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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2005

Los siete captulos editados en DVD por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematogrfica (ICAIC) sobre uno de los episodios ms apasionantes y controvertidos de la historia contempornea: la Revolucin cubana
Resea: Cuba en el corazn. Captulo 7.- Momentos con Fidel

Manuel Talens
Rebelin






Ay, Fidel, ya me puedo morir, te vi cerca, me diste la educacin de mis hijos y tu mano amiga, Fidel, ya me puedo morir!


Aunque sea con una papa caliente y un boniato caliente, estoy con Fidel, hasta los das de mi vida.


Testimonios de dos mujeres cubanas


Con este captulo llega a su fin la historia en imgenes de la Revolucin cubana, ensamblada para la posteridad por los cineastas del ICAIC. Tengo para m que, de los siete documentales realizados ex profeso en esta serie, Momentos con Fidel era quiz el ms difcil de afrontar, pues la figura del Comandante es tan desmesurada, proyecta tanta luz y ha estado siempre tan presente en el devenir de la sociedad cubana desde hace cincuenta aos que nada garantizaba un resultado feliz, ajeno a fciles lisonjas o al culto a la personalidad.

Hace aos escrib un texto de clara influencia lacaniana en el que disertaba sobre el carcter que imprimen los nombres y los apellidos sobre el inconsciente y la trayectoria vital de todos nosotros, y uno de los personajes que utilic para ayudarme en mi exposicin fue Fidel Castro, binomio tan paradigmtico de este principio que parece un ejemplo artificial inventado con fines ilustrativos. Y, sin embargo, es real como la vida misma: el nombre, Fidel, proviene del sustantivo latino fides y significa fidelidad. Por su parte, el patronmico Castro, asimismo de origen latino, viene de castrum, campamento militar (la palabra castrense, que designa lo relativo al ejrcito y a la profesin de las armas, tiene el mismo origen). La suerte, por lo tanto, estaba echada para l desde el bautizo, pues ste lo predestin desde el principio a ser un militar inflexible a las desviaciones y fiel al imponente destino que eligi (que eligi, acaso elegimos algo en esta vida, no ser ms bien la vida quien nos elige?) un 26 de julio de su juventud, cuando asalt el cuartel Moncada junto a un puado de compaeros idealistas.

Lo dir ya: Rebeca Chvez, la realizadora de Momentos con Fidel, ha firmado una obra redonda y perfectamente compatible con lo expuesto en el prrafo anterior. Por otra parte, el hecho de no haberse introducido en ningn momento por un camino anecdtico y prescindible del personaje el cineasta estadounidense Oliver Stone, sin duda influenciado por la cultura hollywoodense del comadreo, s que lo intent en una escena de Comandante, pero Castro hizo un amago verbal y preserv con pudor su vida privada, que slo le concierne a s mismo ha permitido que la realizadora cubana cuente la historia no de un hombre, sino de una ideologa, que en esta pelcula resplandece difana, honrada e inamovible, desde el primero hasta el ltimo fotograma.

Pero antes de iniciar el comentario de las imgenes de Momentos con Fidel quisiera desmenuzar otro detalle extradiegtico de este captulo final, que me parece digno de anlisis. Durante el verano de 2004, cuando los DVD de la serie empezaron a venderse en Espaa y aparecieron los cuatro primeros, el dedicado al lder mximo iba a ser el nmero 5, su ttulo provisional era Fidel, accin y revolucin y los anuncios publicitarios previos mostraban que en portada apareca una foto del Castro actual, con el pelo canoso y las huellas de la edad. Sin embargo, pocos meses despus la realidad ha sido otra, ya que los captulos Entre el arte y la cultura y La solidaridad internacional pasaron a ocupar, respectivamente, los puestos 5 y 6 y el de hoy, rebautizado con el ttulo de Momentos con Fidel, se convirti en el 7, amn de contar con una fotografa de un Castro mucho ms joven, tomada en los aos sesenta. De acuerdo con el principio de opera aperta que describi Umberto Eco, la lectura semitica de tales cambios puede ser mltiple segn el bagaje cultural del lector, siempre que la semiosis aplicada tenga una lgica coherente. La ma es sta: no me cabe la menor duda de que los siete captulos de Cuba: caminos de revolucin son un artefacto comunicativo de primera importancia para la Revolucin cubana con vistas a contrarrestar la continua manipulacin desinformadora que sobre la isla emana de los medios oligoplicos occidentales. En dicho sentido, era imprescindible que la narracin se sustentase sobre personajes capaces de fascinar el imaginario popular y fortalecer el apoyo de las masas, que al fin y al cabo son el sustrato humano que alimenta la permanencia y la verdad del proceso revolucionario, y por mucho que en Cuba no falten hroes dignos de ocupar dicho lugar, slo dos comandantes superan con creces a todos los dems, Ernesto Guevara y Fidel Castro. Por eso, con habilsimo criterio a mi parecer, los creadores encargados del proyecto documental del ICAIC cambiaron el pie sobre la marcha (se hace camino al andar, dice el tpico machadiano) para que el Che y Fidel fuesen el principio y el final de esta coleccin, puesto que ambos representan la imagen especular y contrapuesta del destino de los hroes, el tanatos y el eros freudianos, el alfa y el omega de la Revolucin. Guevara, que transportaba en su mochila desde la niez el instinto de muerte (tanatos), necesit ofrecerse pronto en sacrificio a cambio de que la Revolucin cubana entrara en la leyenda. Su vida fue trgica y breve, pero pocos como l han contribuido a situar a Cuba en un lugar tan preponderante del mapa solidario del mundo. Era lgico, por lo tanto, que la historia en imgenes de la Revolucin se iniciase con l, e igual de lgico ha sido que el incombustible Fidel, quien por su parte lleva en los cromosomas el instinto de vida (eros) imprescindible para cumplir los deberes de Estado, tal como reconoci el propio Che en su carta de despedida: Yo puedo hacer lo que te est negado por tu responsabilidad al frente de Cuba, la clausurase con todos los honores. De acuerdo con esta explicacin, el rejuvenecimiento definitivo de Fidel en la cartula del sptimo DVD el nmero siete representa en el Apocalipsis la perfeccin, la plenitud, la suerte obedecera a la necesidad de equiparar iconogrficamente a los dos lderes con fotografas de la misma poca (no hay que olvidar que vivimos en la era de la imagen), y ello para que el espectador pueda situarlos en igualdad absoluta de condiciones, ambos en la fuerza de la edad y con la belleza eterna de la juventud congelada en blanco y negro. Vale la pena resaltar hasta qu punto la fotografa de Castro es parecida a la del Che, aunque sin alcanzar, ay!, el aura irrepetible que Alberto Korda obtuvo por puro regalo de los dioses cuando apret el disparador de su cmara una lluviosa tarde habanera.

Y como para corroborar la hermandad existente entre ambos hombres, en una de las escenas ms hermosas de la pelcula el siempre fiel Fidel rinde el mejor homenaje posible a la memoria del camarada argentino, su igual entre pares: el reconocimiento de la coherencia ideolgica. Sucedi en un discurso de julio de 1991, en pleno debacle del mundo sovitico, cuando al recordar la trayectoria indefectible de la Revolucin cubana, su tono se hizo lrico, susurrante, pausado, apacible, confidencial, casi nostlgico: Tenamos nuestro pensamiento sobre todas estas cuestiones y tenamos nuestras ideas desde haca mucho tiempo, y entre los que tenan ideas muy claras, muy claras, clarsimas, ms claras que las aguas de Varadero, estaba el Che.

Momentos con Fidel es, pues, la historia de una coherencia sin fallas, la de Fidel, contada por medio de fragmentos de discursos pronunciados a lo largo de cuatro dcadas. Se inicia con uno de carcter justificativo, que data de 1962: Qu hemos hecho, sino defendernos, nica y exclusivamente defendernos. O pretendan los imperialistas que, desde las primeras hostilidades, ya tuvieran un pueblo rendido, un gobierno rendido y una legin de revolucionarios levantando bandera blanca?. El espectador advierte ya desde el principio las dotes oratorias de un lder capaz de entrar en comunin casi mstica con su auditorio y que desde el primer momento ha respetado esa costumbre compulsiva suya de no ocultarles nunca a los cubanos el alcance de los problemas. El mismo da del triunfo de la Revolucin no tuvo pelos en la lengua para afirmar que a partir de entonces todo iba a ser ms difcil, como as fue, pues la inmediata reforma agraria que emprendi en la isla signific el enfrentamiento con los Estados Unidos, el bloqueo econmico y la ruptura de relaciones diplomticas con las repblicas latinoamericanas salvo la honrosa excepcin de Mxico, todo ello propiciado por el Imperio. Y, pese a todas las dificultades vividas, la mayora de la sociedad cubana lo venera como a un padre afectuoso, porque ha podido apreciar las diferencias abismales entre un Estado que, de obedecer nicamente a los monopolios en la poca prerrevolucionaria, pas en 1959 a servir al pueblo del que haba surgido y a distribuir con equidad lo que hubiera en la isla, mucho o poco. Vale la pena comentar en este momento los dos testimonios de mujeres cubanas que he insertado en el exergo y que ponen de relieve el amor que algunos ciudadanos annimos son capaces de expresar por este hombre que les ha devuelto la dignidad. El primero es una repeticin casi textual de las palabras evanglicas pronunciadas por el anciano Simen cuando tom en sus brazos al pequeo Jess en el templo, adonde Mara y Jos lo haban llevado conforme a la costumbre de la ley: Seor, ya puedo morir en paz, porque mis ojos han visto al Salvador (Lucas 2:29). El segundo testimonio, cuya premisa inicial posee la sencillez y la espontaneidad de lo popular (Aunque sea con una papa caliente y un boniato caliente, estoy con Fidel), alcanza en la inesperada sincdoque de su conclusin una belleza literaria inconmensurable (hasta los das de mi vida). Cuba es una tierra de poetas naturales.

En el siguiente discurso de importancia de este documental, Fidel abandona las justificaciones y pasa al contraataque: Si este pas frente al imperialismo, que es fiera, pica, tiburn, buitre, todas las alimaas juntas, este pequeo pas demostrara temor frente a los imperialistas, nos habran devorado. Y por eso lo nico que no encontrarn en este pas, ni vacilacin ni temor, y con una firmeza tremenda, y cuando quieran devorarnos tienen que tragarnos enteritos, desde el Yunque de Baracoa, Punta de Mais, hasta Guanacabibes. El montaje dispuesto por Rebeca Chvez, rico en mltiples matices, pasa ms tarde del contraataque a la autocrtica cuando en 1970, una vez que estuvo claro que Cuba no lograra alcanzar aquel ao los diez millones de toneladas de azcar en la zafra sa era la cifra que el gobierno haba establecido como objetivo para enderezar la maltrecha economa de la isla, Castro dijo pblicamente unas palabras que ningn poltico de nuestras democracias burguesas se atrever jams a pronunciar: La batalla la perdimos nosotros, los dirigentes de la Revolucin El camino es difcil, s, ms difcil de lo que pareca. S, seores imperialistas, es difcil la construccin del socialismo.

La cada del muro de Berln, el efecto domin que tuvo sobre la URSS y sus satlites y la orfandad en que dej a Cuba no alteraron la coherencia ideolgica de Fidel. Escuchemos sus palabras: toda esta situacin ha llevado al Imperio a un enorme triunfalismo, ha llevado al escepticismo a muchas fuerzas progresistas y a muchas fuerzas de la izquierda en el mundo. Hay gente que quisiera matarse antes de recordar que milit en un partido comunista, que siente miedo de haber militado en un partido comunista. Por otra parte, su itinerario vital es la mejor prueba de que l tiene las ideas igual de claras que el Che, pues el socialismo no es algo coyuntural, sino una necesidad histrica. Esa firmeza de convicciones, esa actitud desafiante y juvenil que un hombre ya sexagenario mostr ante la adversidad en una dcada como la de los noventa, cuando lo que estaba de moda era la desbandada de los antiguos progresistas, el capitalismo sin contrapeso y el fin de la historia fukuyamiano, cambian la perspectiva del relato flmico al introducir en l imperceptiblemente el paso del tiempo, con lo que el argumento del documental deja de ser la resistencia como posibilidad de liberacin futura y se convierte en la certeza de que la lucha ser interminable, y ello merced a la inyeccin de lucidez que la experiencia ha ido introduciendo ao tras ao en el discurso. Y, de esta manera, en 1995 el veterano lder les advierte a los estudiantes de la Universidad de La Habana que no podrn eludir el destino: Cmo les queda lucha por delante, cmo les quedan batallas.

Rebeca Chvez pone punto final a su relato en 2003, en la celebracin del cincuentenario del asalto al cuartel Moncada, cuando el eterno superviviente que es Fidel (vctima incruenta de 629 intentos de asesinato, complotados por el Imperio!) repite una vez ms, para que lo escuchen bien sus enemigos del norte, las famossimas palabras con que se defendi frente los jueces de Batista: Condenadme, no importa, los pueblos dirn la ltima palabra.

El DVD incluye cuatro extras. Mi hermano Fidel, filmado al principio de la Revolucin por Santiago lvarez, narra la tierna historia de un encuentro entre Castro y Salustiano Leyva, un anciano casi ciego de la provincia de Guantnamo que se contaba entonces entre los pocos cubanos supervivientes de los que haban conocido en persona a Jos Mart y a Mximo Gmez.

Condenadme, no importa, de Miguel Torres, describe con una puesta en escena de cine negro los acontecimientos que siguieron al asalto del cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 por parte de un grupo de jvenes, denominados Los Moncadistas, capitaneados por Fidel Castro; como bien se sabe, dicho asalto fracas y dio con los supervivientes en la crcel, donde organizaron una escuela para los dems reclusos y siguieron con sus actividades de propaganda hasta que un indulto presidencial en 1955 los puso en libertad. El ttulo del documental se refiere a la frase final del alegato con que Castro abogado de profesin se defendi a s mismo en el juicio.

El cortometraje El primer delegado, realizado por un colectivo de directores del ICAIC, glosa los momentos en que Jos Mart dio a conocer las bases y los estatutos del Partido Revolucionario Cubano, la lucha incansable que el prcer sostuvo durante toda su vida por obtener la independencia, sus dotes de organizador poltico, la fundacin final del partido, del que fue el primer delegado, y su ofrecimiento al general Mximo Gmez de la jefatura militar de la insurreccin, todo ello narrado en directo por un locutor que ameniza con su lectura el trabajo de los cigarreros en una fbrica de tabaco, hasta que el documental llega a su clmax final: la reconversin simblica del viejo partido martiano en uno de nuevo cuo, adaptado a los tiempos socialistas que entonces inauguraba la isla, con unas imgenes de antologa en las que Fidel Castro demuestra hasta la saciedad sus extraordinarias dotes naturales para el espectculo, que no creo de ninguna manera fingimiento o representacin, sino ms bien puro arte espontneo de un lder que, segn la jerga cinematogrfica, es un autntico animal de escena, como bien descubri el propio Oliver Stone, quien entre bromas y veras, tras la reciente cada de Fidel en Santa Clara, le ha propuesto hace poco en una carta, publicada por el Granma, ­el papel de abuelo de Superman en un hipottico rodaje

La escena de El primer delegado a que me refiero, tomada con cmara fija en ligersimo contrapicado, muestra al lder cubano tras un simple pupitre con cinco micrfonos y, a sus espaldas, los pliegues oscuros de unos cortinajes. El encuadre no puede ser ms despojado y, sin embargo, de l se desprende uno de esos momentos flmicos inolvidables de jbilo revolucionario, de reafirmacin y de victoria, adems de la quintaesencia del Castro orador, quien cuando est contento y no siempre lo est no slo dice sus discursos, sino que tambin los baila. Habla Castro: Y puesto que es necesario que el nombre de nuestro partido diga no lo que fuimos ayer, sino lo que somos hoy y lo que seremos maana, cul es, a juicio de ustedes, el nombre que debe tener nuestro partido? [] Partido Comunista de Cuba!!!. Para mi gusto, este largo plano fijo es el ms memorable de todos los que el espectador puede paladear en los veintiocho documentales de la serie y su bondad esttica no se debe a la pericia del cmara o del realizador, que se limitaron a establecer el ngulo y enfocar la lente, sino a la expresin corporal, instintiva y llena de autenticidad, con que el personaje filmado acompaa sus palabras. Aquel da logr lo imposible: superarse a s mismo. Castro at his best

Por ltimo, Desafo, de Roberto Chile, relata las infinitas vicisitudes soportadas por la sociedad cubana desde 1992, tras la hecatombe de la URSS, que dej la isla totalmente desprotegida frente a un bloqueo que, a partir de entonces, se ha hecho todava ms duro con la ley Helms-Burton, nueva vuelta de tuerca genocida en la poltica de agresin de los Estados Unidos contra el pequeo gran pas que un da decidi escoger su propio destino sin ponerse de rodillas. Escuchemos al resistente Fidel: No deseamos que la sangre de cubanos y norteamericanos sea derramada en una guerra, no deseamos que un incalculable nmero de vidas de personas que pueden ser amistosas se pierdan en una contienda, pero jams un pueblo tuvo cosas tan sagradas que defender y convicciones tan profundas por las cuales luchar, de tal modo que prefiere desaparecer de la faz de la tierra antes que renunciar a la obra noble y generosa, por la cual muchas generaciones de cubanos han pagado el elevado costo de muchas vidas de sus mejores hijos. Nos acompaa la conviccin ms profunda de que las ideas pueden ms que las armas, por sofisticadas y poderosas que stas sean. Digamos como el Che cuando se despidi de nosotros: Hasta la victoria siempre.

Pero el documental termina bien, con imgenes de optimismo, pues los cubanos resistieron codo con codo y, a fuerza de trabajo y abnegacin, en este nuevo milenio han logrado invertir la corriente para iniciar un crecimiento econmico continuo que se mantiene a da de hoy. S, frente al Imperio y a pesar del Imperio, CUBA VA.

Reseas anteriores:

Captulo 1.- Che Guevara, donde nunca jams se lo imaginan

Captulo 2.- Antes del 59

Captulo 3.- Los 4 aos que estremecieron al mundo

Captulo 4.- Una isla en la corriente

Captulo 5.- Entre el arte y la cultura

Captulo 6.- La solidaridad internacional


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Manuel Talens es escritor espaol (www.manueltalens.com)



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