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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2010

Movimientos indgenas y sociales en el vrtice poltico latinoamericano
Claves para una nueva civilizacin

Isabel Rauber
La Epoca


Los movimientos sociales junto con los movimientos indgenas originarios de indolatinoamrica, desde Chiapas hasta Bolivia, articulados con los campesinos, los piqueteros y las piqueteras, los trabajadores y trabajadoras, los movimientos barriales, de niez, juventud y tercera edad, se han erigido en protagonistas medulares de las resistencias y las luchas sociales, polticas, ideolgicas y culturales radicalmente cuestionadoras de la irracionalidad destructiva del capitalismo.

Lejos de viejas prcticas y creencias de las izquierdas partidarias que vean en lo social-reivindicativo un freno o impedimento para la accin poltica, identificando las races sociales de las problemticas sectoriales, ellos las han rearticulado contenindolas-, en una dimensin de cuestionamiento integral del sistema social, esto es, adentrndose en la dimensin poltica de la accin socio-reivindicativa, provocando con ello, un crecimiento de la conciencia colectiva. Consiguientemente, con sus luchas han replanteado la accin poltica y sus actores, recolocando a la poltica en el eje articulador-vertebrador del quehacer socio-transformador de los actores sociopolticos estructurados en movimientos.

Esto evidencia, una vez ms, sus condiciones, capacidades y potencialidades polticas revolucionarias, particularmente patentizadas ahora en la Cumbre por la Tierra, recientemente celebrada en Cochabamba.

Sobresale la trascendencia estratgica revolucionaria de su accionar, de sus propuestas y sus miradas. De all emergen rasgos que avanzan lo nuevo y sobre esa base- van configurando nuevos paradigmas para la construccin de la nueva civilizacin, superadora de la actual marcada por el capitalismo y las exigencias decadentes de su mercado. La madurez alcanzada por los movimientos en aos de resistencias, y luchas sociales, incrementada por aquellos que ahora estn encabezando gobiernos, profundizando procesos populares colectivos de disputa con el poder del capital y de construccin de poder propio desde abajo. Todo ello ha ido configurando claves polticas indispensables de tener en cuanta a la hora de pensar-construir los proyectos alternativos en la actualidad.

Entre ellas:

La sobrevivencia humana es inseparable de la de la naturaleza. Es ella y no la economa-, la que ocupa en esta concepcin la rbita central articuladora de un nuevo modo de construccin y organizacin del metabolismo social, econmico, poltico, cultural, conjugadamente con la practica universal de una nueva tica de convivencia humana en su reencuentro con la naturaleza. Esto remueve desde abajo, desde la raz, la concepcin del mundo predominante hasta la actualidad y, consiguientemente, el sentido, las caractersticas, las tareas y los caminos del cambio social, sus perspectivas y objetivos a alcanzar.

Las experiencias de resistencia y lucha de los movimientos sociales, de los movimientos indgenas originarios resultan cuestionadotes-superadores de los paradigmas hasta hace poco vigentes en lo inherente a la transformacin del mundo. Hoy est claro que los paradigmas predominantes de la cultura y los modos de vida nacidos y desarrollados bajo la hegemona de la civilizacin capitalista (occidental) estn en crisis de inviabilidad, y esto comprende tambin a los paradigmas emancipatorios socialistas del siglo XX, [en]marcados de un modo u otro por la lgica de ese capitalismo, compitiendo con l en aras supuestamente- de superarlo, demostrando su superioridad. Reflexionar crtica y autocrticamente sobre aquellas experiencias emancipatorias resulta parte del quehacer actual del pensamiento y la prctica de los movimientos.

En la bsqueda de alternativas, se va esclareciendo que no basta con criticar al capitalismo, que no basta con reconocer los errores del socialismo, ni con ser crtico y autocrtico. Es indispensable, adems de ello, superar las lgicas de funcionamiento del metabolismo social en uno y otro caso, construyendo lgicas superadoras, removedoras del caduco metabolismo social.

El modo de produccin-reproduccin-acumulacin capitalista debe ser superado integral y radicalmente (desde la raz, desde abajo). En el mismo sentido y con la misma lgica, simultneamente, hay que ir construyendo una nueva racionalidad que se exprese en otro/s modo/s de produccin, reproduccin (sociedad-naturaleza), distribucin, apropiacin, acumulacin e interrelaciones humanas colectivas e individuales fundamentado/s en la solidaridad, la justicia, equidad, articulacin, cooperacin y perdurable paz mundial

Comprender esto y buscar nuevos caminos para hacerlo realidad es parte de los fundamentos de la nueva civilizacin, capaz de ir ms all del capitalismo y construirse en cdigo vida, es decir, respetando, promoviendo y cuidando la armona sociedad-naturaleza. Y ello late en las propuestas y prcticas revolucionarias actuales embanderadas por los pueblos indgenas originarios, particularmente en Bolivia, con el liderazgo de Evo Morales Ayma.

Este planteamiento estratgico, articula los actuales procesos de luchas sociales con las propuestas de cambios radicales en las sociedades y de conjunto- en el sistema-mundo, abriendo caminos para avanzar ms all del capital [Mszros]. Esto implica asumir el desafo histrico de construir una nueva civilizacin, basada en una nueva cosmovisin que busque la armona, intercambio y complementacin entre los seres humanos, consigo mismos y con la naturaleza, como pilar de trnsito y bsqueda de un nuevo modo de produccin, reproduccin y acumulacin sociales, en equilibro con la naturaleza. Construir una nueva civilizacin, significa, por tanto, fundar y construir un nuevo modo de vida.

Esta es la base para hacer realidad el anhelado otro mundo posible.

Vivir bien significa vivir bien entre nosotros, en una convivencia comunitaria con interculturalidad y sin asimetras de poder. No se puede Vivir Bien si los dems viven mal, sostiene Evo Morales en sus conversaciones con la poblacin. Se trata de vivir como parte de la comunidad, con proteccin de ella, en armona con la naturaleza, es decir, de vivir en equilibrio con lo que nos rodea. Tambin entre los seres humanos.

Sus logros constituyen un caudal cultural que alimenta la utopa y constituye, a la vez, un soporte tico e ideolgico para los procesos de bsqueda y construccin de una civilizacin re-humanizada, basada en un sistema social raizalmente democrtico, equitativo, humanista, liberador y superador de la destructiva hegemona econmica, social, cultural e ideolgica del capital.

Se trata de buscar caminos y modalidades de reconocimiento y convivencias interculturales, nutrindonos de todas las subjetividades y construyendo el pensamiento revolucionario indolatinoamericano actual, propio de cada pueblo, intercultural, descolonizado y abierto a la creacin colectiva permanente de los pueblos.

Los actuales procesos de liberacin que se desarrollan en el continente, con protagonismo marcado y creciente de los movimientos indgenas y sociales demuestran que no solo es posible sino vital la construccin/constitucin en cada pas, de un Estado descolonizado, intercultural y plurinacional. Este resulta, en principio, un ideal/objetivo que, cual brjula sociopoltica, orienta y abona el camino hacia un socialismo renovado desde abajo, sin colonialismo interno ni externo. El proceso boliviano actual, heroicamente creado y construido por sus pueblos desde abajo, constituye la primer y ms grande muestra de esto.

Esto es a la vez que parte de las nuevas prcticas, un llamado de alerta. Porque fortalecidos, o situados en posiciones de poder, como lo es por ejemplo, ser parte de los gobiernos o sus entornos, los movimientos mayoritarios pueden descuidar la importancia y trascendencia poltico-ideolgica pedaggica que tiene la construccin (sostenida) de lo nuevo en sus prcticas internas cotidianas, y caer por razones diversas, entre ellas la urgencia de resolver problemas-, en la reproduccin de las viejas prcticas elitistas, sectarias, prepotentes y excluyentes, propias de la cultura vanguardista de la izquierda en el pasado cercano.

En tal sentido, los procesos revolucionarios actuales que tienen lugar en el continente, reclaman fortalecer los procesos colectivos de conciencia, organizacin y participacin de los sectores populares (construccin de poder desde abajo). En virtud de ello, los movimientos sociales y polticos tal vez tengan que hacer mayores esfuerzos para evitar encerrase en sus crculos de confianza a la hora de pensar y decidir las propuestas y orientar las tareas. Ello sera un serio retroceso en la impronta revolucionaria actual, caracterizada por su eje democrtico-cultural y la conformacin de una fuerza social de liberacin (sujeto revolucionario) capaz de traccionar e impulsar los procesos hacia radicalizaciones crecientes.

Los nuevos paradigmas civilizatorios en construccin, escapan a las binarizaciones reduccionistas, antitticas y excluyentes de los siglos XIX y XX. Se fundamentan y enriquecen en la pluralidad, diversidad e interculturalidad y a travs de ella-, se anclan en principios tales como: solidaridad, tica, diferencias, equilibrio, paridad, horizontalidad, espiritualidad, democracia intercultural, vivir bien, buen vivir, autogestin, vida comunitaria, redes sociales (reales y virtuales).

Construir una civilizacin superadora de lo construido hasta ahora no es tarea de pocos ni de elegidos, requiere de la participacin de la humanidad toda, al menos de la mayora absoluta, y esto reclama de la sucesin concatenada de procesos histrico-concretos que vayan abriendo canales para la participacin en dimensiones diversas, creando y acuando, a la vez, nuevas prcticas de inter-relacionamiento humano en lo social, poltico, econmico y cultural. En tal sentido, los actuales procesos de luchas sociales, y las experiencias de los gobiernos raizalmente transformadores, constituyen laboratorios del nuevo mundo que pueden ayudarnos a crecer colectivamente en saberes, si somos capaces de dar seguimiento y apropiarnos crticamente de las experiencias. Ellas constituyen, a la vez, por ello, fuentes de inspiracin para la vida. Y la brjula est en el accionar-pensar constante de los movimientos.

Isabel Rauber es Doctora en Filosofa. Profesora universitaria, investigadora social y pedagoga poltica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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