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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2010

Cochabamba
Otro clima es posible

Diego Griffon B.
Agroecologa


Dada la lgica del sistema, que plantea el crecimiento y la acumulacin de capital como condicin sine qua non para su existencia, es imposible en este marco abordar y solucionar las causas de fondo del Cambio Climatico. Las alternativas que nos proponen desde la lgica neoclsica son slo paliativas, enfocadas en algunas de las consecuencias. Es imposible que este sistema ofrezca soluciones reales, las causas del problema se encuentran en sus fundamentos bsicos. El sistema no se puede arreglar, la nica opcin es cambiar de sistema. El primer paso en la lucha contra el cambio climtico, es la formacin de un movimiento de base. sta es la importancia de Cochabamba, es el lugar idneo para comenzar la articulacin del movimiento.

O establecemos una sociedad ecolgica, o la sociedad desaparecer para todos, sin importar el estatus de cada quien. (Murray Bookchin, 1992)

Cuando miramos en el televisor documentales o noticias relacionadas con el cambio climtico nos invade un sentimiento general de desasosiego. Pareciera que nos enfrentramos al fin del mundo, por lo menos al fin del mundo que conocemos. Las reacciones son muy diversas, algunos asumen posiciones apocalpticas, conducentes a fanatismos religiosos. Otros, cada vez menos, mantienen una posicin escptica, de desconfianza. Una pequea, pero poderosa minora ve grandes oportunidades de negocio. Sin embargo, la gran mayora no sabe que hacer y este sentimiento de impotencia crea frustracin y desconsuelo. Es un sentimiento tan generalizado que los psiclogos se han visto obligados a crear una nueva palabra para definirlo: Solastalgia. Esta palabra expresa el dolor que se experimenta cuando existe la creencia de que el lugar en el cual uno vive y ama esta bajo una inminente amenaza. Sin embargo es precisamente en este sentimiento, sufrido por tantas personas, donde descansa la esperanza de nuestra especie.

Existe la posibilidad real de que las condiciones climticas del planeta hagan imposible la supervivencia de muchas especies, entre ellas la nuestra. Enfrentamos un gran peligro, indito en la historia de la humanidad. Sin embargo es precisamente en la novedad de esta amenaza donde se encuentra su potencial. Nunca en nuestra historia hemos tenido evidencias tan avasalladoras de cmo un modo de vida puede poner en peligro nuestra subsistencia. Tal vez ante evidencias de esta naturaleza seamos capaces de realizar profundos cambios. Es posible que ahora se logre lo que no se ha logrado mediante las confrontaciones de clases. Los eclogos sociales llevan decenios sealando esta circunstancia. El movimiento global por la justicia climtica tambin se ha percatado de esta oportunidad. Lamentablemente otros con diferentes intenciones tambin se han dado cuenta.

Ilusiones peligrosas, no se puede comprar la salida

Los grandes grupos de poder estn perfectamente al tanto de las posibles consecuencia sociales del cambio climtico. El sistema se encuentra en uno de sus ciclos de crisis, recordemos: 2008 crisis de los precios de los alimentos, 2009 crisis de los mercados, 2010 crisis ambiental. La resiliencia del sistema capitalista est comprometida, su supervivencia esta en juego.

Los grupos hegemnicos no van a renunciar a sus privilegios para solucionar el problema. stos, en una actitud de kamikaze, se abalanzan apresurados al fatal destino y su miope actitud nos sentencia a todos.

El dogma neoclsico est tan profundamente arraigado en sus mentes que verdaderamente piensan que esta situacin se puede solucionar sin cambios radicales. No hay que menospreciar la fe que la sociedad occidentalizada tiene en sus dioses: la todopoderosa ciencia y el eficiente mercado. El dogma dice que ellos nos brindarn la solucin. sta es una peligrosa ilusin.

La mentira tiene dos cabezas, nos han hecho creer que la ciencia lo puede todo. Como sociedad estamos de rodillas ante ella. Slo nos sentimos reconfortados cuando un cientfico (varn), nos explica algn fenmeno confuso (por ejemplo un tsunami) en el televisor. No desconocemos las virtudes de la ciencia, slo sealamos los peligros presentes en la deificacin de un rea del saber humano. Es particularmente ingenuo pensar que la ciencia, como un deus ex machina, nos salvar del cambio climtico. Por mucho que debamos a la ciencia, la solucin de la crisis climtica no va a estar incluida en la cuenta. Sin embargo esta es una de las ideas mas generalizadas. Muchos estn convencidos de que bombillos ahorradores, autos hbridos y agrocombustibles son suficientes para solucionar el problema.

La otra cabeza de la mentira se manifiesta en la fe del carbonero en el sistema econmico vigente. Muchos creen que para superar este problema basta con arreglar algunas imperfecciones del sistema actual. En particular se cree que es suficiente internalizar las externalidades ambientales en los anlisis econmicos. Esta aproximacin, propia de la economa ambiental, es la que se encuentra detrs de los conocidos bonos de carbonos y del nefasto sistema del cap and trade. Es interesante observar como, mediante este mecanismo, se ha logrado algo que no se encuentra en los sueos distpicos mas extremos: privatizar el aire. Este mecanismo permite efectivamente comprar el derecho a contaminar el aire!

El monstruo detrs de estas soluciones se manifiesta cuando se unen las dos cabezas de la mentira. El resultado inevitable es pensar que comprando, cada uno individualmente inventos verdes, podemos salir del problema. De esta manera la ciencia nos brinda las soluciones y el mercado las pone a nuestro alcance. Crendose de esta forma la ilusin de que podemos COMPRAR la salida de la crisis climtica.

La ciencia mercantilizada y financiada por grandes compaas nos ofrece como sumideros de carbono gigantescos desiertos verdes de rboles genticamente modificados. Tambin son transgnicas las semillas que se siembran en los enormes monocultivos destinados a la produccin de agrocombustibles. Incluso han regresado monstruos del pasado, grandes grupos de cabildeo estn promoviendo la energa nuclear como alternativa. Todas las propuestas tienen elementos en comn:

No toman en cuenta sus consecuencias sociales. Basta con pensar que la cantidad de maz necesaria para llenar un tanque de automvil con etanol es equivalente a las caloras necesarias para alimentar a una persona durante un ao (Tokar, 2009). Es una terrible irona, que estos cultivos deban sembrarse en pases del sur global, en donde no sern utilizados para saciar el hambre de nios, sino exportados para saciar la sed de los automviles del norte.

Ninguna cuestiona y mucho menos soluciona la injusticia que significa que el modo de vida del norte global est subsidiado por la miseria del sur. Por lo tanto mantienen un sistema de desigualdad que es potencialmente tan explosivo como el cambio climtico.

Todas tienen una aproximacin reduccionista a los problemas, ignorando la complejidad de la realidad. El eptome de las propuestas hegemnicas: la geoingeniera muestra esto claramente. Por geoingeniera se conoce la propuesta de manipular deliberadamente el clima a un nivel global. Una de las primeras iniciativas de geoingeniera involucra la fertilizacin de grandes extensiones de los ocanos. El objetivo es incrementar las poblaciones de microorganismos marinos capaces de secuestrar carbono. Esta propuesta ya se ha ejecutado a gran escala. Los resultados (como era de esperar) han sido completamente impredecibles, entre ellos se encuentra el aumento de las peligrosas mareas rojas.

Estn elaboradas bajo una lgica desarrollista, que supone grandes oportunidades de negocios y crecimiento econmico. Lo cual desconoce el dilema bsico de la economa neoclsica, aspirar a un crecimiento infinito, en un mundo de recursos finitos.

Todas implican la socializacin de las culpas. La estrategia utilizada por las grandes transnacionales responsables del cambio climtico es individualizar el problema. Esto tiene muchas connotaciones y no se debe subestimar. Por ejemplo, nos han hecho creer que para solucionar el gigantesco problema de contaminacin que significan las botellas de agua plsticas, basta con cambiar nuestros hbitos y usar botellas reutilizables. La lgica de este argumento parece incuestionable, pero tiene importantes sutilezas. En primer lugar invierte las responsabilidades, satanizando al consumidor y no a la compaa que se enriquece contaminando el planeta. En segundo lugar hace desaparecer mgicamente las responsabilidades de las compaas con respecto a las consecuencias que se derivan del uso de sus productos. En tercer lugar intenta establecer subjetivamente que todos somos igualmente responsables del problema. Finalmente la individualizacin de las soluciones crea la ilusin de que no es necesario construir un movimiento social para enfrentar el cambio climtico. sta es, sin lugar a dudas la ambicin mas grande de los grupos hegemnicos.

El origen del problema

Para poder encontrar la solucin a cualquier problema es indispensable encontrar sus causas. De no hacer esto corremos el riesgo de luchar eternamente contra las consecuencias, sin nunca llegar a solucionar el problema. Con respecto al cambio climtico existen dos niveles que debemos discutir y enfrentar.

En un primer nivel debemos establecer claramente quien es el responsable directo del problema. En este caso no es otro que el sistema econmico mundial. Este sistema logra reducir a todas las personas a simples consumidores, desconociendo de esta manera las complejidades inherentes a cualquier ser humano. En el marco de la lgica neoclsica, se reduce la complejidad del ser humano a una morisqueta conocida como Homo economicus y se asume que las necesidades materiales de la sociedad son infinitas, razn por la cual el mercado debe ofrecer infinitos productos. Esto, como ya se coment, plantea el dilema bsico de este marco terico. Sin embargo tambin es importante apreciar que esta lgica irremediablemente implica producir incrementadas cantidades de desechos, desperdicios que se tratan fundamentalmente como externalidades. De esta manera el sistema privatiza los beneficios mientas que socializa los problemas ambientales. Esto es algo que la economa ecologa ha demostrado elocuentemente.

Dada la lgica del sistema, que plantea el crecimiento y la acumulacin de capital como condicin sine qua non para su existencia, es imposible en este marco abordar y solucionar las causas de fondo del problema. Las alternativas que nos proponen desde la lgica neoclsica son slo paliativas, enfocadas en algunas de las consecuencias. Es imposible que este sistema ofrezca soluciones reales, las causas del problema se encuentran en sus fundamentos bsicos. El sistema no puede arreglarse, la nica opcin es cambiar de sistema.

El primer nivel es tan obvio que resulta inslito que todava existan dudas al respecto. El segundo nivel (ms importante an) no es para nada tan obvio. El segundo nivel que debemos afrontar son las jerarquas. No hay una forma fcil de explicar esto, aqu utilizaremos un ejemplo del cual se sirvi recientemente un amigo. Este es un ejemplo grueso, lleno de generalizaciones, pero presenta de manera muy intuitiva el problema. Comencemos: es por muchos conocido que el Estado alemn mantiene una poltica de discriminacin hacia los inmigrantes turcos, tambin es ampliamente conocido que el Estado turco mantiene una poltica de discriminacin hacia el pueblo kurdo. De forma general, se sabe que en la sociedad kurda la mujer est discriminada. Por su parte, las madres kurdas agreden en algn nivel a sus hijos e hijas, y finalmente los nios y nias en muchos casos maltratan a sus mascotas. Es decir, existe una red intrincada de relaciones de dominacin, que involucra la dominacin de la naturaleza.

Este ejemplo, que no pretende ofender la sensibilidad de ningn pueblo, se podra levantar utilizando cualquier gentilicio o nacionalidad. El ejemplo revela algo tan generalizado que no debera ser una sorpresa para nadie: vivimos en sociedades altamente jerarquizadas, en donde se establecen relaciones de dominacin. Este es nuestro dilema central, hemos creado relaciones sociales que se fundamentan en la dominacin de un grupo por otro: los ricos dominan a los pobres, los mayores a los menores, un grupo religioso a otro, una etnia a otra, un gnero a otro, una especie al resto.

La forma de dominacin bsica, primordial, es la dominacin de gnero. Esta circunstancia esta profundamente relacionada con el cambio climtico. El problema de las jerarquas es anterior a sistema capitalista, por lo tanto ms profundo. Es cierto que solo en el sistema capitalista esta circunstancia alcanza las connotaciones que aqu discutimos. Pero de no ser solucionado, la espiral de la dominacin siempre terminar por agredir en demasa a la naturaleza.

Las relaciones de dominacin que mantenemos en nuestras sociedades se trasladan a nuestra relacin con el resto de la naturaleza. Hemos desarrollado un modo de vida fundamentado en la agresin. La idea de la dominacin de la naturaleza esta profundamente arraigada en nuestra psique. Encontramos ejemplos de esto en todos los aspectos de nuestra vida: en nuestro modelo de agricultura, de urbanismo, de produccin industrial, de entretenimiento, de educacin. La creencia de que podemos dominar al resto de la naturaleza es la raz del cambio climtico. Esta creencia es una expansin subjetiva de nuestras relaciones sociales de dominacin. Para solucionar el problema climtico de fondo, debemos acabar con la jerarquas.

Soluciones: Polticas prefigurativas

La magnitud del cambio necesario para solucionar el problema puede llegar a ser intimidante. Sin embargo existen alternativas, muchas de ellas estn siendo actualmente ejecutadas, las llamamos polticas prefigurativas. Sin embargo, antes de hablar de esto, se debe aclarar que los cambios necesarios solo pueden ser llevados a cabo por la gente organizada. Este es un camino que solo puede ser recorrido de abajo hacia arriba, no en sentido contrario. El fracaso de la COP15 lo demostr elocuentemente. Hemos observado durante dcadas fiascos en las negociaciones climticas. Es evidente que los gobiernos del mundo y las multilaterales no son capaces de llevar a cabo los cambios necesarios para solucionar el problema. Lleg la hora de que dejemos de delegar nuestras responsabilidades. Lleg la hora de que asumamos nuestro poder a travs de la participacin directa.

Es importante que reconozcamos los errores del pasado y asmamos que los medios deben ser coherentes con los objetivos. Esta es la lgica detrs de las polticas prefigurativas. Si nuestro objetivo es destruir las jerarquas, no podemos lograr esto utilizando estructuras jerrquicas. Este es un principio bsico.

El primer paso en la lucha contra el cambio climtico, es la formacin de un movimiento de base. Esta es la importancia de Cochabamba, es el lugar idneo para comenzar la articulacin del movimiento. Somos muchos y muy diversos, nuestro lema debe ser: unidad en la diversidad. Para construir nuestra unidad debemos establecer cuales son nuestras afinidades. Estas afinidades pueden ser expresadas en un conjunto de principios comunes. Esto es algo que la red por la justicia climtica ha hecho, ellos han establecido como principios la solidaridad, autonoma, cooperacin y accin directa.

La accin directa es fundamental pues crea la cultura y la conciencia necesaria para ejecutar la democracia directa (la prefigura). En trminos generales, tenemos dos vas de accin: la oposicin ilustrada y las alternativas concretas.

Mediante la oposicin ilustrada debemos demostrar las falsedades que se encuentran detrs de las alternativas propuestas en el marco del sistema actual. Sin embargo esto no es suficiente, no basta con demostrar que una opcin no es vlida, debemos plantear alternativas. Debemos demostrar que otro mundo es efectivamente posible. Es aqu donde la agroecologa, la permacultura, la pareconoma y el municipalismo libertario deben ser aplicados.

Mltiples movimientos sociales son hoy en da ejemplos de xito. El movimiento mundial por el decrecimiento nos ha mostrado como re-escalar nuestras sociedades. El movimiento internacional de ecoaldeas muestra la potencialidad de la permacultura. La Va Campesina nos ensea el poder de la agroecologa.

Nuestros principios en comn deben guiar nuestras decisiones. La formas de organizacin que asumamos y las alternativas tecnolgicas que adoptemos deben prefigurar el mundo que queremos. Este sencillo planteamiento simplifica mucho nuestro accionar. Cuando dudemos ante alternativas, solo debemos preguntarnos cual es coherente con nuestros principios. Estos deben ser nuestra gua en la lucha. Construyamos estos principios en conjunto en Cochabamba. La importancia de la reunin en Bolivia radica en que es un encuentro de pueblos, no de gobiernos. Creemos el movimiento de movimientos capaz de trasformar el mundo. Aprovechemos el potencial revolucionario existente en la crisis climtica. Solucionemos algo ms que el calentamiento global: Cambiemos el sistema, no el clima!

Notas:

Fuente: http://agroecologiavenezuela.blogspot.com/2010/04/cochabamba-otro-clima-es-posible.html



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