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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2002

Los periodistas estamos en deuda con la sociedad

Pascual Serrano
Rebelin


Intervencin en la presentacin de la seccin Mentiras y Medios del peridico Rebelin.org en la Facultad de Ciencias de la Informacin de la Universidad Complutense de Madrid


Volver despus de diez aos a la que fue mi facultad no deja de tener un especial valor sentimental para mi. Si adems es para explicar un proyecto informativo por el que un grupo de apasionados trabajamos desde hace ms de seis aos, mi ilusin no puede ser mayor.

En principio Rebelin no es otra cosa que una pgina web con contenidos informativos diarios que la convierten en un peridico electrnico, una agencia de prensa e incluso una revista de prensa en la medida en que reflejamos informaciones procedentes de otros medios. Cuenta con las habituales secciones de Internacional, Movimientos Sociales, Cultura, Ecologa, Derechos Humanos, etc... As como especiales informativos sobre grandes acontecimientos de actualidad, en este momento, venezuela, la poltica militar de EEUU, la crisis argentina, la nueva era en Brasil... Y ahora tambin la seccin Mentiras y Medios que venimos a presentar a esta facultad.

Rebelin nace del encuentro entre una propuesta informtica y un proyecto periodstico. No olvidemos que seis aos atrs en informtica es hablar del neoltico, hasta la idea de una pgina web era innovadora, el nmero de personas que accedan entonces a internet era mnimo comparado con ahora.

El informtico sugera la viabilidad de poder poner con coste econmico cero un servicio de noticias disponible para el mundo entero, el periodista afirmaba que el uso del correo electrnico estaba permitiendo un fcil acceso a la informacin alternativa para los periodistas que estuviesen dispuestos a apostar por esa informacin.

El informtico conoca toda la tcnica necesaria para el proyecto, hace seis aos, repito, esa tcnica no estaba tan generalizada. El periodista, llevaba aos ya trabajando en esa otra informacin.

Ambos coincidan en el silencio de los grandes medios sobre los atropellos que sufran los pueblos, las denuncias de colectivos ecologistas o de derechos humanos, las luchas de importantes grupos de liberacin. Exista todo otro modelo de noticias diferente al impuesto por los grandes emporios. Internet ya haba conseguido inmediatizar con el correo electrnico la comunicacin entre individuos, la pregunta es si podamos ahora pensar en crear un soporte comn para todos esos particulares, un tabln de anuncios mundial.

Ambos coincidan en que esas noticias podan ser un buen material vlido para los medios alternativos ms tradicionales: radios libres, boletines de barrio, etc... Somos conscientes que internet es un medio limitado a una elite tecnolgica, en nuestra opinin el proceso de difusin se cumple verdaderamente cuando nuestras informaciones saltan de la pantalla a otro medio, digamos ms popular: una radio, una humilde publicacin escrita.

Rebelin nace as en el otoo de 1996, a mi vuelta de Colombia. Una de nuestras primeras informaciones fue publicar una propuesta de paz de las FARC, absolutamente silenciada en Colombia. Dos semanas despus nos llegaba una amenaza de un alto mando militar colombiano. La prensa colombiana comenz a publicar la existencia de una web de la guerrilla, y nos llovieron las amenazas de muerte. Despus lo hara la prensa espaola. Cualquiera que entrase entonces en Rebelin poda ver que otro de los temas estrellas de nuestra seccin de Internacional era la lucha de Timor por la independencia, no pareca que fuese un tema que tratase la guerrilla colombiana, lo que evidenciaba la falta de sustentacin de las acusaciones.

Siguiendo las recomendaciones de amigos colombianos decidimos ocultar las identidades y los correos electrnicos, tampoco participamos pblicamente en ningn tipo de actos.

Poco a poco, Rebelin iba desenvolvindose con total naturalidad entre los colectivos y organizaciones que luchaban por otro mundo ms justo.

Tenamos contacto directo y credibilidad con todos ellos, nos relacionbamos en tiempo real, nos confirmaban o desmentan lo que se deca de ellos. El acoso contra nosotros no cesaba: amenazas, insultos, intentos de infiltracin.

Pero el nmero de lectores, colaboradores y corresponsales no cesaba de crecer. Cada acontecimiento de relevancia mundial multiplica los accesos a Rebelin: el asalto a la embajada japonesa en Lima, la guerra de Kosovo, la guerra de Ruanda, la llegada al poder de Kabila en el Congo, las manifestaciones de Seattle...

Los apoyos y nimos son constantes, la mayora de los intelectuales y firmas acreditadas de la izquierda nos mandan espontneamente sus colaboradores desinteresadamente. Nadie, por prestigioso que sea, nos niega sus colaboraciones. Lo que, por otro lado, demuestra la voluntad de ayuda y desinters de tantas y tantas personas. Recibimos una media de cuatrocientos correos diarios. Hace una semana, ante las peticiones de algunos lectores que nos solicitaban el envo de las informaciones porque no podan estar conectados mucho tiempo, pedimos la colaboracin de voluntarios dispuestos a coger las informaciones y mandarlas a esos lectores. A las dos horas tuvimos que quitar el llamamiento porque habamos recibido doscientos ofrecimientos.

A pesar de todo ello, seguimos fieles a nuestros proyecto original, en el que, entre otras cosas, no se contempla la existencia de publicidad.

Y no es por humildad, de verdad, pero creo que ese xito de accesos, dos millones de pginas ledas el mes de noviembre, no es tanto un mrito de Rebelin, como la sensacin y confirmacin generalizada de los ciudadanos del mundo de que la informacin que les dan los grandes medios no es la verdadera.

Si media docena de tipos, sin dinero, sin recursos, con solamente su ordenador personal son capaces de ser un referente en la contrainformacin en castellano es porque a toda esa banda de vasallos y mercenarios de los grandes emporios econmicos, que se enriquecen engaando, mintiendo y ocultando desde sus medios de comunicacin estn absolutamente desacreditados.

Probablemente esta facultad siga intentando enviar ese mensaje de imparcialidad, independencia y objetividad del periodismo. Eso no se lo cree ya nadie, la informacin es una guerra, una guerra entre modelos sociales.

Entre apologetas de un mundo desigual, injusto, mandando por depravados y autnticos terroristas que imponen a sangre y fuego un modelo econmico que condena a muerte a miles de personas en todo el mundo y los que apostamos por estar al servicio de los grupos, movimientos, intelectuales y luchadores que todos los das se juegan la vida por defender otro modelo de mundo posible. Los primeros informan de los oscar, el ftbol, las ruedas de prensa de los grandes conglomerados empresariales o las declaraciones de los grandes partidos polticos. Nosotros, y otros muchos, hemos decidido informar de los crmenes que cometen los paramilitares en Colombia, de cmo son perseguidas las minoras tnicas ahora en el Kosovo otanizado, de las cifras de pobreza de EEUU que todos ocultan, de cmo estn conspirando para provocar un golpe de estado en Venezuela o de cmo se estn levantando los indgenas en Bolivia o en Ecuador. Me temo que esta visin del periodismo es otra de las tantas cosas que no se enseaba en la facultad.

Yo soy consciente de que estamos en una facultad donde los estudiantes aspiran a licenciarse en periodismo, trabajar de periodistas y vivir de ello.

Mucho me temo que el futuro laboral suele ser en esos gabinetes de comunicacin al servicio de imgenes corporativas e instituciones, en medios de comunicacin con instrucciones precisas de servir diligentemente a accionistas y anunciantes. Yo os pido que nunca olvidis que los profesionales de la comunicacin tenemos una obligacin moral, la obligacin moral de informar al mundo sobre tantas y tantas luchas de hombres y mujeres que lucha por su supervivencia y su dignidad. Ellos no organizan lujosas ruedas de prensa, ni invitan a cenar a los periodistas, ni ofrecen bonitos y esplendorosos dosiers de prensa en papel couch. Los jefes de las empresas que os darn trabajo no tienen ningn inters por llevar a la sociedad la verdad, ellos son dueos o asalariados al servicio de un proyecto econmico. No van a denunciar las masacres del gobierno kuwait si peligra la publicidad de las petroleras; ni van a informar de los despidos en El Corte Ingls en plena campaa de Navidad; ni de las condiciones laborales de los trabajadores del BBVA, si es una de las empresas accionistas de ese medio.

Vuelvo de nuevo a pediros que, cuando estis atravesando la impoluta moqueta de un ministerio acudiendo a una rueda de prensa de un ministro de trabajo, os acordis de que quizs los inmigrantes ilegales que trabajan en El Ejido, tambin tienen muchos asuntos laborales para informar en rueda de prensa.

Que cuando os llegue un dosier con brillantes grficos de barras y quesos de una petrolera que opera en Mxico, pensis en esos indgenas que han expulsado de sus tierras para que extraer el petrleo, ellos tambin podran facilitar muchos datos para un buen dosier de prensa.

Esas gentes tambin tienen derechos a ser odos, su voz tambin debe ser llevada a nuestras pginas, nuestras ondas o nuestras imgenes. Adems, es un derecho de los ciudadanos del mundo escucharles.

Muchas gracias



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