Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2010

El Vaticano bajo sospecha

lvaro Ramis
Punto Final, edicin 707


Las acusaciones a la jerarqua catlica respecto a sus responsabilidades en el encubrimiento de casos de pedofilia en el clero no son nada nuevo. Durante la ltima dcada las denuncias han abundado, en especial desde que el cardenal Bernard Law fue obligado a dimitir del arzobispado de Boston, en 2002, por haber protegido a un sacerdote que abus de 130 nios durante veinte aos. Desde ese momento, las denuncias han escalado a nivel mundial, lo que ha minado tanto la autoridad moral como las finanzas eclesiales, dado el elevado costo en indemnizaciones que ha debido pagar.

En Canad la Iglesia Catlica ya ha gastado 1.000 millones de dlares canadienses en concepto de indemnizaciones. En Estados Unidos, una investigacin criminal realizada en 2004 estableci en 4.400 el nmero de sacerdotes acusados de pedofilia entre 1950 y 2002, y en 11.000 el de nios que potencialmente fueron sus vctimas. En Irlanda slo en 2009 cuatro obispos presentaron su renuncia luego de comprobarse que 14.500 nios fueron vctimas de abusos en la dicesis de Dubln. En Mxico las acusaciones llegaron hasta el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Marciel, quien tuvo que abandonar su cargo en 2006 por decisin vaticana. En Holanda, desde marzo de 2010 se registraron 350 demandas de personas que afirmaron haber sufrido abusos sexuales cometidos por miembros del clero entre las dcadas de 1950 y 1970.

Sin embargo las recientes revelaciones de prensa han llegado ms alto. Se refieren a los aos en que el actual Papa Benedicto XVI ejerca como arzobispo de Munich, a finales de los setenta. Segn The New York Times el cardenal Joseph Ratzinger, futuro Papa y entonces arzobispo de Munich, recibi un memorndum en el que le informaban de un sacerdote, a quien l haba enviado a terapia en 1980 para superar la pedofilia, que volvi a ejercer su labor pastoral das despus de iniciar el tratamiento. Segn el peridico ese documento, cuya existencia ha sido confirmada por dos representantes de la Iglesia, muestra que el futuro Papa no slo particip en una reunin el 15 de enero de 1980 en la que se aprob el traslado del cura, sino que tambin fue informado de su reasignacin a otra parroquia. De esta forma, el actual pontfice habra actuado con los mismos criterios y procedimientos que los dems obispos acusados de encubrir y amnistiar a los pederastas.

Junto a lo anterior, medios alemanes han informado de graves denuncias de abusos sexuales y maltratos graves a los nios que residan como internos en el coro-escuela de la ciudad de Ratisbona. El obispado confirm este mes que dos sacerdotes acusados habran cometido abusos contra nios entre 1958 y 1973. Las fechas tienen una importancia crucial pues Georg Ratzinger, hermano del actual pontfice, fue director de ese coro entre los aos 1964 y 1994, pero ha declarado que nunca tuvo conocimiento de denuncias de abusos sexuales en la escuela ni en el coro. Esta acusacin se une a una ola de denuncias de pedofilia en Alemania, que abarca a 18 de las 27 dicesis de ese pas. Hace tres semanas la ministra de Justicia, Sabine Leutheusser, declar que la Iglesia Catlica no pareca estar dispuesta a cooperar para esclarecer los abusos. El presidente de la Conferencia Episcopal, Robert Zollitsch, reaccion duramente y dio a la ministra 24 horas para retractarse.

Sin embargo las acusaciones de la ministra sintetizan los elementos comunes que atraviesan los responsabilidades de la jerarqua eclesial a nivel mundial: En muchos colegios haba un muro de silencio que permita el abuso y la violencia, afirm, apuntando a que incluso los casos ms graves de abusos estn sujetos slo al secreto papal y no deben publicarse fuera de la Iglesia. Leutheusser ha apuntado a un elemento crucial: Lamentablemente, hasta el momento no hemos podido observar un inters activo por parte de la Iglesia Catlica para acometer un esclarecimiento completo y sin reservas de los abusos sexuales denunciados. Un compromiso que pasara por una cooperacin constructiva de las autoridades eclesisticas con los responsables policiales y judiciales.

Escndalos y evasivas en la Iglesia chilena

El cardenal Francisco Javier Errzuriz, arzobispo de Santiago, declar recientemente a TVN: (En Chile) hay algo de estos abusos de pedofilia, poquitos gracias a Dios. Se est aplicando lo que dijo Juan Pablo II en cuanto a que no tienen lugar dentro del sacerdocio de la Iglesia personas que daan de esa manera a los nios. Al minimizar la situacin, Errzuriz parece desconocer las magnitudes y alcances reales de estos abusos en nuestro pas. Entre 1997 y 2010 es posible cuantificar una veintena de denuncias en la prensa, de las cuales un elevado nmero ha llegado a tribunales. Las ms bulladas han involucrado a sacerdotes de triste memoria, como Jos Andrs Aguirre, el cura Tato, condenado en 2002, Jorge Enrique Galaz, ex director del Pequeo Cottolengo de Rancagua, condenado en 2006, Eduardo Olivares Martnez, condenado en 2008 por abuso sexual en el hogar de menores Refugio de Cristo de Valparaso y Ricardo Alberto Muoz Quintero, prroco de Melipilla que pagaba a su pareja para que le proporcionara menores, mientras tambin mantena relaciones sexuales con las dos hijas de su conviviente.

Otra arista de los casos de pedofilia en nuestro pas dice enrelacin con redes de encubrimiento internacional, que habran utilizado a Chile como destino para clrigos acusados de abusos sexuales. El ms reciente es el caso de Jos Angel Arregui Eraa, que ha sido descubierto por la PDI en posesin de material pornogrfico infantil. Se trata de miles de fotografas y videos de dursimo contenido: sadomasoquismo, coprofilia, urofilia, sexo con bebs. Arregi resida en Chile desde enero de 2008 y ejerca la docencia en la Universidad Santo Toms. Antes haba pasado por siete colegios en Espaa en los cuales habra abusado reiteradamente de alumnos de esos establecimientos. Se sospecha que este mecanismo, el traslado a Chile de sacerdotes bajo acusaciones de pedofilia, podra ser una prctica recurrente.

Teora del complot

Para el sector ms conservador de la Iglesia Catlica estas acusaciones y denuncias no seran ms que un complot de la prensa. Se trata de una actitud que minimiza y evade la responsabilidad eclesial. Basta recoger las recientes declaraciones a su llegada a Chile del cardenal y secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone: No es verdad, no es verdad. Usted sabe. Hemos documentado en contrario y no hablamos de este tema porque si no, estamos aqu todo el da () Basta, basta de este tema. Mucho peores han sido las afirmaciones del obispo de Tenerife, Bernardo Alvarez: Puede haber menores que s lo consientan (el abuso sexual) y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 aos que son menores y estn perfectamente de acuerdo y, adems, desendolo. Incluso si te descuidas te provocan.

Similares argumentos ha usado el prroco de Reaca y apstol de San Expedito, Enrique Opazo: Siempre ha habido medios concertados para ir contra la Iglesia. Piensa t que en Chile, la inmensa mayora de los pedfilos no han sido sacerdotes. Slo ha habido cinco casos en Chile, tres de los cuales estn en la justicia. Somos ms de mil curas y se le da a esto una cosa tremenda. La estrategia de los integristas, junto con minimizar y deslegitimar las denuncias, ha sido trasladar la responsabilidad a las tendencias culturales y sociales contemporneas. De hecho la carta que dirigi el Papa a la Iglesia de Irlanda, firmada el 19 de marzo de 2010, seala como responsable de estas situaciones al cambio social tan rpido y la manera de pensar y de enjuiciar de las realidades seculares. Incluso llega a alegar como causa a una falsa lectura del Concilio Vaticano II y su programa de renovacin.

Al mismo tiempo, las respuestas oficiales del Vaticano ante los organismos internacionales han tratado de justificar los abusos, afirmando que en una gran proporcin no se tratara de casos de pedofilia, sino de efebofilia, ya que muchas de las vctimas tendran ms de 14 aos. En una declaracin emitida en septiembre de 2009, tras una reunin del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en Ginebra, Silvano Tomasi, observador permanente del Vaticano ante la ONU, seal que no se debera hablar de pedofilia sino de homosexuales atrados por adolescentes. De todos los curas implicados en casos de este tipo, entre el 80% y el 90% pertenecen a la minora sexual que practica la efebofilia, es decir, los que tienen relaciones con varones de los 11 a los 17 aos. De esta forma, el Vaticano trat de responder a las primeras acusaciones formales que le imputan violar la Convencin de Derechos del Nio al encubrir los abusos a menores.

Represin sexual como incubadora de trastornos

Para los psiquiatras que han abordado esta situacin, el verdadero problema no radicara en la orientacin sexual del clero, sino en la abierta, continua y discriminatoria prctica de represin de la sexualidad que la institucin eclesial desarrolla entre sus sacerdotes. Por ese motivo, la norma cannica que impone el celibato al clero es cada vez ms cuestionada desde las instituciones de salud mental. Incluso el arzobispo de Viena, Christoph Schnborn, ha afirmado este mes: Es importante buscar las causas de los abusos sexuales, entre ellas el tema del celibato. Estas afirmaciones las realizaba en un contexto de elevada desercin de fieles de la Iglesia austriaca. El ao pasado 53.216 personas abandonaron el catolicismo en ese pas, un 30,9% ms que el ao anterior.

Lamentablemente la Iglesia Catlica se muestra inflexible para revisar sus posiciones respecto a la sexualidad. Durante el ao pasado caus escndalo el activo lobby del Vaticano en contra de la propuesta de Francia ante la ONU, en nombre de los 25 pases de la Unin Europea, para la despenalizacin universal de la homosexualidad. Dicha proposicin se limitaba a impedir que se penalice con crcel, tortura o incluso con la pena capital a los homosexuales, tal como ocurre hoy en pases rabes y africanos. En la ocasin, el arzobispo Celestino Migliore, representante de la Santa Sede ante Naciones Unidas, afirm que una declaracin poltica de ese tipo, creara nuevas e implacables discriminaciones.

El futuro de la religin

Hace ochenta aos, Bertrand Russell afirm que las objeciones a la religin son de dos clases: La objecin intelectual consiste en que no hay razn para suponer que hay alguna religin verdadera; la objecin moral es que los preceptos religiosos datan de una poca en que los hombres eran ms crueles de lo que son ahora y, por tanto, tienden a perpetuar conductas inhumanas que la conciencia moral de la poca habra superado de no ser por la religin.

La objecin intelectual ha perdido fuerza en nuestro tiempo, y el racionalismo ha dado paso a una valoracin positiva de la espiritualidad en un sentido amplio del trmino. Sin embargo, la objecin moral ha cobrado inusitada fuerza y actualidad. Hoy, autores como Christopher Hitchens afirman que la religin es activamente inmoral por basarse en preceptos como la doctrina del sacrificio, la expiacin, la recompensa y/o el castigo eternos y la imposicin de tareas y normas imposibles. Esto puede explicar que la Iglesia Catlica haya cado en una trampa autoimpuesta de la que no puede escapar. No es un dogma de fe, sino una regla o disciplina de nueve siglos de antigedad que se basa en la superioridad del celibato y la desvalorizacin de la mujer y la sexualidad en general. Mientras estas normas no se revisen, es imposible que la objecin moral de Russell deje de encontrar nuevos adeptos.

 

(Publicado en Punto Final, edicin N 707, 16 de abril, 2010)


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter