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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2010

A Israel no le queda mucho tiempo
Resea de la pelcula The Time that Remains, de Elia Suleiman

Gilad Atzmon
Rebelin

Traducido por Manuel Talens


El London Palestinian Film Festival se inici este ao con el ltimo film de Elia Suleiman, The Time that Remains (105 m), una monumental visin reflexiva y potica de Palestina a partir de 1948.

Hasta un cierto punto, esta pelcula me ha recordado el libro de Ramzy Baroud My Father Was a Freedom Fighter. Ambas obras establecen una personal y devastadora expedicin hacia el desaliento. Ambas estn saturadas de fracasos y traiciones incesantes; tanto Baroud como Suleiman tienen el valor de criticar el discurso de su propia colectividad y, sin embargo, ambos salpimientan su narracin con extraordinario ingenio, esperanza y humor. Hacen que uno sonra en el preciso instante en que est a punto de echarse a llorar. He aqu el triler de The Time that Remains: http://www.youtube.com/watch?v=ZmUPHXAC3Lk.

Al igual que Baroud, Suleiman yuxtapone el viaje palestino desde el paraso hasta el infierno con el fantasmtico viaje inverso sionista, que supuestamente conduce desde el infierno al paraso. Las demoledoras imgenes de la tortura y el despojo de los palestinos estn sembradas con escenas de jubilosa arrogancia israel, de pillaje y de sadismo. Este cruzamiento inverso de los dos pueblos es fundamental para la comprensin del conflicto. Cuanto ms concreta es la expulsin de los palestinos fuera de su tierra y ms profundamente imbuida est dicha expulsin en la conciencia de cada uno de ellos, ms dudoso e imperdonable es el imaginario regreso judo a su supuesta patria desde el infierno de la dispora.

Es evidente que los israeles no han logrado nunca convertir la Tierra Santa en su patria. Son ajenos a su naturaleza, han envenenado el suelo y contaminado sus ros, han arruinado el paisaje con gigantescos muros de cemento armado y monstruosos asentamientos urbanos y, lo que es peor, han erradicado la civilizacin nativa Palestina o, al menos, lo han pretendido. De hecho, lo que Suleiman introduce en su pelcula es esta forma tan distintiva de indiferencia israel.

Junto al propio Suleiman, sentado en silencio en el asiento de atrs de una flamante limusina, observamos cmo el chofer israel se prepara para un viaje. Antes de iniciarlo, le comunica por radio al operador de su empresa que no tratis de contactarme, porque estoy a punto de salir para un largo viaje... Al poco estalla una tormenta, con relmpagos, truenos y lluvia. El chofer est totalmente desorientado, no ve nada, no sabe dnde se encuentra, se le est acabando la gasolina. Poco antes de parar el motor se da cuenta de que la radio no funciona. Qu estoy haciendo aqu? Dnde estoy? Cmo llegu a este lugar?, grita. Est perdido en medio de la noche, aislado sin radio ni gasolina en una tierra desconocida que era supuestamente su tierra prometida. Se siente solo, pero no lo est: hay un pasajero palestino sentado confortablemente en el asiento de atrs, que lo mira en silencio.

La alegora es bastante obvia. Los sionistas estaban deseosos de creer que su proyecto de regreso a la tierra prometida era un regreso desde el infierno, pero ahora se estn convirtiendo en prisioneros de su mortfera e inmoral aspiracin. Absortos en el ejercicio del poder y armados hasta los dientes, conducen su todoterreno militar en la oscuridad, mientras atraviesan sin rumbo una tierra hostil y ajena, con el depsito siempre punto de agotarse, sin saber qu hacer. Pero una cosa es cierta: siempre tienen un silencioso palestino sentado tras ellos, que observa su cada.

Suleiman nos ofrece una lectura crtica de la sociedad palestina. No elude los temas ms dolorosos, hurga en los colaboracionistas, se enfrenta a la cobarda, palpa el impulso manaco-depresivo inherente a la cultura rabe y, sin embargo, a pesar de todo eso, conserva la esperanza. Como por milagro, Palestina parece prevalecer. (He aqu una escena de su pelcula anterior, Divine Intervention: http://www.youtube.com/watch?v=_5izvci8XUk)

En la crnica cinematogrfica de Suleiman asistimos al reportaje de un ejrcito criminal organizado que se enfrenta a una resistencia desperdigada; vemos soldados israeles que saquean, aterrorizan y torturan a la poblacin civil; vemos cmo los orgullosos nativos se convierten en una minora derrotada en su propia tierra; contemplamos a nios palestinos que cantan canciones sionistas en la escuela ante un jovial ministro israel. Luego, una vez que se convierten en adolescentes y tiran piedras contra el ocupante, son tiroteados por soldados israeles. Conforme avanza la narracin, Suleiman nos lleva a la Ramal actual, donde los palestinos celebran orgullosamente su cultura rabe

Hay una escena en Ramal que arroja nueva luz sobre el equilibrio de poder entre israeles y palestinos. Mientras que un tanque Merkava del ejrcito sionista acapara toda la pantalla, sorprendemos a un joven palestino al salir por la puerta de su casa: va a tirar un saco de basura. El tanque israel se detiene entonces. La mirilla de su can apunta a la cabeza del joven, que avanza hacia el contenedor. Se trata de una imagen devastadora. Sin embargo, al regresar hacia su casa, el palestino recibe en su telfono mvil la llamada de un amigo. En ese instante, el can del Merkava sigue sus movimientos en algo que rpidamente se transforma en una parodia cmica del poder israel. Mientras el joven palestino permanece ajeno al enorme calibre del can que apunta a su cabeza, parece como si el poder de disuasin de los israeles fuese un mero asunto terico de historiadores.

El mensaje de Suleiman es evidente: puede que Israel tenga que destinar un tanque a cada palestino si es que se empea en mantener el proyecto nacional judo. Pero va ms all: mientras que el joven palestino pasea en libertad bajo el sol mediterrneo, los soldados israeles de su misma edad permanecen encerrados en un tanque Merkava. Los israeles estn atascados en una despiadada y vana ideologa que no lleva a ninguna parte, encadenados a un joven palestino que ni siquiera se molesta en dirigirles la mirada. Los soldados israeles no pueden ver la luz del da, la nica que ven es la que les entra a travs de un periscopio militar. El tanque Merkava podra interpretarse como una metfora de la mentalidad del gueto israel. Sin embargo, para Israel el tanque Merkava no es nicamente una metfora ni mero simbolismo, sino la cruda realidad del Estado judo y del ser poltico judo. Los israeles se han encerrado a s mismos intramuros, en el interior de tanques y bnkeres.

Mientras que en la anterior pelcula de Suleiman la victoria era un asunto de intervencin divina (Divine Intervention), en sta la niebla se disipa. Los palestinos parecen vencer nicamente porque los israeles estn condenados a la derrota, son vctimas de su despiadado salvajismo. Cuanto ms siniestros son ms los atormenta el miedo que se infligen a s mismos. La paranoia israel es pura proyeccin: Si los dems son tan brutales como nosotros, estamos perdidos.

Parece tambin simblico que Suleiman sea natural de Nazaret, lo cual nos recuerda que hace ahora 2000 aos alguien del mismo pueblo formul una crtica similar del tribalismo judo. Israel est encerrado exactamente en el mismo crculo vicioso de sus imaginarios antepasados. Cuanto ms bestial se vuelve, ms aterrorizado se siente de su propia ferocidad. Jesucristo lo entendi muy bien: Pon tu otra mejilla, fue su consejo. La incapacidad israel para entender que la misericordia es el camino explica bien la tragedia juda. Ante nuestros ojos se est desarrollando la crnica de un desastre inaplazable. Por otra parte, en la narracin que hace Suleiman de la reciente historia de su pueblo, lo que brilla es precisamente la capacidad de perdn de los palestinos.

Puede que Suleiman sea el maestro absoluto del simbolismo potico cinematogrfico. Se las arregla para ofrecer el mensaje ms pavoroso por medio de msica y silencio. Logra transmitir la idea filosfica ms profunda con la mnima expresin coreogrfica. A pesar de que el cine es sobre todo una forma artstica visual, en la obra de Suleiman prevalece lo auditivo. La msica, los sonidos y los ritmos comunican donde el ojo no alcanza a hacerlo. El sonido es nuestro vnculo con el ayer, es el odo lo que nos transporta al reino de lo universal. Es con el odo, no con los ojos, como conectamos con nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.

Crditos

Francia/Blgica/Italia/Reino Unido | 2009 | 105 min Languas: Hebreo/rabe, con subttulos en ingls y rabe Director: Elia Suleiman Guin: Elia Suleiman Actor invitado: Elia Suleiman (director) Director de fotografa: Marc-Andr Batigne Editor: Vronique Lange Escenarios: Sharif Waked Editor de sonido: Alexandre Widmer Vestuario: Judy Shrewsbury Efectos especiales: Eve Ramboz

Reparto: Elia Suleiman, Saleh Bakri, Samar Oudha Tanus, Zuhair Abu Hanna, Ayman Espanioli.

Fuente: http://www.gilad.co.uk/writings/not-much-time-remains-for-israel-a-film-review-by-gilad-atzm.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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