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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2010

La ley de medios sali del closet y gan la calle

Aram Aharonian
Alai


Haca tiempo que no presenciaba una movilizacin masiva como la del jueves pasado en Buenos Aires, en respaldo de la Ley de Servicios de Comunicacin Audiovisual que, sancionada por amplia mayora por el Legislativo para reemplazar una norma que data de la dictadura militar, ha encontrado escollos para su aplicacin por sorpresivos y extemporneos fallos judiciales, muestra de un poder judicial que an no ha logrado deslastrarse de funcionarios del gobierno de facto (1876-1983).

La puja por la Ley sali del mbito de los medios, sorte el de la economa, el de la poltica y, finalmente se trab en el de la Justicia, poniendo en claro la sobreexistencia de un poder concentrado, remanente de la dictadura y de los gobiernos neoliberales posteriores, inaceptable en cualquier rgimen republicano. En Argentina subsisten lobbies que unen poltica y justicia, que resultan a veces mucho ms poderosos que los poderes Ejecutivo y/o Legislativo.

Hubo muchos hechos destacables, remarcables. Primero, la conformacin de esa enorme movilizacin, donde viejos militantes de sector obrero y de clase media- se mezclaban con jvenes estudiantes de las carreras de comunicacin social y tambin piqueteros; donde los pueblos originarios se sumaban a la lucha comn, junto a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, donde las dos centrales sindicales trabajaban juntas para defender la democracia y la institucionalidad, donde las banderas de los movimientos y grupos oficialistas compartan las calles con la de la oposicin.

Y, algo que sorprenda a los corresponsales extranjeros: la marcha, de ms de 20 cuadras, avanzaba hacia la Plaza Lavalle, frente al Tribunal Supremo de Justicia, y los comercios de la zona no se sentan amenazados y seguan abiertos normalmente. Fue una demostracin cvica, con saludos cociudadanos desde los balcones de las avenidas Callao y Corrientes, con miles de manifestantes convocados en principio por la Coalicin por una Radiodifusin Democrtica, por sus agrupaciones, sindicatos, movimientos populares, universidades, pero tambin con miles y miles de autoconvocados, al igual que cuando los argentinos salen a luchar contra la impunidad del genocidio dictatorial.

Codo a codo, los negros -despreciados y estigmatizados por el establishment-, peronistas y piqueteros, con representantes de los pueblos originarios, trabajadores rurales y urbanos, intelectuales, jvenes de clase media, tomaron las calles del pas, para vencer otro intento de dictadura, la que intentan imponer los medios comerciales de comunicacin. Un hecho quiz novedoso para una sociedad argentina que sigue sorprendiendo.

No fue slo Buenos Aires. Lo mismo se repiti en el sur, en Comodoro Rivadavia, o en el noroeste, en Mendoza. Luis Bruchtein, director de Pgina/12 seala que resulta una paradoja, porque de todos ellos, los nicos en condiciones de generar un proceso de sensibilizacin masiva sobre una problemtica tan especfica son los propios medios. Y esta vez han conseguido hacerlo en contra de s mismos.

En las ltimas concentraciones, tanto en la de jueves como en la del viernes anterior en el Obelisco, convocada por Facebook por los seguidores del programa televisivo 6, 7, 8 (con gran participacin de jvenes de clase media, hasta ahora reacios a participar en poltica), la mayora no estaba encuadrada en columnas de organizaciones sociales o polticas, sino que portaban carteles hechos a mano.

Quiz los grandes medios, encabezados por el oligopolio de Clarn y sus radios y televisoras, La Nacin, el grupo Vila-Manzano, entre otros, fueron los causantes de este fenmeno poltico y social, porque ellos y sus principales columnistas dejaron al rojo vivo la manipulacin, con operaciones mediticas, inventando el hecho poltico para forzarlo, ocultando y tergiversando la informacin, invisibilizando a los actores sociales y, sobre todo, dejando en estado de crispacin a la sociedad, con sus titulares apocalpticos. Provocaron un fenmeno reactivo, se hicieron el harkiri de credibilidad.

Bruchtein seala que an llevado a una guerra sin cuartel, el Gobierno no tiene herramientas suficientes que produzcan una ruptura cultural como para que la sociedad se rebele contra sus Orculos, o para resquebrajar esta creencia sobrenaturalizada en los grandes medios.

Segundo. La problemtica de los medios de comunicacin comercial, hasta hace muy poco limitada a la academia y centros de estudio y/o profesionales, ha ganado la calle. La concientizacin popular sobre el poder de los oligopolios y monopolios mediticos ya no logra ser invisibilizado tanto por un velo cultural sino por el propio inters de las empresas de no perder su (cada vez ms escasa) credibilidad.

Esto, que est sucediendo en la Argentina del 2010, tiene mucho que ver con nuestras historias de las ltimas dcadas, y bien puede servir de experiencia para el resto de Latinoamrica. Durante dcadas, el neoliberalismo se haba dedicado a desmantelar y privatizar el aparato comunicacional del Estado, dejando en manos de cada vez menos empresas y no necesariamente del sector- la concentracin multimeditica. El Estado abandon su obligacin de satisfacer el derecho fundamental a la informacin y la comunicacin, entregndoselo a los grandes conglomerados empresariales.

En los pases desarrollados, este proceso fue acompaado por regulaciones y controles antimonoplicos. Cuando estas medidas intentan ser aplicadas en nuestros pases, el aparato corporativo conservador comienza a denunciarlo como atentado a la libertad de prensa y de expresin, desquilibrando el juego democrtico, atacando a las instituciones democrticas. Es el discurso hegemnico, el discurso nico, que ya no necesita de bayonetas para imponerse, sino que tiene en la corporacin meditica comercial que intenta aplicar lo que algunos estudiosos han dado en llamar la dictadura meditica.

Hoy la pelea no es en la fbrica ni en las calles: el bombardeo, disfrazado de informacin, publicidad o entretenimiento, invade las salas, los dormitorios, en nuestros propios hogares.

Tercero. Adems del debate sobre la democratizacin de la comunicacin y la informacin, silenciado por los poderes fcticos durante 26 aos de retorno a la democracia, en Argentina la crispacin llev a generar un movimiento social especfico, dejando en clara la obligacin del Estado de regular democrticamente el espectro radiofnico y la concentracin de los medios de comunicacin.

En Argentina, algunos dicen que la oposicin poltica encontr un aliado formidable en la corporacin meditica. Otros sealan que la corporacin meditica ha sabido manipular a la oposicin poltica al gobierno de Cristina Fernndez de Kirchner, diciendo quienes son los protagonistas y los antagonistas, distando no solo la agenda informativa sino tambin la poltica. La oposicin prefiri oponerse a una ley cuya aplicacin no se sentir durante este Gobierno, que termina el ao que viene. O no?

Son cinco jueces los que obstaculizan la aplicacin de la ley, que han hecho lugar a reclamos de los grandes oligopolios (Clarn, grupo Vila-Manzano, con presentaciones de algn diputado, con motivos diferentes): por el plazo de un ao para desmonopolizar, porque no se sigui el trmite reglamentario en el Parlamento y porque la ley va contra la libertad de prensa.

El gobierno nacional present un recurso extraordinario en la Cmara de Mendoza para que el expediente llegue a la Corte Suprema de Justicia que, con independencia y sin ningn tipo de presin, tiene que darle una mirada al tema. El titular de la Autoridad Federal de Aplicacin de la ley de Servicios de Comunicacin Audiovisual, Gabriel Mariotto (el funcionario que llev adelante este proceso), consider que no va a tardar mucho en que la disputa judicial en torno a esa norma llegue a la Corte Suprema y sostuvo que el reclamo de la aplicacin de esta ley no es capricho de un gobierno sino una expresin de derechos en democracia.

Breve historia de una conquista popular

El 17 abril de 2008, la Presidenta Cristina Fernndez recibi a miembros de la Coalicin por una Radiodifusin Democrtica, quienes le presentaron el documento de los 21 puntos, y le plantearon la necesidad de un nuevo modelo de comunicacin, entendida sta como un bien social y no como un negocio comercial. Un modelo de comunicacin en el que tengan espacio todos y todas, no solamente las empresas de carcter comercial sino los medios pblicos, de gestin estatal, y los medios comunitarios, de propiedad social, de las organizaciones libres del pueblo. La Coalicin insisti en la necesidad de poner limites a los monopolios y garantizar la libertad de expresin para todos los ciudadanos.

La Presidenta record que la ley de radiodifusin vigente entonces fue creada por la dictadura y no solamente ha quedado ticamente impugnada, ha quedado tcnicamente impugnada: Creo que lo ms importante de todo esto va a ser poder incorporar a la Argentina no solamente al debate por la democratizacin de la informacin pblica.

Casi un ao despus, el 18 de marzo de 2009 la propuesta de proyecto de Ley de servicios de comunicacin audiovisual fue presentada en sociedad por la Presidenta en la ciudad de La Plata, y luego fue debatida en 80 foros abiertos en todo el pas. El 27 de agosto la versin definitiva del proyecto fue ingresada al Congreso para su tratamiento parlamentario, donde tambin fue debatida en audiencias pblicas con la participacin de numerosos representes de intelectuales, periodistas, propietarios de medios privados, de organizaciones sociales, de medios comunitarios y de asociaciones profesionales.

Finalmente, el proyecto fue aprobado en la Cmara de Diputados el 17 de septiembre de 2009 con 147 votos a favor, 4 en contra, una abstencin y 103 ausente, mientras que en el Senado se aprob el 10 de octubre con 44 votos a favor y 24 en contra.

- Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director de la mrevista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicacin y Democracia (ULAC)

Fuente original: http://alainet.org/active/37415



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