Portada :: Ecologa social :: Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climtico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2010

Bolivia
Un nuevo movimiento sobre el cambio climtico

Naomi Klein
The Nation


Cochabamba, Bolivia. Eran las 11 de la maana y Evo Morales haba transformado el estadio de futbol en un gigantesco saln de clases, y haba reunido una variedad de objetos de utilera: platos de cartn, vasos de plstico, impermeables desechables, jcaras hechas a mano, platos de madera y coloridos ponchos. Todos jugaron un papel para demostrar un punto principal: para luchar contra el cambio climtico necesitamos recuperar los valores de los indgenas.

Sin embargo, los pases ricos tienen poco inters en aprender estas lecciones y, al contrario, promueven un plan que, en el mejor de los casos, incrementara la temperatura global promedio en dos centgrados. Eso implicara que se derritieran los glaciares de los Andes y los Himalaya, le dijo Morales a las miles de personas reunidas en el estadio, como parte de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climtico y los Derechos de la Madre Tierra. Lo que no necesitaba decir es que no importa cun sustentablemente elija vivir el pueblo boliviano, pues no tiene el poder para salvar sus glaciares.

La cumbre climtica en Bolivia ha tenido sus momentos de alegra, levedad y absurdos. Sin embargo, en el fondo, se siente la emocin que provoc este encuentro: rabia contra la impotencia.

No hay por qu sorprenderse. Bolivia est en medio de una dramtica transformacin poltica, una que nacionaliz las industrias clave y elev como nunca antes las voces de los indgenas. Pero en lo que se refiere a su crisis existencial ms apremiante el hecho de que sus glaciares se derriten a un ritmo alarmante, lo cual amenaza el suministro de agua en dos de las principales ciudades, los bolivianos no pueden cambiar su destino por s solos.

Eso se debe a que las acciones que provocan el derretimiento no se realizan en Bolivia, sino en las autopistas y las zonas industriales de los pases fuertemente industrializados. En Copenhague, los dirigentes de las naciones en peligro, como Bolivia y Tuvalu, argumentaron apasionadamente en favor del tipo de reducciones a las emisiones de gases que podran evitar una catstrofe. Amablemente les dijeron que la voluntad poltica en el Norte simplemente no exista. Y ms: Estados Unidos dej claro que no necesitaba que pases pequeos como Bolivia fueran parte de una solucin climtica. Negociara un acuerdo con otros emisores pesados a puerta cerrada y el resto del mundo sera informado de los resultados e invitado a firmar, lo cual es precisamente lo que ocurri con el Acuerdo de Copenhague. Cuando Bolivia y Ecuador rehusaron aprobarlo en automtico, el gobierno estadunidense recort su ayuda climtica en 3 millones y 2.5 millones de dlares, respectivamente. No es un proceso de a gratis, explic Jonathan Pershing, negociador climtico estadunidense. (Aqu est la respuesta para cualquiera que se pregunte por qu los activistas del Sur rechazan la idea del apoyo climtico y, en cambio, demandan el pago de deudas climticas.) El mensaje de Pershing era escalofriante: si eres pobre, no tienes derecho a priorizar tu propio supervivencia.

Cuando Morales invit a los movimientos sociales y los defensores de la madre tierra, cientficos, acadmicos, abogados y gobiernos, a venir a Cochabamba a un nuevo tipo de cumbre climtica, fue una revuelta contra esta sensacin de impotencia, fue un intento por construir una base de poder en torno al derecho a sobrevivir.

El gobierno boliviano arranc las discusiones proponiendo cuatro grandes ideas: que se debera otorgar derechos a la naturaleza, que protejan de la aniquilacin a los ecosistemas (una declaracin universal de los derechos de la madre tierra); que aquellos que violen esos derechos y otros acuerdos ambientales internacionales deberan enfrentar consecuencias legales (un tribunal de justicia climtica); que los pases pobres deberan recibir varios tipos de compensacin por una crisis que ellos enfrentan pero tuvieron poco que ver en crear (deuda climtica), y que debera haber un mecanismo para que la gente en el mundo exprese sus puntos de vista sobre estos temas (un referndum mundial de los pueblos sobre cambio climtico).

La siguiente etapa fue invitar a la sociedad civil global a ir discutiendo los detalles. Se instalaron 17 grupos de trabajo y despus de semanas de discusin en lnea se reunieron durante una semana en Cochabamba, con el fin de presentar sus recomendaciones finales al trmino de la cumbre. El proceso es fascinante pero lejos de ser perfecto (por ejemplo, como seal Jim Shultz de Democracy Center, al parecer, el grupo de trabajo sobre el referendo invirti ms tiempo discutiendo si aadir una pregunta sobre abolir el capitalismo que discutiendo cmo se le hace para llevar a cabo una consulta global). Sin embargo, el entusiasta compromiso de Bolivia con la democracia participativa podra ser la contribucin ms importante de la cumbre.

Esto porque luego de la debacle de Copenhague un tema de discusin tremendamente peligroso se volvi viral: la verdadera culpable del fracaso era la democracia en s. El proceso de la Organizacin de Naciones Unidas (ONU), que da votos con el mismo peso a 192 pases, simplemente era demasiado difcil de manejar. Era mejor encontrar soluciones en grupos pequeos. Hasta las voces ambientales de confianza, como James Lovelock, cayeron en la trampa: Tengo la sensacin de que el cambio climtico puede ser un tema tan severo como la guerra, le dijo a The Guardian recientemente. Quiz sea necesario poner a la democracia en pausa durante un tiempo. Pero en realidad son estos pequeos grupos, como el club privado que forz el Acuerdo de Copenhague, los que han ocasionado que perdamos terreno y debilitado los acuerdos existentes, que de por s son inadecuados. En cambio, la poltica de cambio climtico llevada a Copenhague por Bolivia fue redactada por los movimientos sociales mediante un proceso participativo y el resultado final fue, hasta el momento, la visin ms transformadora y radical.

Con la cumbre de Cochabamba, Bolivia intenta globalizar lo que logr a escala nacional e invitar al mundo a participar en redactar una agenda climtica conjunta, antes del prximo encuentro sobre cambio climtico de la ONU, en Cancn. En palabras del embajador de Bolivia ante Naciones Unidas, Pablo Soln, la nica cosa que puede salvar a la humanidad de una tragedia es el ejercicio de la democracia global.

Si est en lo correcto, el proceso boliviano podra no slo salvar a nuestro planeta que est calentndose, sino tambin a nuestras democracias en vas del fracaso. No est mal el trato.

El texto fue publicado en The Nation.

Traduccin para La Jornada: Tania Molina Ramrez.http://www.jornada.unam.mx/2010/04/24/index.php?section=mundo&article=022a1mun

Fuente: http://www.naomiklein.org



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter