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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2010

Campaa contra la Presidencia espaola de la UE (II)
Soberana alimentaria y ecofeminismo

Pilar Galindo
Colectivo Feminista Las Garbancitas


La inseguridad alimentaria afecta a media humanidad: ms de mil millones de personas con subnutricin crnica y casi dos mil millones enfermas de obesidad, diabetes, estreimiento, cardiopatas, etc. [1] Millones de muertos anuales por desnutricin y carencia de agua potable, pero tambin por una alimentacin enfermante (exceso de grasas, protenas de origen animal, productos qumicos, sal y azcar refinada). [2]

 

La capacidad de una poblacin para disponer de alimentos nutritivos en cantidad y calidad suficiente (seguridad alimentaria), es un derecho humano de primer orden y la condicin para el desarrollo integral de las personas [3] . La economa de mercado no persigue la seguridad alimentaria sino obtener beneficios en el mercado mundial [4] . El hambre y la comida basura tienen su origen en la mercantilizacin, industrializacin y globalizacin de los alimentos. [5]

El trabajo de cuidados realizado por las mujeres es la primera vctima de la inseguridad alimentaria. Somos las primeras en sufrir los daos de la desnutricin, las enfermedades alimentarias y el deterioro del medio ambiente sobre ni@s y enfermos. La desigual condicin de hombres y mujeres se agudiza en los pases empobrecidos, las clases trabajadoras y los colectivos marginados.

La capacidad de los pueblos para producir, distribuir y consumir sus propios alimentos (soberana alimentaria) es la condicin para la seguridad alimentaria. [6] La mercantilizacin e industrializacin de la agricultura y la alimentacin para el mercado global es el principal enemigo de la soberana alimentaria. [7] No hay soberana alimentaria sin la autodeterminacin de los pueblos y las mujeres para conseguir este derecho.

El capitalismo no ha inventado la separacin de la esfera pblica (mercado) y la privada (hogar), pero se beneficia de ella y la lleva hasta sus ltimas consecuencias. Esta separacin implica una dualidad de tareas y funciones hombre/mujer y la subordinacin de las mujeres a los hombres, independientemente de su posicin social.

La desigualdad de las mujeres respecto a los hombres, anterior al capitalismo, le es funcional. Los cuidados en el espacio domestico contribuyen a la produccin de mercancas con un coste econmico oculto. La economa externaliza ese coste que es asumido por las mujeres. Ninguna mujer puede reclamar a la sociedad el trabajo realizado en el mbito domstico. Tampoco puede abandonar esas tareas sin que caiga sobre ella la culpa, aunque la mayora de los hombres lo hacen y no pasa nada.

La economa de mercado considera improductivo el trabajo de cuidados. Pero no puede confundirse la conquista de la igualdad entre hombres y mujeres con la mera emergencia de los costes materiales de dicho trabajo. [8] Si para liberar de estas tareas reproductivas a las mujeres se hace una estricta valoracin econmica (salarizar el trabajo domstico), quedan fuera los aspectos inmateriales y no mercantilizables de esta actividad. Los cuidados implican experiencia, afectos, tiempos, no movilizados por un salario. La lucha de las mujeres para conquistar su independencia econmica supone entrar en el mercado con la carga de los cuidados. Muchas mujeres entran en el mercado de trabajo global para cuidar a los hijos y mayores de otras mujeres, separndose de sus hijos. Mujeres asalariadas encadenan a sus madres para que cuiden a sus [email protected] La retribucin del trabajo de cuidados no es nada sin el reparto del mismo entre hombres y mujeres. [9]

El mercado global es capitalista y masculino. El progreso econmico se sustenta en la explotacin de [email protected] [email protected] y el trabajo invisible de las mujeres. La alianza entre el capitalismo y el patriarcado afianza el dominio sobre [email protected], mujeres, pueblos y naturaleza. Por eso la lucha de las mujeres por la igualdad no puede obviar la lucha contra las crisis econmicas, los desastres ecolgicos, la desnutricin y las enfermedades alimentarias o inmunolgicas originadas por la economa global.

El progreso industrial disminuye el trabajo de cuidados mediante electrodomsticos que reducen el tiempo de cocinado y limpieza a costa de un gran consumo de materiales y energa. Supone un enorme negocio que daa nuestra salud por ondas electromagnticas, qumicos y emisiones de CO2, no generalizable a toda la poblacin mundial. Los alimentos procesados y precocinados nos alimenta mal, nos enferman y son ms caros. El ahorro de tiempo, lo pagamos en cuidados a [email protected] [email protected]

Esta modernizacin se basa en el dominio del ser humano sobre la naturaleza y de los hombres sobre las mujeres. Ignorar la alianza entre capitalismo y machismo, supone una grave prdida para la causa de las mujeres, reducida a un feminismo institucional y capitalista. Al igual que para el movimiento obrero supone perseguir un socialismo consumista, contaminante y machista.

La amenaza para la vida en el planeta nos interpela a las mujeres. La lucha por la supervivencia requiere enfrentarse a las multinacionales y sus polticos a sueldo. Pero tambin, impulsar acontecimientos econmicos, asociativos y culturales en defensa de la vida, la naturaleza y la soberana alimentaria.

Las mujeres de los pases ricos, aunque subordinadas a los hombres, estamos del lado de los beneficiados por el capitalismo patriarcal. Con dobles jornadas, nuestras comodidades implican la explotacin de la naturaleza y de otras mujeres. El capitalismo patriarcal y la civilizacin moderna desgarran la sociedad y manipulan la nocin de bien comn. No perseguimos una vida pacfica y segura para [email protected] Las personas beneficiadas lo son a expensas de las perjudicadas. El progreso depende de la subordinacin de la naturaleza a la economa, de la mujer al hombre, del consumo bsico al consumismo irracional, del trabajo al empleo y de la participacin a la delegacin.

El ecofeminismo plantea la necesidad de una nueva cosmologa y una nueva antropologa que nos coloque, como seres humanos, en el lugar que nos corresponde, dentro y no sobre la naturaleza y que potencie la cooperacin, el cuidado mutuo, el amor, como formas de relacin entre los hombres y mujeres, y entre los seres humanos y la naturaleza. [10] El ecofeminismo pone en cuestin la concepcin ilustrada de que la libertad y felicidad del Hombre requieren de la emancipacin de la naturaleza, mediante el dominio y control sobre ella para salir del reino de la necesidad en direccin al reino de la libertad. Esta concepcin de emancipacin implica el dominio sobre la naturaleza, incluida la naturaleza femenina. El ecologismo, con la denuncia de las catstrofes provocadas por la aplicacin de esta concepcin de libertad humana, ha cuestionado las aplicaciones cientficas y tecnolgicas asociadas a estas teoras. El ecofeminismo, para ser ecolgico y feminista, debe enfrentarse con la perversa emancipacin derivada del progreso econmico y tecnolgico, sin olvidar que cualquier paso en la buena direccin implica, aqu y ahora, el reparto de trabajos y cuidados con los hombres. Esto significa remover las condiciones de vida de [email protected] [email protected] de la globalizacin interpelando a las clases medias de los pases ricos, incluidos los sectores agrarios modernos, el sindicalismo y algunas corrientes feministas cuando celebran, sin matices, la presencia de la tecnologa en nuestra vida cotidiana y de las mujeres presidiendo multinacionales, ejrcitos y estados agresores.

Debemos poner en primer plano las necesidades fundamentales: alimento, cuidados, afecto, salud, educacin, vivienda, trabajo digno, cooperacin, cultura y participacin. Aprender de las mujeres campesinas una concepcin de la supervivencia ms austera en el consumo y ms rica en las necesidades bsicas econmicas, sociales y afectivas. Atravesar la lucha feminista con la lucha por la seguridad y la soberana alimentaria, la defensa de un consumo responsable agroecolgico y el fin de la subordinacin de las mujeres respecto a los hombres. Denunciar los abusos de las multinacionales y educarnos en una cultura alimentaria que nos defienda de la publicidad engaosa, mientras tomamos la seguridad alimentaria en nuestras propias manos. [11]

 

 



[1] Informe de la FAO 2009 El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo.

[2] Galindo, P. (coord.) Agroecologa y Consumo Responsable. Teora y prctica Ed. Kehaceres. Madrid, 2006.

[3] Ver apartado de Seguridad Alimentaria en La seguridad alimentaria y sus condiciones de posibilidad, 1 entrega de la Campaa 17 de abril, Da de las luchas Campesinas 2009, alojado en la web de La Garbancita Ecolgica.

[4] Ver Distribucin mundial y libre comercio de alimentos 6 entrega de la Campaa 17 de abril, Da de las luchas Campesinas, 2009.

[5] Ver La industrializacin de la agricultura, y Mercantilizacin en industrializacin de alimentos y naturaleza 7 y 5 entregas, respectivamente, de la Campaa 17 de abril, Da de las luchas Campesinas, 2009.

[6] Ver apartado de Soberana Alimentaria en La seguridad alimentaria y sus condiciones de posibilidad, 1 entrega de la Campaa 17 de abril, Da de las luchas Campesinas, 2009.

[7] Ver La seguridad alimentaria y sus enemigos 2 entrega de la Campaa 17 de abril, Da de las luchas Campesinas, 2009.

[8] Sira del Ro Globalizacin y feminismo. Pags.187-212. En El movimiento antiglobalizacin en su laberinto. Entre la nube de mosquitos y la izquierda parlamentaria. Ed. La Catarata-CAES. Madrid, 2003.

[9] Ver Sira del Ro (2004) La crisis de los cuidados: precariedad a flor de piel, alojado en la web de CAES.

[10] Shiva y Mies. Ecofeminismo. Teora, crtica y perspectivas. Icaria, Barcelona. 1997.

[11] Ver Frente a la inseguridad alimentaria, Agroecologa y Consumo Responsable 10 entrega de la Campaa 17 de abril, Da de las luchas Campesinas, 2009.



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