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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2005

Lo que dice la constitucin sobre la carta social

Rouge

Traducido para Rebelin por Juan Vivanco


La Constitucin europea no es de derechas ni de izquierdas, dicen sus defensores. Prueba de ello es que los instrumentos econmicos liberales est equilibrados con una Carta de Derechos. Veamos.

La Confederacin Europea de Sindicatos (CES) ha puesto gran empeo en que la Carta de Derechos proclamada en Niza (2000) adquiera un valor jurdico tan fuerte como las denostadas directrices econmicas. Esta fue incluso su consigna en la manifestacin europea de Niza, celebrada en diciembre de 2000. La argumentacin era la siguiente: si la Carta se inclua en la Constitucin, se convertira en un cdigo de derechos justiciables, es decir, que podran incoarse acciones en justicia si no se respetaban. Algo que antes no exista. Primera afirmacin falsa, porque todos los ciudadanos de la Unin estn bajo la jurisdiccin del Consejo de Europa, creado en 1950 y distinto de la Unin Europea, que tiene su propio Tribunal de Justicia. El problema es que la Carta, as sea constitucional, supone un retroceso en relacin con los convenios del Consejo de Europa. Por ejemplo, en relacin con la Carta de Turn de 1961 sobre asuntos sociales, que estipula el derecho a la seguridad social y a la asistencia social. Tambin supone un retroceso frente a la Declaracin Universal de 1948 (ONU), que establece el derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad y vejez y otros casos de prdida de sus medios de subsistencia. De acuerdo, no es ms que una simple declaracin.

Pero qu dice la Carta en las materias correspondientes? Su artculo II-94 explica que La Unin reconoce y respeta el derecho de acceso a las prestaciones de seguridad social y a los servicios sociales que garantizan una proteccin en casos como la maternidad, la enfermedad.... Hay una gran diferencia entre el derecho a la seguridad social (Turn, 1961) y un derecho de acceso a unas prestaciones (Carta), que en realidad puede ejercerse de dos maneras: con un sistema de proteccin colectiva o accediendo al mercado (aseguradoras, fondos de pensiones, etc.). Por consiguiente, nadie podr apelar a la Carta para oponerse a la privatizacin de la Seguridad Social. La Carta, asimismo, otorga un derecho al empleo.

Segn su artculo II-75: Toda persona tiene derecho a trabajar y ejercer una profesin libremente elegida. Dicho de otro modo, tenemos derecho a acceder al mercado del trabajo... aunque estemos en el paro! Gracias! Con gran generosidad, la Carta reconoce al mismo tiempo la libertad de empresa (II-76), que carece de mencin explcita en la Constitucin francesa (lo que no fue bice para que en 2002 el Consejo Constitucional la invocara para impedir un endurecimiento de la legislacin sobre despidos), y el derecho de huelga o acciones colectivas (II-88) para los trabajadores y... los empresarios. Por derechos que no quede: usted hace huelga y yo, cierre patronal. Como todo esto podra resultar an demasiado concreto, la Carta alardea de poseer un artculo de mtodo que afirma: La presente Carta no crea ninguna competencia ni ninguna misin nuevas para la Unin (II-111-2). En suma, papel mojado.

Tambin alardea de poner las libertades y los derechos cvicos en el mismo plano que los derechos sociales. En lenguaje jurdico, funde en un mismo texto los derechos llamados de primera generacin (fruto de las revoluciones democrticas), los de segunda generacin (derechos sociales, codificados internacionalmente despus de 1945) y los de tercera generacin, como el derecho al medio ambiente, etc. Admitamos la intencin. Proclama el derecho a la vida privada, las libertades en el arte, la prohibicin de comerciar con el cuerpo humano, etc. pero no dice ni una palabra del aborto! En cambio, su artculo II-62 proclama el derecho a la vida, al que se agarrarn los reaccionarios de toda calaa para menoscabar los derechos de las mujeres.

 





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