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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2010

Presentacin de Armensall del tejido y la escritura. Manifiesto fenicio, de Ins Illn

Pedro de Silva
Rebelin


Este es un libro incorrecto y, debo advertirlo ante todo. No polticamente incorrecto, que eso se da por descontado, y nadie entre los presentes esperara otra cosa, pues su autora lo es, pese a su morigerada y profesoral envoltura.

Este es un libro librescamente incorrecto.

Vindolo as, tan modoso y con tan buenas formas, tan bien editado, con tan buen papel, esa buena letra, la dcil ductilidad de sus tapas, sin mengua de tersura, la inocencia de las ilustraciones (telas, bordados, punto de cruz) y una textura tan amble pese al satinado que algunos odiamos, pero eso va en gustos-, tan morigerado en fin, nadie lo dira.

La materia del asunto es librescamente incorrecta porque su objetivo es sacar al libro no a ste en concreto, al libro como ser, o como gnero- de la casa en que vive, de su habitat natural, que es la literatura, o sea, el sistema de letras y los cuerpos varios que en este sistema nacen o se forman. Aspira a sacar el libro de su nicho categorial, que algunos vaticinan funerario, para lanzarlo a una tumba compartida, sacndolo, pues, de sus casillas.

Todo gira, en el caso, alrededor de una propuesta: la de que escritura y tejido entren en simbiosis, o mejor, escalen en las memorias respectivas, en las que han hecho a lo largo de siglos y milenios vida separada, hasta dar con el lugar comn de nacimiento, y en ese lugar comn, que se pretende matricial de ambos, se entramen, se intrinquen de nuevo una en el otro y otro en la una, se hagan siameses, como la gitana Aciscla y su hermana (aunque esto sea adelantar el argumento).

Tal como lo cuento parece complicado, pero este modo de hacerlo no es ms que una simplificacin de la complejidad de la propuesta, de la que me permito extraer algunos prrafo, dando as de paso cuenta, de manera directa, de la bella manera en que la autora enhebra su creatividad feraz en el cordn de una excelente sintaxis:

-Comencemos por el ancestro emocional. Este es un momento de iniciacin que la autora tuvo con las primeras letras, y al que finalmente quiere regresar, y hacerlo con una grey no menos inicitica. Ella dice esto de esa primera comunin(as la llama):

Pg. 41: ...Y esa vibracin, leer, esa primera comunin de la materia- cuerpo y del signo-letra que, con su misteriosa trascendencia, nos descubra el mundo del espacio simblico, ya nunca se olvidara: permanecera vagando por las venillas de adentro, toda la vida. Naturalmente, en aquellos momentos, no podamos poner palabras para entender y explicar todo eso. Slo notbamos y sentamos. Pero ms tarde, cuando lleg el momento de la Comunin por antonomasia la Primera, segn se llamaba, pero la segunda, segn nuestras cuentas con sus vestidos de organd, velos de tul ilusin, bolsitos bordados, libritos de ncar o trajes de marinero , habra sido una insignificancia: un simple ritual o ceremonia de paso de la minscula a la mayscula , otra Trascendencia....

-Continuemos por la consistencia del hacer que se propone, aquello, pues, en que consiste:

Pg. 57: En el actual estupor que encandila a las ciudades del imperio universal de la economa inmaterial, con sus devocionarios de frmulas, encantamientos y sortilegios en ristra crditos, calidad, excelencia, competitividad, contabilidad creativa,revolucin tecnolgica...) parece necesario ir con tiento para desestabilizar asentimientos y evidencias del buen comportamiento de los precios. Tal vez, desandar a paso de tortuga y oblicuamente como el cangrejo, las etapas, mansiones y vicisitudes de la escritura y los tejidos, empezando por el hoy de las palabras-luz en la pantalla, hasta el ayer an vivo, de las palabras-materia en escritura continua y lectura necesariamente lenta. Interrogar detenidamente, con preguntas inditas, los pies de pgina y los mrgenes, los borrones, los precipicios y fallas, pliegues y arrugas, los puntos crticos y diacrticos, las matres lectionis, los acentos y neumas, recordatorios del habla viva y artilugios benditos pero tan maltratados de la lectura entonada y con sentido; recuperar el animus, la memoria corporal de gestos, sones y movimientos olvidados o desapercibidos, atrevindonos a mimar, como actores de l Comedia del Arte o Cmicos de la Legua, esas figuras del cuerpo, schmata tou smatou que, en los rituales y ceremonias de la palabra, eran el verbo y el sustantivo antes de que cristalizaran en abstracciones vanas, se apelotonaran entumecidaq y se algebrizaran bajo la cscara de una razn alienada y sinsustancia....

-Acabemos por el dnde de ese hacer y deshacer: un espacio:

Pg. 73: ...Rompe de una vez a decir que la asociacin de la escritura y el tejido no es una metfora vana sino que tiene mucha miga; que el arte de tejer pudiera ser la prefiguracin material, fsica del arte de la expresin escrita y que por eso quieres proponer a discusin pblica la conveniencia de habilitar un lugar cmo nombrarlo?, Centro, Palacio, Casa, Albergue, Escuela, Taller o Textrinum de las Artes Texti-Textuales? , en el que esa relacin se dilucide y se indague mediante la experimentacin crtica...

Luego, como es frecuente en este texto de voliciones y de arrepentimientos, pone en crisis la propuesta misma, en su concepto mismo, y luego refuta a los refutadotes:

Pg. 84: No se me oculta que esta asociacin libre tejido-tela / escritura-texto, esta salida por los limbos textiles, para reclamar un espacio pblico que propicie el conocimiento de las prcticas de la lectura y la escritura en su desarrollo histrico y sobre otras bases y presupuestos antropolgicos, puede parecer un desatino. Sin embargo y quizs porque los tiempos actuales producen relaciones inditas con y contra natura, con y contra cultura ( injertos, prtesis, clonaciones, nuevos materiales inmateriales; simulaciones y fingimientos reales; emparejamientos y connubia hasta hace bien poco prohibidos o inimaginables; soledades proliferantes, con sus correspondientes tacaeras de pensamiento, palabra y obra y con su felicidad o infelicidad conformes, etc.), me parece que, en comparacin, la relacin textil-textual no es tan absurda. Quien sabe, a lo mejor, sea pareja conjugada de hecho, poda tener algn fundamento, ignorado o no visto, tal vez por demasiado obvio o por los obstculos cognitivos que suele provocar esa ley antigua, tan resistente a ser derogada, de la separacin de bienes, gneros y derechos entre mano y cerebro, cuerpo y espritu, individual / colectivo, concreto / abstracto, privado / pblico, masculino / femenino...En todo caso, hacer pesquisas o inquisiciones (como todava deca D. Santiago Ramn y Cajal ) sobre esa posible relacin, inscrita desde antigua en los trasfondos de las leyes del lenguaje y de la vida, podra ser seguramente una buenaventura de descubrimientos saludables. Pero de qu continentes desconocidos?, no puede saberse de antemano. Por el momento, es slo un ir haciendo lecturas por una ruta de seda de la escritura que en phantasia estoica, podra ir como la seda o como el esparto...

La propuesta tiene, pues, su punto de mayor concrecin en la demanda de un espacio, un recinto fsico, una sede, un templo, que operara como matriz reconstituida de la originaria. Un espacio en el que convivan y se mezclen, en permanente laboreo intelectual y tctil:.

1 Las personas, o al menos algunas que el espacio recaude.

2 Los libros y escrituras en general. El modo y manera en que se constituyen.

3 Los tejidos. El modo y manera en que llegar a serlo.

Ese encuentro, como por otra parte todo encuentro, es, claro est, sincrnico. Escritura y tejido, en ese espacio comn que habran de compartir si prosperase la propuesta, que sera un espacio impostado, artificial, eco o reflejo del originario matricial, compartiran un tiempo. Pero eso ocurre en este espacio nuevo, no en el original que se evoca y al que se convoca. En el originario llega a sugerirse que el tejido sea el padre y la madre a la vez de la escritura, y por tanto anterior a ella. O sea, que el bastidor formal en que la escritura nace sea el tejido, que el origen del texto sea textil, lo cual, desde luego, filolgicamente parecera incluso convincente.

La autora plantea esto entre interrogantes, pero a esta altura del relato sabemos ya que sus dubitaciones son siempre asertivas, vehementemente asertivas, y son signos de interrogacin son slo biombos en los que guardar el cuerpo:

Pg. 82: Preguntas en tropel: el arte del tejido tiene algo que ver con el desarrollo del habla y la escritura? En las danzas de la civilizacin humana podra ser el tejido el skhma tou smatos ,gesto o figuracin inaugural de a escritura, su pre-tensin o pretendiente primero?; el rigor estructural del tejido y su flexibilidad pudo contribuir a dar el salto a la escritura y a sus diferentes sistemas? puede haber relacin de parentesco y en qu grado entre esas dos artes, esas dos matrices e institutrices de la civilizacin? El arte del tejido podra ser algo as como el eslabn perdido, la casilla vaca del arte de la escritura, su Ars antecessora? El tejido que es ritmo, cuenta, memoria, estructura visible y palpable, siempre entreds podra ser el rganon o condicin material primera de la escritura, su instinto bsico de relacin y estructura?....Los poderes civilizadores del tejido y la escritura se pueden comparar en alcance y valor intelectual y cultural?....Esa relacin generativa e intelectiva textil-textual sera una relacin peligros contra natura / contra cultura?, sera desacertado considerar al arte textil como una pasarela material, histrica y antropolgicamente necesaria, de la escritura?

La propuesta es arriesgada. Hasta ahora, en verdad, se pensaba otras cosas. Que la escritura nace con la agricultura es, sin llegar a ser lugar comn, un lugar muy frecuentado, y hay muchos caminos, aparte del arqueolgico, para llegar a l. El pagus y la pgina el del rectngulo demarcado para afrontar ambas prcticas, el de los surcos y los renglones, el del cultivo y la cultura, etc.

Pero el riesgo que la propuesta afronta es mayor an. Un poco ms al fondo todava, donde empieza la oscuridad de las cosas, y por tanto su verdad, o sea, antes de darse a la luz y perder propiedad (igual que ocurre con los sueos cuando intentamos recordarlos en el borde del sueo y la vigilia), lo que sugiere es que las dos categoras escritura y tejido vengan a ser la plasmacin matrica de algo as como la matriz reticular de todo entendimiento. O sea: en el principio era el tejido, bien que en una dimensin todava ideal o, por as decir, morfogentica.

Estas propuestas son siempre sugestivas, pues ya de mano desconciertan, y obligan a tejer un nuevo concierto. Hablando de conciertos: tena yo entre manos, cuando cay en ellas el Armensall, el texto tejido por Eugenio Tras a propsito de la msica (El canto de las sirenas), en el que trata de tirar del que llama El hilo de Ariadna musical. No traigo a Tras a cuento por esto, sino por su propuesta igual de subversiva: que la msica haya sido el bastidor de la filosofa. Recuelos tal vez de un antiguo juego en la matriz originaria de una generacin: aquel de poner sobre sus pies materiales el idealismo hegeliano, dndole la vuelta, que ensay el judo Carlos de Trveris.

Volviendo al asunto aquel de la matriz reticular y textural de todo entendimiento, y sin perder del todo de vista a Tras, cabra decir, a modo de escolio, que el fondo del fondo de las cosas y su lmite o borde, son, en el fondo (y, pues, en el lmite), la misma cosa. El fondo del entendimiento y el lmite del entendimiento vienen a ser lo mismo.

Son muchas las vas ensayadas para darse cabezadas en el mentado lmite. Hay la va potica y la de las artes, hay la de las magias varias, hay las de las sustancias. Ernst Jnger ensay bastantes. En sus experiencias con las ltimas citadas, las sustancias, que relata en su gigantesco libro Acercamientos, dice tropezarse, al final, con un borde al que denomina la retcula. Una suerte de textura o red que envuelve la pecera del discernimiento, esa en la que hacemos vida acutica como peces ornamentales.

Bien, ese (o aquel que dije, y algunos todava recordarn), es el fuego nuclear del libro. La propuesta a la que hice mencin se articula como una solicitud por escrito a la administracin autonmica para que, con cargo a presupuestos, articule el espacio o matriz de llegada a imitacin inevitablemente torpe o pardica de la de salida en el que hacer chocar, en una sucesin de colisiones premiosas, fuera del tiempo de la vida actual, los tres cuerpos antes expresados, o sea, personas, escrituras, tejidos.

La propuesta no aclara del todo lo que los agentes incluidos en el espacio a crear agentes digo, sean personas, libros o tejidos van a agenciar. No se trata tanto de saber-qu-hacer, ni siquiera de saber-qu-va-a pasar, como de intuir que algo-va-a pasar, algo grande, aunque no est muy claro qu. Esto puede parecer insensato, pero en el fondo la ciencia siempre ha operado as, a travs de experimentos en los que el investigador hace las mezclas, a la espera de que algo suceda, en cuyo momento grita EUREKA, como si hubiera encontrado algo que buscara. En la cocina creativa ocurre igual. La autora propone un experimento, metiendo a los insectos en una caja vaca.

Ella est segura de que algo nuevo ocurrir, pues el origen del libro, de este libro, es, probablemente, una visin. Ese espacio en que ocurrirn cosas tal vez no d, al final, para un milagro que modifique la direccin del asteroide en que viajamos camino del desastre, pero, en todo caso, y aunque no pase nada, en ese no-pasar-nada hay un gran algo, como en el silencio de Miguel de Molinos. Ese gran algo del no-pasar-nada tiene una funcin redencional. En el espacio textual-textural las personas pueden redimirse, o curarse, al menos de tres males: el mal de la velocidad, el mal de la virtualidad y el mal del olvido, que al final son tres caras de un mismo mal. Si volvemos a la dimensin material de la escritura, a su filiacin con el tejido, al lento curso de sus manufacturas, al dominio de lo tangible y lo tctil, y empezamos a desandar la desmemoria, retomando la funcin memorstica originaria de lo escrito, habremos rescatado a los humanos de la vorgine, o al menos al grupo breve de elegidos que han subido al Arca de No, fabricada por mandato divino.

Ese ncleo se envuelve, en el libro, en diversos prefacios y postfacios, que dan cuerpo exterior o volumen al producto, en los que se mezcla memoria y presente, sueo y vigilia, y la autora se desdobla en ella misma y una hermana suya, de etnia gitana, cuya presencia, a partir de un momento preciso desplaza la historia, o al menos la atmsfera que le sirve de envoltorio, a otro plano, el plano de la magia, o, por mejor decir, del duende. Todo ello trufado de incursiones filolgicas a travs de las que demuestra la tesis central del libro, o sea, que tirando de una cereza salen todas, enganchadas unas en otras por el rabo, y por tanto el palabrero es un tejido, una urdimbre, una red e nudos. El relato pues el envoltorio del que hablo relato es incluye idas y venidas, proyecto o propuesta en mano, para presentarlo o no presentarlo ante los poderes pblicos constituidos, episodios de vacilacin o desnimo, avances y retrocesos de la voluntad, e incluso un juicio que sobre la propuesta, y estando la autora o su hermana gitana de acusada, hace un Tribunal constituido por Alicia (la miguita de Carroll), por Celia (la de los cuentos juveniles), y por la mismsima Princesa Leticia, a la que la autora, agradecida como todos al atajo del suegro que nos libr del gasto de energa del empujn final, trata de Alteza Real. En este relato hay una morosidad, un tejer y destejer al mismo tiempo, una incapacidad del lector para percibir que ha dado un paso, que recomponen de un modo literariamente muy feliz el tiempo estancado de los sueos, al modo de Alicia, que no deja de ser el patrn literario del invento, e incluso de la autora, que se ve, en su aventura, no menos perpleja que la nia.

El libro, si se quiere, funciona tambin como un producto de la memoria sentimental de la autora, como un viaje al centro emocional de s misma, que es siempre la niez, y ella llega a identificarse tanto con su nia que el libo al final es la travesura que la autora siempre quiso hacer, o cometer, y que las voces de la impostacin acadmica le decan no lo hagas.

La escritura es, a lo largo del libro, sin excepcin de pgina, de alto nivel, est recorrida por los chisporroteos de una inteligencia en estado de gracia, no pocas pginas tienen una potencia conceptual y expositiva poco frecuente en las lecturas hoy frecuentes, el esfuerzo en ilustrar al lector sobre cosas que a casi ningn lector de hoy le importan es admirable, y, en su conjunto, aunque se trate de un libro un tanto catico, y molesto de leer si uno no adopta el raro ritmo arrtmico bajo el que fue creado razones por las que no estoy seguro de atreverme a recomendar su lectura debo decir que quien tenga tiempo para perderse en su tejido, y empantanarse en l, sin ese afn estpido de obtener a cada paso conclusiones o verificaciones de cosas ya sabidas, gozar del contagio del espritu irreverente, sagaz, curioso y altamente ilustrado de su autora. Ese lector capaz de tomar riesgos, si se toma uno ms, y se mete de cuerpo entero en el camino de Carmenta, puede precipitarse en los abismos del duende, pues el libro, para quien as lo quiera, puede funcionar tambin como un alucingeno.

Sobre lo que signifique armensall y fenicio dejo en suerte a la propia autora, que sabr explicarlo, quiero decir, sacarlo de la plica, el pliegue (el libro: plica o pliegue el fin) en que lo ha metido, y que pregona ya en ttulo y portada, a modo de anuncio para ahuyentamiento de simples, raudos y pragmticos.  

Texto de la Intervencin de D. Pedro de Silva en la Presentacin del Armensall. El acto, presidido por D Marta Prez Toral, Directora del rea de Culura del Vicerrectorado de Extensin Universitaria, tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad de Oviedo, el da 26 de Junio de 2009, a las 19 h. Junto a la autora intervino tambin Jos Angel Gayol, editor del libro. Ins Illn, Armensall del tejido y la escritura. Manifiesto fenicio, ed. Universos, Mieres, 2009.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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