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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2010

Aunque un juez determin prisin domiciliaria
Un preso poltico invidente y con los brazos amputados, encarcelado en situacin lmite

Agencia Bolivariana de Prensa

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Nombre: scar Elas Tordecilla Madera
Frente: Aurelio Rodrguez
Bloque: Ivn Ros de las FARC-EP
Condena: 40 aos
Sitio de reclusin: Crcel de Mxima Seguridad de Itagui
Estado fsico: Invidente. Amputacin de los miembros superiores. (Ver ms) scar Elas Tordecilla Madera es un joven prisionero de guerra de las FARC-EP que se encuentra recludo actualmente en la Crcel de Mxima Seguridad de Itagui. Fue capturado el da 2 de Enero del 2007 en la Terminal del Sur de Medelln, cuando se dispona a realizar un viaje a donde los responsables del Frente al cual perteneca en el eje cafetero. Fue llevado al DAS de Medelln donde dur internado durante 13 das soportando los vejmenes y humillaciones de los funcionarios que lo tenan bajo su responsabilidad. Posteriormente enviado a la Crcel de Bellavista, donde pas alrededor de 7 meses.

Esta situacin a pesar de ser lamentable y repudiable, no se constituye en un hecho extrao de acuerdo con la repugnante forma en la que acta el Estado colombianocontra sus detractores en el plano poltico y militar. Lo realmente grave del caso es que scar es un joven que por causa de una herida de guerra sufri amputacin de ambos miembros superiores, y en el momento de su captura, aunque tena su visin en buen estado, se encontraba gravemente afectada por las heridas que sufri.

Durante todo este tiempo necesit atencin mdica urgente para evitar la prdida completa de su visin, pero sta nunca le fue brindada, y por causa de esta reprochable negligencia cometida por el INPEC perdi por completo la visin.

A raz de esta situacin tom la decisin de nombrar un defensor pblico de la Defensora de Medelln. Este defensor basndose en las graves limitaciones y estado de salud de scar logr sacarlo de la crcel de Bellavista, gracias a un examen de Medicina Legal en donde se emite un dictamen que afirma que por causa de sus discapacidades fsicas no puede estar en un centro penitenciario de ninguna clase. Le otorgan la detencin domiciliaria.

Despus de esto, en medio de una de esas ya comunes, ilegales y tramposas jugadas que realiza la rama judicial por orientacin directa de los organismos de seguridad contra los revolucionarios en Colombia, pasan el caso a la ciudad de Manizales, al Tribunal Superior de esta ciudad.

Asimismo el Estado le nombra, de oficio e inmediatamente, otro defensor pblico del cual preferimos omitir su nombre, por supuesto acomodado a sus amaos e intereses, que hasta el momento tal y como se esperaba, nada ha hecho, y ni siquiera se ha presentado a hablar con su defendido para informarle de como va el caso.

El Juez Penal del Circuito de Manizales revoc la detencin domiciliaria con el pretexto de que scar continuaba delinquiendo desde la casa, y entonces es condenado a 40 aos de prisin y brutalmente remitido a la Crcel de Mxima y Mediana Seguridad de Itagui ignorando el dictamen de Medicina Legal y la grave discapacidad fsica que padece.

Este valiente guerrero colombiano no puede actualmente valerse por s mismo en ninguna de sus actividades diarias, y por el contrario todo tienen que hacrselo por lo cual depende de la solidaridad que le puedan brindar.

Adems de la grave negligencia cometida por el INPEC en el tratamiento mdico de scar, que le caus la prdida total de su visin, se comete otra grave violacin de los principios humanitarios mnimos de tratamiento para un preso poltico o prisionero de guerra en el marco de un conflicto armado interno: scar es trasladado consciente y premeditadamente a una crcel en la cual no hay colectivos de presos polticos, ni personas que se encuentren privadas de la libertad por motivos polticos o del conflicto armado, que puedan acogerlo entre ellos para brindarle la solidaridad que se merece y necesita.

Por el contrario, en el centro penitenciario al cual es trasladado slo hay paramilitares, narcotraficantes y delincuentes comunes, por lo cual scar Elas es puesto en una situacin de extrema vulnerabilidad pero de completa y total indefensin, en medio de una jaura de personas que buscan aplastarlo como ser humano.

Este mtodo utilizado por el sistema penitenciario es bien representativo a la hora de hacer un anlisis juicioso y consecuente de las diferentes formas de castigo empleadas por la oligarqua contraquienes son sus enemigos y contradictores, penas stas que no se encuentran estipuladas en Cdigo Penal oen ley alguna: Los asesinatos selectivos, la desaparicin forzada, la tortura, el aislamiento, los traslados a zonas remotas de la geografa nacional, el destierro y muchas otras que podramos enumerar, se constituyen en formas extrajurdicas, por no decir macabras y asesinas, de tratar no slo a los rebeldes alzados en armas, sino tambin a cualquier clase de opositor poltico en Colombia.

Valga la pena hacer la aclaracin de que muchas de estas formas de exterminio del opositor poltico no se presentan todas las veces como consecuencia de las acciones emprendidas por el Estado para el acometimiento de este objetivo. Muchas veces se generan por causa no de las acciones, sino de las omisiones conscientes y voluntarias de un sistema criminal que ha creado todo un entramado verdaderamente terrorista en contra de las ansias de cambio de un pueblo que ha decidido luchar por su libertad y dignidad.

En el caso particular de scar se evidencia una omisin preconcebida que le ha generado graves consecuencias en su salud y se constituye en una grave afrenta contra su dignidad como persona.

A pesar de la ofensiva meditica del gobierno uribista y de la oligarqua en su conjunto contralas FARC-EP, la inocultable verdad es que el gobierno colombiano en cada uno de sus actos sigue demostrando la profunda degeneracin, podredumbre y falta de voluntad poltica para buscar la salida del conflicto, y esto se evidencia precisamente en el tratamiento que da a los problemas que ataen al desarrollo del conflicto armado y las consecuencias derivadas del mismo, y ms especficamente a la grave situacin humanitaria en que se encuentran los prisioneros de guerra de las FARC-EP en las crceles colombianas y del imperio.

Por el contrario las FARC-EP brindan a los prisioneros de guerra que han capturado, a pesar de las duras condiciones que ofrece el teatro principal de operaciones de la guerra, es decir las montaas y selvas colombianas, un trato digno y acorde dentro de las posibilidades que puede ofrecer un escenario de enfrentamiento militar de guerra de guerrillas y por lo tanto de la condicin particular de las FARC-EP como un ejrcito guerrillero eminentemente mvil.

Slo por poner un ejemplo, podemos tomar el caso del uniformado Josu Daniel Calvo, quien fue herido en combate y abandonado por sus propios compaeros del ejrcito despus de fuertes enfrentamientos con el Bloque Oriental de las FARC-EP.

Este joven fue trasladado, como prisionero de guerra, a un campamento guerrillero en donde se le prestaron todos los servicios mdicos requeridos para mantenerlo con vida, pues si algo prima de parte de la guerrilla en el tratamiento a los prisioneros de guerra son los principios humanitarios con la consigna de mantenerlos con vida y proteger su integridad fsica con todos los medios que estn a su alcance.

La muestra fehaciente e irrebatible de esto es que tanto la comunidad nacional como internacional pudieron apreciar las excelentes condiciones de salud en que se encontraba Calvo despus de ser entregado unilateralmente como gesto indudable de la voluntad de la insurgencia colombiana en desbrozar caminos de paz que conduzcan a una solucin poltica del conflicto social armado. Todo esto, gracias al tratamiento adecuado brindado por nuestras unidades Farianas a quienes son retenidos como prisioneros.

Es por esta razn que exigimos al Estado colombiano un tratamiento digno y humanitario para los guerrilleros que se encuentran privados de la libertad. Asimismo, hacemos un llamado a las organizaciones de derechos humanos para que realicen una denuncia ms activa y un seguimiento ms disciplinado a los casos de los prisioneros de guerra, pero con especial nfasis en aquellos casos en que los guerrilleros son heridos en combate y posteriormente capturados por el enemigo.

Exigimos una solucin inmediata para scar Elas Tordecilla, pues al no existir un espacio de presos polticos en la Crcel de Mxima Seguridad de Itagui, obviamente tampoco existe la disposicin por parte de nadie para prestarle la ayuda que necesita para sobrevivir. El gobierno debe cumplir y ceirse al dictamen emitido por Medicina Legal que ratifica el hecho de que scar, por causa de sus incapacidades fsicas no puede ser recluido en ningn centro penitenciario.

Pero, de antemano conocedores de la forma criminal en que acta el Estado en Colombia, exigimos, por lo menos, el cumplimiento de la ley 65 de 1993 (Cdigo Penitenciario y Carcelario) que ratifica en el artculo 63, ttulo VI, el imperativo legal segn el cual la poblacin carcelaria debe estar clasificada de acuerdo a la calidad de los delitos, y as, que scar Elas Tordecilla Madera sea, por lo menos, trasladado inmediatamente al Patio 8 de la crcel Bellavista de Medelln en donde existe un espacio de presos polticos y prisioneros de guerra de las FARC-EP, en el cual nuestros camaradas pueden brindarle toda la ayuda y solidaridad que necesita por causa de las discapacidades fsicas que sufre, agravadas de forma brutal y macabra con la prdida de la libertad de la cual es vctima.

Podrn atar nuestras manos, pero jams nuestros sueos de justicia y libertad


Fuente: http://www.abpnoticias.com/index.php?option=com_content&task=view&id=3379&Itemid=176


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