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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2010

La trama imperial contra Cuba

Stella Calloni
Cubadebate


La persistencia de la campaa meditica que agitan Washington y sus asociados en el mundo contra Cuba no es nada novedosa, ya que se mantiene sin pausa desde hace medio siglo, pero el despliegue actual, utilizando el control que ejercen sobre los medios de comunicacin masivos, tiene varios objetivos, entre ellos, debilitar el apoyo internacional logrado por el gobierno cubano en los ltimos tiempos, que permitieron un respiro en el aislamiento brutal, as como acorralar a los indecisos en el campo de un progresismo cuya cooptacin cultural se produjo en el escenario de huracn neoliberal de los aos 90 y sus tentadoras ofertas, entre otros.

Temerosos stos de perder el terreno ganado, que les supone xitos, reconocimientos y buen pasar si permanecen en los lmites admitidos por el sistema, o intimidados los confusos, tanto el silencio como algunos comentarios de estos sectores, es oro en polvo para el proyecto de recolonizacin regional, ante el cual la existencia de Cuba, su irradiacin, ejemplo y valores es un escollo insalvable.

Cuanto ms se extienda el poder de la campaa, estiman que ms fciles sern los argumentos para los viejos proyectos de la transicin imaginada por los halcones de Washington, que en el caso cubano planean como una intervencin directa, disfrazada de invasin humanitaria o antiterrorista despus de que este pas fuera colocado en la ltima lista negra.

Sin esta campaa meditica, acompaada por otras temibles acciones secretas, no se podra sostener la ofensiva destinada a ganarse ya no slo a las derechas internacionales, sino a sectores considerados en otros tiempos progresistas moderados o al menos indiferentes.

Es evidente tambin el acoso y la presin supuestamente moral sobre los gobiernos de la regin, que al no actuar contra Cuba en estas circunstancias corren el riesgo de que los declaren cmplices de los enemigos de Estados Unidos.

Asimismo esta campaa puede leerse como una desesperada respuesta del imperio a las resoluciones mayoritarias en diversos organismos internacionales, y especialmente en el entorno del nuevo mapa latinoamericano, que han demandado el fin del bloqueo contra la isla (en realidad un sitio establecido como acto de guerra), su inclusin junto al resto de los pases, como sucedi con el voto por el reingreso a la Organizacin de Estados Americanos (OEA) y el fin de la poltica terrorista y de injerencia de Estados Unidos hacia ese pas. Adems intentan debilitar la participacin activa de los funcionarios cubanos respetada en los organismos de integracin.

Los sucesos de los ltimos tiempos evidenciaban un rechazo definido a la poltica estadounidense contra Cuba, que se increment despus de que la guerra ilegal contra la ex Yugoslavia, la invasin y ocupacin de Afganistn e Iraq- causantes del primer genocidio del siglo XXI- no dej lugar a dudas de que lo anunciado por George W.Bush despus de septiembre de 2001, al declarar una guerra infinita, sin lmites, sin fronteras y sin reglas, desconociendo toda legalidad internacional, nos amenazaba a todos.

Aunque mediante las dictaduras de los aos 70 en Amrica Latina se haba ejecutado lo que llamaron una limpieza a fondo dentro del esquema de la estadounidense Doctrina de Seguridad Nacional, asesinando y haciendo desaparecer a las dirigencias de las distintas resistencias, desde finales de los aos 90, entendieron que el derrumbamiento de la Unin Sovitica no acab con Cuba ni con los sueos de liberacin e independencia del continente.

Pero por otra parte su poltica de destruccin masiva aplicada con las recetas neoliberales de los aos 90, dejaron a millones de seres humanos arrojados a los arrabales de la exclusin absoluta.

Como una lgica contradiccin surgieron nuevos sujetos resistentes, por fuera de los canales y lmites impuestos. Una movilizacin social nica en el mundo despert a todo el continente y se expres incluso dentro de los propios mrgenes trazados por el sistema.

Lo que sorprendi a Estados Unidos en sus planes de los 90 fue la emergencia de esos nuevos sujetos sociales surgidos de la resistencia a la dictadura neoliberal de los 90 que crearon mecanismos novedosos y tenan un basamento histrico -en todos los casos- en las luchas liberadoras del Siglo XX. Y llegaron gobiernos impensables, fuera de toda la lgica envejecida y fundamentalista del proyecto imperial.

Amrica Latina resurgi con novedades tales como nuevos pensamientos contrahegemnicos, que curiosamente repetan el enfrentamiento de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Por un lado la Doctrina Monroe de 1823, que exclua a todo otro proyecto colonial porque Amrica era para los americanos (norteamericanos). Y por el otro la respuesta de la unidad continental del libertador Simn Bolivar para enfrentar al nuevo colonialismo.

Fueron las nuevas construcciones polticas del continente, de pueblos y gobiernos que en los ltimos tiempos se han convertido en la vanguardia mundial en el terreno de una diplomacia de enfrentamiento con la potencia hegemnica, e incluso de desobediencia, y la fortaleza del gobierno revolucionario, lo que rompi el aislamiento del pueblo cubano y enfureci a Washington.

Esto desbord los esquema de las nuevas democracias de seguridad que se proyectaron en los aos 90, con el Consenso de Washington y el impulso de la renovada Guerra de Baja Intensidad, extendiendo el campo de la contrainsurgencia a todos los sectores de la sociedad, adelantando as las respuestas que se daran a los inevitables conflictos de los aos 2000.

Los expertos estadounidense disearon democracias controladas, congresos y justicia controlados, y la construccin de un esquema militar de proteccin a este proyecto que disloc el Comando Sur de la Zona del Canal de Panam, para sembrarlo en todo el continente.

De eso se trata el actual avance en la militarizacin con el aumento de las bases ya existentes en Colombia-ahora se admiten siete, sin contar otras instalaciones- o el caso de Panam, que a finales de 1999 festejaba la salida del Comando Sur y ahora se convertir en un virtual enclave colonial mediante la firma de un acuerdo entre Washington y presidente-empresario, Ricardo Martinelli pactado en septiembre de 2009 para establecer bases y otras instalaciones sobre el Atlntico y el Pacfico cercando ese pas.

A esto hay que agregar la existencia de otras bases, radares e instalaciones diversas en Amrica Latina y el Caribe. La ocupacin militar de Hait estaba prevista claramente en los proyectos para una transicin en Cuba. Baste recordar las propuestas del general Collin Powell en los aos 2004-2005, en relacin con establecer una rampa en Hait para completar el cerco de Cuba y el trazado general de militarizacin regional.

El terremoto en Hait, que dej ms de 200.000 muertos, fue la excusa para enviar miles de marines a ese pas y anunciar su permanencia por largo tiempo en una verdadera ocupacin.

Todo eso y mucho ms est detrs de esta campaa, que ha fracasado en algunos de nuestros pases, y ha podido concentrar sus mayores ataques en una Europa englobada en el ejercicio globalizador de la gran potencia.

Los mismos expertos de poltica exterior estadounidense, que ya ni siquiera se renuevan entre una administracin y otra, estiman que la revolucin cubana es la inspiracin de estos cambios en Amrica Latina y que tiene un fuerte ascendiente sobre todos los movimientos de resistencia. Creen que apagando la llama apagan el fuego.

Frente a algunos analistas que hablan de que Amrica Latina es un tema secundario para Estados Unidos bastara recordarles que la avanzada en todos los terrenos, incluyendo el militar que se ha escenificado en los ltimos aos, es la ms dura y violenta que se registre desde la expansin.

Por una parte la invasin silenciosa de la red de Fundaciones de la CIA estadounidense y sus Organizaciones No Gubernamentales(ONG) distribuidas a lo largo y ancho de todos nuestros pases, que trabajan en la construccin de una nueva derecha, que en realidad son fragmentos de la vieja, y por la otra el plan para establecer las democracias de seguridad en las cuales Washington ejerza el control de los congresos, va corrupcin o lo que sea y tambin de los resortes de la justicia que es lo que estamos viendo enel golpe en Honduras del 28 de junio de 2009.

Por eso los escribas del imperio como el peruano Mario Vargas Llosas son instruidos para hostigar e intentar avergonzar a gobiernos y sectores polticos y sociales que no comparten la campaa de guerra sucia contra Cuba.

Es evidente el acoso de Washington a travs de los medios para lograr que los gobiernos debiliten su apoyo a Cuba. De la misma manera se trabaja en el ataque cada vez ms agresivo contra la figura del presidente de Venezuela, Hugo Chvez.

La seal de mayor debilidad que puede dar un poltico progresista o que se define como de izquierda en Amrica Latina es ceder en estos tiempos al chantaje de Washington manipulado por las pobres derechas continentales, ideolgicamente incapaces, que slo funcionan por el estmulo econmico externo.

Tambin desde Washington llegan las rdenes a las organizaciones polticas dependientes para que exijan a sus afiliados pronunciarse contra la violacin de los derechos humanos en Cuba y en apoyo a las Damas de Blanco, las mismas que marcharon blancamente acompaadas por uno de los terroristas ms temibles de la regin como Luis Posadas Carriles, cuya historia delictiva de muerte y destruccin Cuba y Amrica Latina conocen a la perfeccin.

Que el presidente Barack Obama anuncie pblicamente la ayuda directa a quienes luchen por la libertad de Cuba es una accin de extrema violencia e intervencionismo. El gobierno que mantiene un sitio criminal contra el pueblo cubano ofrece dinero a cubanos para traicionar a su pas. sta es la verdadera sntesis.

No tienen argumentos reales para actuar contra Cuba, que no es ni un estado fallido en caos, ni un estado canalla que amenace la seguridad estadounidense. Pero Cuba es el punto lgido donde se pone a prueba a Amrica Latina para saber si los gobiernos que desafan a Washington en varios aspectos estn dispuestos a seguir comportndose soberanamente y cunto se ha logrado en la cooptacin de otros sectores.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/04/21/la-trama-imperial-contra-cuba/



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