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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2010

Damas de Blanco/Damas de Rojo

Margarita Alarcn Perea
Rebelin

Para Adriana, Olga, Rosa Aurora, Elizabeth, Mirta, Magalis, Carmen, Irma, Irmita, Ivette, y todas las dems mujeres que conocen el dolor de la ausencia


En general las personas deben poseer el derecho a protestar, estar en desacuerdo y es importante que se sientan con la plena libertad de quejarse. Independientemente a la forma que escojan para vestirse o si llevan consigo ramas de olivos, pancartas o gladiolos. Dicho esto, en mi modesta opinin, las auto proclamadas Damas de Blanco pertenecientes a las filas de la contra revolucin cubana deben sentirse con la autoridad de protestar contra cualquiera y cualquier cosa que consideren apropiado. Siempre y cuando tanto ellas como las personas con las cuales se puedan tropezar por el camino se adhieran a reglas elementales de civilidad.

El acto de protestar no es nada nuevo. Por todo el mundo personas y grupos organizados pasan por un proceso antes de preparar cualquier tipo de marcha, protesta o manifestacin. En general el proceso incluye la solicitud de permisos o licencias a la ciudad o gobierno local o a las fuerzas de la ley. Una vez otorgados estos permisos, estos grupos o individuos tienen ya establecido horario, fecha y rea donde puedan llevar a cabo su derecho de expresin.

A comienzos de la dcada de los 90 recuerdo bien a grupos de la extrema derecha cubano americana de Nueva Jersey protestando la presencia de mi padre en Nueva York y el papel que jugaba Cuba ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la postura racional de nuestra patria (bastante sui gneris por esos das) respecto a la Guerra del Golfo del Presidente Bush (padre); esos manifestantes se organizaban y marchaban de un extremo de la avenida Lexington hacia el otro desde la calle 38 hasta llegar casi a la zona del Este de Harlem. Se detenan ah porque es bien sabido en la ciudad de Nueva York que la comunidad cubano americana de Nueva Jersey toma muy en serio a los dominicanos del barrio de Washington Heights y de los Boricuas del Harlem Hispano y de los afro americanos de Harlem, todos esos grupos sociales siempre se organizaban y marchaban hacia los manifestantes a favor de los cubanos.

En un escrito anterior mencion que Cuba tiene ms que razones suficientes para protestar y ms que una cosa que divulgar a travs de los grandes medios. Los esposos de estas Damas de Blanco han sido acusados de estar actuando a nombre de un gobierno extranjero al usar fondos de ese gobierno destinados hacia ciertos cubanos en la isla con el fin de crear la oposicin social dentro de la llamada sociedad civil independiente con la intencin de identificar medios adecuados para poner fin de manera expedita al rgimen y organizar la transicin. Estos fondos durante la administracin de Bush hijo aumentaron de 3.5 millones a 20 millones anualmente y as permanecen hasta hoy. Estas seoras, cuyos esposos han sido sentenciados a cumplir condenas en prisin acusados de actuar a nombre de un gobierno extranjero lgicamente tienen todo el derecho del mundo a estar molestas y por supuesto que van a querer que todos sepan como se sienten sobretodo y aun cuando se sabe que a miembros de su familia los agarraron con las manos en la masa y estn cumpliendo por esto. Ellas tienen el mismo derecho a protestar que el que tiene el gobierno cubano a castigar a aquellos nacionales que laboran a favor de los Estados Unidos de Norte Amrica, nacin que casualmente castiga gravemente este tipo de acto cuando ocurre en su territorio.

Por tanto, que vengan las protestas. Que el gobierno cubano permita que se lleven a cabo otorgndoles a las seoras un permiso cada vez que quieran hacerlo, con la adecuada custodia policial para evitar que cualquiera con aires de espontaneidad empuje, acose, insulte o cualquier otro tipo de actitud de seudo estrellato. Entonces le pedira yo a la prensa extranjera y a Amnista Internacional y todas aquellas organizaciones polticas y no polticas que hay por ah que divulgara por sus medios las protestas publicas muy poco publicitadas llevadas a cabo por miles de cubanos en la isla en contra de 50 aos de un cruel castigo econmico, poltico, cultural y cientfico es decir: el Bloqueo. O contra los innumerables actos de terrorismo y sabotaje a los cuales ha sido sujeta esta isla durante estos 50 aos que incluyen pero no se limitan a hechos como el asesinato a sangre fra de Carlos Muiz Varela, un cubano americano de 26 aos quien fuera asesinado vilmente en San Juan Puerto Rico. O las mltiples explosiones de bombas en Miami contra los sitios de empleo de individuos que buscaban un acercamiento conciliatorio con el gobierno de la isla o el acto ms vil de todos: el primer asalto a una nave civil en pleno vuelo con 73 pasajeros a bordo donde murieron todos.

Pero vayamos al grano. Estas Damas de Blanco protestan el encarcelamiento de sus familiares y quieren que vuelvan a casa. Hay un grupo de mujeres en Cuba mucho menos conocidas, no porque tengan menos motivos ni menos pasin sino simplemente porque reciben menos cobertura y exigen menos atencin.

Este otro grupo de mujeres es ms pequeo en tamao pero ellas tambin tienen razones de sobra para protestar. No se visten de blanco , no llevan flores. Llevan consigo la firme conviccin de sus verdades y de las verdades de sus esposos y lo que es ms importante aun, la verdad de una nacin entera que incluye la verdad de esas Damas de Blanco.

Estas son las esposas, madres e hijas de los Cinco Cubanos. Cinco hombres que llevan ya ms de una dcada encarcelados en los Estados Unidos por combatir los mismos actos de odio con los cuales ha estado bregando la nacin cubana estos 50 aos. No trabajaban a nombre de un gobierno extranjero, no estaban en los Estados Unidos para derrocar a ese gobierno ni para dar pasos dirigidos a fortalecer y desarrollar la oposicin y la sociedad civil, estaban ah para proteger al pueblo cubano y a aquellos en los Estados Unidos que creen honestamente que una realidad mejor entre ambas naciones a cada lado del estrecho, es posible.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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