Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2010

Mientras el uso de medicamentos repunta, las medicinas contaminan el agua y la vida salvaje

Sonia Shah
Yale environment 360

Traducido para Rebelin por Ricardo Garca Prez


Cuando en todo el mundo se venden medicamentos por un monto total de casi 800.000 millones de dlares, cada vez se libera en el medio ambiente una cantidad mayor de productos qumicos. El movimiento por una farmacia verde pretende reducir el impacto ecolgico de los medicamentos, que han causado muertes masivas de aves y han propagado agentes patgenos resistentes a los antibiticos.

La norma de que los medicamentos nuevos deben ser seguros para el consumo humano qued consagrada en la normativa estadounidense en 1938, cuando un medicamento antibacteriano elaborado con un disolvente venenoso mat a cien nios. Ahora, equipados con todo un abanico de pruebas que indican que la salud humana y de los animales salvajes puede verse amenazada por los residuos qumicos que se vierten en vas fluviales y otros lugares, un grupo cada vez ms numeroso de ecotoxiclogos farmacuticos y qumicos medioambientales preocupados demandan la aprobacin de otra norma para los medicamentos nuevos: que se diseen para que respeten el medio ambiente.

El movimiento que reivindica una farmacia verde, como ha sido apodado, ha ido creciendo a medida que las nuevas tecnologas han ido permitiendo a los cientficos detectar la presencia de cantidades minsculas de productos qumicos en el medio ambiente, que ha revelado la dispersin generalizada de medicamentos de uso humano y veterinario por todo el planeta. En los ltimos aos, los cientficos han encontrado residuos de ms de 150 medicinas de uso humano y animal en entornos tan remotos como el rtico. El 80 por ciento de los arroyos y casi la cuarta parte de las aguas subterrneas estadounidenses analizadas por el Servicio Geolgico de Estados Unidos (USGS, United States Geological Survey) han dado muestras de estar contaminados con multitud de agentes farmacuticos.

Este tipo de contaminacin va a empeorar a medida que aumente el apetito mundial de medicinas. La industria farmacutica vendi en el ao 2008 medicamentos por valor de 773.000 millones de dlares, ms del doble de la suma alcanzada en el ao 2000; y con el envejecimiento de la poblacin y el abaratamiento continuo de los procesos de produccin, se espera que la fabricacin de medicinas aumente cada ao entre un 4 y un 7 por ciento, al menos hasta el ao 2013. Los estadounidenses adquieren ms de 10 medicamentos con receta por persona y ao y consumen, slo de antibiticos, la cantidad estimada de 17 gramos: ms del triple de la tasa de consumo per cpita de pases europeos como Alemania. El ganado estadounidense consume mucho ms, pues los ganaderos dispensan 11.000 toneladas de medicamentos antimicrobianos anuales, sobre todo para favorecer el crecimiento de los animales.

Cuando medicamos nuestro organismo, medicamos tambin inevitablemente el medio ambiente, ya que muchos frmacos pueden atravesar nuestro cuerpo y las depuradoras de aguas quedando prcticamente intactos. Y resulta difcil predecir dnde y cmo, sin que podamos imaginarlo, unas criaturas vulnerables pueden acumular dosis potencialmente txicas. Pensemos, por ejemplo, en el envenenamiento masivo que sufren actualmente los buitres en el sur de Asia a causa de unos analgsicos contra la artritis.

El diclofenaco, un medicamento antiinflamatorio muy popular contra la artritis, se vende en todo el mundo con ms de tres docenas de nombres comerciales distintos, y se utiliza tanto en medicina como en veterinaria. En la India, los agricultores empezaron a administrrselo a las vacas y los bueyes a principios de la dcada de 1990 para aliviar las inflamaciones que pudieran afectar a la capacidad de los animales de suministrar leche o tirar de un arado. Enseguida, aproximadamente el 10 por ciento del ganado de la India albergaba en el hgado unos 300 microgramos de diclofenaco. Cuando moran, se enviaban a vertederos especiales para que las bandadas de buitres limpiaran los huesos. Era un sistema muy eficaz porque, a diferencia de los perros salvajes y las ratas, que transmiten epidemias, la abundante poblacin de buitres del sur de Asia (estimada a principios de la dcada de 1990 en ms de 60 millones de ejemplares), no era portadora de patgenos humanos y era resistentes a enfermedades bovinas como el ntrax.

Pero los buitres que se alimentaban de los cadveres tratados con diclofenaco reciban una dosis del frmaco de unos 100 microgramos por kilo. Una persona con artritis necesitara una dosis diez veces superior para percibir algn efecto, pero aquella bastaba para acabar con los buitres. Entre los aos 2000 y 2007, la poblacin de buitres del sur de Asia descendi un 40 por ciento cada ao; en la actualidad, el 95 por ciento de los buitres leonados de la India y el 90 por ciento de los de Pakistn estn muertos, debido principalmente al diclofenaco que los cientficos han encontrado en sus tejidos corporales. Los cientficos britnicos y del sur de Asia que alimentaron de forma experimental a buitres en cautividad con bfalos tratados con diclofenado descubrieron que las aves sufran un fracaso renal (todava no saben por qu) y moran al cabo de pocos das de exposicin al compuesto. Como la poblacin de buitres ha descendido, la de perros salvajes se ha disparado, y los esfuerzos del gobierno indio por controlar la rabia que transmiten han empezado a venirse abajo.

Los gobiernos de la India, Pakistn y Nepal prohibieron el uso veterinario de diclofenaco en el ao 2006, pero el medicamento todava no ha desaparecido de los tejidos animales. Y el ao pasado los cientficos descubrieron que otro frmaco contra la artritis, el ketoprofen, es igualmente mortal para las aves.

Aunque el envenenamiento de los buitres es un hecho dramtico, no es el nico impacto preocupante de la medicacin sobre el medio ambiente. Los cientficos han descubierto un conjunto de efectos adversos en los animales salvajes expuestos a residuos farmacuticos, desde anomalas reproductivas hasta el nacimiento de cras menos sanas.

Se ha descubierto, por ejemplo, que los hbitats de agua dulce de todo el mundo estn contaminados con el estrgeno sinttico utilizado en la pldora anticonceptiva, el etinilestradios. Aunque las concentraciones descubiertas giran habitualmente en torno a los 0,5 nanogramos por litro de agua, tambin se ha informado de que otras veces ascienden a varios centenares de nanogramos por litro. Un voluminoso corpus de pruebas ha vinculado esta contaminacin con el exceso de feminizacin de los peces. Segn un estudio, cientficos de los gobiernos estadounidense y canadiense contaminaron deliberadamente un lago experimental de Ontario con unos 5 nanogramos de etinilestradiol por litro y estudiaron los efectos causados sobre la poblacin de piscardos de cabeza grande, una variedad comn de peces que se capturan como la trucha lacustre americana y sirve de alimento a los lucios. Los piscardos suelen alcanzar la madurez sexual a los dos aos, y slo disfrutan de una estacin de apareamiento antes de perecer. Cuando se los expuso al etinilestradiol, el desarrollo testicular de los piscardos se interrumpi y empezaron, en cambio, a producir huevos prematuros. La temporada de apareamiento de aquel ao fue catastrfica. Al cabo de dos aos, la poblacin de piscardos haba descendido estrepitosamente.

Segn David Skelly, un eclogo de la Universidad de Yale que en la actualidad est investigndolo, el reciente descubrimiento en Nueva Inglaterra de una concentracin mayor de ranas hermafroditas en las vas fluviales urbanas y suburbanas, en comparacin con zonas agrcolas inalteradas, ha llevado a sospechar que los estrgenos sintticos pueden estar causando un efecto igualmente perturbador en los anfibios.

La medicacin que contamina nuestro medio ambiente tambin podra estar afectando a la salud humana. La presencia continuada de antibiticos en el medio ambiente puede estar acelerando la aparicin de patgenos resistentes y muy difciles de controlar. Las bacterias comparten genes en muchas especies y, por tanto, el aumento de la resistencia a un medicamento en una especie puede transferirse a otra especie ms patognica. Como se poda sospechar, los cientficos han descubierto que las poblaciones de bacterias resistentes a frmacos son mucho ms habituales en entornos donde se han utilizado mucho. Por ejemplo, en muestras extradas de granjas de vacas lecheras en las que se trata al ganado, y de lagos que reciben vertidos de hospitales, las bacterias resistentes a antibiticos son un 70 por ciento ms frecuentes que en entornos sin contaminar. Las instalaciones que deben tratar este tipo de residuos antibiticos utilizando el metabolismo de las bacterias para tratar las aguas contaminadas se convierten en maquinaria de seleccin de bacterias resistentes, afirma el profesor Joakim Larsson, fisilogo de la Universidad de Gteborg.

Las evidencias experimentales indican que el brebaje hecho a base de medicamentos, pesticidas y otros residuos qumicos podra desencadenar en el medio ambiente una sinergia que causara efectos adversos sobre la vida salvaje. Los cientficos han tratado de reproducir las consecuencias de este tipo de mezclas investigando el impacto de las combinaciones de compuestos que suelen encontrarse juntas en el medio ambiente; analizando, por ejemplo, los efectos que causan los residuos de fluoxetina, un antidepresivo, y cido clofbrico, un herbicida. Han descubierto que una concentracin baja de fluoxetina no tiene consecuencias sobre las dafnias y otras variedades de pulgas de agua. Tampoco las tiene el cido clofbrico a baja concentracin. Pero si se expone a las pulgas de agua a ambos compuestos, la mezcla mata a ms de la mitad.

De manera similar, las pulgas de agua no padecen ningn efecto adverso si se exponen a una concentracin baja de los antibiticos eritromicina, triclosn y trimetoprim, por separado. Pero si se exponen a los tres al mismo tiempo, los cientficos han descubierto que se altera la proporcin de ejemplares de cada sexo.

Este tipo de impactos pueden intensificarse con las alteraciones climticas, sobre todo en los pases pobres y desrticos. Es ms probable que los pases con escasez de recursos y agua reciclen las aguas residuales para potabilizarlas, concretamente a medida que las zonas en que se encuentran vayan volvindose ms ridas, lo que aumentar la concentracin de productos qumicos y agentes contaminantes. El problema est adquiriendo ms intensidad, seala Klaus Kmmerer, qumico medioambiental de la Universidad de Friburgo y destacado defensor del movimiento por una farmacia verde. Podramos ver cerrarse el ciclo y los compuestos podran enriquecerse.

Los toxiclogos medioambientales coinciden en que, si bien muchos de los efectos adversos que han encontrado en la vida salvaje han sido leves, no hay nada que impida que el envenenamiento por frmacos produzca en otros lugares muertes masivas similares a la de los buitres. La de los buitres habra sido muy difcil de predecir, seala Mitchell Kostich, que investiga en la Agencia de Proteccin Ambiental de Estados Unidos (EPA, Environmental Protection Agency) los riesgos ecolgicos de los productos qumicos. Vamos a ser capaces de predecir casos similares?

Dado el estado actual de los conocimientos y la infraestructura normativa de nuestros das, seguramente no. El diclofenaco se introdujo a mediados de la dcada de 1970, antes de que las autoridades sanitarias estadounidenses o europeas exigieran una evaluacin de impacto ambiental a los medicamentos nuevos. Hoy da, la Administracin de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, Food and Drugs Administration) no exige a los laboratorios farmacuticos aportar una evaluacin de impacto ambiental nada ms que si tienen previsto producir ms de 40 toneladas de una medicina. En el ao 2008, de un total de ms de 10.000 solicitudes de medicamentos nuevos slo hubo que presentar 20 de estos expedientes. Y la FDA slo exige realizar este tipo de evaluaciones sobre la produccin de un nico fabricante, no para determinar el volumen total del medicamento que se puede fabricar o verter al medio ambiente.

Aun cuando se hubiera exigido la presentacin de un informe de impacto ambiental global, es poco probable que se hubiera detectado el efecto del diclofenaco sobre los buitres. Las pruebas de toxicidad en animales salvajes se suelen realizar sobre especies acuticas, pues se presupone que la mayor parte de los riesgos de exposicin ambiental a agentes farmacuticos se producir en las vas fluviales. La especie a la que ms se suele recurrir para realizar este tipo de pruebas es el crustceo dafnia, tambin conocido como pulga de agua. Si causa algn efecto sobre la dafnia, puede causarlos tambin en otros organismos, seala Kmmerer. Pero no hay ningn organismo que sea el ms sensible. Los organismos escogidos para los ensayos buscan el equilibrio entre la sensibilidad, la facilidad para criarlos en laboratorio y la disponibilidad.

Y algunas especies, como los buitres euroasiticos, manifiestan reacciones peculiares. Las gallinas pueden ingerir diclofenaco y no padecer ningn efecto, apunta John Sumpter, ecotoxiclogo de la Universidad Brunel. Tambin podra suceder as con los buitres americanos, que parecen ser misteriosamente inmunes al medicamento. Y ni la normativa de la FDA, ni la de la Unin Europea facultan a las autoridades sanitarias a prohibir un medicamento de uso humano basndose exclusivamente en criterios medioambientales.

Mientras que los cientficos de la EPA y la USGS confian en averiguar qu productos qumicos son los ms peligrosos para el medio ambiente y contribuir a que las instalaciones de tratamiento de aguas aprendan a analizarlas y depurarlas, los defensores de la farmacia verde como Kmmerer demandan que se establezca un marco completamente nuevo para la produccin de medicamentos. Sostienen que los laboratorios, en lugar de buscar los compuestos ms potentes y duraderos desde el punto de vista biolgico (las curas milagrosas que desde hace tanto tiempo representan el Santo Grial de la farmacologa), deberan producir medicamentos que sean benignos por defecto, as como tener en cuenta el impacto ambiental antes de comercializar frmacos nuevos. Este enfoque podra culminar en la creacin de una nueva categora de medicamentos verdes: unos compuestos que se degradan con facilidad y rapidez en los entornos en los que inevitablemente acaban desembocando.

Kmmerer seala que los laboratorios ya se apresuran a reducir los residuos en el proceso de produccin, ya que les supone un ahorro de dinero y de energa. Pero para convencerlos de que tengan en cuenta el impacto ambiental de un medicamento es muy probable que sea necesario establecer incentivos adicionales. Uno establecido por la Agencia Europea del Medio Ambiente en el mes de enero supondra ampliar la proteccin de las patentes de medicamentos que sean seguros, eficaces e inofensivos desde el punto de vista medioambiental.

Como slo eso representara un impulso firme a los mrgenes de beneficio, podra revelarse como un incentivo poderoso para los laboratorios, y podra contribuir a desatar una nueva generacin de medicamentos verdes ms fciles de degradar. Sin embargo, este tipo de frmacos no ser tan fcil de almacenar y distribuir como las medicinas actuales. Lo ms probable es que haya que envasarlos en botellas opacas y requieran refrigeracin, pues sern ms sensibles a la luz solar y el calor. Y, de todas formas, luego nos corresponder a nosotros, los pacientes, escogerlos... y curarnos sin hacer enfermar al medio ambiente.

Fuente: http://e360.yale.edu/content/feature.msp?id=2263



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter