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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2010

Sobre el fondo de rescate europeo
Ms carnaza para los tiburones

Alberto Montero Soler
Pblico


En la madrugada del lunes, los principales lderes europeos alcanzaban finalmente un acuerdo para tratar de frenar la orga especulativa desencadenada contra la deuda soberana de los pases perifricos de la Unin Monetaria.

Aparentemente, la respuesta gozaba de la contundencia necesaria como para que los mercados no slo se aplacasen sino para que revirtieran su tendencia y en donde antes vean riesgos de impago ahora percibieran salud financiera a borbotones. Y es que, de repente, las reticencias europeas al rescate de Grecia se haban transformado en un ambicioso plan de rescate global en el que la Unin Europea comprometa 500.000 millones de euros, el 5,5% de su PIB, y el Fondo Monetario Internacional aada 250.000 millones de euros ms.

Todo ello se acompaaba, adems, de un sorprendente anuncio por parte del Banco Central Europeo. El guardin de la ortodoxia monetarista europea y fiel escudero de Alemania en su lucha obsesiva contra la inflacin haca saltar por los aires su tan cacareada independencia y anunciaba que a travs del eurosistema se intervendra en los mercados de bonos soberanos para aliviar las tensiones de liquidez presentes en los mismos, es decir, que pasaba a financiar directamente a los Estados miembros.

De esta forma, los lderes europeos rechazaban cualquier aproximacin gradual al problema especulativo y ponan sobre la mesa toda la carnaza de la que eran capaces y que desde los mercados se les demandaba. El banquete estaba servido.

Evidentemente, los mercados financieros reaccionaron como se esperaba de ellos: los ndices burstiles se dispararon, el euro fren su tendencia a la depreciacin frente al dlar y los agentes comenzaron a vender los bonos soberanos de Alemania, Francia u Holanda para pasar a comprar los de los cuatro cerditos (Grecia, Espaa, Irlanda, Portugal) contra los que, hasta el viernes anterior, se dedicaban a especular.

Y es ahora, cuando la euforia de los mercados se ha aplacado e, incluso, comienza a revertirse cuando conviene hacerse algunas preguntas para saber hasta qu punto realmente este fondo viene a resolver la crisis del euro o si, por el contrario, no es ms que un carsimo parche dorado que deja de lado la esencia de los problemas. Problemas que volvern a resurgir en cuanto los tiburones perciban que la propuesta tiene ms de farol que de red de seguridad operativa para un euro que lleva semanas en la cuerda floja.

De entrada, lo que debe quedar bien claro es que los ataques especulativos contra la deuda soberana de las economas perifricas de la eurozona no hacen sino replicar los que en tiempos de las monedas nacionales hubieran tenido lugar sobre las mismas forzndolas a su devaluacin. Es decir, si el euro se cre para generar un entorno de estabilidad monetaria y financiera est visto que su diseo era manifiestamente ineficiente: no bastaba con crear una moneda nica, haba que replicar a nivel supranacional el mismo tipo de instituciones econmicas que han otorgado durante decenios viabilidad a los Estados nacionales, esto es, tambin era necesaria una hacienda pblica europea potente.

Ante esta situacin, lo que han hecho los gobiernos europeos ha sido, en un contexto en el que el ajuste externo por la va de la devaluacin es inviable, convertirse ellos mismos en el brazo ejecutor de los mercados financieros y reclamar ajustes adicionales sobre las economas que se encontraban en su punto de mira. Y, as, al plan de ajuste griego viene a sumarse la obligacin impuesta sobre Espaa y Portugal para que aumenten sus esfuerzos de consolidacin fiscal; eso s, eufemsticamente reflejada en el documento oficial en trminos de una decisin unilateral de estos pases a la que se le da la bienvenida y apoya.

Con ello los gobiernos europeos ratifican la percepcin de los mercados de que los desajustes de estas economas son realmente preocupantes y, por tanto, que su comportamiento especulativo contra las mismas es acertado. De hecho, baste recordar que, por ejemplo, la deuda exterior neta de Espaa supera ya el 92% de su PIB, es decir, ms de un billn de euros.

Pero, adems, al incluir al Fondo Monetario Internacional en el acuerdo se ha permutado su ayuda financiera por una cesin de soberana difcilmente asumible en el seno del rea econmica que trataba de convertir al euro en alternativa al dlar como divisa clave a nivel internacional. Y es que los Estados miembros que aspiren a estas vas de financiacin debern someter sus economas a severos planes de ajuste que estarn diseados y supervisados por el FMI a travs de sus programas de condicionalidad.

De esta forma, los lderes europeos han abierto la puerta a que en el mismo ncleo del euro sea una institucin dominada por Estados Unidos la que supervise las finanzas pblicas de algunos Estados miembros. Qu gran altura de miras!

La resultante es, por tanto, un acuerdo que en lugar de reforzar la relevancia poltica de la Unin Monetaria, la socava; que en lugar de solventar los problemas que subyacen en la crisis del euro, los perpeta; y que en lugar de aliviar el coste social de la crisis para las economas ms debilitadas, la profundiza entregndolas en bandeja al Fondo Monetario Internacional. Ya se encargar ste de hacer el trabajo sucio que, en la Europa de los mercaderes, an les da cierto pudor acometer.

 

Alberto Montero es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga y vicepresidente de la Fundacin CEPS. http://www.albertomontero.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

http://blogs.publico.es/dominiopublico/2010/mas-carnaza-para-los-tiburones/

rCR



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