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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2005

La agenda comercial agresiva de la UE como nueva forma de dominacin

Tom Kucharz
Ecologista, el Libre Pensamiento y la Letra A


La agencia de noticias Reuters difundi recientemente el titular La UE advierte a Argentina que resuelva el problema de las tarifas de servicios pblicos.i Tras una reunin entre una delegacin de la Comisin Europea y el gobierno argentino sobre la congelacin de las tarifas de servicios pblicos, Eneko Landaburu, director general para las Relaciones Exteriores de la UE, dio entender al ejecutivo de Buenos Aires que tena que llegar a un acuerdo con las empresas europeas de servicios sino quera tener problemas con Bruselas. Era evidente que aquella visita de la Comisin era el resultado de la presin ejercida por las empresas europeas. Despus de la crisis financiera de Argentina (2001) y la devaluacin del peso argentino, las empresasii cobraban los recibos de luz, telfono, agua y gas en pesos, mientras los contratos a la hora de comprar las empresas o adquirir una concesin de prestar servicios pblicos fueron fijados en dlares americanos. El sector privado quera aumentar las tarifas pero el gobierno no lo autoriz y congel las tarifas temporalmente. Como las negociaciones entre empresas y gobierno van lentas, llamaron a la puerta de Bruselas, segn un responsable de la Direccin General de Relaciones Exteriores de la Comisiniii, para que ayude a presionar al gobierno argentino. Tambin el FMI se prest a echar una mano y dijo al gobierno de Kirchner que renegociara las tarifas. Incluso las embajadas de Italia, Francia, Espaa y Holanda (que presida la UE durante ese segundo semestre de 2004) han estado muy activas para mejorar las condiciones de sus empresas en Argentina.

 

Las polticas comercialesiv y de inversin de la UE son, tal vez, la parte del proyecto europeo que ms destruccin humana, cultural y ecolgica causa, las que ms dejan entrever las ambiciones de la UE de dominar el mundo, y las que equivalen a la verdadera poltica exterior europea. Tanto las relaciones diplomticas, la cooperacin para el desarrollo como la poltica exterior y de seguridad comn (PESC) y la poltica comn de seguridad y defensa (PESD) son las armas perfectas para aumentar cada vez ms el control sobre el mercado global, incrementar el poder en las relaciones polticas multilaterales y defender los intereses de los Estados miembros. La UE es hoy la primera potencia exportadora mundial y exporta 47% de la inversin extranjera directa (IED) del mundo, frente a los 20% de los EEUU.v

 

Son stas polticas que ratifican lo escrito en esta revista: que la UE es un actor clave en el proceso de la globalizacin capitalista. Que el proceso de ampliacin de mercados (como en el caso de la ampliacin reciente de la UE a diez nuevos pases miembros) y la construccin de mercados regionales (apoyo a la formacin del Mercosur o la creacin de una Zona de Libre Comercio en el Mediterrneo) se complementan en base de sus intereses geoestratgicos. Que el euro es un instrumento estratgico para adquirir una posicin hegemnica en la economa mundial.vi Y que el Tratado de Maastricht, y ahora la Constitucin Europea, han sido los pasos para profundizar en el mercado interior por la necesidad de los capitales transnacionales europeos en hacerse fuerte interiormente (con la ayuda pblica) para poder competir mejor en el mercado global del (supuestamente) libre comercio.vii 

 

Porque la competencia est all. Los pases del sureste asitico (ASEANviii) juntos a China, por ejemplo, estn ya creando la mayor zona de libre comercio del mundo con el papel impulsor del imperio excomunista. Segn El Pas sta futura zona tiene actualmente una poblacin conjunta de 1.800 millones de personas y un PIB de 1,6 billones de euros. China en solitario logr captar entre 1994 y 2003 unos 392.000 millones de dlares de inversin extranjera. 58% de su comercio exterior est concentrado en Asia. El intercambio comercial con la UE entre enero y julio de 2004 gener un negocio de 851.200 millones de dlares.ix Por otra parte EEUU tras el importante paso de integracin econmica con Canad y Mxico con el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN, o Nafta es sus siglas en ingls)- est gestando, hace tiempo, un rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA)x.

 

La expansin del proyecto europeo y la profundizacin de la globalizacin son las dos caras de una misma moneda, impulsados por el capital transnacional y financiero, mundial y comunitario, aunque con tensiones y contradicciones (como es el caso de la guerra de Irak). Dos procesos hegemnicos en el mbito planetario que han adquirido una dinmica trascendente y veloz de tal manera que lo estatal (y lo local) se supedita por lo que acontece en el plano comunitario y mundial (F. Durn, 1996). De hecho la ampliacin del Mercosurxi o la propuesta de una integracin latinoamericana (empezando por la constitucin de una empresa latinoamericana del Petrleo), como lo defienden sectores de los gobiernos de Lula, Chavez y Kirchner, se orientan al ejemplo de la UE. Incluso para muchos partidos de izquierda y de centro-izquierda el proceso de integracin europeo es un garante de democracia y bienestar a seguir.

 

Con una retrica de descentralizacin, multilateralismo y una globalizacin con beneficios para todos la UE fue capaz de ganar la confianza de muchos pases y regiones del globo (que anteriormente fueron colonias del Imperio europep) atrados por los resultados macroeconmicos de la UE, el proceso de integracin econmica y su continuo ampliacin. El abanico de ejemplos sobre las polticas comerciales de la UE es enorme. Por falta de espacio nos vamos a limitar a hacer slo dos referencias. An as podemos sealar que la UE est negociando actualmente acuerdos comerciales bilaterales o preferenciales con los pases de frica, el Caribe y el Pacfico (los llamados ACP), los pases ASEAN, los pases del Golfo prsico, con Irn, los pases del Mediterrneo, el Mercosur y Siria.

 

La UE en la OMC

 

Desde el final de la ltima ronda de negociaciones comerciales en 1994 la Ronda Uruguay el pasaje poltico de las negociaciones comerciales se ha transformado, las normas y su organizacin vigilante, la OMC, son ms poderosas y su alcance afecta a ms reas de las polticas nacionales. Es en la poltica internacional de comercio y de inversin donde el carcter antidemocrtico de las instituciones de la UE ms se revela. Durante aos los grupos empresariales han trabajado para conseguir una Comisin independiente y un mayor peso de Bruselas en asuntos comerciales (con el Tratado de Niza la Comisin arranc a los Estados el poder de veto en ms de 30 nuevas rea). La Comisin tiene el poder legislativo en la poltica comercial comn, determina la agenda y representa a todos los Estados miembros ante la OMC (y otras instituciones o cumbres internacionales). No es casual que en la futura Constitucin Europea es uno de los mbitos en los que la UE tiene competencia exclusiva.xii Las decisiones ms importantes sobre comercio e inversin se toman en el llamado comit 133, formado por funcionarios de los distintos ministerios de economa o industria y representantes de la Comisin. Desarrollar sus polticas de comercio exterior entorno a los intereses de las empresas transnacionales es ya toda una costumbre (Hoedeman, 2001).

 

Desde 1998 la Comisin forz a los pases miembros de la OMC a abrir una nueva ronda de negociaciones, que primero se llam la Ronda del Milenio y luego, tras las protestas en Seattle y una mayor defensiva por parte de un grupo grande de pases de la periferia, Ronde de Doha (o cnicamente la Ronda del Desarrollo). La complicidad entre Comisin y empresas fue tan descarada que la institucin pblica lleg a animar al sector privado de constituir entidades que elaborasen propuestas, y nombrasen las barreras claves de eliminar, que la Comisin llevase luego a las negociaciones en la OMC. Y as fue. Alrededor de 50 ETN formaron a iniciativa de la Comisin la Red de Inversiones y otras tantas empresas del sector de servicios fundaron el Foro Europeo de Servicios. Otro organismo importante de la poltica comercial europea es el Dilogo Econmico Transatlntico, en el que coinciden el sector privado con las administraciones de EEUU y de la UE; unos para tomar nota lo que otros ponen encima de la mesa para una agenda poltica.

 

En la declaracin final de la reunin de ministros de la OMC de noviembre de 2001 en Doha se estableci, entre otros compromisos, un calendario para la crtica fase de demandas y ofertas en las negociaciones del Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (AGCS). La UE tabul sus propuestas a pases especficos en julio de 2002. En este momento ya se saba que las propuestas de la UE apuntaban a 109 pases, cubriendo un amplio rango de sectores de servicios y demandando la liberalizacin de servicios bsicos en los pases ms pobres del planeta (LDCs). La UE pide a Bangladesh, por ejemplo, que tome compromisos en servicios medioambientales. Si el gobierno de Bangladesh tomara compromisos completos en este sector, pondra en cuestin las experiencias de la ciudad de Dhaka, donde las cooperativas obreras estn involucradas en la gestin y recaudacin de las tarifas de los servicios de agua y alcantarillado de la ciudad. Si el gobierno de Bangladesh accediera a las peticiones de la UE, entonces en Dhaka por ejemplo, cualquier poltica gubernamental que tuviera por objeto ampliar el modelo de las cooperativas, sera probable que estuviera violando este acuerdo. Ms an, un compromiso hara ms difcil que sta solucin fuera viable en otros lugares de Bangladesh. Un anlisis de la ONG inglesa World Development Movement (WDM) concluy que la afirmacin de la UE de estar llevando una agenda de desarrollo es retrica vaca. La UE est siguiendo una agenda apuntando tan slo a los beneficios de las compaas multinacionales.xiii

 

En la ltima cumbre de la OMC en Cancn (Mxico) la Comisin, en persona de Pascual Lamy, hasta finales de 2004 comisario europeo de comercio exterior, fue an ms duro que Washington. La cumbre fracas porque la UE tens demasiado las cuerdas, haciendo caso omiso al Foro Europeo de Servicios y la patronal europea UNICE para negociar un acuerdo multilateral de inversiones y cerrar cuanto antes el nuevo AGCS. El grupo de los pases G-20 (entre ellos India, China y Brasil) se neg a aguantar la prepotencia europea y se cerr en fila. La autocrtica posterior del sector privado fue: La voz empresarial durante la Ronde de Doha no ha sido igual de fuerte como en la Ronda de Uruguay (1985-1994). Esto abri la puerta a representantes de la sociedad civil para influenciar la OMC de una forma no siempre tan positiva dijo Philip de Buck, presidente de UNICE, en noviembre de 2003 ante un auditorio empresarial en la India, y prometi que ellos iban a presionar a sus gobiernos para que vuelvan a las negociaciones de la Ronda de Doha.xiv 

 

Son agendas a diferentes niveles parecido a lo que EEUU est haciendo. Nosotros no vamos a esperar, impulsamos el libre comercio con los pases que lo quieren, escribi el responsable de comercio de la Casa Blanca, Robert Zoellick en el diario Financal Times despus de la fracasada Cumbre de Cancn.xv La Comisin tambin persigue su propio esquema multilateral de liberalizacin neoliberal y desregulacin en la OMC al tiempo que desarrolla procesos bilaterales y regionales, y combinando ambos. Cuando ofrece progreso o concesiones en un nivel de negociaciones (por ejemplo en el caso de las negociaciones con el Mercosur que incluye Brasil), tiene en la mente sus objetivos globales y une la negociacin bilateral con la agenda multilateral de la OMC (donde, por ejemplo, intenta dividir el G-20, liderado por Brasil que dio el portazo en Cancn). La Comisin intenta llegar ms lejos de los acuerdos globales y lo ms rpido posible (Fuchs/Schilder, 2004). Nosotros utilizamos siempre las negociaciones bilaterales para mover las cosas ms all de los estndares de la OMC. Por definicin acuerdos comerciales bilaterales tienen que ser ms OMC. Da igual si se trata de inversiones, propiedad intelectual, estructuras tarifarias o instrumentos comerciales, en cada acuerdo bilateral mantenemos la provisin ms OMC, escribi Pascal Lamy en septiembre de 2004.xvi La UE es el bloque econmico del mundo que ms acuerdos comerciales ha cerrado en la dcada de los 90.

 

Diez aos de proceso euro-mediterrneo

 

El inters de la UE por extender su influencia a pases vecinos o a otros bloques regionales llev en 1995, durante la presidencia espaola de la UE, al inicio del proceso euro-mediterrneo para crear una Zona de Libre Comercio euro-mediterrnea para el 2010. A pesar de la retrica institucional fueron la necesidad de expansin de los entramados empresariales europeos, la intencin de establecer un control sobre la seguridad en ambas orillas del Mediterrneo, el freno de los flujos migratorios hacia el norte, la preservacin del frgil equilibrio de las relaciones norte-sur ante la ampliacin de la UE al este de Europa, y el deseo de contrarrestar el aumento de la influencia de EEUU en la zona (Surez, 2001) los mviles reales. Lo que le interesa a la UE es el acceso a los recursos naturales (petrolero, gas natural, pesca, etc.), tener un mercado ms para la venta de los productos made in Europa y una zona para sus inversiones a la par de generar una dependencia de los pases mediterrneos de los prstamos europeos. La Comisin considera oficialmente el proceso de Barcelona como una de sus prioridades a la que la UE destina un 22% de su presupuesto exterior.xvii Sin embargo los desembolsos, en su da, slo haban cubierto el 26% del total de fondos comprometidos (Surez, 2001). El resultado de la supuesta cooperacin es desalentador para los pases de la orilla sur, las inversiones europeas apenas han crecido, la pobreza medida en el PIB per cpita sigue aumentando, el comercio es desigual, ya que la UE exporta ms de lo que importa. Mientras la economa de la UE ingres durante el ejercicio 2001 ms de 75.000 millones de euros a su balanza comercial por las exportaciones a los pases mediterrneos del sur de la orilla, slo llegaron unos 1.000 millones de euros desde el norte de la ribera. Las exportaciones de la UE en la zona, segn expertos, crecen a un ritmo interanual de un 7%. Incluso el Banco Europeo de Inversionesxviii se prometi doblar sus crditos para los 10 pases vecinos del surxix de la UE. La Comisin opina que las bazas econmicas de los pases mediterrneos son evidentes: disponen de abundante mano de obra cualificada y a costes competitivos, se benefician de la proximidad del mercado europeo y de las riquezas en recursos naturales como los hidrocarburos.xx Sin embargo, destaca que no existe un mercado nico en el Mediterrneo. Los tres principales ingredientes que estuvieron presentes en el origen del xito de la experiencia en Europa se hallan de momento ausentes. A lo cual se da la solucin evidente: hay que acelerar la integracin euro-mediterrnea, la apertura de los mercados para los servicios y mercancas. Y sigue exigiendo reformas de estructuras, alinear las normas de origen con las reglas de prevalecen en el seno de la Unin, converger el marco legislativo, de las normas industriales y de las reglas de competencia, y adoptar el marco europeo como el ms sensato.xxi Como consecuencias de la mayor penetracin del capital europeo en la orilla sur habr un aumento del desempleo en unos pases que se encuentran en el pleno crecimiento demogrfico; la integracin radial Norte-Sur que encarna el proyecto consolida las relaciones de dependencia (Martn, 2001); la desaparicin del tejido econmico local y de pequea empresa familiarxxii, mayor flujos migratorios campo-ciudad por el aumento del hambre y de pobreza rural a raz de las importaciones agrcolas europeas; la polarizacin social entre los que incluye el desarrollo econmico y los que quedan excluidos, y finalmente una mayor destruccin ambiental por el turismo a bajo coste, una industrializacin desproporcional y una agricultura industrial. A todo ello se sumara el impacto que tiene la devaluacin de las monedas nacionales al entrar el euro como moneda de cambio (deuda, inversin, etc. en euro). La Zona de Libre Comercio generar unos costes de ajuste estructural que no son la solucin de los problemas de sta regin sino el problema mismo.

 

Amrica Latina Unin Europea

 

Las cifras hablan claro: de 1995 al 2000 el volumen de las inversiones extranjeras directas (IED) europeas en Amrica Latina, un continente con ndices de pobreza y de paro del 40-80% y 20-60% respectivamente, han hecho de la UE el primer inversor en la reginxxiii, en especial en Brasil y Argentina. La UE es adems el segundo socio comercial el primero de Mercosur y Chile y el primer donante, por encima de EEUU. El carcter fuertemente cclico de las IED en Amrica Latina debe enmarcarse en la situacin de la economa internacional a comienzos de los aos 90 y la reaccin de las clases dominantes con la aplicacin de las polticas de ajuste, reestructuracin y privatizacin neoliberales, el llamado Consenso de Washington, que crearon las condiciones para atraer hacia la regin la IED (Buster, 2003). Las estrategias de las empresas transnacionales europeas en la regin son grosso modo: maquilas (empresas en plantas manufactureras para la exportacin con bajos salarios, ventajas fiscales locales y la ausencia de derechos laborales o sindicales); extraccin de materia prima hacia el mercado global (ms an a la propia UE); y el control sobre los mercados internos en el sector industrial, servicios pblicos y financieros (Buster, 2003).

 

Va Campesina, en un comunicado de prensa, alert en otoo de 2004 que mientras la sociedad brasilea concentraba su atencin en las elecciones y los movimientos sociales se dispersaban, los representantes gubernamentales aceleraban las negociaciones entre el Mercosur y la UE, sin consulta alguna. Un acuerdo de libre comercio con el Mercosur, que segn Jos Vidal-Beneytoxxiv un da alcanzar a neutralizar los efectos perversos de la dolarizacin de las economas latinoamericanas y su incorporacin a ese hinterland USA que es el ALCA, relanzando con ello la integracin real de Amrica Latina, forma parte de los objetivos a medio plazo de la agenda comercial de la UE. Vidal-Beneyto puede tener razn, o no y el papel hegemnico de los EEUU en Amrica Latina pasa pronto a la UE, que sera ms de lo mismo, porque ambos proyectos tienen el mismo ADN. El documento de la organizacin campesina afirma que en este acuerdo biregional entre Mercosur y la UE, Brasil ofreci el 90% del acceso al mercado. Lo que implicara que los productos europeos (en el caso de los alimentos altamente subvencionados por la PAC) entrarn sin pagar aranceles y destruiran el ya muy sensible mercado agrcola de este pas, afectando a millones de pequeos agricultores.xxv El acuerdo permitira tambin la inversin sin restriccin en el sector de servicios y una an mayor liberalizacin del sector financiero. Los compromisos adquiridos por parte del gobierno Lula, tales como el Programa contra el Hambre y para el Fortalecimiento de la Agricultura Familiar llegaran pronto a su fin a causa de la presin ejercida por las partes europeas. Adems de la destruccin del campesinato familiar, al priorizar nicamente la agricultura para la exportacin, el acuerdo amenaza las polticas industriales autnomas, privatiza los servicios ambientales (incluidos agua, saneamiento, explotacin de agua subterrnea, etc.), limita el acceso a la pesca y ofrece preferencias a la UE en las compras del sector pblico, para slo citar algunos de los elementos nocivos.

 

La UE ha desarrollado por un lado una serie de procesos de negociacin que han dado lugar a los acuerdos de asociacin bilateral con Mxico y Chile (sus consecuencias de las aperturas comerciales son amplias: desindustrializacin de los sectores industriales locales, destruccin de regiones agrcolas enteras, mayor desigualdad social y econmica), subordinando las negociaciones de nuevos acuerdos comerciales por ejemplo con la Comunidad Andina y Amrica Central (hasta ahora existen acuerdos de cooperacin, aunque ya se est negociando acuerdos comerciales bilaterales con ambas regiones) al cumplimiento del programa de trabajo fijado en Doha, e incluso ha interpuesto trabas en el proceso de negociacin con el Mercosur. Adems existen otras relaciones institucionales, tales como las Cumbres UE-Amrica Latina, UE-Grupo de Ri y las Cumbres Iberoamericanas. Pero la UE no slo exporta capital, tambin exporta su modelo de concertacin social a siete pases latinoamericanos del Consejo Econmico Social para que los sindicatos aprendan cmo se tiene que negociar una reforma laboral precarizando an ms el trabajo en esta regin. Una parte importante de la cooperacin tcnica de la UE con Amrica Latina esta destinada a defender un proceso e integracin regional para la creacin de un mercado comn nico (e incluso una moneda comn) entre los pases del Mercosur ligado por un tratado de libre comercio con la UE (Buster, 2003).

 

El comercio en la Constitucin Europea

 

Si se aprueba la Constitucin Europea habr muchos asuntos que la Comisin tendr ms fciles de cerrar y los movimientos sociales an ms difciles a parar. Tales como la privatizacin de los servicios pblicos, la inversin extranjera sin restriccin alguna, la agricultura transgnica o el fin de la contratacin pblica. As con el art. III-315 abre las puertas a la liberalizacin, paso por paso, de los servicios pblicos, incluso los servicios sociales, educativos y de sanidad, aunque digan que en casos de perturbar gravemente la organizacin nacional de dichos servicios y perjudicar la responsabilidad de los Estados miembros el Consejo tendr que pronunciarse por unanimidad. Dejando a cada Estado si quiere o no privatizar, llevando sin embargo la decisin a un nivel comunitario. Transferir competencias comerciales a la Comisin tendr consecuencias a cada nivel del proceso, desde sus discusiones preliminares sobre una estrategia propuesta hasta la toma de decisin sobre un acuerdo (Haar, 2004). Lo cual abre an ms las posibilidades de influir por parte de las grandes empresas, y disminuye el poder de los actores sociales a presionar los partidos polticos.

 

El art. III-151prohibe poner aranceles a las exportaciones e importaciones y se establece un arancel aduanero comn para terceros pases. Los productos de terceros pases que "hayan cumplido, en dicho estado miembro, las formalidades de importacin" se puede librar de aranceles. Aqu se refiere sobre todo a los productos fabricados en terceros pases de una empresa con su sede matriz en la UE para facilitar su importacin a travs de los acuerdos comerciales bilaterales (entre la UE y Mxico, Chile o Marruecos, por ejemplo). La Comisin se gua por "la necesidad de promover los intercambios comerciales entre los Estados miembros y terceros pases, () de abastecimiento de la Unin en materias primas y productos semielaborados, () y garantizar un desarrollo racional de la produccin y una expansin del consumo". Cualquier restriccin cuantitativa a importar o exportar esta prohibido. Los monopolios nacionales tienen que subordinarse al libre comercio bajo las normas de "no discriminacin" de la OMC. A los estados les quedar prohibido tomar cualquier medida que ponga en peligro la "exclusin de toda discriminacin entre los nacionales de los Estados miembros respecto de las condiciones de abastecimiento y de mercado".

 

Ms adelante, en la III parte se dice en el art. III-314: Mediante el establecimiento de una unin aduanera (), la Unin contribuir, en el inters comn, al desarrollo armonioso del comercio mundial, a la supresin progresiva de las restricciones a los intercambios internacionales y a las inversiones extranjeras directas, as como a la reduccin de las barreras arancelarias y de otro tipo. Por esta vez demuestra cual es la autntica y nica finalidad de la UE.

 

En el art. III-292 recalca: La accin de la Unin en la escena internacional se basar en los principios en los que se ha inspirado su creacin, desarrollo y ampliacin y que pretende fomentar en el resto del mundo (), entre otros Estimular la integracin de todos los pases en la economa mundial, mediante la abolicin progresiva de los obstculos al comercio internacional.

 

Los nuevos poderes y privilegios ortogados por la Constitucin a la Comisin, en representacin de las empresas privadas, eliminan definitivamente la posibilidad de decidir colectivamente sobre polticas ambientales, servicios pblicos, planes urbansticos, la gestin de recursos naturales, a escala comunitaria, y sobre las relaciones exteriores (con todo lo que conlleva de sufrimiento de millones de personas a causa de las polticas comerciales dominantes) a nivel global.

 

Algunas notas finales

 

El diario El Pas en su suplemento especial El despegue de las empresas constata lo siguiente: El ltimo ciclo de negociaciones, la llamada ronda de Doha, podra inyectar con 520.000 millones de dlares (a precios de 1997) a la economa mundial en los prximos diez aos, beneficiando en gran parte a los pases emergentes. Los acuerdos multilaterales incorporados en la OMC y la larga lista de pactos bilaterales o regionales (un despliegue de siglas como Mercosur, ALCA y APEC), sin embargo, todava no comprueban la doctrina de que el libre comercio desemboca en una reduccin de la pobreza.xxvi Es cierto (y nos alegra de cierto modo que ste peridico acepte tal conclusin), slo que las polticas comerciales de la UE siguen apostando por la ampliacin de los mercados y el aumento del crecimiento a costa de millones de personas y su entorno. Lo que no dice El Pas es que la UE no podra mantener el modelo actual de produccin, transporte y consumo sin basarse en la miseria de aquella parte de la humanidad que han excluido a sabiendas que no hay tarta para todos. Si las lites de la UE no habran apostado en su momento a la creacin de acuerdos comerciales ms all del Mercado nico, el proyecto europeo habra fracasado, ya que est dependiendo cada vez ms de recursos naturales (sobre todo de combustibles fsiles) del exterior del mercado interior europeo. La agenda comercial agresiva de la UE hasta ahora le permite seguir sin excesivos problemas, pero la propia dinmica de competencia por los mercados y los recursos podra llevar pronto a la UE a tener que acceder a stos mercados y defender sus intereses con el uso de violencia militar, tal como la vieja Europa estaba acostumbrada en sus tiempos, no tan remotos, del Imperialismo Europeo hasta la Segunda Guerra Mundial (la guerra de los Balcanes a principio de los 90 y la presencia militar all, la guerra de Afganistan y las tropas en el Congo son un ndice claro de esta tendencia).xxvii Y el diario Financal Times en un anlisis titulado Camino de una superpotencia indica: Pese a su enfrentamiento a cuenta de la poltica de Irak y de EEUU, los europeos se estn construyendo un fundamento institucional y poltico, para que la UE puede asumir el papel de actor global. xxviii

 

Lo decimos porque ya observamos muchos movimientos, por ejemplo, en torno al petrleo y, aunque casi nadie se alarme todava, las prximas guerras estn servidas. La UE como superpotencia mundial no podr, entonces, slo dominar en las salas de reuniones y mesas de negociacin, sino tendr que unificar las polticas arriba mencionadas, lo que implicara pasar de la globalizacin econmica a la militar. Y con esto, seguramente, encontrar situaciones an ms preocupantes que una Cumbre de la OMC fracasada. Cmo reaccionar ante todo este panorama ser tema de debate y de anlisis en futuros trabajos.




 

Bibliografa:

Buster, G: La Unin Europea y Amrica Latina: Inversiones, estrategias empresariales y partenariado transatlantico, Madrid, 2003.

CEO: Corporate Europe Observatory (newsletters, briefings, etc.)

Fernndez Durn, Ramn: Contra la Europa del Capital, 1996.

Fernndez Durn, Ramn: Globalizacin capitalista y resistencias, Virus, 2001.

Joy, Clare y Hardstaff Peter: Agenda de desarrollo, de quin? WDM, Londres, 2003.

Martn, Ivn: La Asociacin Euromediterrnea en Nacin rabe, N 43, Madrid, 2001.

Surez, Pablo G.: De Barcelona a Marsella en Nacin rabe, N 43, Madrid, 2001.

The Seattle to Brussels Network: From Cancn to Hong Kong: Challenging corporate led trade liberalisation. Brussels/Berlin, 2004.

 

Para ms informacin:

www.bilaterals.org / www.epawatch.net / www.stopepa.org / www.gatswatch.org / www.corporateeuropa.org / www.weed-online.org / www.foeeurope.org / www.s2bnetwork.org / www.wdm.org.uk / www.cip.fuhem.es /



 

i Reuters: EU warns Argentina to solve utility problem 14-12-2004

ii Suez Lyonaise de Eaux/Ondeo, Vivendi y Elecricite (Francia), Telefnica, Aguas de Barcelona y Endesa (Espaa), Italia SpA (Italia), etc.

iii Conversacin entre el Sr. Klom de la DG Relaciones Exteriores y la unidad de investigacin Corporate Europe Observatory (CEO)

iv El comercio mundial ya ha alcanzado en 2003 el 30% del PIB global, frente al 12% en 1980. Mientras el PIB mundial creci a una media anual del 3,4%, el comercio lo hizo al 6%.

v El Pas (02-01-2005) / UNICE-News mayo de 2003 / UNCTAD World Investement Report 2002 http://r0.unctad.org/wir/pdfs/full/WIR02/pp37-84.pdf

vi El euro supone ya el 19,7 % de las reservas en los bancos centrales frente a solamente el 13,5% que supona a finales de 1999.

vii Las empresas espaolas han protagonizado en los mercados de Amrica Latina y hoy casi el 25% de los resultados consolidados de las compaas del Ibex 35 provienen de inversiones all realizadas (El Pas, 02-01-2005)

viii Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malaisia, Myanmar, Singapur, Tailandia.

ix El Pas, 29-11-2004

x Actualmente el ALCA tiene dificultades de cerrarse definitivamente, por eso EEUU adelanta negociaciones de Tratados de Libre Comercio bilaterales con los diferentes pases latinoamericanos, tanto por las diferencias surgidas sobre el contenido del ALCA a lo largo de estos ltimos aos, por la propio debilidad econmica de EEUU tras el 11-S (mayor dficit por cuenta corriente en el mundo) y los cambios polticos en algunos pases latinoamericanos (Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, Uruguay)

xi Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, luego se asociaciaron Chile y Bolivia.

xii Art. I-13

xiii Un anlisis preliminar de las peticiones de la UE relacionadas con el AGCS a 109 pases miembros de la OMC (Abril 2003)

xiv Erik Wesselius: The corporate trade agenda post-Cancn

xv FT 22-09-2003

xvi Jakarta Post, 09-09-2004

xvii para el periodo 2000-2006: 12.750 millones de euros, 5.350 millones de euros no reembolsables, 6.400 millones inversiones del Banco Europeo de Inversiones (BEI). (Surez, 2001)

xviii El BEI es la institucin pblica internacional de crdito ms grande del mundo, cin un volumen de prstamos mayor incluso que el del Banco Mundial. (Fresnillo, 2004)

xix Argelia, Israel, Egipto, Jordania, Lbano, Marruecos, Territorios Palestinos, Siria, Tnez, Turqua.

xx Lamy, Pascual: Por un nuevo contrato entre la UE y el Mediterrneo. El Pas, 29-05-2001

xxi Idem.

xxii Slo en Tnez puede verse afectado el 60% de la produccin industrial nacional.

xxiii 1999: 88.220 millones de dlares; 2002: 44.402 millones de dlares (no incluye los 11.788 millones de dlares de los flujos destinados a los pases fiscales en la cuenca del Caribe).

xxiv Jos Vidal-Beneyto: Mercosur y la otra mundializacin en El Pas (05-10-2000)

xxv La agricultura familiar campesina brasilea es responsable por el 82% de los 1,8 millones de establecimientos productores de leche.

xxvi Trincheras en la OMC de Darcy A. Crowe en El Pas, 02-01-2005

xxvii Los pases europeos tienen distribuidos por el mundo en operaciones militares o de pacificacin diez veces ms soldados que los EEUU; y el 90% del dinero para la reconstruccin de Afganistn proviene de Europa. www.transnational.org/pressinf/2004/pi194_EuropeUSmilitary.htm

xxviii FT 23-06-2003



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