consentimiento de Estados Unidos. Ben-Gurin pens que bastaba con su acuerdo con el Reino Unido y Francia. Se equivoc de cabo a rabo. Cien horas despus de proclamar que el "Tercer Reino de Israel" haba nacido, anunci con voz quebrada que se dispona a evacuar todos los territorios recin conquistados. El presidente Dwight Eisenhower, junto con su colega sovitico, haba presentado un ultimtum que signific el final de la aventura.

Desde entonces Israel no ha iniciado una sola guerra sin el acuerdo de Washington. En vsperas de la Guerra de los Seis Das un emisario especial fue enviado a los EE.UU. para asegurarse de que efectivamente se contaba con el beneplcito estadounidense. Apenas regres con una respuesta afirmativa se emiti la orden de ataque.

En vsperas de la Primera Guerra del Lbano el ministro de Defensa Ariel Sharon corri a Washington para obtener el consentimiento de Estados Unidos. Se reuni con el Secretario de Estado Alexander Haig, quien mostr su conformidad pero slo a condicin de que hubiera una clara provocacin. Pocos das despus se produjo un atentado contra la vida del embajador israel en Londres y la guerra estall.

Las ofensivas del ejrcito israel contra Hizbul ("Segunda Guerra del Lbano) y Hams ("Plomo Fundido") fueron posibles debido a que se presentaron como parte de la campaa estadounidense contra el "radicalismo islmico".

Aparentemente, eso tambin es vlido para un ataque contra Irn. Pero no lo es.

La razn es que un ataque israel contra Irn provocara un desastre militar, poltico y econmico para los Estados Unidos de Amrica.

Dado que tambin los iranes saben que Israel no podra atacar sin el consentimiento de Estados Unidos, reaccionaran en consecuencia.

Como ya he escrito antes aqu, una simple mirada al mapa basta para saber cul sera la reaccin inmediata. El Estrecho de Ormuz, situado a la entrada del Golfo Prsico (o Arbigo) y por cuyas aguas transita una enorme parte de los flujos mundiales de crudo, se cerrara al instante. Los efectos de tal medida sacudiran la economa internacional, desde los EE.UU. y Europa hasta China y Japn. Los precios se dispararan hasta las nubes. Los pases que apenas haban empezado a recuperarse de la crisis econmica mundial se hundiran en un abismo de miseria, desempleo, disturbios y bancarrotas.

El Estrecho solo se podra abrir mediante una operacin militar sobre el terreno. Los EE.UU. simplemente no tienen tropas de reserva para una accin semejante (incluso si el pblico estadounidense estuviera listo para aceptar otra guerra, mucho ms difcil incluso que las de Iraq y Afganistn). Es incluso dudoso que los EE.UU. pudieran ayudar a Israel a defenderse contra el inevitable contraataque de los misiles iranes.

El ataque israel contra un pas islmico central unira a todo el mundo islmico, incluida la totalidad del mundo rabe. Los EE.UU. se han pasado los ltimos aos trabajando denodadamente para forjar una coalicin de Estados rabes moderados (es decir, de pases gobernados por dictadores sostenidos por los EE.UU.) en contra de los Estados "radicales". Este club comenzara a desintegrarse inmediatamente. Ningn lder rabe sera capaz de mantenerse al margen viendo a su pueblo salir en masa a las calles para manifestarse.

Todo esto es evidente para cualquier persona con conocimientos, y ms an para los dirigentes civiles y militares estadounidenses. Secretarios, generales y almirantes han sido enviados a Israel para dejar este punto claro a nuestros dirigentes en un lenguaje comprensible hasta para los nios de guardera: No! Lo! La! Niet!

Entonces, por qu la opcin militar no se ha retirado de la mesa?

Porque a los EE.UU. y a Israel les gusta que siga ah.

A los EE.UU. le gusta hacer creer que slo a duras penas pueden contener al feroz Rottweiler israel. Esto pone presin sobre las dems potencias para que acepten sanciones contra Irn. Si usted no las acepta el perro asesino podra saltar fuera de control. Piense en las consecuencias!

Qu sanciones? Desde hace algn tiempo esta terrible palabra -"sanciones"- viene acosando a todo el mundo en el escenario internacional. Dicen que van a ser impuestas "en semanas". Pero cuando se indaga qu significan exactamente, uno se da cuenta de que en esta historia de las sanciones hay mucho humo y muy poco fuego. Algunos comandantes de la Guardia Revolucionaria pueden verse afectados, se puede infligir algn dao marginal a la economa iran. Las "sanciones paralizantes" han desaparecido porque no haba ninguna posibilidad de que Rusia y China las aceptaran. Ambos pases hacen muy buenos negocios con Irn.

Adems hay muy pocas posibilidades de que las sanciones consiguieran detener la produccin de la bomba, ni siquiera reducir el ritmo de su adquisicin. Desde el punto de vista de los ayatols, el esfuerzo por conseguir la bomba es el imperativo prioritario de la defensa nacional, pues slo un pas con armas nucleares es inmune a los ataques estadounidenses. A la vista de las reiteradas amenazas de los voceros estadounidenses para derrocar a su rgimen, ningn gobierno iran podra actuar de otra forma. Tanto ms cuanto que durante los ltimo siglos los estadounidenses y britnicos han hecho en repetidas ocasiones exactamente eso. Los desmentidos iranes son protocolarios. Segn todos los informes, incluso los ms acrrimos opositores iranes de Mahmud Ahmadinejad apoyan la consecucin de la bomba y se uniran a l en caso de ataque.

En este sentido el liderazgo israel tiene razn: nada detendr el esfuerzo de Irn para obtener una bomba nuclear excepto el uso masivo de la fuerza militar. Las sanciones son distracciones pueriles. La administracin estadounidense est hablando de ellas en trminos resplandecientes con el fin de encubrir el hecho de que incluso los poderosos Estados Unidos son incapaces de detener la bomba iran.

Cuando Netanyahu & Co. critican la incapacidad de los lderes estadounidenses para actuar contra Irn, stos responden con la misma moneda: tampoco ustedes estn siendo serios.

Y, en efecto, cmo de serios estn siendo nuestros lderes en este asunto? Han convencido a la opinin pblica israel de que sta es una cuestin de vida o muerte. Irn est dirigido por un loco, un nuevo Hitler, un antisemita enfermo, un obsesivo negador del Holocausto. Si una bomba nuclear cayera en sus manos no dudara un instante en arrojarla sobre Tel Aviv y Dimona. Con esta espada pendiendo sobre nuestras cabezas no es momento para asuntos triviales como el problema palestino y la ocupacin. Todo el que plantea la cuestin palestina en una reunin con nuestros dirigentes es interrumpido inmediatamente: Olvdese de esas zarandajas, hablemos de la bomba iran!

Sin embargo Obama y su gente le dan la vuelta al argumento: si se trata de un peligro existencial, dicen, por favor, extraigan las conclusiones. Si este asunto pone en peligro la existencia misma de Israel, sacrifiquen los asentamientos de Cisjordania en ese altar. Acepten la oferta de paz de la Liga rabe, hagan la paz con los palestinos tan pronto como sea posible. Eso har ms confortable nuestra posicin en Iraq y Afganistn y liberar a nuestras tropas. Adems Irn ya no tendra ningn pretexto para la guerra con Israel. Las masas del mundo rabe ya no la apoyaran.

Y la conclusin: si un nuevo barrio judo en Jerusaln Oriental es ms importante para ustedes que la bomba iran, est claro que el asunto de la bomba en realidad no es tan importante para ustedes. Y, con toda modestia, sa es tambin mi opinin.

Anteayer me llam una corresponsal de la popular cadena israel Canal 2 y me pregunt con voz de sorpresa: "Es cierto que ha concedido usted una entrevista a la agencia de noticias iran?

Es cierto", le dije. La agencia me envi algunas preguntas sobre la situacin poltica y yo las respond.

"Por qu lo hizo?", pregunt/acus la periodista.

"Y por qu no?", repliqu. Y ah se acab la conversacin.

Y, en efecto, por qu no? Es cierto que Ahmadinejad es un lder repulsivo. Espero que los iranes se deshagan de l y supongo que eso suceder tarde o temprano. Pero nuestras relaciones con Irn no dependen de una sola persona, sea sta quien sea. Se remontan a tiempos antiguos y fueron siempre amigables, desde la poca de Ciro hasta la poca de Jomeini (a quien suministramos armas para luchar contra los iraques.)

El retrato de Irn que se est propagando hoy en Israel es una caricatura: un pas primitivo, luntico, sin nada en la cabeza salvo la destruccin del Estado sionista. Sin embargo basta conleer algunos buenos libros sobre Irn (yo recomendara "Entender a Irn", de William Polk) para descubrir a uno de las pases civilizados ms antiguos del mundo, que ha alumbrado varios grandes imperios y que realiz una notable contribucin a la cultura humana. Irn tiene una tradicin antigua y orgullosa. Algunos estudiosos creen que la religin juda fue profundamente influenciada por las enseanzas ticas de Zoroastro (Zaratustra).

Por encima de los desvaros de Ahmadinejad, los verdaderos gobernantes del pas, los clrigos, aplican una poltica prudente y sobria, y nunca han atacado a otro pas. Tienen muchos intereses importantes, e Israel no est entre ellos. La idea de que sacrificarn su gloriosa patria para destruir a Israel es absurda. La verdad simple y llana es que no hay manera de impedir que los iranes se hagan con la bomba nuclear. Mejor pensar en serio sobre la situacin que se crear una vez la obtengan: un equilibrio de terror como el que existe entre la India y Pakistn, la elevacin de Irn al rango de potencia regional, la necesidad de iniciar un dilogo sobrio con el Estado persa.

Pero la principal conclusin es sta: es preciso hacer la paz con el pueblo palestino y con todo el mundo rabe a fin de quitar la alfombra de debajo de cualquier postura iran basada en la idea de que Irn los estn defendiendo de nosotros.

Fuente: http://www.counterpunch.org/avnery04052010.html



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