Portada :: Bolivia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2010

Adnde nos lleva el pachamamismo?

Pablo Stefanoni
Pgina 7


La cumbre de Tiquipaya, ms all de los pollos, los gays y los calvos que ocuparon amplias portadas de los medios, en lo que podra interpretarse como un lapsus presidencial, dej una evidencia hacia el futuro: el proceso de cambio es demasiado importante para dejarlo en manos de los pachammicos. La pose de autenticidad ancestral puede ser til para seducir a los turistas revolucionarios en busca del exotismo familiar latinoamericano y ms aun boliviano (al decir de Marc Saint-Upry) pero no parece capaz de aportar nada significativo en trminos de construccin de un nuevo Estado, de puesta en marcha de un nuevo modelo de desarrollo, de discusin de un modelo productivo viable o de nuevas formas de democracia y participacin popular. Ms bien, el pachamamismo una suerte de neolengua a la moda- contribuye a disolver las profundas ansias de cambio de los bolivianos en el saco roto de una supuesta filosofa alternativa a la occidental, aunque a menudo es aprendida en espacios globales como los talleres de ONGs, en la calma de la Duke University o en los cursos supervisados por Catherine Walsh en la Universidad Andina o la Flacso Ecuador. Al final de cuentas, como queda cada vez ms en evidencia, estamos en presencia de un discurso indgena (new age) global con escasa capacidad para reflejar las etnicidades realmente existentes. Y como en los pases del socialismo real, esta neolengua puede ampliar hasta el infinito el hiato entre el discurso y la realidad (por qu no dicen nada del extractivismo y la reprimarizacin de la economa?, por ejemplo), debilitando las energas transformadoras de la sociedad.

As, en lugar de discutir como combinar las expectativas de desarrollo con un eco-ambientalismo inteligente, el discurso pachammico nos ofrece una catarata de palabras en aymara, pronunciadas con tono enigmtico, y una cndida lectura de la crisis del capitalismo y de la civilizacin occidental. O directamente, exabruptos interpretativos, como el de Fernando Huanacuni, funcionario de la Cancillera, que le dijo a un diario argentino que el sismo en Hait fue un pequeo aviso del mpetu econmico-global-csmico- telrico-educativo de la Pachamama.

Acaso [el alcalde electo de El Alto y cuestionado dirigente sindical] Edgar Patana hace poltica desde una nueva espiritualidad, [el senador y Ejecutivo campesino] Isaac valos interviene en el Senado pidindole permiso al abuelo Cosmos o [el viceministro de Rgimen Interior] Gustavo Torrico manejar la Polica con el criterio de que los derechos de la Pachamama (y de las hormigas) son ms importantes que los derechos humanos?

En Europa hay mucha ms conciencia del reciclado de basura (incluyendo los plsticos) que en nuestro pas, donde en muchos sentidos est todo por hacer, y un ecologismo informado y tcnicamente slido- parece mucho ms efectivo que manejar el cambio climtico desde una supuesta filosofa originaria, a menudo una coartada de algunos intelectuales urbanos para no abordar los problemas urgentes que vive el pas. Muchos de los errores oficiales en la cumbre no son ajenos a haberle entregado a los pachammicos la temtica del cambio climtico, cuya irresponsabilidad impide a Bolivia jugar con seriedad en las grandes ligas mundiales. A muchos intelectuales, el laboratorio boliviano puede darles ingentes insumos para sus investigaciones, y muchas ONG estn encantadas de financiar todo tipo de experimentos sociales. Pero para los bolivianos el costo de una nueva oportunidad perdida sera impagable por todos los proyectos de la Cooperacin juntos.

Pablo Stefanoni es Director de Le Monde Diplomatique Bolivia





Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter