Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2010

La religin de mercado

Eric Toussaint
Rebelin


Casi todos los dirigentes polticos, ya sean de la izquierda tradicional o de la derecha, ya sean del Sur o del Norte, confiesan una verdadera devocin por el mercado, y en particular por los mercados financieros. En realidad habra que decir que ellos han montado una verdadera religin del mercado. Cada da, en todas las casas del mundo que tienen televisin o internet, se celebra una misa dedicada al dios Mercado durante la difusin de la evolucin de las cotizaciones de la Bolsa y de los mercados financieros. El dios Mercado enva sus seales a travs del comentarista financiero de la televisin o de la prensa escrita. Esto sucede no slo en los pases ms industrializados sino tambin en la mayor parte del planeta. En Shanghai o en Dakar, en Ro de Janeiro o en Tombuct, uno puede saber cules son las seales enviadas por los mercados. En todas partes, los gobiernos han llevado a cabo privatizaciones y han creado la ilusin de que la poblacin podra participar directamente de los ritos del mercado (mediante la compra de acciones) y que como contrapartida se beneficiara si interpretaba correctamente las seales enviadas por el dios Mercado. En realidad, la pequea proporcin de poblacin trabajadora que adquiri acciones no tiene el ms mnimo peso sobre las tendencias del mercado.

De aqu a algunos siglos, quizs se leer en los libros de Historia que, a partir de los aos ochenta del siglo xx , hizo furor cierto culto fetichista. La expansin as como el poder que lleg a tener dicho culto quizs se relacionar con los nombres de dos jefes de Estado: Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Se destacar que este culto se benefici desde sus inicios de la ayuda de los poderes pblicos y de las potencias financieras privadas. En efecto, para que este culto encontrara cierto eco en las poblaciones, fue necesario que los medios de comunicacin pblicos o privados le rindieran pleitesa cotidianamente.

Los dioses de esta religin son los Mercados Financieros, a los que se dedicaron templos llamados Bolsa, y en donde slo son convidados los grandes sacerdotes y sus aclitos. Al pueblo de los creyentes se invita a entrar en comunin con los dioses Mercados mediante la pantalla de TV o del ordenador, el diario, la radio o la ventanilla del banco. Hasta en los rincones ms recnditos del planeta, gracias a la radio o la televisin, centenares de millones de seres humanos, a quienes se niega el derecho de tener sus necesidades bsicas satisfechas, son convidados a celebrar a los dioses Mercados. Aqu en el Norte, en la mayora de diarios ledos por los asalariados, las amas de casa y los desocupados, existe una rbrica del tipo dnde colocar su dinero, a pesar de que una aplastante mayora de lectores y lectoras no cuenta ni con una accin en la bolsa. Se paga a los periodistas para que ayuden a los creyentes a comprender las seales enviadas por los dioses.

Para aumentar el poder de estos dioses sobre el espritu de los creyentes, los comentaristas anuncian peridicamente que stos han enviado seales a los gobiernos para indicarles su satisfaccin o su descontento. El gobierno y el Parlamento griegos, habiendo comprendido finalmente el mensaje recibido, han adoptado un plan de austeridad de choque que har pagar la crisis a los de abajo. Pero los dioses siguen descontentos con el comportamiento de Espaa, Portugal, Irlanda e Italia. Sus gobiernos tambin debern llevar como ofrendas importantes medidas antisociales para calmarlos.

Los lugares donde los dioses abruman con la manifestacin de sus humores estn en Nueva York, en Wall Street, en la City de Londres, en las Bolsas de Pars, de Frankfurt y de Tokio. Para medir su satisfaccin, se inventaron instrumentos que llevan el nombre de Dow Jones en Nueva York, Nikei en Tokio, el CAC40 en Francia, el Footsie en Londres, el Dax en Francfort, el IBEX en Espaa. Para asegurarse la benevolencia de los dioses, los gobiernos sacrifican los sistemas de seguridad social en el altar de la Bolsa, y adems privatizan.

Valdra la pena preguntarse por qu a estos operadores se les ha otorgado esta dimensin religiosa. Ellos no son ni desconocidos ni meros espritus. Tienen nombre y domicilio: son los principales dirigentes de las 200 multinacionales ms grandes que dominan la economa mundial con la ayuda del G7 y de instituciones tales como el FMI que volvi al centro del escenario gracias a la crisis despus de haber pasado un tiempo en el purgatorio. Tambin actan el Banco Mundial y la Organizacin Mundial de Comercio, aunque sta no est en su mejor momento, nadie sabe si de nuevo puede ser la elegida de los dioses. Los gobiernos no son una excepcin: desde la era de Reagan y Thatcher abandonaron los medios de control con que contaban sobre los mercados financieros. Dominados por los inversores institucionales (grandes bancos, fondos de pensiones, compaas de seguros, hedge funds...) los gobiernos les donaron o prestaron billones de dlares para que puedan cabalgar de nuevo, despus del desastre de 2007-2008. El Banco Central Europeo, la Reserva Federal estadounidense, el Banco de Inglaterra prestan diariamente, con un tipo de inters inferior a la inflacin, enormes capitales que los inversores institucionales se apresuran a utilizar en forma especulativa contra el euro, contra las tesoreras de los Estados, etc.

Actualmente, el dinero puede atravesar fronteras sin ninguna imposicin fiscal. Cada da circulan en el mundo 3 billones de dlares saltndose las fronteras. Slo menos del 2 % de esta suma se utiliza directamente en el comercio mundial o en inversiones productivas. Ms del 98 % restante se dedica a operaciones especulativas, en especial sobre las monedas, los ttulos de la deuda o las materias primas.

Debemos terminar con la trivializacin de esta lgica de muerte. Se necesita crear una nueva disciplina financiera, expropiar a este sector y ponerlo bajo el control social, gravar con fuertes impuestos a los inversores institucionales que primero provocaron la crisis y despus se aprovecharon de ella, auditar y anular las deudas pblicas ilegtimas, instaurar una reforma fiscal redistributiva, reducir radicalmente el tiempo de trabajo con el fin de poder contratar masivamente, pero sin disminuir los salarios, etc. En dos palabras, comenzar a poner en marcha un programa anticapitalista.

Traducido por Griselda Pinero y Raul Quiroz.




[1] Eric Toussaint es presidente del CADTM Blgica (Comit por la Anulacin de la Deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org ), es doctor en Ciencias Polticas de la Universidad de Lieja (Blgica) y de la Universidad de Paris VIII (Francia). Es autor de Banco del Sur y Nueva Crisis internacional (editorial Viejo Topo, Barcelona, Enero 2008; editorial Abya-Yala, Quito, Junio 2008; Observatorio DESC, La Paz, Octubre 2008) , autor de Banco mundial, el golpe de estado permanente ( El Viejo Topo, Barcelona, Enero 2007; Editorial Abya-Yala, Quito, Julio 2007; CIM, Caracas, Agosto 2007; Observatorio DESC, La Paz, Noviembre 2007); autor de La Bolsa o la Vida (CLACSO, Buenos Aires, 2004; Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2004; editorial Abya-Yala, Quito, 2002); Coautor con Damien Millet de 60 Preguntas/60 respuestas sobre la Deuda, el FMI y el Banco Mundial , Icaria/Intermn Oxfam, Barcelona, 2010.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter