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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2005

Unin Europea: caminando hacia una lobbycracia

Beln Balany
Ecologista, el Libre Pensamiento y la Letra A


Aunque la situacin en la Unin Europea todava no ha alcanzado las altsimas cotas de control empresarial que infectan la poltica estadounidense, todo indica que vamos por ese mismo camino. La diferencia radica sobre todo en el papel muy limitado que las donaciones empresariales juegan en las campaas europeas. Pero incluso as, la influencia de los grupos de presin empresariales en la toma de decisiones de la UE es importante y va en aumento. Por desgracia, el proyecto de Constitucin no hace nada por mejorar esta situacin. Los principales grupos de presin empresariales europeos estn bastante satisfechos con el nuevo tratado, aunque no han conseguido todos sus objetivos. De sus dos principales demandas, una se ha visto cumplida en gran parte, la simplificacin del proceso de toma de decisiones extendiendo la mayora cualificada a casi todas las reas. La otra, una Comisin muy reforzada en su pulso con los estados miembros, no ha salido como queran. A pesar de ello, la inclusin de la agenda econmica neoliberal en la Constitucin es motivo de satisfaccin para las grandes empresas.


Tras dcadas de centralizar la toma de decisiones y de reforzar las intituciones de la Unin Europea, Bruselas se ha convertido en el segundo mayor nido mundial del lobby, por detrs de Washington D.C. Bruselas acoge en la actualidad a ms de 1.000 grupos empresariales de presin, cientos de firmas de relaciones pblicas que ofrecen servicios de lobby, decenas de think-tanks financiados por la industria y cientos de oficinas de asuntos europeos de grandes multinacionales. De los ms de 15.000 profesionales del lobby que se calcula trabajan en Bruselas, la gran mayora representa a grandes empresas, mientras que un 10% trabaja para ONGs de diversos tipos, con muchsimos menos recursos.


Debido a los complejos y a menudo nada democrticos procedimientos y a la falta de un verdadero debate pblico, las decisiones en Bruselas se toman en una especie de burbuja. Esto no favorece precisamente la democracia, pero si que proporciona terreno frtil para los grupos de presin empresariales y sus aliados de la industria de las relaciones pblicas. En la dcada de los 90 la Comisin Europea (con el derecho exclusivo de proponer y desarrollar legislacin comunitaria) era el objetivo central de los grupos de presin empresariales. Pero a medida que fueron aumentando los poderes del Parlamento Europeo tambin ste se convirti en favorito del lobby industrial, que ha cosechado recientemente algunas victorias preocupantes. La influencia de los grupos de presin sobre el Parlamento se ve aumentada por la actitud nada crtica que tiene la institucin al respecto. Por ejemplo, para muchos parlamentarios es pura rutina el presentar enmiendas que han sido redactadas por cabilderos empresariales. Dichas enmiendas a menudo se convierten en ley. Adems, un nmero significativo de parlamentarios se incorporan al sector privado tras su paso por el Parlamento. Las regulaciones y requisitos de transparencia vigentes sobre lobby a las instituciones de la UE son flojsimos, mucho peores que los que de hecho existen en EEUU i .


Ms all de sus efectos negativos sobre la democracia, el poder de los grupos industriales de presin es un obstculo importante para sacar adelante legislacin social y ambiental. Un ejemplo reciente es REACH, la nueva regulacin sobre qumicos que se est preparando en la UE y alrededor de la cual se ha organizado la mayor campaa de presin industrial en la historia de la UE. El resultado por ahora es una versin absolutamente debilitada para regular las sustancias qumicas, y llena de agujeros por los que la produccin y comercializacin de sustancias qumicas txicas puede continuar sin problemas. Como consecuencia del giro a la derecha en Estados Unidos y en muchos de los pases de la UE, los grupos de presin industrial que durante muchos aos estaban aadiendo grandes dosis de retrica ecologista a sus mensajes de lobby, se estn pasando a unas campaas de presin ms duras, descarnadas y descaradamente anti-ecologistas. Por ejemplo, la patronal europea UNICE y la Mesa Redonda Europea de Industriales (European Roundtable of Industrialists - ERT), han lanzado hace poco una nueva campaa para convencer a la UE de que reconsidere su compromiso en el Protocolo de Kyoto de lucha contra el cambio climtico. Las empresas de relaciones pblicas se emplean con entusiasmo en ayudar a sus clientes a manipular los procesos polticos, por ejemplo diseando falsos grupos de ciudadanos o cientficos que luego se dedican a presionar en pos de legislacin favorable a los intereses de la industria. Un ejemplo reciente es el Foro Cientfico y Ambiental del Bromo (Bromine Science Environment Forum - BSEF), un grupo creado en realidad por el gigante de las RP Burson-Marsteller en nombre de un grupo de empresas qumicas productoras de bromo que quieren evitar que se prohiba la fabricacin de los controvertidos retardadores de llama brominados, muy txicos.


El control de los grupos de presin empresariales sobre el proceso poltico de la UE se ve reforzado por la obsesin que reina entre los polticos europeos para convertir a la UE en el bloque econmico ms competitivo en 2010, lo que se conoce como la Agenda de Lisboa, que se acord en 2000. Esto ha provocado que cada vez con ms xito y en cualquier tema, los grupos industriales saquen la carta de la competitividad. Ms an, los gobiernos de la UE han accedido a las demandas con que UNICE y la ERT machacaban desde hace tiempo para introducir las evaluaciones de impacto empresarial para toda la legislacin europea, la existente hasta ahora y la futura. Los primeros en la fila para ser evaluados de nuevo a la luz de sus efectos sobre la competitividad de la industria europea son los compromisos de la UE en el Protocolo de Kyoto. Jos Manuel Barroso, nuevo Presidente de la Comisin Europea desde noviembre de 2004 ha anunciado que su presidencia dar absoluta prioridad a los objetivos de competitividad establecidos en la Agenda de Lisboa.


Sera equivocado interpretar el control creciente de las empresas sobre las polticas de la UE como una cuestin de grupos de presin que imponen su voluntad sobre polticos desamparados. Son de hecho los polticos y funcionarios europeos los que buscan muchas veces el consejo de los grupos empresariales para disear sus polticas. Un ejemplo conocido es la estrecha connivencia entre la Comisin y grupos como el Foro Europeo de Servicios (European Services Forum ESF) a la hora de negociar polticas de comercio internacional, por ejemplo en la Organizacin Mundial del Comercio (OMC). Durante los ltimos diez aos se ha consolidado el modelo, inspirado en Estados Unidos y Japn, de la Comisin Europea fomentando la creacin de grupos de presin empresariales en los que se apoya para decidir e impulsar numerosas polticas. Otro ejemplo destacable es el Dilogo Comercial Transatlntico (TransAtlantic Business Dialogue TABD) en el que grandes empresas de la UE y EEUU colaboran con sus respectivos gobiernos para desmantelar cualquier obstculo al libre comercio entre ambos bloques, incluidas por supuesto legislacin ambiental y social.

Los grupos de presin empresariales y la Constitucin

Por desgracia, el proyecto de Constitucin no hace nada para acabar con la fuerte adiccin que tiene la Comisin Europea a los grupos de presin empresariales. Estos no han sido particularmente activos en el proceso de la Constitucin de la UE, por la simple razn de que no era necesario. La razn principal del proceso de la Convencin era el lograr un procedimiento de toma de decisiones ms manejable en una Unin ms grande, algo que ya estaba en la agenda poltica con independencia de la agenda empresarial. Pero esto no quiere decir que se mostraran pasivos o que hayan adoptado una posicin neutral en el debate. Los principales grupos de presin industriales en Bruselas, como la ERT, la patronal UNICE o el Comit para la UE de AmCham (la Cmara Americana de Comercio), han dedicado esfuerzos para influir en el nuevo tratado de la Unin. Estn bastante satisfechos con el resultado, aunque no se ha ido tan lejos como les hubiera gustado, pero an as constituye una mejora sobre lo que tenan con Niza. Su demanda principal era el simplificar el procedimiento de toma de decisiones extendiendo el voto de mayora cualificada a ms reas. Y en la lucha de poderes entre una Comisin ms poderosa versus Estados Miembros ms fuertes, las empresas se pusieron decididamente de lado de la Comisin. Aunque los grupos empresariales no consiguieron una Comisin tan fuerte como la que pedan, se pueden dar por satisfechos con el hecho de que su programa econmico neoliberal es ahora parte de la Constitucin.

Se puede afirmar que la ERT, junto con UNICE, han sido los grupos de presin industriales ms activos en el proceso de Constitucin. Ambos grupos se han centrado en mejorar la competividad de la UE. Como explic Wim Philippa, el secretario general de la ERT, durante el periodo final de la Convencin: Esperamos que la Convencin y la CIG creen las condiciones para mejorar la competitividad con procedimientos de toma de decisiones rpidos y efectivos para todas las reas que afectan a la empresa... Eso requiere una Comisin Europea fuerte, capaz de actuar con consistencia en inters de toda la UE. ii La apuesta de la ERT por la Comisin es digna de destacarse, teniendo en cuenta que se produce en un momento en que en la mayora de pases de la UE gobiernan fuerzas de claro signo neoliberal. A pesar de que lo ms probable es que los dirigentes que van a decidir el rumbo de la UE durante los prximos aos adopten programas beneficiosos para los sectores empresariales, la ERT rechaza cualquier intento de renacionalizar los poderes de la Comisin. Como otros grupos de inters empresariales, la ERT piensa que sus intereses se vern ms favorecidos con una Comisin fuerte que opere al margen de las impredecibles realidades de la poltica nacional.

La Comisin agradeci de corazn este apoyo. Cuando Prodi habl como invitado de honor en la celebracin del vigsimo aniversario de la ERT, derrochaba alabanzas hacia el grupo, La fructfera relacin entre la Comisin Europea y la ERT se demuestra tambin por las posiciones que habeis adoptado en la Convencin. Vuestra valoracin del papel de la Comisin coincide con nuestra conviccin: slo una Comisin fuerte que cuente con el apoyo democrctico del Parlamento Europeo puede articular el inters comn europeo y garantizar un campo de juego nivelado para la industria internamente pero tambin cada vez ms en una dimensin global.

Como demuestran documentos obtenidos por CEO, en el tema de la Convencin la ERT ha disfrutado de su habitual acceso privilegiado a los reguladores. El jefe de la Convencin, Valerie Giscard dEstaing, ha recibido visitas frecuentes de pesos pesados de la ERT. iii Y aunque la Comisin afirma que no existen actas de las reuniones, Prodi tambin se ha reunido en varias ocasiones con representantes de la ERT sobre este tema.

Algunos de las objetivos principales de la ERT, como el terminar el Mercado Comn liberalizando ms el sector de servicios y otras reas que an no estn sometidas a las fuerzas del mercado, o mantener a raya los gastos gubernamentales (privatizando pensiones y sanidad), tienen mayores posibilidades de llevarse a cabo por una Comisin fuerte que por los gobiernos nacionales, que dependen ms directamente de los electores. Al otro extremo de tan ventajosa relacin, la Comisin se puede beneficiar del apoyo de hombres de negocio muy influyentes en sus respectivos pases. Una nota preparatoria para una reunin de octubre de 2002 entre Prodi y Morris Tabaksblat cita a Prodi diciendo que el apoyo de la industria y la empresa sera ventajoso especialmente en propuestas encaminadas a lograr una Unin ms eficiente, como la generalizacin de la votacin por mayora cualificada en el Consejo, y el reforzamiento de los poderes de la Comisin sobre la UEM.

La patronal UNICE tambin puso su grano de arena para influir en el proceso, y abrigaba ms expectativas. En palabras de Jrme Chauvin, experto de UNICE en la Constitucin, los jefes estaban apenados por la falta de sustancia que respaldase la retrica pro-empresarial de la parte introductoria, que se refiere a la necesidad de competitividad. iv UNICE siempre se ha opuesto con fiereza a la inclusin en la Constitucin de la Carta de Derechos Fundamentales, y ahora se queja de que tendr graves consecuencias para las empresas. Por otro lado, el grupo est bastante satisfecho con la mencin del papel de los miembros del Dilogo Social (patronal y sindicatos) en la adopcin de polticas (artculo 1-48 de la Constitucin), Ahora tenemos el reconocimiento de que el dilogo social es una herramienta para las polticas sociales v , explica Chauvin.

En general los grupos empresariales estn bastante contentos con la extensin de la mayora cualificada, pero tampoco aqu la Constitucin ha llegado a donde ellos queran. Una de sus demandas ms antiguas, que se remonta a las campaas para influir en el tratado de Amsterdam de 1997, pretende dotar a la Comisin del poder para negociar por s sola la poltica de comercio internacional de la UE, por ejemplo en la OMC. Con la nueva Constitucin, en las negociaciones comerciales internacionales en sectores de servicios especiales (como culturales y audovisuales, educacin, sanidad o servicios sociales), en aspectos comerciales relativos a propiedad intelectual y en inversin directa extranjera, la competencia formal sigue descansando en los estados miembros, que pueden ejercitar derecho de veto sobre las posturas negociadoras de la Comisin en esas reas.

Hay otros puntos de la Constitucin que tambin han complacido a los grupos empresariales, tales como el reforzamiento de los poderes del Parlamento Europeo, la creacin del puesto de un Ministro Europeo de Asuntos Exteriores, o la mayor militarizacin de la Unin.


Ahora el deseo comn de estos grupos es la rpida ratificacin de la Constitucin en todos los estados miembros, un proceso que no se prevee fcil en todos sitios. La principal ganancia de las empresas, la simplificacin de los procesos de toma de decisiones, desaparecera si no se ratifica el tratado. En la prctica, esto supondra quedarse con el complejo sistema de votos del Tratado de Niza adaptado a una Unin de 25 miembros (como se acord en el Tratado de Accesin de la UE 2003). vi Como explica Chauvin, de UNICE, Si no se ratifica la constitucin vamos a tener un gran, gran problema. Tras la ampliacin, si no progresamos con la constitucin estaremos totalmente bloqueados por el marco de toma de decisiones. Se paralizara la UE. vii

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Beln Balany, Corporate Europe Observatory. (Para ms informacin, ver http://www.corporateeurope.org)


i El registro de personas dedicadas al lobby con pase de acceso al Parlamento Europeo slo enumera nombres y organizacin, no para quien llevan a cabo su trabajo (muchos son consultores profesionales), sobre que tema y cuanto dinero manejan. En Estados Unidos la Ley de Transparencia del Lobby (Lobbying Disclosure Act) de 1996 les obliga a registrar el momento en que empiezan a trabajar en un asunto, informar quienes son sus clientes y que presupuesto tienen para hacer lobby en ese tema. Adems, todos los grupos de presin deben presentar un informe dos veces al ao en el que recojan dicha informacin. Aunque esta ley no ha conseguido acabar con el control empresarial en la toma de decisiones, esto se debe sobre todo a que su reforzamiento es muy flojo, adems de al poder que las grandes empresas ejercen a travs de las donaciones electorales. En Europa, este tipo de regulacin sera un primer paso necesario para desmantelar la influencia excesiva del lobby empresarial. Permitira a los parlamentarios saber mejor quin les est presionando, a los medios de comunicacin llevar un mejor control de las campaas de lobby y proporcionara una herramienta muy til a las campaas que quieren acabar con el poder poltico de las grandes empresas.

Para ms informacin ver http://www.corporateeurope.org/lobbycracy.html

 

ii Entrevista con Wim Philippa publicada en EurActiv.com, mayo 2003

iii Del calendario de visitas recibidas por Giscard d'Estaing

http://european-convention.eu.int/agenda.asp?lang=EN&Content=VGE

23/04/2003 Bruselas. Reunin con el Primer Ministro belga, M.Guy VERHOFSTADT, el Ministro de exteriores, M. Louis MICHEL, el Vice-Presidente de la Convencin, M. Jean-Luc DEHAENE y el vizconde Etienne DAVIGNON

19/12/2002 Bruselas. Reunin con el vizconde Etienne DAVIGNON

05/12/2002 Bruselas. Reunin con MM. G. CROMME, M. TABAKSBLAT, A. JOLY, P. SUTHERLAND, J. KAMHI, W. PHILIPPA (European Round Table of Industrialists)

11/09/2002 Bruselas. Reunin con el vizconde Etienne DAVIGNON

26/06/2002 Bruselas. Reunin con el vizconde Etienne DAVIGNON

25/06/2002 Bruselas. Reunin con M. Morris TABAKSBLAT, Presidente del grupo de trabajo de la ERT sobre Gobierno de Europa, Presidente de Reed Elsevier, M. Daniel JANSSEN, Presidente del grupo de trabajo de la ERT sobre Competitividad y Presidente de la Junta de Solvay y M. Wim PHILIPPA, secretario general de la ERT (European Round Table of Industrialists)

iv Business and the EU Constitution, Why the constitutional treaty is better than Nice for business, by Peter Chapman, European Voice, Vol 10 N.31, 16 septiembre 2004

v Idem

vi Tratado de adhesin de la Repblica Checa, Estonia, Chipre, Letonia, Lituania, Hungra, Malta, Polonia, Eslovenia y Eslovaquia, firmado en Atenas el 16 de abril de 2003. El nuevo sistema de distribucin de votos entr en vigor el 1 de noviembre de 2004.

vii Business and the EU Constitution, Why the constitutional treaty is better than Nice for business, by Peter Chapman, European Voice, Vol 10 N.31, 16 septiembre 2004



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