Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2010

A propsito de los suicidios en France Telecom
Trabajar para morir

Matteo Dean
La Jornada


Siempre hay algn colega de oficina que, al quejarse de su trabajo, reivindica que no estara viviendo para trabajar sino, al contrario, trabajara para vivir. Nada ms y nada menos.

Un buen consuelo para muchos, pero no para los 24 dependientes de France Telecom, que desde febrero de 2008 han preferido terminar con su vida debido, aparentemente, a sobrecargas de trabajo y management del terror. stas, segn las palabras en la carta dejada a su familia por el ltimo de los suicidas de la empresa paraestatal francesa. Otro trabajador, inscrito y con un cargo en el sindicato, afirma que desde hace tiempo no existen promociones, nos mueven de un lugar a otro sin formacin y sin tener en cuenta nuestras trayectorias profesionales y, finalmente, se imponen ritmos imposibles.

Slo estas afirmaciones, declaradas bajo el auspicio del anonimato por un cuadro medio del debilitado sindicato de France Telecom, daran para escribir libros enteros. Es preciso subrayar que dicha empresa, desde hace meses, ha promovido un agresivo plan de restructuracin interna, que ha conllevado no slo cuantiosos despidos de trabajadores, sino precisamente una reorganizacin que ha orillado a miles de cuadros medios y altos de la compaa entonces, dirigentes y no simples obreros a desplazarse de un puesto a otro en breve tiempo y con elevada frecuencia. Ejemplar el caso de varias decenas de dirigentes, que de sus oficinas fueron enviados a cubrir puestos de ventas en las subsidiarias de France Telecom. Frente a la cadena de suicidios la empresa decidi en das pasados suspender hasta final de ao el plan de restructuracin interno y remover al nmero dos de la direccin, el llamado cost killer, Louis Pierre Wenes. Didier Lombard, actual dirigente de France Telecom, quien se tuvo que disculpar por haberse burlado de la moda de los suicidios, queda en su lugar. A ver hasta cuando.

Los problemas, sin embargo, sern difciles de resolver con los cambios en la direccin empresarial o simplemente endulzando la pldora de la nueva poltica empresarial. Estamos aqu frente a otras cuestiones ms apremiantes, aunque ms complejas y de fondo. Ms all del caso especfico, situaciones como las que estn sucediendo en Francia nos hablan claramente de algunos efectos de la crisis econmica, del fracaso del mal copiado modelo de produccin japons, de la prdida de seguridad debida a la precariedad, la creciente competitividad y la privatizacin del servicio pblico, y, ms en general, del fracaso rotundo del actual modelo laboral neoliberal.

La actual crisis econmica se est midiendo sobre la piel de la llamada clase media, es decir, ese sector dedicado, en el mejor de los casos, a gestionar desde los puestos medianos del mando global la economa capitalista. Para quienes estn abajo, ms abajo, la crisis es y ha sido siempre una constante. Ninguna novedad. De la misma manera, para quienes estn arriba, al mando real, sta es cosa ajena y nunca les tocar. Para la clase media, al contrario, representa una relativa novedad, de fuerte impacto, tanto econmico como anmico, al cual no siempre hay manera de responder. Por otro lado, si una de las victorias del capital frente al trabajo ha sido justamente anular el natural conflicto entre patrn y trabajador introduciendo conceptual y materialmente la equivalencia toyotista-empresa igual familia en el modelo europeo, al menos las empresas no han podido y sabido introducir tambin otras medidas de proteccin de sus hijos. As las cosas, los trabajadores-hijos, llamados no slo a realizar el trabajo material sino sobre todo a medirse con las ideas, la capacidad de innovacin y de propuesta (trabajo inmaterial), frente a las restructuraciones que los atropellan se encuentran absolutamente desamparados. Al mismo tiempo, las reformas neoliberales de los modelos productivos y, por ende, laborales, fruto de la derrota momentnea del trabajo frente al capital, han provocado inseguridad y precariedad (lase: flexibilidad, temporalidad contractual, anulacin/privatizacin del estado social, etctera). Todo lo anterior en un contexto de creciente competitividad econmica que los empresarios no han pensado dos veces en cargar a los trabajadores (ya sea mediante bonos, premios o, simplemente, en los esquemas contractuales previstos por las subcontrataciones). A lo anterior, como marco general, es urgente aadir que todo ha sucedido y sigue ocurriendo en un esquema de privatizacin de los servicios pblicos, que no es otra cosa que depositar y entregar la gestin de los mismos a la lgica empresarial privada, es decir, la ganancia y slo sta.

Finalmente, hablar de fracaso integral del modelo neoliberal es cosa compleja. Baste decir aqu que este fracaso se mide en la incapacidad de generar bienestar generalizado y, al contrario, producir muerte, ya sea a travs de la guerra, el hambre, pero tambin mediante la desesperacin y el miedo. Sin duda, pero el neoliberalismo o su versin actual, en crisis, pero con amplias posibilidades de supervivencia tiene la posibilidad de ganar definitivamente la batalla final: el control biopoltico de la sociedad. Slo una renovada capacidad, intencin, deseo y esperanza de rebelin, aunque sea simplemente frente al jefe de la oficina, podr desmentir esa temible posibilidad.

http://www.jornada.unam.mx/2010/04/18/index.php?section=opinion&article=022a1mun



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter