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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2010

La realidad llega y nos coge dormidos
El ajuste espaol, entre chantaje y robo a una poblacin inane

Javier Mestre
Rebelin


Nada ms aterrizar en Espaa en febrero de 2009, Norberto Luis Daz, cardilogo formado por la Cuba revolucionaria, el primer nieto de espaoles que recibi la nacionalidad espaola por la Ley de Memoria Histrica, dijo, en una entrevista en la Cadena SER de radio, algo as como: Crisis en Espaa? A m, que llevo 38 aos viviendo en crisis, no me lo parece. Ante s, este cubano que desertaba de la trinchera de la solidaridad y la penuria compartida tena las deslumbradoras luces del primer mundo recientemente abrazado por un pas que hace nada exportaba, como Cuba, emigrantes, y que ltimamente haba sido mostrado por la prensa estadounidense o las autoridades econmicas del neoliberallismo como una economa dinmica que haca buenas con creces las titilantes ventajas de la privatizacin y la desregulacin. Dejando atrs la voluntad de resistencia representada por la isla socialista, renunciando a la lucha colectiva de su pueblo, bastin de la retaguardia de la impresionante reaccin latinoamericana contra el consenso de Washington, o sea, contra la nueva vuelta de tuerca del saqueo de los pueblos que Naomi Klein bautiza con exactitud como capitalismo del desastre, el mdico recin espaolizado encaj a la perfeccin, nada ms pisar la piel de toro, en el tejido social anmico y al tiempo tragn que sostuvo el milagro espaol y que ahora sufre en resignado silencio poltico las consecuencias de la cicatera bancaria y el reventn inmobiliario. Bastaba ver los coches, los escaparates, los edificios bien cuidados, los paseantes bien ataviados, el bombardeo publicitario (y cerrar un poco los ojos ante los mendigos, los inmigrantes sin trabajo, las periferias abandonadas o directamente chabolistas) para declararse enamorado del capitalismo espaol, tan rico, tan brillante, tan aparente.

Norberto Luis Daz se bautizaba as en su espaolidad porque se una sin reparos a la frivolidad acrtica con la que por estos lares se suele asumir el slvese quien pueda como doctrina social elemental, ms all de cualquier posibilidad de razonar o solidarizarse. El proceso por el cual los trabajadores espaoles han ido perdiendo capacidad adquisitiva y dignidad en las condiciones de trabajo, al mismo tiempo que se liquidaba por debajo todo atisbo de resistencia poltica efectiva ante el poder absoluto del capital, le importaba tan poco al cardilogo cubano como a la mayor parte de los hijos de vecino que miran hacia la historia a travs del Telediario o la cadena SER, como meros intermedios entre programas de telebasura, eventos deportivos o pelculas de Hollywood.

Desde el punto de vista de la capacidad de movilizacin y de generacin de un discurso social de resistencia, el emigrante cubano neoespaol se asent en las antpodas de su patria de origen. No tiene delante un pueblo que sepa unirse para combatir y plantar cara, ni siquiera podr escuchar ni un susurro que le recuerde a la ingeniosa, criticona, a veces cnica radio Bemba que circula de boca en boca en La Habana. Hoy por hoy no tendr ms remedio que or, eso s, el gritero de la tele, y a poco que abra los ojos podr sentir la soledad de muchos, el aislamiento, la ignorancia, la impotencia de los desposedos.

El gobierno espaol, siguiendo los dictados de Washington y de los mercados, es decir, los grandes capitales, ha decidido empobrecer de golpe a su pueblo llano reduciendo a lo bestia el gasto pblico, principalmente en su faceta de redistribucin de renta y de garanta de condiciones de vida de los empleados pblicos, familias, personas dependientes y pensionistas. Sin tocarle ni un pelo a la oligarqua que manda (valga la redundancia), el ejecutivo de Zapatero primero se endeud para prestar muy barato dinero a los bancos, que con ese mismo dinero han comprado la deuda pblica con la que se financi el prstamo... la cual rinde un inters ms alto. El sistema financiero recibe liquidez del Estado para luego cobrarle intereses mayores al rescatador y especular con las deudas que se vio obligado a contraer para el rescate. Comenzaron con un chantaje (si quiebra la banca por sus malas prcticas nos vamos todos a la mierda) y, superado ste, llega el siguiente (especulamos con la deuda y si no nos proporcionan inmediatamente y sin tregua ms jugos econmicos exprimidos a los trabajadores, haremos quebrar la hacienda pblica, el euro y lo que haga falta). Hasta que seamos indonesios en condiciones de explotacin, servicios sociales y capacidad adquisitiva quedan muchas vueltas de tuerca que dar. Qu reaccin se puede esperar ahora del pueblo trabajador espaol, vendido por sus dirigentes, entregado por completo a los designios de poderosas instancias econmicas que nadie ha elegido y que nunca estn satisfechas? En la felicidad de las chucheras de todo a cien, acostumbrada a que la brutal explotacin en otras latitudes garantice el nivel de consumo-basura, seducida en buena medida por la xenofobia o el fascismo nacionalista-deportivo, la clase obrera espaola, que en general gusta de autodenominarse clase media, se acaba de llevar un ajuste que es como un puetazo en la barbilla del muerto. Resucitar algo? Con los puntapis recibidos hasta ahora (ms de cuatro millones de parados, aumento de la precariedad, problemas serios con los bancos...) el cadver segua tan cadver que el pasado sbado ocho de mayo, en el paso por Mrida de la Marcha Lisboa-Madrid contra la crisis ramos apenas una docena de personas los que recorrimos la ciudad escoltadas por un batalln de policas que sumaba bastante ms del doble de efectivos. Cuando el minsculo grupo de manifestantes se integr en el ro de gente que recorra, como siempre, los escaparates de la calle Santa Eulalia de la capital de Extremadura, seguimos gritando consignas de lucha cargados de razn, ridiculizados en nuestras pretensiones polticas por el nmero, ya que parecamos otra familia que pasea, aunque evidentemente loca de atar o colocada de quin sabe qu droga. Somos profetas, intent consolar un poco el desasosiego que nos invada... Lo ramos?, me pregunto hoy mientras asimilo las consecuencias del anuncio pblico del mayor recorte social de la historia reciente. Ms nos vale.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rJV



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