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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2010

Las guerras de deuda que se avecinan en Europa

Michael Hudson
Financial Times / New Economic Perspectives


La deuda pblica en Grecia no es sino la primera de una serie de bombas de deuda dispuestas para estallar. Las deudas hipotecarias en las economas postsoviticas y en Islandia son ms explosivas. Aun cuando esos pases no estn en la eurozona, el grueso de sus deudas est denominado en euros. Alrededor del 87% de las deudas de Letonia lo son en euros y otras monedas extranjeras, y estn sobre todo en manos de bancos suecos, mientras que Hungra y Rumana tienen deudas en euros sobre todo con bancos austriacos. De modo que el endeudamiento de los gobiernos de los pases no miembros del euro ha sido contrado a fin de sostener unas tasas de cambio que permitieran al sector privado pagar sus deudas con los bancos extranjeros, no a fin de financiar un dficit presupuestario nacional, como en Gracia.

Todas esas deudas son altas al punto de lo indevolvible, porque el grueso de estos pases estn en trance de incurrir en dficits comerciales cada vez ms profundos y se hallan abismados en una depresin. Ahora que los precios de los bienes races se estn desplomando, los dficits comerciales ya no pueden seguir financindose por el flujo entrante de prstamo hipotecario en moneda extranjera y de venta de propiedades. No hay medio visible de apoyo para la estabilizacin de las monedas (exempli gratia: unas economas sanas). En los pasados aos, esas economas han sostenido sus tasas de cambio mediante prstamos de la Unin Europea y del FMI. Los trminos de esos prstamos son polticamente insostenibles: recortes drsticos del presupuesto pblico, tasas fiscales ms altas sobre unos salarios ya sobreexigidos fiscalmente y planes de austeridad que redundan en el encogimiento de la economa y la expulsin de ms fuerza de trabajo hacia la emigracin.

Los banqueros en Suecia y Austria, Alemania y Gran Bretaa estn en vas de descubrir que extender el crdito a naciones que no pueden (o no quieren) pagar puede convertirse en su problema, no en el de sus deudores. Nadie quiere aceptar el hecho de que las deudas que no pueden ser satisfechas no querrn ser satisfechas. Alguien debe cargar con el coste, a medida que las deudas entran en mora o resultan depreciadas al tener que devolverse en monedas drsticamente devaluadas; pero muchos expertos jurdicos consideran poco menos que letra muerta los acuerdos que exigen la devolucin en euros. Toda nacin soberana tiene el derecho de legislar por s propia las condiciones de su deuda, y los reajustes monetarios y las depreciaciones de deuda no sern moco de pavo.

No tiene caso devaluar, salvo en exceso, es decir, lo suficientemente como para alterar realmente las pautas comerciales y productivas. Por eso Franklin Roosevelt devalu el dlar un 75% respecto del oro en 1933, elevando el precio de ste de 20 a 35 dlares la onza. Para evitar una elevacin proporcional de la carga de la deuda estadounidense, lo que hizo fue anular la clusula del oro, que indexaba al precio del oro el pago de los prstamos bancarios. Y es aqu donde se dar ahora la batalla poltica: en el pago de la deuda en monedas devaluadas.

Otro producto lateral de la Gran Depresin en los EEUU y en Canad fue liberar de responsabilidad personal a los deudores hipotecarios, posibilitando su salida de la quiebra. Los bancos que ejecutan hipotecas pueden hacerse con la propiedad inmobiliaria puesta como colateral de la deuda, pero no tienen mayores derechos sobre las hipotecas. La prctica fundada en el derecho comn anglosajn muestra cmo la Amrica del Norte se liber a s propia del legado de tipo feudal, caracterstico de las viejas y dursimas leyes europeas, que daban todo el poder a los acreedores y encarcelaban a los deudores.

La cuestin es: quin cargar con las prdidas? Mantener las deudas denominadas en euros causara la quiebra de muchas empresas locales y del sector inmobiliario. Al revs, redenominar esas deudas en moneda local devaluada significara la evaporacin del capital de muchos bancos que operan con euros. Pero esos bancos son extranjeros, despus de todo. Y al final, los gobiernos tienen que representar a su propio electorado nacional. Los bancos extranjeros no votan.

Los tenedores extranjeros de dlares perdieron una 29ava o una 30ava parte del valor en oro de sus reservas desde que los EEUU dejaron en 1971 de fijar al oro sus dficits de la balanza de pagos. Ahora reciben menos de una trigsima parte de eso, puesto que el precio ha llegado a alcanzar los 1.100 dlares la onza. Si el mundo puede aceptar eso, por qu no habra de aceptar la venidera depreciacin de la deuda europea, que viene al galope?

Hay un consenso creciente en que las economas postsoviticas se estructuraron desde el comienzo en beneficio de intereses extranjeros, no de las economas locales. Por ejemplo, el trabajo letn soporta una carga fiscal superior al 50% (trabajador, empresario y tasas sociales), lo bastante alta como para hacerlo no competitivo, mientras que los impuestos a la propiedad tienen tipos menores al 1%, lo que genera un incentivo para la especulacin rampante. Esa distorsionada filosofa fiscal convirti a los Tigres Blticos y a la Europa Central en privilegiados mercados de emprstitos para los bancos suecos y austriacos, pero sus trabajadores no pudieron hallar trabajo bien pagado en casa. Nada de eso tampoco esas terribles leyes que desprotegen el puesto de trabajo puede hallarse en Europa Occidental, ni en las economas de asiticas o de Amrica del Norte.

Parece irrazonable e irrealista esperar que grandes franjas de la poblacin de la Nueva Europa puedan doblegarse a exacciones salariales de por vida, reducindolas a una perpetua servidumbre por deudas. Las futuras relaciones entre la Vieja y la Nueva Europa dependern de la disposicin de la eurozona a redisear las economas postsoviticas conforme a lneas ms solventes: con un crdito ms productivo y un sistema fiscal menos sesgado a favor de los rentistas y que promueva el empleo, antes que la inflacin de activos, que empuja a la gente a emigrar. Adems de reajustes monetarios para afrontar una deuda inabordable, la lnea de solucin adecuada para esos pases pasa por un desplazamiento de la carga fiscal, del trabajo a los bienes races, que los asemeje ms a Europa Occidental. No hay alternativa. De otro modo, el inveterado conflicto de intereses entre acreedores y deudores amenaza con escindir a Europa en dos campos polticamente hostiles, con Islandia ensayando algo nuevo.

Hasta tanto no se resuelva el problema de la deuda y la nica forma de hacerlo es negociar una depreciacin de la misma, la expansin europea (la absorcin de la Nueva Europa por la Vieja) parece encallada. Pero la transicin a esta futura solucin no ser fcil. Los intereses financieros dominan todava en la Unin Europea, y se resistirn a lo inevitable. Gordon Brown ya ha mostrado su verdadera faz con sus amenazas a Islandia de usar, ilegal e impropiamente, al FMI como un agente recaudatorio de las deudas que Islandia no ha contrado legalmente y de bloquear la entrada de Islandia en la Unin Europea.

Haciendo frente a los alardes intimidatorios del seor Brown y al de los holandeses, peritos falderos de los britnicos, el 97% de los votantes islandeses se opuso a la solucin de la deuda que Gran Bretaa y Holanda queran hacerles imponerles a travs de las tragaderas de los miembros del Althing [el parlamento islands; T.]. Un sufragio tan elevado no se haba visto en el mundo desde las viejas pocas del estalinismo. Y es slo un anticipo. La decisin que est ultimando Europa har verosmilmente salir a millones a la calle. Las alianzas econmicas y polticas se harn tornadizas, las monedas se desplomarn y caern gobiernos. La Unin Europea y aun el entero sistema financiero internacional cambiarn de maneras que an no se pueden prever. Eso ocurrir, especialmente, si las naciones adoptan un modelo de estilo argentino y se niegan a pagar hasta que no se hagan descuentos drsticos.

Para naciones que esperan mantener una mdica sociedad civil, pagar en euros es imposible, pues los bienes races y los ingresos y personales se precipitan en la deuda tcnica al exceder las deudas el valor corriente de los flujos de ingresos disponibles para pagar hipotecas o deudas personales. Los planes de austeridad al estilo del FMI y de la Unin Europea no pasan de ser una jerga antisptica, tecnocrtica, para designar el impacto mortal de la destruccin del ingreso, los servicios sociales, el gasto en salud y hospitales, la educacin y otras necesidades bsicas, as como el de la puesta en almoneda de la infraestructura pblica, que convertir las naciones en economas saturadas de puestos de peaje en los que todo el mundo tendr que pagar precios de acceso a las carreteras, la educacin, la asistencia mdica y otras necesidades de la vida y de los negocios que desde hace mucho son subsidiadas por una fiscalidad progresiva en Amrica del Norte y en Europa Occidental.

Las lneas de batalla se han fijado en torno al modo en que han de ser honradas las deudas privadas y pblicas. Para las naciones reluctantes a honrarlas en euros, las naciones acreedoras les preparan una buena exhibicin de msculos a travs de las agencias de calificacin del crdito. A la primera seal de que una nacin se niega a pagar en moneda fuerte, o aun incluso al primer amago de cuestionar como impropia una deuda externa, las agencias entrarn a reducir la calificacin del crdito de una nacin. Eso incrementar el coste del emprstito, amenazando con paralizar la economa por la va de asfixiar su crdito.

El tiro ms reciente fue el disparado el pasado 6 de abril, cuando Moodys degrad la deuda islandesa de estable a negativa. Moodys reconoci que Islandia todava podra conseguir un mejor acuerdo en otras negociaciones venideras, pero dijo que la actual incertidumbre daaba las perspectivas econmicas y financieras a corto plazo del pas.

La lucha ha comenzado. Ser una dcada harto interesante.

Michael Hudson trabaj como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Es autor de varios libros, entre los que destacan: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed., Pluto Press, 2003) y Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations (ISLET, 2009). Actualmente es Economista en jefe del consejo de asesores de la Reform Task Force en Letonia.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3244


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