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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2010

Las aguas residuales de los asentamientos arruinan las cosechas y contaminan el agua potable de los palestinos

Mel Frykberg
IPS

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Los vecinos del pueblo palestino de Beit Ummar (Cisjordania) se niegan a tragarse la idea de que la riada de aguas residuales del contiguo asentamiento de Kfar Etzion, que destruy sus viedos y contamin su agua potable, fue un mero accidente.

La Administracin Civil Israel, que administra la Cisjordania ocupada, afirma que el vertido fue consecuencia de una avera de funcionamiento que hizo que el exceso de aguas residuales del asentamiento se desbordara sobre las tierras palestinas.

Los campesinos que se encontraban cerca de los 70.000 metros cuadrados de viedos completamente destruidos pertenecientes a la familia Sabarneh dijeron que crean que era un acto deliberado de sabotaje y parte de una campaa coordinada por los colonos para acosar a sus vecinos palestinos y arrasar sus propiedades.

El pasado mes, Beit Ummar fue objeto de varios ataques nocturnos del ejrcito israel, que arrestaron a los activistas que haban estado organizando protestas pacficas contra la expropiacin de su tierra a favor de los asentamientos, dejando al pueblo completamente bloqueado.

Un incidente similar aconteci la pasada semana en el pueblo palestino de Burqin, al norte de Cisjordania, que se vio inundado con las aguas fecales del cercano asentamiento de Ariel, que contamin las aguas subterrneas y los manantiales y da las cosechas.

Estos incidentes son parte de un problema mucho mayor de escasez de recursos acuferos, donde una poblacin palestina de 2,5 millones de seres sobrevive con slo el 17% del principal acufero subterrneo de Cisjordania.

El agua restante se canaliza hacia los 500.000 colonos israeles en Cisjordania (incluida Jerusaln Oriental) y hacia el mismo Israel.

La escasez de agua se agrava por la falta de plantas de tratamiento de las aguas residuales y por el deficiente tratamiento de basuras y aguas fecales en el territorio palestino, lo que no hace ms que contaminar sus recursos acuferos.

El grupo por los derechos humanos israel Btselem public un estadio el pasado ao titulado Juego sucio: Abandono del tratamiento de aguas residuales en Cisjordania.

Segn la organizacin, ms del 90% de las aguas residuales palestinas no recibe tratamiento alguno y slo el 20% de los hogares palestinos, fundamentalmente los ubicados en ciudades y pueblos, estn conectados con sistemas de alcantarillado.

Adems, slo 81 de los 121 ilegales asentamientos israeles estn conectados a instalaciones de tratamiento de aguas residuales. Alrededor de la mitad de las plantas de tratamiento de los asentamientos son demasiado pequeas para tratar eficazmente esas aguas y estn mal equipadas para poder atender a la creciente poblacin colona.

El resultado son continas averas tcnicas y desbordamientos de aguas residuales. La mayora de los asentamientos se sitan en lo alto de colinas y cerros, de forma que las aguas residuales fluyen hacia los pueblos y ciudades palestinos que hay en los valles de abajo, contaminando sus recursos de agua potable y destruyendo sus cosechas.

A los colonos israeles no les afecta nada de eso porque estn conectados con los alcantarillados de suministro de agua desde Israel.

Las autoridades encargadas de planificar y construir en los asentamientos y en las zonas industriales israeles ignoran tambin las leyes jordanas de planificacin y construccin, que son las que regulan en Cisjordania cmo deben tratarse las aguas residuales.

El informe de BTselem subraya tambin la negligencia de la Administracin Civil Israel en lo que respecta al tratamiento del agua del territorio durante dcadas de ocupacin y las actuales dificultades a que se enfrentan los funcionarios encargados de la cuestin de las aguas de la Autoridad Palestina cuando intentan construir nuevas plantas de tratamiento de las aguas residuales o reparar las antiguas.

En la actualidad, slo hay una planta de tratamiento de aguas funcionando en Cisjordania, en Ramala. Otras tres han dejado de funcionar y la AP ha sido incapaz de repararlas ni de construir otras nuevas.

Cisjordania est dividida en Zona A, que est bajo control palestino, Zona B, bajo control conjunto palestino e israel, y Zona C, que cae bajo total control israel.

La Zona C comprende el 60% de Cisjordania. En las Zonas A y B se ha construido mucho y apenas hay tierra disponible.

Sin embargo, para desplazarse o construir nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales en la Zona C, los funcionarios palestinos de la Autoridad encargada del Medio Ambiente de la AP necesitan permisos de construccin de la Administracin Civil Israel.

BTselem y los funcionarios de la AP se quejan de los retrasos que se producen cuando tratan de conseguir alguna autorizacin para construir, si es que alguna vez consiguen alguna.

Para obtener los permisos, los funcionarios palestinos tienen que superar una cantidad enorme de burocracia y papeleo, dice Eyal Hareuveni, el autor del informe de BTselem.

La Administracin Civil Israel alega que los palestinos no aportan los planes de construccin necesariamente detallados como ellos les han indicado, pero yo creo que la administracin no deja de ponerles obstculos, dijo Hareuveni a IPS.

Isa Musa, de la Autoridad para el Medio Ambiente de la AP neg que la AP proporcionara detalles insuficientes.

Tenemos, por ejemplo, el caso de Tulkarem, al norte de Cisjordania, donde queremos construir una nueva planta de tratamiento de aguas residuales. Aportamos cuanto nos pidieron y an estamos esperando el permiso, dijo Musa a IPS.

Otras dificultades que impiden un tratamiento ms eficiente de las aguas residuales son las restricciones de movimiento que el ejrcito israel impone a los palestinos en Cisjordania. Eso ha provocado el incremento de los costes de los donantes que apoyan esos proyectos de tratamiento de las aguas, quienes, a su vez, han tenido que recortar sus gastos.

Tras los Acuerdos de Paz de Oslo de 1993, se estableci un Comit Conjunto de Aguas entre la AP e Israel para abordar los problemas relativos al agua.

Una de las disputas entre las partes viene creada por la insistencia israel en que las aguas residuales de los asentamientos se conecten a las futuras plantas de tratamiento de las aguas palestinas.

Los palestinos se niegan porque eso implica que los asentamientos son permanentes y dicen que su negativa a aprobar esa condicin es una de las razones por las que los israeles se niegan a autorizar la construccin de las plantas de tratamiento.

Al no haber una autoridad superior que pueda decidir sobre la discrepancia, la situacin slo puede ir a peor en el futuro.

Nadie parece considerar que la cuestin del agua y el tratamiento de las aguas residuales es algo prioritario, dijo Hareuveni a IPS.

Fuente: http://www.ipsnews.net/news.asp?idnews=51228



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