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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2010

Los derechos del hombre y la tierra

Eduardo Galeano
Pblico

Mensaje del autor de Las Venas abiertas de Amrica Latina a los asistentes a la Cumbre de la Madre Tierra que se celebra la semana que viene en Bolivia, como alternativa a la Cumbre sobre el Cambio Climtico en Copenhague


Lamentablemente, no podr estar con ustedes. Ojal se pueda hacer todo lo posible, y lo imposible tambin, para que la Cumbre de la Madre Tierra sea la primera etapa hacia la expresin colectiva de los pueblos que no dirigen la poltica mundial, pero la padecen.

Ojal seamos capaces de llevar adelante estas dos iniciativas del compaero Evo [Morales, presidente de Bolivia], el Tribunal de la Justicia Climtica y el Referndum Mundial contra un sistema de poder fundado en la guerra y el derroche, que desprecia la vida humana y pone bandera de remate a nuestros bienes terrenales.

Ojal seamos capaces de hablar poco y hacer mucho. Graves daos nos ha hecho, y nos sigue haciendo, la inflacin palabraria, que en Amrica Latina es ms nociva que la inflacin monetaria. Y tambin, y sobre todo, estamos hartos de la hipocresa de los pases ricos, que nos estn dejando sin planeta mientras pronuncian pomposos discursos para disimular el secuestro.

Hay quienes dicen que la hipocresa es el impuesto que el vicio paga a la virtud. Otros dicen que la hipocresa es la nica prueba de la existencia del infinito. Y el discursero de la llamada comunidad internacional, ese club de banqueros y guerreros, prueba que las dos definiciones son correctas.

Yo quiero celebrar, en cambio, la fuerza de verdad que irradian las palabras y los silencios que nacen de la comunin humana con la naturaleza. Y no es por casualidad que esta Cumbre de la Madre Tierra se realiza en Bolivia, esta nacin de naciones que se est redescubriendo a s misma al cabo de dos siglos de vida mentida.

Bolivia acaba de celebrar los diez aos de la victoria popular en la guerra del agua, cuando el pueblo de Cochabamba fue capaz de derrotar a una todopoderosa empresa de California, duea del agua por obra y gracia de un Gobierno que deca ser boliviano y era muy generoso con lo ajeno.

Esa guerra del agua fue una de las batallas que esta tierra sigue librando en defensa de sus recursos naturales, o sea: en defensa de su identidad con la naturaleza. Bolivia es una de las naciones americanas donde las culturas indgenas han sabido sobrevivir, y esas voces resuenan ahora con ms fuerza que nunca, a pesar del largo tiempo de la persecucin y del desprecio.

El mundo entero, aturdido como est, deambulando como ciego en tiroteo, tendra que escuchar esas voces.

Ellas nos ensean que nosotros, los humanitos, somos parte de la naturaleza, parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o races.

La conquista europea conden por idolatra a los indgenas que vivan esa comunin, y por creer en ella fueron azotados, degollados o quemados vivos.

Obstculo al progreso

Desde aquellos tiempos del Renacimiento europeo, la naturaleza se convirti en mercanca o en obstculo al progreso humano. Y hasta hoy, ese divorcio entre nosotros y ella ha persistido, a tal punto que todava hay gente de buena voluntad que se conmueve por la pobre naturaleza, tan maltratada, tan lastimada, pero vindola desde afuera. Las culturas indgenas la ven desde adentro.

Vindola, me veo. Lo que contra ella hago, est hecho contra m. En ella me encuentro, mis piernas son tambin el camino que las anda.

Celebremos, pues, esta Cumbre de la Madre Tierra. Y ojal los sordos escuchen: los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad.

Fuente: Diario Pblico, 18/4/2010, p. 16

http://files.publico.es/estaticos/pdf/ficheros/pdf/17042010.pdf?r=20



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