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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2005

Unin Europea: proteccin social o flexplotacin?

Anne Gray,
Ecologista, el Libre Pensamiento y la Letra A


La globalizacin ha tenido un profundo impacto social en las economas y polticas sociales de Europa. Recaudar impuestos para proveer de un salario social tanto en dinero como en servicios ya no es tan fcil. La Unin Europea es fundamentalmente un proyecto de integracin econmica, ms que de federalismo poltico. Esto ha limitado el papel de las instituciones de la UE en el desarrollo de polticas sociales en los Estados miembros. La limitacin no es slo una cuestin de subsidariedad, es decir, dejar a los Estados miembros desarrollar sus propias polticas a no ser que la integracin requiera alguna forma de coordinacin poltica. Ms bien, el objetivo de un mercado nico europeo prima, en el terreno laboral, movilizar una provisin de empleo para firmas que operen en el mercado integrado. Los interesados en impulsar una agenda social dentro de las instituciones europeas han tenido que justificarlo haciendo referencia a la necesidad de un nivel de mnima proteccin social para evitar una situacin de competencia entre la poblacin como consecuencia de un dumping socialii, y por una cohesin social para sostener la legitimacin del mercado nico. En los aos 50, algunos Estados miembros teman que abrir sus economas a una mayor competencia precipitara sus condiciones laborales hacia las de los pases con menores costes de mano de obra, pero en la prctica los salarios y el nivel de vida crecieron rpidamente hasta los 70. Luego ms tarde la recesin econmica reaviv temas relacionados con el dumping social, lo que llev a una serie de directivas europeas sobre condiciones laborales, salud y seguridad e igualdad entre trabajadores con diferentes tipos de contratos.

 

Europa social- una visin en decadencia?

 

En los aos 50, el precursor de la Unin Europea, la Comunidad Europea del Carbn y del Acero (CECA), enfatiz el objetivo de la mejora del nivel de vida y las condiciones laborales. El Tratado de Pars de 1951, que constituy la CECA, expres la fe en un mercado comn como camino a la prosperidad. El Tratado de Roma, que estableca la Comunidad Econmica Europea en 1957, proyectaba polticas sociales coordinadas. Esto fue una demanda del gobierno francs, que tema la competencia con Alemania, que en aquellos momentos tena unos servicios sociales y derechos laborales menos desarrollados. El primer Programa de Accin Social de 1974 hizo varias propuestas y consigui algunas medidas importantes para asegurar el tratamiento igualitario entre hombres y mujeres (Hantrais, 1995). Inici el dilogo social sobre legislacin laboral y representacin de trabajadores entre la Confederacin Europea de Sindicatos (CES, fundada en 1974) y la patronal europea UNICE. Hacia 1978 estas relaciones haban cesado, pero Jacques Delors, justo despus de ocupar el cargo de Presidente de la Comisin Europea, intent reabrir el dilogo social. Fue interpretado como una forma de sobreponerse a las objeciones de algunos pases miembros, especialmente del Reino Unido, sobre las iniciativas de poltica social de la Comisin. La Comisin remitira las medidas a UNICE y CES para someter a consulta, y si los empresarios y sindicatos estaban de acuerdo, el Consejo Europeo decidira por mayora hacerlo legalmente vinculante, mientras se encargaba de la aplicacin detallada de medidas sociales a la CES y UNICE. Las patronales al principio se mostraron reticentes a aceptar este proceso, pero en 1991 acordaron que medidas negociadas seran mejor que impuestas (R.R. Geyer, 2000).

 

Con el Acta nica en 1986 y la creacin del Mercado nico se hizo surgir nuevos miedos de dumping social, sobre todo a los franceses, que vieron sus altas contribuciones a la seguridad social como lo esencial para asegurar los derechos sociales. El presidente socialista francs, Francois Mitterand, empez en 1981 a definir lespace sociale en el que la Comunidad Econmica Europea (CEE) desarrollara un dilogo a escala europea entre sindicatos y empresarios, y de cooperacin en el desarrollo de la proteccin social. Ms tarde las fuerzas polticas ms socialdemcrata, enfadadas por el talante altamente neo-liberal del gobierno de Thatcher en Inglaterra, empezaron a presionar por una carta social de los derechos de los trabajadores. En principio esto fue propuesto por Alan Hansenne, el entonces Ministro de Empleo belga, en 1987. Impulsado por Jacques Delors, Presidente de la Comisin Europea hasta 1995, y por la CES, se materializ en un documento de trabajo denominado La Dimensin Social del Mercado Interno de 1988. El documento no tena rango de ley; fue una pura declaracin de intenciones de los Estados miembros (Hantrais, 1995).

 

El Tratado de Maastricht de 1992, que estableci la Unin Monetaria Europea, agreg un acuerdo independiente sobre poltica social: el Protocolo Social del Tratado de Maastricht. Esto se decidi para que el Reino Unido, presidido por los Tories (el partido de Thatcher), que se resista ferozmente a la Carta Social, accediera al Tratado pero obviando las medidas sociales. De todas formas, el Tratado de Maastricht represent una victoria para las polticas econmicas neo-liberales. Los Estados miembros acordaron controles muy fuertes sobre la inflacin, los tipos de inters y la deuda pblica, limitando el dficit presupuestario al mximo 3% del PIB y la deuda pblica al 60% del PIPiii. Se predijeron prdidas de varios millones de puestos de trabajo debido a efectos deflacionarios del paso a una moneda nica (Holland, 1998). Varios Estados miembros tuvieron que hundir el sector pblico para cumplir estos fuertes acuerdos macro-econmicos, lo que afect al nivel de empleo.

 

La CEE desde el Tratado de Roma hasta los aos 80 trat de incrementar la tasa de crecimiento econmico mediante una unin aduanera, poco a poco impulsado con otras medidas adicionales; los niveles de vida de los trabajadores podan mejorar, pero principalmente mediante un sistema de goteo (trickle downiv). Poco a poco la CEE ayud a las compaas a producir a escala transnacional, incrementando por tanto su poder de negociacin sobre el mundo laboral un beneficio para el capital pronosticado por De Gaulle desde el principio -. Sin embargo, fue una Unin Aduanera insertada gradualmente en un modelo socio-econmico decadentemente Keynesiano/corporativista, en el que el dilogo social y la fuerte intervencin estatal se haban considerado normales. Sin embargo, desde Maastricht en adelante, la tentativa de limitar el sector pblico y de cargar del ajuste del mercado laboral sobre los trabajadores y desempleados, haba inclinado la balanza de poder y riqueza a favor del capital. Los crticos de izquierdas del proyecto de integracin europea en los aos 90 lo vieron como un vehculo para el capital, especialmente el capital transnacional, para crear estructuras de poder supranacionales proyectadas deliberadamente a promover agendas corporativistas y a evitar procesos democrticos nacionales (Bonefeld, 2002; Mathers, 1999; Durn, 1997, 2000). As mismo, Aaronovitch y Grahl (1997) comentaron que los gobiernos nacionales estn usando Maastricht como excusa para establecer sus propios regmenes de un Estado social ms restrictivo, para intensificar la disciplina del mercado y para favorecer a determinados estratos sociales. Slo tales motivos pueden explicar la reduccin de impuestos que, en muchos casos, acompaa a los cortes en el gasto pblico y que hacen ms difciles de cumplir los objetivos sobre las finanzas pblicas definidos en Maastricht.

 

La era Delors

 

Las dos caras del Tratado de Maastricht un paquete de poltica econmica que ejerce una presin considerable sobre los trabajadores y desempleados, y una carta social compensatoria - se reflejan en dos documentos clave de poltica de la Unin Europea de principios de los 90, que son un punto inicial crucial para entender el concepto original del modelo social europeo y cmo han cambiado las polticas de la UE en la siguiente dcada. El Libro Blanco sobre Empleo de Delors (Crecimiento, Competitividad y Empleo, 1993) y el Libro Blanco sobre Poltica Social (1994) reflejaron la contradiccin entre intereses de clases en el corazn del proceso poltico de la UE. Ambas tratan de llegar a un compromiso de acercamiento entre las agendas de empresarios y sindicatos. Desde el punto de vista de Norman Ginsberg, el Libro Blanco de Delors cede mucho terreno al neoliberalismo, pero trata de combinarlo con elementos de Keynesianismo. As mismo, Bob Deacon (2001) ve el Libro Blanco sobre Poltica Social como una ilusin en la que la Comisin quera apoyar polticas de proteccin social; pero slo mientras se ajustasen a los requerimientos de una competencia econmica global creciente.

 

Como ambos documentos defendan reformas en el sistema de proteccin social, los subsidios del Estado deban trasladarse de los programas de erradicacin a la pobreza a los programas de mercado laboral activo. En su afn de reformar los sistemas subsidiarios hacia medidas activas de empleo, y su suposicin que el crecimiento de empleo y la flexibilidad laboral o los costes laborales y el aumento de puestos de trabajo tenan que ir mano a mano, ambos documentos hicieron eco de las posiciones neoliberales expresadas en las recomendaciones polticas de la OECD (Organizacin de Cooperacin y Desarrollo Econmico) de aquellos aos 90. Se recomendaba reducir las aportaciones de las empresas a la seguridad social para fomentar el crecimiento econmico y la inversin. Delors identificaba el sector de servicios como la principal fuente de crecimiento de empleo futuro, sugiriendo un conjunto de servicios pblicos para crear ms puestos de trabajo.

 

En su intento de coordinar polticas de lucha contra el desempleo en los Estados miembros, la Comisin Europea ha abogado por reformas de la proteccin social, aceptando el punto de vista neoliberal que apuesta por la precariedad laboral, la lgica de mercado y el aumento de la tasa de poblacin activa (con empleo pero sin seguridad). Por tanto, las instituciones europeas en la era post-Maastricht han jugado un papel significativo en la flexibilizacin de los mercados de trabajo y en el cambio de los sistemas subsidiarios. Desaparece el derecho a un subsidio sin contraprestacin de tal forma que los ciudadanos slo reciben las ayudas del Estado con una contraprestacin, insertndose al mercado laboral bajo condiciones psimas (workfare). Flexibilizacin significa un aumento de la explotacin flexplotacin.

 

De Amsterdam en adelante

 

El Tratado de msterdam de 1997, que abra camino a la eurozona, estuvo muy influenciado por las presiones de los empresarios. Mientras la izquierda promova una Europa Social, los grandes empresarios se unan para la batalla. Ms de 10 aos antes, en 1983, la compaa sueca Volvo condujo a varios otros industriales de compaas transnacionales fundar la Mesa Redonda de las Industrias Europeas (ERT en sus siglas inglesas) como un gran grupo de presin (Balany et al, 2000). Fue muy representativa en el Grupo de Asesora sobre Competitividad fundado por Jacques Santer, el presidente de la Comisin Europea que sucedi a Delors, en 1995. Habiendo adquirido un estatus institucional oficial, la ERT estaba en posicin de impulsar fuertemente los intereses de sus miembros. Tambin se hizo muy prominente en UNICE, la patronal europea encargada de la responsabilidad del dilogo social con los sindicatos. Adems los informes de la ERT se ven muy reflejados en el contenido e incluso en el lenguaje del Tratado de Maastricht (Balany, 2000).

 

En 1998, las Directivas Europeos sobre Empleo presentaron objetivos para aumentar la tasa de poblacin activa, obligando a ms gente a trabajar (mayor empleabilidad). Al menos a un 20% de los desempleados se les ofrecera formacin o alguna medida similar. La CES apoy este objetivov, mientras que las Marchas Europeas contra el Paro, la Exclusin y la Pobreza (Euromarchas)vi resaltaron el riesgo que sera animar a extender las tasas de poblacin activa. Los Estados miembros se entretenan en re-focalizar sus sistemas de impuestos y de subsidios para dar incentivos a los desempleados e inactivos a buscar trabajo y poner medidas para incrementar la tasa de poblacin activa y para que los empresarios creasen nuevos puestos de trabajo. (Barnard/Deakin, 1999) La UE adopt un proyecto de flexibilizacin del mercado laboral como tema principal.

 

La poltica de empleo se desarroll a travs de sucesivas cumbres europeas despus de 1997 (ver tabla). Por primera vez en la historia de la UE, estas reuniones empezaron a atraer la atencin de los ciudadanos que organizaron contra-cumbres y manifestaciones. Sindicatos, partidos de izquierdas y ONGs incluyendo las organizaciones de desempleados, movilizaron a miles de personas para pedir justicia social, no slo en trminos de creacin de empleo sino tambin calidad de vida y de medioambiente, y los derechos de los grupos excluidos; los desempleados, trabajadores precarios, refugiados, gente en busca de asilo e inmigrantes. El movimiento Euromarchas, nacido en 1995, se opona al workfare (trabajo forzado asignado por el Estado a la poblacin desempleada como contraprestacin para recibir ayuda social o de desempleo) y a las transformaciones que sufra el sistema subsidiario, adems de demandar garantas para los desempleados y trabajos dignos no slo para los desempleados sino tambin para los trabajadores precarios obligados a tener trabajos a tiempo parcial o eventuales a falta de algo mejor (Mathers, 1999). En estas movilizaciones, surgi la lucha contra la Europa del Capital con mayores inquietudes sobre el proceso de globalizacin capitalista y sus efectos sobre las condiciones de los trabajadores y el estado del bienestar.

 

Tabla: Cumbres relevantes del Consejo Europeo, 1997 2002

Fecha

Evento

Decisiones polticas

1997 (Noviembre)

Cumbre de

Luxemburgo

Acuerdo sobre Estrategia de Empleo compatible con el proceso de los Planes de Accin Nacional para el Empleo

1998 (Junio)

Cumbre de Cardiff

nfasis en conseguir la integracin del mercado

1999 (Junio)

Cumbre de Colonia

Pacto Europeo de Empleo para dar un papel mayor al dilogo social entre empresarios y sindicatos

2000 (Marzo)

Cumbre de Lisboa

Se fija como objetivo incrementar la tasa de poblacin activa y el pleno empleo para el 2010; compromiso de establecer nuevas polticas de inclusin social

2000 (Diciembre)

Cumbre de Niza

Declaracin de apoyar la Carta Europea de Derechos Fundamentales; compromiso de crear Planes de Accin Social para la inclusin social

2001 (Marzo)

Cumbre de Estocolmo

Fijacin de metas intermedias para los objetivos de Lisboa y acuerdo de promover progresos en poltica econmica y social

2002 (Marzo)

Cumbre de Barcelona

Se fijan los objetivos para asegurar el cuidado de los nios y aumentar la edad de jubilacin

 

 

El proceso conocido como Proceso de Colonia (tras 1999) supone un intento de usar el dilogo social para reconciliar las presiones sobre el mercado laboral con la poltica macro-econmica de la Eurozona. Esto trajo consigo una serie de pactos nacionales o acuerdos voluntarios entre empresarios, sindicatos y gobiernos a finales de los 90 (Gill et al, 1999). Sin embargo, la postura deflaccionista en polticas macro-econmicas y las continuas presiones de los empresarios por empleos ms flexibles (en realidad, ms precarios), as como el recorte de impuestos y el uso generalizado de sistemas de jubilacin anticipada, intensific el conflicto empresarios-sindicatos. En 1999-2000 las negociaciones entre los agentes sociales y empresarios se rompieron en Dinamarca, Francia, Finlandia, Espaa y algunas zonas de Alemania (Gold et al, 2000)

 

Desde el Consejo Europeo de Lisboa (Marzo 2000) las polticas sociales y de empleo tomaron un tinte claramente neo-liberal, separndose del dilogo social de Colonia. En realidad, de acuerdo con Will Hutton (2002) los compromisos de la cumbre de Lisboa vienen directamente de los cnones del conservadurismo americano y de los consensos de Washingtonvii. La inclusin social (...) es una invocacin de la importancia de los empleos para aliviar todos los males sociales empleos cuyo crecimiento se detiene, dice Lisboa, con (...) medidas que incrementan los ingresos de los trabajadores e inhiben la movilidad y la bsqueda de trabajo.

 

Conclusiones

 

Una interpretacin es que las polticas macroeconmicas que nacieron en Maastricht han proporcionado tanto presiones como excusas para polticas neoliberales del mercado laboral. Segn la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT), el aumento del desempleo y la recesin en Europa occidental a principios de los 90 puede deberse al aumento desorbitado de los tipos de inters reales a que dieron lugar a las polticas monetarias estrictas y las restricciones presupuestarias y salariales asociadas claramente a los requisitos de la Unin Monetaria y unas polticas de empleo adaptadas a recortar costes laborales.viii Pero el Mercado y la Moneda nica incluso siendo un proyecto fundamentalmente capitalista no funcion como se pens en Maastricht. Las limitaciones que se fijaron a los gobiernos para gastar y endeudarse eran demasiado fuertes; pero esto podra haber sido diferente y podra cambiar todava (Hutton, 2002; Godley, 1997; Abraham, 1999). Algunos empresarios se arrepienten de las polticas monetarias y fiscales restrictivas que se adoptaron en los primeros aos del Mercado nico Europeo. Ms an, algunos gobiernos se tienen que esforzar para mantener su gasto y deuda pblica dentro de los lmites, especialmente Alemania y Francia que podran presionar para que hubiese una relajacin de los criterios presupuestariosix. En este aspecto podran encontrar apoyo en el FMI, que en su informe de Septiembre del 2003 avisaba que una aplicacin demasiado rgida de las normas fiscales europeas podra poner la Eurozona en peligro.x Sin embargo el informe tambin criticaba a los gobiernos europeos por sus estados de bienestar demasiados caros y su rgidos mercados laborales. Mientras algunos crticos de la estructura de Maastricht ven en el abandono de los criterios de convergencia como una pre-condicin de una forma de capitalismo ms Keynesiana y socialdemcrata, los empresarios y los defensores supra-nacionales del neoliberalismo preferiran que se usase la oportunidad para recortar a{un ms la carga fiscal de las empresas.

 

Por tanto, sugerir una reformulacin radical de la poltica social y de empleo de la UE, ni es una utopa ni idealiza un modelo de capitalismo Keynesiano en la medida en que puede que sostenga algunos de los argumentos contra la camisa de fuerza de Maastricht. Un replanteamiento debe empezar sosteniendo que Europa son, o debera ser, las personas y no un mercado, y que el trabajo no es una mercanca. En vez de maximizar la tasa de poblacin activa, el objetivo principal de la poltica debera ser habilitar a la gente a poder tener mejores condiciones laborales y calidad de vida. En el caso de los desempleados y trabajadores precarios esto supone protegerles y ayudarles a protegerse a s mismos contra las fuerzas de mercado el proceso de des-mercantilizacin . La des-mercantilizacin debera centrarse en incrementar los derechos y servicios. Esa es la perspectiva que debera tomar el diseo de las polticas subsidiarias, la de los desempleados y sus necesidades en vez de la de los empresarios.

 

Las medidas contra la pobreza y por los derechos de los desempleados deberan ir ms all de garantizar el salario mnimo, para incluir el derecho a la educacin y preparacin, asistencia mdica, hogar, actividad cultural, oportunidades para ponerse en contacto con la sociedad y para la movilidad geogrfica. Estos son servicios pblicos fundamentales, que requieren financiacin y redistribucin de la riqueza y salario para convertir el beneficio privado en fondos pblicos.

____________________________________________________________________ Anne Gray es investigadora de la Universidad London South Banki

Resmen/Traduccin: Beatriz Erretrea, Vicente Moreno y Tom Kucharz.


 

i Este texto es un resumen de un captulo del libro de Anne Gray, Unsocial Europe; Social Protection or Flexploitation publicado en Ingles en el editorial Pluto Press, Londres 2004. Para ms informacin consulten la pagina Web http://www.plutopress.com.

ii Dumping social consiste en la existencia de condiciones laborales desiguales entre pases y empresas del mismo sector que favorecen a los sectores exportadores, con lo que se desarrolla una competencia desleal basada en precarias condiciones laborales y bajos salarios nota de los editores.

iii criterios de convergencia

iv Expresin utilizada en teora econmica que postula que el crecimiento econmico, ms tarde o ms temprano, acaba beneficiando tambin a los de abajo porque gotea a travs de mayores empleos, ingresos y posibilidades de consumo.

v Ver EIROonline (European Industrial Relations observatory), www.eiro.eurofound.ie/1998/12/InBrief/EU9812129N.html

vi Las Euromarchas era un movimiento a nivel europeo que surgi en 1995. En 1997 fue capaz de movilizar varios miles de personas en decenas de marchas que recorren toda Europa reivindicando la dignidad humana frente a la Europa del Capital, los derechos sociales, un empleo digno, una Renta Bsica, la libre circulacin de las personas, protestando contra la exclusin de millones de personas y el racismo institucional de la UE nota de los editores.

vii Lo que se conoci como Consenso de Washington se refiere a las lneas de actuacin polticas desarrolladas por los pases del G-7 (luego G-8 con Rusia) en 1990, incluyendo presupuestos muy rgidos y un nivel bajo del endeudamiento pblico, privatizacin del patrimonio pblico, determinacin mercantil de los tipos de inters, y desregulacin del mercado laboral, financiero y otros.

viii Perspectives, editorial de Patrick Boll en International Labour Review 1997, vol. 136, no.4, p 577.

ix Ver Financial Times, 29-08-2003, p.6; More states ready to challenge stability pact, says Schrder.

x Ver Charlotte Denny y Larry Elliot, IMF warns trade gap could bring down dollar en The Guardian, 19-09-2003.



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