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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2010

Obama tropieza en Guantnamo

Alberto Piris
Repblica.es



El cierre definitivo de la prisin militar de Guantnamo es ahora, sin duda alguna, uno de los puntos turbios de la poltica exterior de Obama. Fue una de sus ms brillantes promesas electorales pero todava no ha podido ser cumplida y es la muestra ms evidente de que el idealismo generoso de un renovador programa de gobierno, ilusionadamente presentado durante la campaa electoral, puede naufragar en contacto con la realidad.

Dos son, por lo menos, las explicaciones que pueden adelantarse para entender lo ocurrido. O bien Obama no saba con precisin lo que se tena entre manos al tocar el avispero guantanamero, o bien lo saba pero no haba valorado acertadamente las resistencias que su promesa iba a encontrar en influyentes sectores sociales.

Karen Greenberg es la autora de El lugar menos malo: los primeros 100 das de Guantnamo (The Least Worst Place: Guantanamos First 100 Days), publicado el pasado ao por Oxford University Press. Es tambin la directora del Centro sobre Ley y Seguridad de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York. Ha analizado muchos aspectos de la guerra contra el terror que Bush desencaden a finales del 2001, cuando se hizo popular entre la elite gobernante la frase de que hay que quitarse los guantes para trabajar sin escrpulos legales contra el terror universal.

Fue Greenberg quien, cuando los ojos del mundo descubran estupefactos la existencia de la prisin de Guantnamo, puso el dedo en la llaga al denominar la prisin perdida a la base militar estadounidense de Bagram, en Afganistn, donde se iniciaron las reprobables prcticas de tortura, desaparicin de prisioneros y otras sevicias, que luego se ampliaron y multiplicaron en Guantnamo.

Greenberg comenta ahora unas preocupantes noticias sobre lo que seguir al cierre definitivo de Guantnamo -cuando ste se produzca- si las informaciones publicadas en la prensa de EEUU son ciertas. El Guantnamo original, el cubano, el que ha socavado la reputacin internacional de EEUU como violador de principios fundamentales del derecho internacional (sin olvidar Abu Ghraib, en Iraq, y otras mazmorras de menor renombre) ser sustituido por dos guantnamos. Por una parte, se anuncia que la ya citada prisin de Bagram ver ampliadas sus funciones, incluyendo los interrogatorios y la detencin indefinida de los nuevos prisioneros de esa guerra contra el terror que, aunque aparentemente olvidada en el vocabulario de Obama, sigue siendo una realidad bajo su mandato.

Por otro lado, tras la liquidacin por derribo de la prisin de Guantnamo, algunos de sus actuales huspedes sern repatriados a los pases de origen o a otros que los acepten como exiliados (incluida Espaa, por lo que se sabe hasta ahora); otros cuarenta sern juzgados y probablemente condenados en tribunales civiles o militares de EEUU. Quedar medio centenar sobre los que no hay pruebas condenatorias pero a quienes el Gobierno considera un peligro para EEUU, y cuyo futuro legal es sombro pues su situacin no tiene encaje en el sistema jurdico federal. Todos stos tienen en su mayora antecedentes yihadistas y es obligado pensar que, tras su larga detencin ilegal, su extremismo se habr agudizado. Si antes no lo fueron, ahora son vistos como peligrosos terroristas en potencia.

Son estos ltimos los que, al parecer, van a ser enviados a una prisin especial en el territorio de EEUU. Esto ha encontrado fuerte oposicin en algunos sectores polticos, que consideran poco atractiva la idea de encerrar en una prisin civil (en un pequeo pueblo de Illinois) a presuntos terroristas detenidos que no son acusados de nada ni van a ser juzgados, y a otros que, incluso habiendo sido declarados inocentes, siguen privados de libertad porque las pruebas obtenidas bajo tortura no pueden ser aceptadas por ningn jurado o tribunal3

Se va a crear as una situacin peligrosamente ambigua, que solo podra concluir con el triunfo final en la guerra contra el terror y la desaparicin de la amenaza terrorista global, cosas ambas inimaginables en un futuro inmediato. Adems, la crcel civil, heredera de Guantnamo, se convertira en un objetivo que atraera la atencin de Al Qaeda y de otras organizaciones terroristas, a menos que se fortificara como una base militar, generando as una situacin peor que la anterior, lo que Obama no desea de ningn modo perpetuar.

Karen Greenberg es clara en sus conclusiones: Cerrar Guantnamo no significa solo vaciar sus celdas y tirar las llaves. Significa poner fin a la poltica que se ha hecho sinnima de Guantnamo: el encarcelamiento de personas sin probar su culpabilidad y sin un proceso claro y reconocido para establecer las causas de su detencin. Esto solo se alcanzar si se abandona definitivamente el recurso a las detenciones preventivas fuera de la Ley y si se confa plenamente en los servicios de inteligencia y en el sistema judicial para identificar a los enemigos, apresar a los que sea posible y aplicar al pie de la letra la legislacin sobre prisioneros de guerra.

Ya que es imposible alcanzar la seguridad absoluta y hemos de convivir con una inevitable inseguridad, que al menos no se deterioren irreparablemente nuestros ms esenciales principios cvicos y morales.

http://www.republica.es/2010/04/22/obama-tropieza-en-guantanamo/



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