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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2010

El sesgo de los derechos humanos

Vicen Navarro
Pblico


El ttulo del artculo se refiere al sesgo conservador mostrado por los mayores medios de difusin del pas en su cobertura de las violaciones de los derechos humanos en Amrica Latina. Imagnese el lector que se hubiera descubierto este ao en Cuba una sepultura desconocida en la cual yacieran ms de 2000 personas ejecutadas por el Ejrcito Cubano en los ltimos aos, y que una de las personas cubanas que hubieran denunciado las desapariciones y ejecuciones de tales personas hubiera sido asesinada tambin por el mismo Ejrcito. La movilizacin meditica por parte de los mayores medios de informacin hubiera sido enorme. Y ms de un gobierno, adems de denunciar al gobierno cubano, habra roto las relaciones diplomticas con aquel pas. Y como no, el Parlamento Europeo (con mayora conservadora y liberal) habra pasado una resolucin condenatoria, interrumpiendo cualquier relacin diplomtica y comercial con aquel pas. Y, probablemente, hubiera propuesto para el Premio Nbel de la Paz a ttulo pstumo al ciudadano asesinado por el Ejrcito. El gobierno federal de EE.UU. hubiera aumentado la avalancha meditica, poltica y econmica en contra del gobierno cubano, acentuando todava ms el bloqueo econmico. Y, como no, la prensa de mayor difusin en Espaa criticara, una vez ms, a muchos intelectuales de izquierda por su falta de entusiasmo en su denuncia del hecho.

Pues bien, los 2000 asesinatos de personas desaparecidas existen y la persona que los denunci, fue asesinada tambin por el ejrcito tambin. La nica diferencia es que el pas no es Cuba, sino Colombia. En aquel pas, una tumba desconocida fue hallada este ao, por casualidad, cerca de la base militar colombiana situada en la municipalidad La Macarena, en el Departamento de Meta, al sur de la capital, Bogot. La tumba fue descubierta cuando los vecinos se percataron de que muchas personas enfermaban por beber agua de manantiales en el bosque, que haba sido contaminada, por lo que se descubri ms tarde, eran cadveres enterrados en aquella tumba desconocida. La nica seal era una bandera con las fechas del enterramiento 2002-2009. La subsecuente investigacin descubri que haba ms de 2000 personas enterradas all. El ejrcito colombiano reconoci su autora, indicando que eran miembros de las guerrillas capturados o muertos en combate. Pero, no explic porque se haban enterrado secretamente y sin seguir las mnimas reglas exigibles del registro de los muertos.

En realidad, el caso era muy parecido a otro anterior el caso de falsos positivos- en que otras 2000 personas haban sido asesinadas por el ejrcito, presentndolas falsamente como guerrilleras, cuando se demostr que no lo eran. El sindicalista Johnny Hurtado, y Presidente del Comit de Derechos Humanos Venezolano, que haba denunciado tal hallazgo, haba indicado a una delegacin de miembros del Parlamento de Gran Bretaa, de visita en Colombia, que los asesinados enterrados en la tumba de La Macarena no eran miembros de las guerrillas, sino personas que haban desaparecido y que no tenan ninguna conexin con las guerrillas (cuyas prcticas critic y denunci). El gobierno y las fuerzas armadas estaban utilizando segn l- la lucha antiguerrilla para eliminar fsicamente a todos sus opositores, presentndolos como guerrilla. Y en ocasiones, ni siquiera eran opositores. Pero el ejrcito los mataba para identificarlos como guerrilleros como forma de expresar su eficacia. El da 15 de marzo de este ao fue asesinado Johnny Hurtado, mientras soldados de la odiada y temida Brigada mvil n 7 patrullaban el rea donde viva. Pas a ser el nmero 7 de los sindicalistas asesinados en los primeros meses del ao 2010 en aquel pas (en 2009 fueron 39).

Todos estos asesinatos se hicieron durante el mandado del Presidente Uribe y de su Ministro de defensa Juan Manuel Santos (el candidato a la sucesin de Uribe como Presidente de Colombia). Y a pesar de sus negativas, es altamente improbable que no fueran conscientes de estos hechos, pues el Ejrcito ha defendido tales acciones como actos de la necesaria lucha contra la guerrilla. La Comisin de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, sin embargo, ha pedido que se haga una investigacin de las violaciones de derechos humanos en aquel pas, definida como sistemtica y ampliamente extendida, considerndola como un crimen contra la humanidad.

Frente a esta horrible situacin ha habido un silencio ensordecedor de los supuestos defensores de los derechos humanos. El Parlamento Europeo no ha dicho nada, el Gobierno Obama (cuyas fuerzas armadas estaban asesorando a los militares colombianos en la base de La Macarena) va a reanudar el Tratado bilateral con Colombia de EEUU (que inici el Presidente Bush con el Presidente Uribe). Y los medios de mayor difusin, supuestamente defensores de los derechos humanos, han permanecido, en general, silenciosos sobre este caso. En realidad, en Espaa, el Presidente Uribe y su gobierno han tenido muy buena prensa. Varios de los rotativos de mayor difusin han publicado entrevistas muy favorables al Presidente Uribe y a su sucesor. Y los supuestos grandes defensores de la libertad incluyendo a Mario Vargas Llosa- han permanecido en completo silencio. Ni que decir tiene que los portavoces de aquel gobierno, ayudados por los medios que les ofrecern grandes cajas de resonancia, negarn estos hechos. Mientras, los que se autodefinen como defensores de los derechos humanos, que continuamente hacen crticas (algunas de ellas justificadas) a Cuba, continuarn ignorando las horribles violaciones de tales derechos en otros pases, cuyos gobiernos son considerados amigos, convirtiendo en una farsa su supuesto compromiso con los derechos humanos.

Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas de la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Polticas Pblicas de The Johns Hopkins University



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