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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2010

Balance del lulismo ante las presidenciales de 2010

Luismi Uharte
Rebelin


Los resultados de las prximas elecciones presidenciales de octubre de 2010 en Brasil, van a tener una importancia trascendental en el proceso de reconfiguracin del nuevo orden mundial por la creciente centralidad que est asumiendo el gigante sudamericano. Su condicin de pas-continente, con una extensin de ms de 8 millones y medio de kilmetros cuadrados el doble que el conjunto de la Unin Europea-, su peso demogrfico casi 200 millones-, adems de su poder econmico -8 economa del mundo que se convertir en la 5 en la prxima dcada-, le confieren con justicia su caracterizacin de potencia emergente y miembro relevante en el seno del archiconocido BRIC.

El Lulismo . Si pretendemos interpretar la actual coyuntura poltica brasilea y realizar proyecciones electorales, estamos obligados a realizar un balance riguroso de los ocho aos de gobierno del PT, o mejor dicho, de Presidencia de Lula. Pese a la benevolencia generalizada con la que ha sido tratado el mandatario brasileo por los mass media internacionales, su administracin ha tenido unos fuertes rasgos personalistas en trminos de direccin del proceso poltico. Lula, como figura carismtica que a da de hoy detenta el mayor apoyo ciudadano de las ltimas dcadas de la historia brasilea por encima del 80%-, gracias a su sempiterna habilidad negociadora, ha conseguido articular un proyecto de evidentes rasgos interclasistas, en el cual se sienten cmodas algunas fracciones de la burguesa local, mientras en el imaginario popular es percibido como el gobernante de los pobres. El Lulismo, debe ser por tanto, nuestro objeto de anlisis en gran medida.

Neoliberalismo o neodesarrollismo? Uno de los debates ms complejos del momento es la caracterizacin de la poltica econmica del lulismo. Indudablemente, ni pretende ni es un gobierno que est implementando un modelo de inspiracin nacional-popular ni nada similar, pero tampoco se le puede definir como un gobierno estrictamente neoliberal. Estaramos ms bien ante un proyecto dual, donde se concatenan programas y polticas de corte neo-desarrollista con prcticas de carcter todava neoliberal.

Henrique Novaes, economista y profesor de la Universidad de Campinas en Sao Paulo, considera que esta dualidad se manifiesta de la siguiente manera: por un lado, continuaran medidas neoliberales, principalmente en el modelo de pago de la deuda externa que sigue erosionando gran parte del presupuesto pblico- y en el enfoque de direccin del Banco Central (Lula se lo entreg a un hombre de la lnea Cardoso); por otro lado, se estaran materializando una serie de polticas neo-desarrollistas como la estimulacin del empleo pblico, el aumento salarial para potenciar el consumo y la financiacin pblica hacia la empresa privada nacional.

Joa Antonio Felicio, Secretario Internacional de la CUT, en entrevista exclusiva nos asegur que el Estado ha asumido una posicin de inductor del crecimiento, al contrario que en los gobiernos neoliberales previos, donde se convirti en mero espectador.

Para Novaes, sin embargo, este apoyo a la empresa nacional, principalmente en el sector de la construccin civil (Odebrecht, etc.), est vinculado a la lgica transnacional de dichas corporaciones y se produce en un contexto de capitalismo financiero antagnico a las tradicionales lgicas desarrollistas de los aos sesenta.

Una nueva poltica social? El aumento del gasto social y la puesta en marcha de una serie de programas sociales de mayor cobertura, no dejan lugar a dudas en cuanto al cambio o la diferencia respecto al gobierno de Cardoso. Existe, por tanto, una especie de agenda de los pobres que antes no tena cabida. Sin embargo, esto no implica una ruptura con el paradigma de poltica social que desde la dcada de los noventa los organismos multilaterales (Banco Mundial, etc.) han venido imponiendo.

La poltica compensatoria contina teniendo un peso sustancial, a travs de los viejos programas denominados de transferencia condicionada, como ocurre con el proyecto bandera del lulismo, la Bolsa Familia. De cualquier manera, el xito de este programa y sus efectos mltiples es indiscutible, ya que ha logrado atender a 40 millones de pobres (ms de una quinta parte de la poblacin total), principalmente de las zonas ms deprimidas del pas (el Nordeste), reduciendo, segn cifras oficiales, la pobreza extrema en alrededor de 20 millones de personas, adems de estimular notablemente el consumo de los sectores populares. En consecuencia, la fidelidad del voto a Lula se ha fortalecido considerablemente.

Otra de las claves fundamentales, en este caso en el rea socioeconmica, es la poltica de aumento salarial que el Ejecutivo ha promovido. Jos Antonio Felicio asevera que el salario mnimo ha aumentado ms de un 60%, y junto a l han mejorado considerablemente los ingresos de otras categoras profesionales. Desde el sindicato CONLUTAS, sin embargo, Dirceu Travesso puntualiza que realmente no se ha producido una poltica de redistribucin del ingreso, sino ms bien una mejora salarial gracias a un contexto de crecimiento econmico, donde los ms beneficiados han sido sectores privados de la industria y las finanzas.

Travesso aade que no debemos olvidar uno de los momentos ms conflictivos del gobierno de Lula, cuando el presidente asumi el liderazgo en la materializacin de la contrarreforma de la Seguridad Social, la cual trajo como consecuencia el recorte de derechos histricos de los empleados pblicos. Las repercusiones no slo fueron econmicas, sino tambin polticas, ya que provoc la expulsin de los diputados del PT disidentes que posteriormente fundaran el PSOL- y el cisma en el sindicato hegemnico, la CUT.

Brasil: potencia emergente . Si existe una dimensin donde el consenso en trminos analticos es mayor, esta es, sin duda, la poltica exterior. El Secretario Internacional de la CUT, asegura que el gobierno de Lula ha dado pasos histricos en cuanto a soberana e independencia respecto a Estados Unidos, como lo demuestra el rol estratgico que asumi Lula frente al golpe de 2002 en Venezuela y al ms reciente de 2009 en Honduras.

Para Henrique Novaes, el canciller Celso Amorin es una pieza fundamental en este proceso de construccin de una identidad de potencia emergente, gracias a la visin estratgica que est imprimiendo a Itamaraty.

A su vez, la relevancia poltica del pas en la arena internacional viene acompaada de una expansin comercial, financiera y econmica de sus empresas estatales y privadas. La diversificacin hacia Oriente Medio y frica es paralela a la constitucin de China como su primer socio comercial, por delante de los propios Estados Unidos.

Por otro lado, no podemos olvidar que el tradicional rol del sub-imperialismo brasileo, como lo definiera Ruy Mauro Marini, no ha desaparecido del enfoque geoestratgico del gigante latinoamericano, principalmente en Amrica Latina. Aunque es cierto que el gobierno de Brasil ha adoptado una actitud menos arrogante y ms dialogante con los pequeos pases que lo rodean, como se ha evidenciado en las negociaciones con Bolivia (gas) y Paraguay (Itaipu), su liderazgo militar como responsable de las fuerzas de ocupacin de la ONU en Hait no favorece, en absoluto, la pretensin de Lula de proyectar un Brasil como modelo de resolucin de conflictos en la esfera internacional (Iran, etc.).

Gobierno y movimientos populares . La lectura en torno a la relacin entre el gobierno de Lula y los movimientos sociales y a los efectos de esta, es muy dispar segn los diversos actores. Para el Secretario Internacional de la CUT, al contrario que los gobiernos anteriores el actual Ejecutivo no sustenta su relacin con las organizaciones sociales en la represin, sino en el dilogo. Asegura que se producen reuniones peridicas entre gobierno y movimientos, destacando principalmente los Foros de dilogo, donde sindicatos y otras organizaciones son considerados como interlocutores vlidos.

Desde el sindicato disidente CONLUTAS, en cambio, la valoracin es sumamente crtica. Dirceu Travesso asevera que la CUT ha perdido autonoma desde la llegada de Lula al gobierno, como lo demostr su aceptacin resignada de la contrarreforma de la Seguridad Social. Agrega que Lula ha jugado un papel decisivo en la desmovilizacin de la clase trabajadora.

Desde las filas del PSOL partido que surgi de una escisin del PT- , la lectura es similar a la de CONLUTAS. Segn Pedro Ekman, dirigente de esta agrupacin en Sao Paulo, el peor legado del lulismo es la desmovilizacin de los movimientos sociales.

Lo que parece bastante evidente es la fragmentacin que se ha producido entre las diferentes organizaciones que conforman el movimiento popular, ya que como nos recuerda Cicero Da Silva, educador popular, mientras unos apoyan resignadamente al gobierno otros lo critican de manera reiterada.

Hacia las presidenciales de octubre . En los prximos meses las encuestas se van a multiplicar, segn se vaya acercando la fecha electoral. Hasta el momento, el candidato de la derecha tradicional, Jos Serra, va por delante de la candidata del PT designada por Lula, la actual ministra de la Casa Civil, Dilma Rousseff, aunque sta va remontando progresivamente.

En primera instancia, lo que est meridianamente claro es que la polarizacin entre el candidato de Lula y el de la derecha va a eclipsar toda opcin que se presente a la izquierda del PT. El PSOL, que tuvo unos resultados dignos en las presidenciales del 2004 (7%), va a reducir su caudal de votos de manera sustancial por dos razones: en primer lugar, por la renuncia de Heloisa Helena, su figura carismtica, a medirse de nuevo en la arena electoral, optando por un silln ms cmodo en el Senado; en segundo lugar, por las disputas internas por el liderazgo del partido, que lo estn debilitando notablemente. Las propias previsiones del partido, sobre todo en la contienda para los escaos del legislativo, no son nada halageas: bajar de tres diputados a uno, lo que en una cmara de 513 diputados resulta meramente anecdtico.

El gran interrogante, a da de hoy, es si Lula tendr la capacidad de transferir esa desbordante popularidad a Dilma Rousseff, con un perfil pblico mucho menos atractivo y una proyeccin meditica ms limitada. El PT, por s slo, no tiene la fortaleza suficiente para arropar a Rousseff, por una evidencia puramente aritmtica: no representa ni a una quinta parte del Parlamento (83 escaos en una cmara de ms de 500 diputados). En consecuencia, tendr la habilidad y el tiempo suficiente el presidente de posicionar a su candidata para que el lulismo contine hasta 2014?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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