Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2010

Biblia, ciencia y poltica

Alberto Piris
http://www.republica.es/


Los lectores habituales del Wall Street Journal no pertenecen, por lo general, a los sectores ms incultos de la sociedad estadounidense. Y los que escriben comentarios en la pgina web de ese diario muestran, adems, una cierta inquietud intelectual, superior a la media del pas. Claro est que esta premisa inicial se asienta sobre terrenos algo resbaladizos, ya que el modo de valorar la cultura o la incultura, sobre todo en los mbitos cientficos, no es el mismo a uno y otro lado del Atlntico, a pesar de la hegemona de EEUU en la lista de los premios Nobel de las ciencias. Bastara recordar que, segn las encuestas del prestigioso instituto Gallup, en el ao 2008 un 44% de los estadounidenses encuestados afirmaba que Dios cre el mundo hace menos de 10.000 aos, dato que ni los ms atrasados alumnos de nuestra enseanza media daran por bueno.

Pero tampoco lancemos los europeos las campanas al vuelo, imaginando que nuestros estudiantes saben que la edad del universo ronda los 4.600 millones de aos. Un informe del Eurobarmetro mostr que ms de un 20% de los encuestados en Espaa (y en otros pases aparentemente cultos, como Austria, Dinamarca o Irlanda) crea que la Tierra tarda un mes en dar un giro completo alrededor del Sol, lo que revela el poco inters por observar la naturaleza de muchas personas que se tienen por cultas. Es que viven de espaldas a un fenmeno tan enraizado en la vida diaria como es el curso de las estaciones? Sin observacin no hay ciencia.

Y sin ciencia, la poltica fallar, pues ambas estn muy relacionadas entre s. No cabe desarrollar una accin beneficiosa para la sociedad, que es la finalidad ltima que se atribuye a toda poltica, si se basa en ideas errneas sobre la realidad. Eso, sin hablar de los errores en que puede incurrir la accin poltica cuando se sustenta en ideas supersticiosas o en prejuicios tradicionalmente asentados. Por ejemplo, rechazar el uso del preservativo para luchar contra el sida, como propugnan las autoridades religiosas vaticanas aduciendo datos carentes de base cientfica y solo apoyadas en las enseanzas dogmticas de su religin, es una accin poltica de resultados nefastos para la sociedad a la que se aplica, como se le alcanza a cualquiera sin hacer mucho esfuerzo mental.

Volvamos a la pgina web del Wall Street Journal del pasado 2 de mayo, donde se lea el siguiente comentario a un artculo sobre la poltica de EEUU en relacin con las armas nucleares israeles:

No habr paz en Oriente Medio y lo escrito en Salmos 83 va a ocurrir muy pronto. Cualquier cristiano no analfabeto lo sabe y se prepara para ello. Las Escrituras nos lo dicen con claridad y hasta ahora han acertado el 100% en ms de 500 profecas incluidas en los textos. Creo que las armas nucleares jugarn una parte importante en Salmos 83, en la destruccin total de Damasco descrita en Isaas 17, e Israel ser el que dispare esas armas a comienzos de la guerra. Como resultado de esta batalla, descrita en Ezequiel 38-39, se cumplir la venganza de Israel de Salmos 83″.

Tras echar mano de una Biblia para leer los textos arriba citados, no conviene asustarse mucho ante tan demencial revoltijo de poltica y supersticin, pero en una nacin en la que casi la mitad de sus habitantes asumen la Biblia como un texto cientfico de rigor inalterable y bsico para sus juicios y decisiones, supone bastante alivio saber que la Casa Blanca est ahora ocupada por Obama y no por Bush, aquel que afirmaba que Dios se diriga a l directamente (incluso por su nombre de pila) para ordenarle invadir Iraq, como l mismo confes.

Entre la Biblia y la ciencia existe una radical diferencia: aqulla, por definicin, es inmutable y ha sido establecida de una vez para siempre, producto de la revelacin de un dios infalible; sta, por el contrario, est en un proceso de permanente contraste de sus hiptesis con los ms modernos descubrimientos, rectificando lo que en cada momento no se ajusta a la realidad empricamente comprobable. Cul de las dos es la ms adecuada para guiar y orientar las decisiones polticas que afectan a la vida de los seres humanos? No hacen falta muchos quebraderos de cabeza para dar con la respuesta correcta.

Se podra recordar ahora, por su marcado sentido del humor, aquella prohibicin religiosa del pararrayos de Franklin porque dificultaba a los poderes divinos fulminar a alguien con un rayo cuando se lo mereciera. Muchos han sido los muy conocidos casos de cerril oposicin de las jerarquas religiosas a los avances de la ciencia, que obligaron a posteriores rectificaciones y disculpas, aunque fuera a regaadientes y en voz baja.

Si la poltica ha de basarse en un conocimiento correcto de la realidad sobre la que acta, convendr que ste tenga bases cientficas y que no se apoye solo en criterios irracionales emitidos por instancias inefables que no responden ante nadie ni ante nada. Para nuestro pesar, vemos que no siempre ni en todas partes es as.

Fuente: http://www.republica.es/2010/05/13/biblia-ciencia-y-politica/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter