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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2010

Aquella ofensiva

Guillermo Rodrguez Rivera
http://www.uneac.org.cu/


Hace un par de semanas escrib una nota sobre Segunda cita, el ltimo disco de Silvio Rodrguez. All sostena sin pretender originalidad, porque el propio Silvio lo haba dicho al presentar el fonograma en Casa de las Amricas --, que este era un disco intensamente vuelto hacia la realidad de Cuba.

En sus escasas cuatro cuartillas la resea estaba destinada a ser publicada en uno de nuestros peridicos, cosa que finalmente no ocurri -- se aluda a claras alusiones del trovador a los males actuales del pas y citaba estos versos de la cancin que justamente da ttulo al disco:

Quisiera ir al punto naciente
de aquella ofensiva
que hundi con un cuo impotente
tanta iniciativa.

Y, deca yo que, presentados los versos como lo haca el diario madrileo El pas, pareciera que la ofensiva era la propia Revolucin Cubana de 1959, mientras que los versos realmente aludan a la Ofensiva Revolucionaria de marzo de 1968, que liquid en el pas toda actividad econmica que no fuera la estatal: medianas empresas (de las que quedaban pocas), pequeas empresas y hasta el puro trabajo privado individual.

Comentaba yo algunos de los males que trajo la Ofensiva de marzo de 1968, pero el espacio de aquella resea apenas si me dejaba tiempo para abundar. Como sabe todo el que me conoce, yo no soy economista, sino apenas escritor, fillogo y profesor. Estoy seguro que no soy la persona mejor dotada para llevar adelante lo que ahora me propongo hacer: examinar con cierta hondura aquella ofensiva y sus consecuencias. He esperado en vano que alguno de los numerosos y brillantes economistas y socilogos que tenemos lo hiciera, seguramente mejor que yo, pero quien se lanz con una alusin fue el trovador, as que me imagino que, en este inning, no merecer anatema el poeta por creer que la economa es demasiado importante como para dejrsela a los economistas quienes, encima de eso, no acaban de entrar al cajn de batear.

En marzo de 1968, haca unos buenos siete aos que todos los sectores fundamentales de la economa cubana eran manejados por el estado y nuestro gobierno. Todas las industrias de importancia, todas las grandes fbricas, toda la banca, ms del setenta por ciento de todas las tierras del pas, los centrales azucareros, la minera, la extraccin y refinacin del petrleo, todo el comercio de exportacin e importacin, todas las lneas de carga por camiones, los ferrocarriles, la lneas de autobuses urbanos e interurbanos, los grandes hoteles, las grandes tiendas, los grandes centros de entretenimiento, la prensa, la radio, la televisin, los centros educacionales y de salud y a ello habra que aadirle un largo, casi interminable etctera, los posea y los haca funcionar el estado cubano.

Quedaba algo fuera del aparato estatal? Quedaba, cmo no. Quedaba una impresionante red de pequeos centros de elaboracin de innumerables productos, la red del comercio minorista de las ciudades bodegas, panaderas, carniceras, puestos de frutas y viandas, pescaderas, fondas, mnimos restaurantes, bares (slo en La Habana haba 880), gasolineras, quincallas, talleres de diversos rubros: de mecnica automotriz, de arreglos de electrodomsticos, poncheras, barberas, peluqueras, heladeras, etc.,etc.,etc..

Todo esto era una suerte de infraestructura de economa popular, que subsista al amparo de la familia.

Todos estos pequeos negocios fueron intervenidos. Se haba llegado a unos extremos que jams haban soado Marx y Engels: la socializacin del puesto de fritas. Una clara mayora de estos negocios fueron simplemente cerrados, no estatalizados, porque todo este laberinto productivo y comercial hondamente relacionado con la vida real -- estaba hondamente reido con los modos de organizacin del estado cubano, y yo dira, con los de cualquier estado. Simplemente, no podan ser asimilados por el elefantisico estado.

Si un hombre tena una mnima ponchera, digamos, en el patio o el garaje de su casa, no haba otro personal que l mismo. El propio sujeto era propietario del lugar o lo tena rentado; el mismo, que reparaba el ponche en el neumtico, daba mantenimiento al equipo que utilizaba para hacer su trabajo, limpiaba el lugar y se procuraba los insumos que eran necesarios para coger el ponche porque, si no poda comprarlos producidos por alguna empresa estatal, siempre habra algn productor privado con quien arreglar el suministro de esos insumos imprescindibles para realizar su trabajo. El propio ponchero cobraba al cliente y administraba las realmente modestas entradas del negocio. De ellas vivan, tambin modestamente pero sin que nada esencial les faltara, el operario y su familia.

Cuando la exigua ponchera fue estatalizada, tuvo que ser asignada a alguna empresa que reuniera a poncheros o, si ello no era posible, al menos tuvo que reunirse con practicantes de oficios semejantes. El humor popular, por esos aos, hizo surgir entidades inslitas, como fue por ejemplo la ECOCHINTIM, esto es, la Empresa Consolidada de Chinchales y Timbiriches.

Pero cada una de estas unidades deba tener, al menos, un administrador, un responsable de mantenimiento y un auxiliar de limpieza, adems de mantener el local, pagar la mensualidad del telfono, y ya no haba una persona y su familia a mantenerse con los ingresos de la microponchera, sino que eran al menos cuatro familias las que deban vivir de esas magras entradas.

Alguien debi calcular cunto descendieron los volmenes de produccin o la cuanta de los servicios en estos negocios estatalizados y cuntas nuevas dificultades aparecieron para caer encima de las que ya soportaba la poblacin, pero por esos aos se decidi que los contadores pblicos tampoco deban existir.

Haca seis aos que se haba decretado el bloqueo econmico, comercial y financiero por el gobierno de los Estados Unidos. Ese mismo ao de 1962 apareci la libreta de abastecimiento y los cubanos debimos enfrentar una creciente desaparicin de las piezas y los recambios en un pas que estaba casi totalmente montado sobre tecnologa norteamericana, desde los tomacorrientes de la electricidad hasta las cocinas de los hogares.

En esas circunstancias, el valor de los operarios que ejercan los oficios que solucionaban los problemas que son inevitables en la vida cotidiana, ideando incalculables innovaciones y sustituciones, creca claramente. Pero esos oficios el electricista, el plomero, el carpintero, el mecnico, el cristalero, el cerrajero, etc., etc. que se trasmitan de padre a hijo por generaciones, empezaron a ser denostados: se les llamaba a los que los ejercan, despectivamente, como a los vendedores callejeros, merolicos., tomando una expresin extraa al lxico cubano, que llegaba de una telenovela mexicana.

En las calles de Cuba, donde haban aparecido pregones inmortales como El manisero o las Frutas del Caney, surgi un gnero inslito que cabra llamar el antipregn. Uno vea a un seor conversando animadamente en una esquina de Centro Habana, y cuando cruzabas a su lado, el tipo bajaba la voz hasta ser casi un susurro y te deca, como quien comunica la contrasea de un espa: Man.

Hoy el doctor Eusebio Leal, historiador de La Habana, para la noble y extraordinaria tarea que ha sido y es la restauracin de la ciudad ha tenido y tiene que recuperar esos oficios que la ofensiva del 68 conden prcticamente a la extincin. Ejercerlos fuera del estado se convirti en actividad ilegal, fuertemente multada por los instancias jurdicas correspondientes. Lgicamente, ser practicante de un oficio haba devenido delito y, consecuentemente, los precios del trabajo de esos oficios, se encareci.

Pero como esa actividad no era permitida, en ninguna tienda estatal se vendan los insumos que estos operarios necesitaban y los negocios privados que podan procurarlos, haban desaparecido. Los operarios que haban decido continuar trabajando a pesar de la prohibicin, tenan que procurarse esos insumos por vas fraudulentas, porque la legales estaban cerradas. Pero la vida es infinitamente ms fuerte que todas las burocracias: a pesar de que los sabios funcionarios haban decretado como ilegal y capitalista el trabajo de los plomeros, la desviada, la diversionista pila del agua del fregadero empezaba a gotear y haba que cambiarle la zapatilla o sustituirla. Y haba que conseguir los insumos, la zapatilla o la llave misma, all donde nico los haba: en los incontrolados almacenes del estado, que almacenaban infinitas cosas que envejecan, se deterioraban all sin usarse. La nica puerta abierta era la del robo.

Normal 0 21 MicrosoftInternetExplorer4 Los comercios que tenan que ver directamente con el diario abastecimiento de las familias bodegas, carniceras, panaderas, lecheras, etc. --- haban sido operados durante los primeros aos del racionamiento, desde 1962, por sus dueos.
Recuerdo a esos dueos de bodegas que permanecieron en la Cuba socialista y que manejaban sus comercios con una honradez que hoy se echa de menos.

Hasta entonces, el detallista estafaba a su cliente, si lo haca, dndole una libra de catorce onzas. Pero eran pocos los que incurran en ello: se haban habituado a tratar con una clientela que era su vecina, y saban que deban ganarse esa clientela que, antes del racionamiento, poda comprar libremente en cualquier tienda de vveres. Estos viejos pequeos propietarios vivan decentemente, pero ninguno se haba enriquecido vendiendo arroz, frijoles, aceite, azcar.y caf.

En lugar de Vicente, el hijo cubano de gallego que venda en una bodega de la calle 22 del Vedado, empezaron a aparecer unos administradores y bodegueros nombrados por la empresa del MINCIN que traan como aporte esencial al comercio cubano la creacin de la libra de doce onzas que, en ciertos comercios, ahora ha llegado a ser de diez y hasta de ocho.

Paulatinamente, los consumidores empezamos a darnos cuenta de que la Ofensiva Revolucionaria que haba querido estatalizarlo todo y hacer total el socialismo, haba ido creando una serie de negocios privados sostenidos por el estado.

Visito con cierta regularidad un establecimiento de pan y dulces en el que habitualmente compro el pan que la familia debe consumir por varios das. All, como en otras unidades de la cadena del pan, se comercializa un pan de contextura suave, a 3 pesos la unidad. Resulta ms agradable, ms fcilmente conservable y de ms calidad que el habitual pan de 10 pesos que se vende en la misma cadena, y al que no le ponen la grasa que debe llevar.

La ltima vez que llegu a la panadera de la que hablo, estaban colocando en los mostradores los panes suaves, pero me pareci enseguida que esos deban tener otro pecio, porque eran casi la mitad del tamao de los que habitualmente vendan all. Cuando pregunt, el panadero me inform que esos panes tambin valan 3 pesos cada uno.

Obviamente, producir uno de esos panes llevaba como mnimo un 40 % menos de la harina, la grasa y la levadura que se emplea para hacer el pan con el peso establecido. Si ese clculo que hice a ojo de buen cubero se aproxima a la verdad, cuando la panadera vende 100 de esos panes, est empleando en ellos nicamente el 60 % de la materia prima que tena asignada para confeccionarlos. Hay un 40 % de materia prima que no se emple y que los operarios usarn despus en producir ms de 60 panes que vendern al mismo precio y se embolsarn el importe de la venta. Ellos, y el administrador de la unidad, que deba chequear el peso del pan que vende.

As pues, el estado mantiene el local de la panadera y su equipamiento, la surte de harina, grasa y levadura, paga la electricidad que consume y los salarios del administrador y de todos los trabajadores, que disponen adems, fraudulentamente, de un 40% de las ganancias, que se obtienen vendindole al pueblo un pan que pesa mucho menos de lo debe pesar. Cualquier prdida de la panadera un saco de harina que se eche a perder, por ejemplo -- es asumida en su totalidad por el estado. El neoliberalismo jams so empresas capitalistas con tales ventajas.

Los servicios informativos de la Televisin Cubana trasmiten unos ticos y combativos cortos en los que los usuarios discuten con los detallistas y exigen victoriosamente el peso que pagan.

Esa es una cmoda, injusta y cargante manera de decirle al pueblo que su deber es exigirle al que despacha, porque nadie le exige al administrador que debe vigilar y sancionar al que maltrata o roba a sus clientes. No ser que el administrador participa en las ganancias?

Creo que debe pensarse mejor el empleo de esa consigna que aparece a menudo en nuestros medios: tal actividad es tarea de todos.

Es importante concienciar a la poblacin sobre temas que son de su inters, y que irn mejor si el pueblo asume su papel en ellos como son, por ejemplo los temas de salud y medio ambiente, pero ello no puede servir para olvidar que toda tarea tiene un responsable que cobra por hacerla: el orden pblico, la proteccin a la propiedad colectiva e individual, por ejemplo, no es tarea de todos sino, esencialmente, de la PNR. Cuando decimos que algo es tarea de todos, podemos disolver la responsabilidad de quien verdaderamente la tiene.

Pero volvamos a nuestro tema: la Ofensiva de marzo de 1968.

Actualmente se habla de las plantillas infladas en nuestros centros de trabajo. El presidente Ral Castro ha dicho muy recientemente que los especialistas han calculado que de los millones de trabajadores que cobran sus salarios en las distintas dependencias del estado cubano, sobra ms de 1 milln.

El proyecto socialista cubano siempre tendi a poner la carreta delante de los bueyes. El estado revolucionario cubano garantiz, desde su misma aparicin, pleno empleo al pueblo cubano. Pero deba tenerse en cuenta que muchos de esos puestos de trabajo no tenan la correspondencia en la produccin o la actividad en servicios que hacan los que los ocupaban. Se haca ms bienestar social que economa.

Esa tendencia no disminuy nunca, y sus resultados han hecho crisis varias veces, sin que se fuera nunca al fondo del problema. El pas casi se arruin a raz de la ofensiva de marzo de 1968 y de la utpica zafra de 1970, que quiso ser un avance decisivo para conseguir la independencia econmica de la nacin. La solucin a los problemas que entonces se generaron, fue la entrada de Cuba en el C.A.M.E, lo que pali muchas insuficiencias de la economa cubana. Ello, hasta el fin de la URSS y del campo socialista europeo, que nos hizo entrar en el crtico perodo especial.

Nos ha salvado de males mayores, en la ltima dcada, la aparicin de una Venezuela revolucionaria y del proyecto integrador del ALBA.

Habra que decir, con justicia, que esa tendencia revolucionaria y progresista que se advierte en Amrica Latina, gobiernos de izquierda electos como los de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Brasil, no habra sido posible sin la existencia y la resistencia de la Revolucin Cubana.

Cualquier proyecto progresista y destinado a favorecer los intereses de nuestros pueblos, que haba aparecido en esta zona del mundo, haba sido implacablemente aplastado por el imperialismo norteamericano, liquidador del proyecto reformista de rbenz en Guatemala, y del proyecto de la transformacin social pacfica, que encabez en Chile el presidente Salvador Allende. Durante dcadas el imperio norteamericano, para mantener sus intereses, promovi y mantuvo las ms sangrientas tiranas latinoamericanas, llamarnse sus jefes Somoza, Trujillo, Juan Vicente Gmez, Batista, Prez Jimnez, Stroessner, Pinochet, Videla, Castelo Branco y un largo etctera de militares formados en los Estados Unidos e instruidos para asesinar a sus pueblos.

Cuba fue el primer pas que enfrent exitosamente el poder del imperio y ello es algo que ha permitido el cambio que ha generado un proyecto integrador como el ALBA y que, por supuesto, el imperio no le ha perdonado a la Revolucin Cubana.

Si se quiere desinflar esas plantillas en las que casi todo el aire lo ha puesto la poltica paternalista del estado, habr que permitir que los que pierdan sus improductivos puestos laborales, puedan hacer cualquier actividad que no sea delictiva, porque hacerlos abandonar sus empleos para echarles encima el mar de prohibiciones que existen para realizar cualquier trabajo, mandara directamente a esa masa a delinquir, porque ese sera la nica manera que tendran para subsistir ellos y sus familias.

Normal 0 21 MicrosoftInternetExplorer4 Las pequeas y medianas empresas y el trabajo privado individual son necesarios en la Cuba actual, a pesar de que algunos ven estos resortes como capitalistas, porque pueden explotar en algn grado, trabajo ajeno. Pero tienen una insalvable justificacin de existencia: son imprescindibles para el socialismo cubano, que apenas est en construccin y al que hay que redefinir en muchos aspectos. Digo, si el socialismo cubano aspira, como ha dicho el presidente Ral Castro, a mantenerse de s y a gastar lo que verdaderamente produce. Al fin y al cabo, es cumplir aspiraciones centrales de nuestros prceres y de nuestra historia. Cuando, en las primeras dcadas del siglo XX Rubn Martnez Villena peda una carga para matar bribones, era tambin

para que la Repblica se mantenga de s
para cumplir el sueo de mrmol de Mart.


El general presidente lo ha dicho de modo terminante:

Sin una economa slida y dinmica, sin eliminar gastos superfluos y el derroche, no se podra avanzar en la elevacin del nivel de vida de la poblacin, ni ser posible mantener y mejorar los elevados niveles alcanzados en la educacin y la salud que gratuitamente se garantizan a todos los ciudadanos.

Creo que ahora se requiere casi una discusin filosfica, porque los enemigos de las ideas que desarrollo aqu, quieren convertir este asunto en una cuestin principista. Aceptar ese retorno de formas de produccin no socialistas sera ceder en los principios ante el capitalismo, piensan los que se oponen a la restauracin de la mediana y la pequea empresas privadas. Vamos a discutir ese punto.

El profesor portugus Buenaventura de Souza Santos (Coimbra, 1940), ha sido editado recientemente en Cuba, a raz de haber obtenido en el pasado ao 2006, el Premio de Ensayo Ezequiel Martnez Estrada, que concede Casa de las Amricas. Su ensayo se titula La universidad del siglo XXI. Pero este acercamiento a la pedagoga y las teoras de la enseanza, es apenas una faceta en el trabajo de este hombre, autntico pilar intelectual de la izquierda, con una vasta obra traducida a varios idiomas, sobre epistemologa, teora del derecho, movimientos sociales, y que es uno de los animadores del foro social de Porto Alegre.

Dice el profesor de Souza Santos que una sociedad socialista no es aquella donde todas la relaciones que existen son socialistas sino donde las relaciones socialistas hegemonizan a las dems y las hacen trabajar en la direccin de sus objetivos. Era socialista Cuba entre 1961 y 1968, donde subsistan formas de propiedad privada? Yo dira que s, e incluso me atrevera a decir que era ms socialista que la sociedad cubana actual. No tena males que slo aparecieron o se recrudecieron intensamente despus del paso en falso que fue la Ofensiva de marzo de 1968.

Puede un sistema valerse de mecanismos que no son autctonamente suyos para avanzar? Creo que s, definitivamente, como asegura el profesor de Souza.

Sus enemigos de extrema derecha acusan a Barack Obama de impulsar una medida socialista, el referirse a la ley de salud promovida por el mandatario y, aunque con modificaciones, recientemente aprobada por el congreso norteamericano. Y tienen razn.

Esa idea de dar cobertura de salud gratuita a todos los sectores de la poblacin, con independencia de su status econmico, es una medida socialista que, sin embargo, no transformar la sociedad capitalista que son los Estados Unidos de Amrica, pero que responde a reclamos que el capitalismo no puede resolver, y que contribuye a la estabilidad del sistema capitalista que es el hegemnico all.

Hay quienes afirman que, si por ejemplo, tenemos ciudadanos econmicamente independientes (y esa independencia siempre sera relativa), no se veran obligados a asistir a un acto convocado por el estado revolucionario, pero a m me parece que la Plaza de la Revolucin se abarrotaba cuando tenamos trabajadores independientes que, por qu no, pueden y deben ser aliados de nuestra Revolucin.

El presidente Ral Castro lo dijo en el reciente congreso de la UJC: La unanimidad absoluta generalmente es ficticia y por tanto daina.

Aspiremos a la presencia en la Plaza de los que lo hagan sinceramente (son la clara mayora) y convenzamos a los que creamos que debemos y podemos convencer. Creo, adems, que si el conjunto de la sociedad empieza a mejorar, ello contribuir al mejoramiento de la perspectiva ideolgica y poltica de los cubanos.

Si esas plantillas infladas comienzan a desinflarse como la economa lo demanda, para que el dinero circulante de los salarios existentes corresponda a los bienes creados en la produccin y los servicios, habr que darle otras posibilidades a esos trabajadores que tendran que salir de las nminas del estado. No todos querran o podran aceptar las opciones prioritarias que, en las circunstancias actuales, el estado est en condiciones de ofrecer: construccin, agricultura, enseanza, polica.

Estas nuevas empresas empezaran a ser una alternativa laboral, a cuyos empleos podran aspirar muchos cubanos.

Obviamente, en el ao 2010 es imposible reconstruir lo desmantelado en 1968.

Seguramente ha muerto un importante nmero entre los que eran entonces medianos y pequeos empresarios o simples trabajadores particulares. Quin sabe cuantos abandonaron el pas y cuntos se vieron obligados a encauzar sus vidas de otra manera. Siempre no se puede volver a empezar.

La posibilidad que tenemos no es la de restaurar, porque seguramente, a una buena porcin de los que entonces vieron esfumarse sus empresas o talleres, si estuvieran en condicin de recibir la oferta, es seguro que les parecera por lo menos irnica.

La posibilidad, ahora, es la de construir.

No descarto ninguna posibilidad a la hora de materializar el proyecto, pero no me gustara que en ello estuviera en primer plano el dinero aportado por emigrantes, que acaso seran los que ms cmodamente estaran en condiciones de colaborar, a travs de sus familiares, al establecimiento de estas empresas. No s tampoco que papel podra desempear la inversin extranjera en negocios que trabajaran nicamente con la moneda que gana y gasta el cubano de a pie. Recuerdo, sin embargo, que ETECSA es una empresa mixta que brinda servicios en moneda nacional.

Deben estudiarse todas las propuestas, pero el modo que me parece ms justo y que resulta ms en concordancia con nuestra historia y nuestra realidad, es la creacin de cooperativas nucleadas en torno a una actividad determinada mecnica, barbera, peluquera y salones de esttica, podlogos, cerrajeros, plomeros, electricistas, carpinteros, etc --- que pudieran convertirse, a corto plazo, en las bases de empresas medianas y pequeas, a las que habra que ayudar en su despegue hasta que puedan desarrollarse autnomamente y empezar entonces a aportar dividendos a la sociedad en forma de impuestos sobre ingresos, nunca de patentes que se pagan sin que existan ganancias. Esos mecanismos son saboteadores del trabajo por cuenta propia: ya se han probado y han fracasado.

La cooperativa debe llevar una seria contabilidad de gastos e ingresos y pagar sus impuestos con arreglo a las ganancias. Se trata de un impuesto sobre ingresos y no de una cmoda patente que la ONAT establece para ahorrarse el trabajo de calcular efectivamente las cifras de ingreso sobre las que debe cobrarse el impuesto.

En su etapa inicial, el primer objetivo es el resurgir de estas formas de produccin y no crearle de entrada obstculos que ms bien, pareciera que pretenden conseguir su fracaso. Hay que darles confianza en que se necesita de su existencia y no que se las alienta hoy para hacerlas desaparecer a la menor oportunidad.

Acaso nuestra dirigencia piense que, hoy por hoy, el estado cubano no maneja la liquidez suficiente para ayudar a echar adelante estos proyectos. Yo creo que hay que confiar en la probada diligencia del cubano para llevar adelante una empresa que de veras le importe. Esa sera una condicin de la que jams podran prescindir estos proyectos. Por otra parte, no todas estas cooperativas tendran que empezar simultneamente. Pero las que puedan hacerlo, deban comenzar a organizarse lo antes posible.

Habra que privatizar gradualmente el comercio minorista, hasta que los detallistas posean los comercios que regentean, mantengan los establecimientos y contribuyan asimismo, a partir de sus ganancias, a colaborar con el incremento del presupuesto estatal, el presupuesto de todos.

Como organizar estos procesos, debe quedar en manos de nuestros economistas.

Amigos, compaeros: en estas sucesivas monsergas me he sacado del pecho, a lo peor intilmente, algo que tena atravesado en l desde hace cunto tiempo. Le agradezco a mi hermano Silvio Rodrguez, que me ayud con el puado de estupendas canciones de Segunda cita. Por ello, no se me ocurre terminar esta serie, sino con unos hermosos versos de ese disco, que acaso expresen lo que los revolucionarios de mi generacin seguimos siendo, ms de cuarenta aos despus:

Seguimos aspirantes de lo mismo
que todo nio quiere atesorar:
una mano apretada en el abismo,
la vida como nico extremismo
y una pequea luz para soar.


Fuente: http://www.uneac.org.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=3065



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