Portada :: Mentiras y medios
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2010

El periodista, la objetividad y el compromiso

Pascual Serrano
Le Monde diplomatique


Los tericos neoliberales centran su anlisis sobre la informacin en la necesidad de elementos como la imparcialidad, la objetividad, la independencia, la neutralidad... El ejemplo ms claro de que, en trminos absolutos, no existe la neutralidad informativa se evidencia desde el momento en que se elige lo que es noticia1. Cuando un peridico selecciona como noticia principal de portada la concesin de un oscar en Hollywood o un informe de Amnista Internacional, est tomando una posicin editorial determinada. Ya dijo Ryszard Zapuściński que no puede ser corresponsal quien cree en la objetividad de la informacin, cuando el nico informe posible siempre resulta personal y provisional.2

Algo similar podramos decir del concepto de equilibrio informativo. El veterano periodista experto en Oriente Medio Robert Fisk critic ese falso discurso del equilibrio y afirm que los periodistas deberamos estar del lado de quienes sufren. Si hablramos del comercio de esclavos en el siglo XVIII, no le daramos igualdad de tiempo al capitn del navo de esclavos en nuestros reportes. Si cubriramos la liberacin de un campo de concentracin nazi, no le daramos igualdad de tiempo al vocero de las SS3. Jos Ignacio Lpez Vigil ha dedicado toda su vida al periodismo comunitario en Amrica Latina, al lado de la gente pobre y sencilla. l tambin reivindica el compromiso frente a las injusticias:

Lpez Vigil va todava ms lejos:

No faltan periodistas jvenes de ltima generacin que tambin reniegan del mito de la equidistancia, como Olga Rodrguez, curtida en los conflictos de Oriente Medio: huyo de la equidistancia porque creo que es una trampa: no se puede tratar igual al que bombardea que al que es bombardeado, al invasor que al invadido, al opresor que al oprimido... Vivimos en un mundo plagado de desigualdades, injusticias y desequilibrios y creo que una de las misiones de los periodistas es buscar que la balanza se equilibre6. Deca el poeta espaol Gabriel Celaya, maldigo al poeta que no toma partido, y hoy el recin fallecido ensayista estadounidense Howard Zinn afirma que no se puede ser neutral viajando en un tren en marcha que se dirige a un despeadero.

El historiador Paul Preston recoge en su libro Idealistas bajo las balas, el sentimiento que vivieron los corresponsales de prensa extranjeros destinados en Espaa durante la guerra civil7. Segn Preston, no se trataba slo de describir lo que presenciaban. Muchos de ellos reflexionaban sobre las consecuencias que tendra para el resto del mundo lo que suceda entonces en Espaa. () se vieron empujados por la indignacin a escribir en favor de la causa republicana, algunos a ejercer presin en sus respectivos pases y, en unos pocos casos, a tomar las armas para defender la Repblica. Preston deja bien claro que ese activismo no fue en detrimento de la fidelidad y la sinceridad de su quehacer informativo. De hecho, algunos de los corresponsales ms comprometidos redactaron varios de los reportajes de guerra ms precisos e imperecederos8.

La percepcin del periodismo como un compromiso con los oprimidos ha inspirado a lo ms valioso de nuestra profesin, quienes, a diferencia del hipcrita discurso dominante actual, han reivindicado esa responsabilidad. Desde el cubano Pablo de la Torriente Brau al britnico Robert Fisk o el franco-espaol Ignacio Ramonet. Recordemos que iniciativas tan justas y loables como la creacin de un impuesto para las transacciones financieras especulativas (la Tasa Tobin), el apoyo a los Foros Sociales Mundiales o el combate al Acuerdo Multinacional de Inversiones (AMI) surgieron en medios de comunicacin de indiscutible prestigio como Le Monde Diplomatique. Tambin lo han entendido as muchos fotoperiodistas profesionales: Me molestan ciertas etiquetas, como cuando me dicen que soy un periodista solidario. Para m el periodismo es compromiso9, afirm el fotgrafo Gervasio Snchez, Premio Nacional de Fotografa en Espaa. El fotoperiodista todava va ms lejos: Si yo fuera alguna vez decano de una facultad de Periodismo eliminara una palabra: 'objetividad', la quitara, rechazara y quemara10.

El periodista siempre tendr la tentacin de dejarse llevar por los oropeles palaciegos, bien por razones econmicas, por sumisin al poder, o simplemente por la tendencia a considerar ms veraz y valiosa la informacin slo porque procede de la moqueta y el esplendor de los centros del poder. Pero hay que recordar que tenemos una obligacin social, un compromiso, una especie de juramento hipocrtico que consiste en sacar a la luz, en informar, sobre tantas y tantas luchas de hombre y mujeres que combaten por su supervivencia y dignidad. Como dice Kapuscinski en su obra El Sha, debemos reivindicar las palabras que circulan libremente, palabras clandestinas, rebeldes, palabras que no van vestidas de uniforme de gala, desprovistas del sello oficial. Por eso cuando en una guerra un jefe militar nos anuncie una liberacin le preguntaremos a la seora que sali a comprar el pan en la zona recin liberada; mientras el ministro nos est enseando el nuevo hospital inaugurado, acercaremos el micrfono al anciano que se encuentra en la sala de espera, y durante la pomposa inauguracin de la industria de vanguardia tecnolgica interrogaremos al obrero por su paga.

Tal como sucedi a los periodistas decentes que cubrieron la guerra civil en Espaa, es necesario sentir en la piel el destino de los desfavorecidos para comprender cul es el lugar del periodista.

El discurso de la neutralidad se utiliza inteligentemente desde los medios de comunicacin neoliberales. Basta con observar los nombres con los que gustan denominarse en sus cabeceras: El Imparcial, Informaciones, ABC, La Nacin, El Mundo, El Pas, La Razn. Todos son aspticos y neutrales, como desean que creamos que son sus contenidos. Su celo por aparentar ausencia de ideologa les lleva incluso a prohibir a sus periodistas que tengan ideas hasta fuera de la redaccin, en su vida privada.

La ciudadana se indigna ante cualquier intento de dirigismo poltico e ideolgico. Sabedores de eso, la estrategia actual de los medios es disimular a toda costa la intencionalidad para que pase inadvertida a las audiencias y pueda ser efectiva. El objetivo es proporcionar (u ocultar) al lector, oyente o espectador determinados elementos de contexto, antecedentes, silenciamientos o mtodos discursivos (en el caso de los medios audiovisuales las posibilidades son infinitas) para que llegue a una conclusin y posicin ideolgica determinadas, pero con la percepcin que es el resultado de su capacidad deductiva y no del dirigismo del medio de comunicacin. De ah la importancia de denunciar las falsas objetividades y neutralidades para dignificar un periodismo de principios y valores.

Los grandes medios comerciales hablan de neutralidad periodstica mientras tienen periodistas empotrados entre las filas del ejrcito estadounidense en Iraq, de pluralidad informativa cuando sus redactores no salen de la sala de prensa de la Casa Blanca y nunca han visitado un suburbio de Washington o Nueva York, de imparcialidad mientras siguen estigmatizando en sus informaciones a los gobiernos que cometen el delito de recuperar sus recursos naturales de las manos de transnacionales. Alardean de objetividad, pero sus pginas y espacios informativos se reservan al oropel, el lujo y el glamour de famosos y grandes fortunas que identifican de esta forma como modelos a admirar. No es verdad que los medios de comunicacin comerciales sean soportes neutrales de informacin. Ellos militan y hacen apologa de un modelo econmico concreto en el que se desenvuelven y del que obtienen beneficios, bien para su propia empresa o para la casa matriz accionista. Frente a ello, no se trata de que desde el compromiso del periodista el periodismo se convierta en panfleto, la ciudadana rechaza los intentos de un periodismo militante que no aporta rigor ni informacin contrastada y slo incluye ideologa. Lo que reivindicamos es la recuperacin de la dignidad y el servicio a la comunidad, a la justicia social, a la soberana de los pueblos y a las libertades. No ser periodismo si no se hace as, como no es medicina curar slo a quienes tienen dinero para pagarla. No se debe confundir periodismo comprometido con servir incondicionalmente a un partido poltico o a un gobierno con el que se simpatiza. El compromiso es con unos principios y unos valores no con unas siglas o un determinado rgano de poder. Y, sobre todo, dar la voz a quienes tantas veces tiene vetado el acceso a los medios de comunicacin. La escritora Elena Poniatowska en su libro La noche de Tlatelolco12, recogi la masacre de cientos de estudiantes que protestaban en la plaza de ese mismo nombre, en la ciudad de Mxico, el 2 de octubre de 1968. Para ello se dedic a transcribir textualmente los testimonios de los afectados y ordenados cronolgicamente. Sin duda se trata de un periodismo incompleto -hay elementos y datos que no se pueden ofrecer mediante testimonios-, pero es un ejercicio magnfico de dar la voz a la gente.

En muchos foros los profesionales insisten en que su capacidad de maniobra para practicar un periodismo comprometido con valores distintos de los impuestos por el mercado es muy limitada. Es verdad, pero es imprescindible que todo periodista ponga al servicio de esos ideales sus conocimientos y su trabajo si quiere que la decencia sea emblema e insignia de su vida y su profesin, y probablemente deba ser fuera de su puesto de trabajo en un medio de comunicacin comercial. No se trata de militancia, sino de de decencia. La decencia es lo que diferencia al bilogo que trabaja para una gran empresa de transgnicos o para una organizacin ecologista, al abogado que defiende los intereses de una multinacional o los de los trabajadores que exigen un sueldo justo, al militar que dispara contra el pueblo refugindose en rdenes de superiores o al que combate al lado de la gente. Ninguno de ellos puede ser neutral, ni imparcial, ni objetivo.

NOTAS

[1] Ver captulo As funciona el modelo en Serrano, Pascual. Desinformacin. Cmo los medios ocultan el mundo . Pennsula. Barcelona, junio 2009.

[2] Ryszard Zapuściński. Los cnicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo . Anagrama. Barcelona 2002. pg. 21.

[3] Fisk, Robert. Tediosas comparaciones sobre Oriente Medio. La Jornada . 13-1-2009 http://www.jornada.unam.mx/2009/01/13/index.php?section=opinion&article=024a1mun

[4] Lpez Vigil, Jos Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados . Ministerio de Informacin y Comunicacin de Venezuela. 2005

[5] Lpez Vigil, Jos Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados. Ministerio de Informacin y Comunicacin de Venezuela. 2005

[6] Muoz, S. Entrevista en la revista Paisajes . Noviembre 2009

[7] Preston, Paul. Idealistas bajo las balas. Corresponsales extranjeros en la guerra de Espaa . DeBolsillo 2008

[8] Preston, Paul. Idealistas bajo las balas. Corresponsales extranjeros en la guerra de Espaa . DeBolsillo 2008. pp. 16 y 17

[9]   Pblico 7-11-2009

[10] Declaraciones a CNN + 8-11-2009

[11] Ryszard Zapuściński. Los cnicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo . Anagrama. Barcelona 2002. pp. 38 y 39

[12] Elena Poniatowska. La noche de Tlatelolco. Editorial Era, 2007

Pascual Serrano es periodista. Este artculo es un resumen del captulo del mismo nombre de su ltimo libro El periodismo es noticia Icaria, abril 2010



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter