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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2010

Sigue la incertidumbre nuclear

Alberto Piris
Repblica.es


Cuando se trata de discutir en serio sobre las armas nucleares, esa amenaza permanente de destruccin casi total que albore sobre la humanidad cuando conclua la Segunda Guerra Mundial, slo dos pases son los protagonistas incuestionables: EEUU y Rusia. No hace falta asistir a una proyeccin de La carretera, la apocalptica pelcula que presenta un mundo arrasado por el delirio humano, para saber que ambos pases son los nicos, hoy por hoy, cuyo desproporcionado arsenal nuclear -apenas reducido por el tratado recin firmado entre ellos- les permitira arrasar gran parte del planeta.

Es cierto que otros pases poseen tambin armas de ese tipo, aunque en menor cantidad y para atender a sus propios objetivos polticos. Francia y el Reino Unido las tienen como residuo de sus viejas aspiraciones imperiales, del mismo modo que conservan el derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, y han firmado el tratado de no proliferacin nuclear (TNP), al igual que China.

Tres pases no han firmado el TNP: Israel, India y Pakistn. Para Israel, la posesin de armas nucleares es la garanta de supervivencia en un entorno geopoltico que tiene por hostil, y su rechazo del TNP responde a su habitual poltica de ignorar cualquier vinculacin internacional que pueda limitar sus capacidades agresivas. India y Pakistn se han enfrentado en varias ocasiones en el campo de batalla, pero todo parece indicar que sus armas nucleares sirven ms como smbolos de estatus regional que como instrumentos de guerra. Lo mismo podra decirse del estrambtico rgimen que gobierna Corea del Norte, pas que firm el TNP y luego lo abandon; es preciso aadir que sus dirigentes observaron con recelo la invasin de Irak por EEUU y atribuyeron la derrota de Sadam Hussein al hecho de carecer de tales instrumentos disuasorios. Aprendieron la leccin y la aplicaron con presteza.

Irn no posee armas nucleares y tambin ha firmado el TNP, aunque se resiste a las presiones del Consejo de Seguridad para que cese el enriquecimiento de uranio, porque asegura que slo tiene fines pacficos. Por qu desconfiar de Irn -se preguntan all-, sospechando que aspira a poseer armas nucleares, cuando stas ya estn presentes en Israel y nadie le sanciona por ello? Es la eterna cuestin causada por el uso de diferentes criterios segn se trate de aplicarlos a los nuestros o a los otros El presidente brasileo lo denunci sin rodeos: Hay que hablar con Irn, declar, reprochando a Obama no haber invitado a ese pas a la conferencia de Washington.

El acuerdo de limitacin de armas nucleares, firmado en Praga la pasada semana por Obama y Medvdev, es sin duda un significativo progreso. No tanto por la reduccin del riesgo de una hecatombe nuclear -que sigue presente- sino porque muestra la nueva capacidad de entendimiento entre las dos superpotencias nucleares, que parecen haber superado el trauma de la Guerra Fra. Conviene recordar, sin embargo, que no es un acuerdo de desarme propiamente dicho, sino de simple control de armamentos.

Hay dos problemas que el citado acuerdo ha sacado a la luz. Uno concierne a los sistemas defensivos antimisiles y el otro a la posibilidad de que algunas armas nucleares puedan caer en manos de grupos terroristas. El primero parece en vas de resolucin bilateral entre EEUU y Rusia, y el segundo ha sido objeto preferente de la conferencia de Washington sobre seguridad nuclear, celebrada esta misma semana.

La firma del acuerdo de Praga no fue fcil porque la disuasin nuclear est estrechamente ligada a la eficacia de los sistemas defensivos antimisiles. Si las armas nucleares son principalmente disuasorias, en lo que parecen estar de acuerdo casi todos los pases, la instalacin de escudos defensivos que las hagan intiles crea nuevas desconfianzas. Este ha sido el peor escollo que ha tenido que superar Mosc para aceptar una reduccin de su arsenal nuclear.

En realidad, no existe un sistema defensivo perfecto: todos pueden ser superados por saturacin, es decir, atacando simultneamente con ms armas que las que puede anular el escudo antimisiles. Rusia podra saturar las defensas antimisiles de EEUU manteniendo en activo numerosas armas. Pero esto es costoso y, a la larga, contraproducente. De ah la sugerencia rusa de evolucionar hacia un escudo comn, aunque para ello mucho habrn de cambiar las relaciones entre ambas potencias. Tambin habra que replantearse la vigencia de la OTAN, que hoy da aparece como un obstculo para crear una nueva estructura de seguridad que abarque todo el continente europeo.

No slo hay que protegerse contra la proliferacin de armas nucleares, y el consiguiente peligro de su descontrol. La llamada bomba sucia no es un arma nuclear pero es uno de los riesgos examinados en la conferencia de Washington. Se trata de una bomba de explosivo qumico ordinario, que dispersa sustancias muy radiactivas sobre una gran superficie y cuya fabricacin slo requiere poseer dichas sustancias. Es capaz de sembrar el caos en una gran capital obligando a la evacuacin de barrios enteros y sus efectos contaminadores a medio plazo seran devastadores. Puede estar al alcance de los grupos terroristas. Por cierto, un bombardeo por aviones israeles de las instalaciones nucleares iranes tendra consecuencias anlogas.

El enrevesado problema que hoy constituyen las armas nucleares no se limita a lo hasta aqu comentado. Adems de la inminente revisin del TNP, prevista para mayo prximo, otro importante paso para avanzar hacia un hipottico futuro libre del peligro nuclear es el Tratado de prohibicin completa de los ensayos nucleares, sobre el que ni siquiera Obama puede recabar el apoyo de la clase poltica de su pas, pero que es la piedra angular de todo el sistema de control nuclear.

Por fin algo se mueve, a iniciativa de Obama, en asunto tan crtico para la humanidad, y aunque los pasos sean todava cortos, parece que se ha cerrado definitivamente la puerta a aquel delirio de la guerra preventiva sin limitacin alguna en los medios utilizados que tanto encandil a su predecesor en la Casa Blanca. Felicitmonos por ello.

http://www.republica.es/2010/04/15/sigue-la-incertidumbre-nuclear/



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