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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2010

Las responsabilidades del banco Mundial, del FMI y de los gobiernos occidentales
Ruanda: los acreedores del genocidio

ric Toussaint
Mondialisation

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Vuelta sobre el genocidio de de 1994 (1)

A partir del 7 de abril de 1994, en el espacio de menos de tres meses cerca de un milln de ruandeses (la cifra exacta est por determinar) fueron exterminados porque eran o se supona que eran tutsis. A ello hay que aadir varias decenas de miles de hutus, opositores polticos al regimen en el poder o personas que se negaron o podran negarse a contribuir al genocidio. Antes de ste se calculaba que la poblacin era de siete millones y medio de personas.

La comparacin con el genocidio de los judos y gitanos por parte del rgime nazi est plenamente justificada, si bien es cierto que hay algunas diferencias: el nmero total de vctimas (los nazis exterminaron a 6 millones de judos), los medios empleados (los nazis concibieron y aplicaron medios industriales para aplicar la solucin final).

Pero hubo efectivamente genocidio, es decir, la destruccin planificada de toda una colectividad por medio del asesinato masivo que tena como objetivo impedir la reproduccin biolgica y social.

Las polticas establecidas por las instituciones financieras multilaterales

Es fundamental preguntarse por el papel desempeado por los proveedores de fondos internacionales. Mi tesis es que las polticas impuestas por las instituciones financieras internacionales, principales proveedores de fondos del rgimen dictatorial del general Juvnal Habyarimana, aceleraron el proceso que llev al genocidio. Generalmente no se suele tener en cuenta la incidencia negativa de estas polticas para explicar el dramtico desenlace de la crisis ruandesa. Slo algunos autores ponen en evidencia la responsabilidad de las instituciones de Bretton Woods (por ejemplo, Michel Chossudovsky y Pierre Galand). stas rechazan toda crtica al respecto. Resulta ms sorprendente constatar que algunos autores vinculados con organizaciones no gubernamentales publiquen estudios para tratar de neutralizar la crtica del Banco Mundial y del FMI (Woodward, 1996; vase la bibliografa al final del artculo).

A principio de la dcada de 1980, cuando estall la crisis de la deuda del Tercer Mundo, Ruanda (como su vecino, Burundi) estaba muy poco endeudado. Mientras que en todas partes del planeta el Banco Mundial y el FMI abandonaban su poltica activa de prstamos y predicaban la abstinencia, adoptaron una actitud diferente con Ruanda: estas instituciones se encargaron de prestar abundantemente a Ruanda. Entre 1976 y 1994 la deuda exterior de Ruanda se multiplic por veinte. En 1976 se elevaba a 49 millones de dlares; en 1994 representaba cerca de mil millones de dlares. La deuda aument sobre todo a partir de 1982. Los principales acreedores son el Banco Mundial, el FMI y las instituciones vinculadas a ellos. El BM y el FMI desempearon el papel ms activo en el endeudamiento. En 1999 estas instituciones detentaban el 87% de la deuda exterior ruandesa (en 1999 la deuda exterior ruandesa se reparta de la siguiente manera: el 87% se deba a las instituciones multilaterales, el 13 % se deba en bilateral, 0% a acreedores privados. Fuente: World Bank, GDF 2001).

El rgimen dictatorial que exista desde 1973 garantizaba no caer en una poltica de cambios estructurales progresistas. Por ello potencias occidentales lo apoyaban activamente: Blgica, Francia y Suiza. Adems, poda constituir una muralla defensiva respecto a unos Estados que todava mantenan en la regin unas veleidades de independencia y de cambios progresistas ( por ejemplo, la Tanzania del presidente progresista Julius Nyerere, uno de los dirigentes africanos del movimiento de los no alineados).

Durante la dcada de 1980 hasta 1994 Ruanda recibi muchos prstamos y la dictadura de Habyarimana se apropi de una parte considerable de ellos. Los prstamos concedidos deban servir para insertar ms firmemente a la economa ruandesa en la economa mundial desarrollando sus capacidades de exportacin de caf, de t y de estao (sus tres principales productos de exportacin) en detrimento de los cultivos destinados a la satisfaccin de las necesidades locales. El modelo funcion hasta mediados de la dcada de 1980, momento en que se desmoronaron primero la cotizacin del estao, luego del caf y por ltimo del t. Ruanda, para el que el caf constitua su principal fuente de divisas, se vio gravemente afectado por la ruptura del cartel del caf provocada por Estados Unidos a principio de la dcada de 1990.

Utilizacin de los prstamos internacionales para preparar el genocidio

Unas semanas antes de que se desencadenara la ofensiva del Frente Patritico Ruands (FPR) en octubre de 1990 las autoridades ruandesas firmaron con el FMI y el BM en Washington un acuerdo para establecer un plan de ajuste estructural (PAE).

Este PAE se aplic en noviembre de 1990: el franco ruands se devalu un 67%. En contrapartida el FMI concedi unos crditos en divisas de desembolso rpido para permitir al pas mantener los flujos de las importaciones. Las sumas as prestadas permitieron equilibrar la balanza de pago. El precio de los bienes importados aument de manera vertiginosa: el precio de la gasolina se dispar un 79%. El producto de la venta en el mercado nacional de los bienes importados permiti al Estado pagar los sueldos de los militares cuyo efectivos ascendieron vertiginosamente. El PAE prevera una disminucin de los gastos pblicos: en efecto, hubo congelacin de sueldos y despidos en la funcin pblica pero con la transferencia de una parte de los gastos a beneficio del ejrcito.

Mientras que se disparaban los precios de los bienes importados, se congelaba el precio de compra del caf a los productores. Quien lo exiga era el FMI. Consecuencia de ello fue la ruina de cientos de miles de pequeos productores de caf (Maton, 1994). A partir de entonces, estos y las capas ms empobrecidas de las ciudades constituyeron una reserva permanente de reclutas para las milicias Interahamwe y para el ejrcito.

Entre las medidas impuestas por el BM y el FMI a travs del PAE hay que destacar otra: el aumento de los impuestos al consumo y la bajada de los impuestos sobre las sociedades, el aumento de los impuestos directos a las familias populares por medio de la reduccin de las deducciones fiscales para las familias numerosas, de la reduccin de las facilidades de crdito para los campesinos...

Para justificar la utilizacin de los prstamos de la pareja BM/FMI, el BM autoriza a Ruanda a presentar antiguas facturas que cubran la compra de bienes importados. Este sistema permiti a las autoridades ruandesas financiar la compra masiva de las armas del genocidio. Los gastos militares se triplicaron entre 1990 y 1992 (Nduhungirehe, 1995). Durante este periodo el BM y el FMI enviaron varias misiones de expertos. Estos sealaron algunos aspectos positivos de la poltica de austeridad aplicada por Habyarimana, pero, con todo, amenazaron con suspender los pagos si seguan creciendo los gastos militares. Entonces las autoridades ruandesas urideron una serie de artificios para disimular sus gastos militares: camiones comprados por el ejrcito se imputaron al presupuesto del Ministerio de Transportes, una parte importante de la gasolina utilizada por los vehculos de las milicias y del ejrcito se imput al Ministerio de Sanidad... Finalmente, el BM y el FMI cerraron el grifo de la ayuda financiera a principios de 1993 pero no denunciaron la existencia de las cuentas bancarias que las autoridades ruandesas tenan en el extranjero en los grandes bancos y en las que cantidades importantes de dinero seguan estando disponibles para la compra de armas. Se puede considerar que fallaron en su deber de controlar las sumas prestadas. Hubieran debido detener sus prstamos a principios de 1992 cuando se dieron cuenta de que el dinero se utilizaba para la compra de armas. En ese momento hubieran debido alertar a la ONU. Al seguir haciendo sus prstamos hasta principios de 1993 ayudaron a un rgimen que preparaba un genocidio. Desde 1991 las organizaciones de defensa de los derechos humanos haban denunciado las masacres preparatorias del genocidio. El BM y el FMI ayudaron sistemticamente al rgimen dictatorial porque era un aliado de Estados Unidos, de Francia y de Blgica.

El aumento de las contradicciones sociales

Para ejecutar el proyecto genocida era necesario no slo un rgimen para concebirlo y dotarse de los instrumentos para su realizacin. Tambin era necesaria una masa empobrecida y convertida en lumpen, esto es, dispuesta a realizar lo irreparable. En este pas el 90% de la poblacin vive en el campo y el 20% de la poblacin de la poblacin campesina dispone de menos de media hectrea por familia. Entre 1982 y 1994 se asiste a un proceso generalizado de empobrecimiento de la mayora de la poblacin rural con un enriquecimiento impresionante en el otro polo de la sociedad. Segn el profesor Jef Maton, en 1982 el 10% ms rico de la poblacin era dueo del 20% de los ingresos rurales; en 1992 acaparaban el 41%; en 1993, el 45% y a principios de 1994, 51% (Maton, 1994). El catastrfico impacto social de las polticas dictadas por la pareja FMI/BM y de la cada de las cotizaciones del caf en el mercado mundial (cada que hay que poner en correlacin con las polticas de las instituciones de Bretton Woods y de Estados Unidos que en esa misma poca lograron hacer saltar el cartel de los productores de caf) desempea un papel clave en la crisis ruandesa. El rgimen Habyarimana canaliz enorme descontento social hacia la realizacin del genocidio.

Los acreedores del genocidio

Los principales suministradores de armas a Ruanda entre 1990 y 1994 son Francia, Blgica, Sudfrica, Egipto y la Repblica Popular de Chine. Esta ltima suministr 500 000 machetes. Egipto (cuyo vice-Ministro de Asuntos Exteriores, encargado de las relaciones con frica, no era otro que Boutros Boutros-Ghali) ofreci a Ruanda en 1991 un crdito sin intereses para permitirle comprar armas de infantera por valor de seis millones de dlares. Una vez que estall el genocidio, mientras que la ONU haba decretado el 11 de mayo de 1991 un embargo de armas, Francia y la empresa britnica Mil-Tec suministraron armas al ejrcito criminal va el aeropuerto de Goma en Zaire (Toussaint, 1996). Una vez que el FPR tom Kigali, capital de Ruanda, varios altos responsables del genocidio fueron recibidos en el Elseo. Con ayuda del ejrcito francs las autoridades ruandesas en el exilio instalaron en Goma la sede del Banco Nacional de Ruanda. Hasta finales de agosto de 1994 ste efectu los pagos para las compras [ya efectuadas] de armas y para comprar nuevas. Los bancos privados Belgolaise, Gnrale de Banque, BNP, Dresdner Bank... aceptaron las rdenes de pago de los genocidas y reembolsaron a los acreedores del genocidio.

La situacin despus del genocidio

Tras la cada de la dictadura militar en julio de 1994 el BM y el FMI exigieron a las nuevas autoridades ruandesas que limitaran la cantidad de funcionarios al 50% de los efectivos previstos antes del genocidio. Las nuevas autoridades aceptaron.

Las primeras ayudas concedidas por Estados Unidos y Blgica a finales de 1994 sirvieron para reembolsar los atrasos de la deuda del rgimen de Habyarimana con el BM. Las ayudas concedidas por los pases del norte llegaron con cuentagotas a un pas que haba que reconstruir. Desde noviembre de 1996 las autoridades acogieron a ms de 800.000 refugiados.

Segn el documento de David Woodward realizado para Oxfam, en 1996, si bien la produccin agrcola se haba enderezado ligeramente, segua siendo un 38% inferior a las primeras cosechas habituales y un 28% a las segundas. El sector industrial resultaba ser ms lento todava para recuperarse: slo 54 de las 88 empresas de produccin que existan antes de abril de 1994 haban retomado su actividad y la mayora producan mucho menos que su nivel anterior: a finales de 1995 el valor aadido del conjunto del sector industrial slo representaba el 47% de su nivel de 1990.

El aumento del 20% de los salarios del servicio pblico en enero de 1996 fue el primero desde 1981, pero se calcula oficialmente que el 80% de los trabajadores del sector pblico se situaba por debajo del umbral de pobreza. No es de extraar que los ruandeses prefieran trabajar en una ONG como conductores o cocineros antes que implicarse en la funcin pblica. Adems, esta cifra no es privativa de la funcin pblica puesto que en 1996 el BM calculaba que entre el 85% y el 95% de los ruandeses vivan por debajo del umbral de pobreza absoluta.

Hay que sealar un crecimiento considerable de la cantidad de mujeres cabeza de familia que pas del 21,7% antes del genocidio al 29,3% con puntas de ms del 40% en algunas prefecturas. Su situacin es particularmente dramtica cuando se sabe hasta qu punto las mujeres estn discriminadas a nivel de las leyes ligadas sobre todo a la herencia, al acceso al crdito y al rgimen inmobiliario. Ya antes del genocidio el 35% de las mujeres cabeza de familia tena unos ingresos mensuales inferiores a 5.000 francos ruandeses (unos 15 dlares) por persona, mientras que esta tasa era de 22% para los hombres jefes de familia.

A pesar de la elevada tasa de adopcin de hurfanos tras el genocidio y el sida, la cantidad de nios sin familia oscilaba entre 95.000 y 150.000.

A nivel de la enseanza, en 1996 las inscripciones en el ciclo primario slo llegaban aproximadamente al 65% mientras que la tasa de frecuentacin de las escuelas secundarias no superaba el 8% (Woodward, 1996).

En 1994 la deuda exterior total de Ruanda se elevaba a cerca de mil millones de dlares. Esta deuda haba sido contrada ntegramente por el rgimen de Habyarimana. Cinco aos despus esta deuda haba aumentado aproximadamente un 30% y Ruando reembolsaba 31 millones de dlares (cifra del ao 1999).

La deuda contrada antes de 1994 entra plenamente en la definicin de deuda odiosa [2], en consecuencia el nuevo rgimen habra debido ser exonerado totalmente de ella. Los acreedores multilaterales y bilaterales saban perfectamente con qu trataban cuando prestaban dinero al rgimen de Habyarimana. Tras el cambio de rgimen no tenan derecho a remitir sus exigencias al nuevo Ruanda. Y, sin embargo, lo hicieron sin vergenza alguna. Es absolutamente escandaloso.

Las autoridades ruandesas que tomaron el poder en 1994 trataron de convencer al BM y al FMI de renunciar a sus crditos. Ambas instituciones se negaron y amenazaron con cerrar el grifo de los crditos si Kigali se empeaba en ello. Pidieron a Kigali silenciar la ayuda que haban aportado al rgimen de Habyarimana a cambio de nuevos prstamos y de la promesa de la anulacin futura de la deuda en el marco de la iniciativa a favor de los pases pobres muy endeudados (lanzada en 1996). Es deplorable que haya aceptado esta negociacin. Las consecuencias son nefastas: contina el ajuste estructural cuyas consecuencias econmicas y sociales son desastrosas, y crecimiento de la deuda exterior. Al hacerlo las autoridades de Kigali obtuvieron el estatuto de alumno aplicado del FMI, del BM y del Club de Pars. Peor, participando en la ocupacin militar de una parte del territorio del pas vecino, la Repblica Democrtica de Congo, a partir de agosto de 1998 y participando en el saqueo de sus recursos naturales, el rgimen ruands se hizo cmplice de Estados Unidos y de Gran Bretaa en la regin (ambos pases buscaban activamente debilitar a la RD de Congo).

Bibliografa:

- World Bank. 2001. Global Development Finance, Washington.

- Chossudovsky, Michel y otros, 1995, Rwanda, Somalie, ex Yougoslavie: conflits arms, gnocide conomique et responsabilits des institutions de Bretton Woods, 12 p., in Banque, FMI, OMC: a suffit!, CADTM, Bruxelles, 1995, 182 p.

- Duterme Renaud, 2010, Rwanda : un gnocide vitable, http://www.cadtm.org/Rwanda-un-genocide-evitable

- Chossudovsky Michel y Galand Pierre, Lusage de la dette extrieure du Rwanda (1990/1994). La responsabilit des bailleurs de fond, Analyse et recommandations. Rapport prliminaire, Bruselas - Ottawa, noviembre de1996.

- Maton, Jef, 1994, Dveloppement conomique et social au Rwanda entre 1980 et 1993. Le dixime dcile en face de lapocalypse, Universit de Gand, Facult de Sciences conomiques, 43 p.

- Nduhungirehe, Marie-Chantal, 1995, Les Programmes dajustement structurel. Spcificit et application au cas du Rwanda, memoria de licenciatura, UCL, Facult de Sciences conomiques, 162 p.

- Sack, Alexander Nahum, 1927, Les Effets des Transformations des Etats sur leurs Dettes Publiques et Autres Obligations financires, Recueil Sirey, Pars.

- Toussaint, Eric, 1996, Nouvelles rvlations sur les ventes darmes, 2 p., CADTM 19, Bruselas, 1996.

- Toussaint, Eric, 1997a. Rwanda: Les cranciers du gnocide, 5 p., in Politique, La Revue, Paris, avril 1997.

Woodward, David, 1996, The IMF, the World Bank and Economic Policy in Rwanda : Economic, Social and Political Implications, Oxfam, Oxford, 55 p.

Notas:

(1) Una primera versin de este artculo se public en 1997: Eric Toussaint, Rwanda : Les cranciers du gnocide, 5 p., in Politique, La Revue, Paris, abril 1997. Los cambios aportados a esta versin con completamente menores.

(2) Deuda odiosa: Si un poder desptico contrae una deuda no segn los intereses y necesidades del Estado sino para fortificar su rgimen desptico, para reprimir a la poblacin que lucha contra l, esta deuda es odiosa para la poblacin de todo el Estado. Esta deuda no es obligatoria para la nacin: es una deuda del rgimen, deuda personal del poder que la contrajo; en consecuencia, cae con al cada del rgimen en el poder. Alexander Nahum Sack (1927).

Eric Toussaint es presidente del Comit para la Anulacin de la Deuda del Tercer Mundo Blgica (http://www.cadtm.org/).

Fuente: http://www.mondialisation.ca/index.php?context=va&aid=18556



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