Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2010

Intervencin en el Congreso Marxism 2009
Los siete momentos del cambio social

David Harvey
http://www.herramienta.com.ar


La crisis es, a mi juicio, una racionalizacin irracional de un sistema irracional. La irracionalidad del sistema queda perfectamente clara hoy: masas de capital y trabajo inutilizadas, de costa a costa, en el centro de un mundo pleno de necesidades insatisfechas. Acaso esto no es una estupidez? La racionalizacin que el capital desea tiene por objeto restablecer las condiciones de extraccin de plusvala, restaurar los beneficios. El medio irracional de lograr este objetivo consiste en suprimir trabajo y capital, condenando inevitablemente al fracaso la racionalizacin buscada. He aqu lo que entiendo por racionalizacin irracional de un sistema irracional.

Sin embargo, el socialista que soy considera que existe otro medio de racionalizar el sistema. La cuestin fundamental, a mi modo de ver, consiste en determinar las condiciones que permitan al capital y al trabajo, reunidos, ir efectivamente al encuentro de las necesidades de la humanidad. Es la racionalizacin a la cual deberamos tender todos de ahora en adelante. En efecto, hoy da la crisis abre la oportunidad de pensar la transicin hacia el socialismo, hacia el comunismo.

Ahora bien, buscar respuestas en el sistema en el cual vivimos implica reafirmar nuestro entusiasmo revolucionario. Entiendo que para ello es necesario volver de nuevo a los orgenes de este entusiasmo. Aunque apreci mucho el impulso revolucionario que reinaba ayer aqu por la noche, con Alex Callinicos o Slavoj iek, me pareci no obstante que ste no estaba libre de peligros. En nuestra poca, el adjetivo revolucionario se ha vaciado de sentido. Todo es revolucionario, incluidos los cosmticos, y no estoy seguro de querer llegar a ser un experto del ltimo pulverizador capilar revolucionario; Acaso Margaret Thatcher no se defina ella misma como revolucionaria?

Pensar para actuar

A qu debera parecerse el movimiento revolucionario que deseamos? Para responder a esta cuestin debemos forjar una teora del cambio social que nos ayude a determinar los medios por los cuales un movimiento revolucionario pueda conducirnos hacia una sociedad radicalmente diferente. Con ese fin, me interes cada vez ms de cerca con lo que es, a mi juicio, la teora del cambio social desarrollada por Marx en El capital. Y voy a utilizarla para que reflexionemos sobre esta teora como un medio para actuar.

El pasaje sobre el cual me detengo siempre es una nota a pie de pgina (la nota 4) del captulo 15 del libro I, titulado Mecanizacin y gran industria. Marx desarrolla la idea de que la tecnologa, la relacin con la naturaleza, las relaciones sociales y las representaciones mentales se imbrican en una suerte de configuracin dialctica. Conecta igualmente esta idea con su lectura de Darwin, lo que me parece casi corresponder con una tentativa evolucionista para establecer una teora del cambio social. Marx plantea la cuestin en estos trminos: analicemos estos distintos elementos ponindolos en relacin con nuestra concepcin del futuro; es decir, partamos de donde estamos ahora y reflexionemos sobre los medios para llegar a otras configuraciones.

La relacin con la naturaleza: primer momento del cambio social

El primer concepto sobre el cual Marx se detiene es el de la relacin con la naturaleza. En qu consiste nuestra relacin con la naturaleza? Cmo la comprendemos? Por qu medios queremos modificarla en el futuro y cmo pensamos la relacin dialctica entre la actividad humana y la transformacin de la naturaleza? Colocar la relacin con la naturaleza en estos trminos vuelve obsoleta la idea de que la naturaleza podra ser determinada por la actividad humana. Al contrario, aparece ms bien como un componente del cambio social. En otras palabras, colocar la relacin con la naturaleza as implica que la transformacin humana y la transformacin del orden de la naturaleza son interdependientes, evolucionan juntas. Esta dialctica es crucial en la historia humana. Y cuando Marx la aborda, lo hace de manera extensa, abarcativa y compleja.

He aqu, en cualquier caso, un momento de la transformacin histrica sobre la cual Marx nos invita a que reflexionemos: Qu tipos de relacin con la naturaleza apuntan a una sociedad socialista? Y cmo vamos a conseguir, a partir de la situacin actual, establecer nuevas formas de relacin con la naturaleza en la sociedad socialista futura?

El momento tecnolgico

Marx introduce otro elemento: el tecnolgico. Para l, la tecnologa no se reduce a las mquinas sino que se refiere tambin a la concepcin, a las formas sociales y a la organizacin del trabajo, as como a la formacin y los conocimientos necesarios. Este momento nos reenva a una extensa esfera de actividades. Qu tipos de combinaciones tecnolgicas deseamos y cmo pueden ser establecidas? He aqu las cuestiones a las cuales debemos responder. A ellas se aade el problema planteado por Marx en el captulo 15, consagrado a la gran industria: Cmo el capitalismo defini una tecnologa que le es propia y que corresponde perfectamente con sus necesidades especficas y a sus medios de produccin? Despus de todo, el capitalismo tiene su origen en tecnologas feudales, en formas de organizacin social feudales. Y es solamente cuando desarrolla su propia tecnologa que de verdad se afirm como capitalismo. La evolucin de la tecnologa se conecta entonces con la aparicin de un nuevo modo de produccin que rompe con el feudalismo.

Se trata, entonces, de colocar un haz de cuestiones verdaderamente cardinales para nosotros: Qu tipos de tecnologas podemos imaginar para la sociedad socialista? Cmo establecerlas, al mismo tiempo que hoy slo nos parece posible utilizar las formas tecnolgicas que conocemos? Cmo podremos pasar de tecnologas capitalistas a otras completamente diferentes? En otras palabras, se trata de plantearse exactamente las mismas cuestiones que en el capitalismo se plantearon para pasar de las tecnologas feudales a sus propias tecnologas.

Esta cuestin no es, obviamente, independiente de la relacin con la naturaleza. Porque la relacin con la naturaleza es definida por parmetros tecnolgicos, al menos tanto como las tecnologas son determinadas por problemas vinculados a la naturaleza. En la actualidad, las tecnologas verdes se consideran como un medio para responder a las dificultades que plantea la relacin con la naturaleza. Existe entonces una estrecha relacin entre la evolucin tecnolgica y la evolucin de nuestra relacin con la naturaleza. Es decir, estas evoluciones estn dialcticamente relacionadas una con la otra, aunque son independientes entre s. As como lo que hacemos tiene consecuencias directas sobre la naturaleza, esta cambia por s misma tambin y debemos adaptarnos a ello. No es una casualidad si, por ejemplo, se asociaron algunas gripes aparecidas recientemente con las grandes densidades de la industria agroalimentaria. Surgida en Mxico, la gripe porcina procede en realidad del desplazamiento de las grandes concentraciones de cerdos de Carolina del Norte hacia este pas. En el Delta del Rivire de las Perlas (Sur de China), la gran concentracin de aves (incluidos pollos enfermos) implic la aparicin de la gripe aviaria.

El mecanismo tecnolgico y la relacin con la naturaleza son, por tanto, dos momentos del proceso de transformacin en los cuales debemos pensar.

Las relaciones sociales

El tercer elemento sobre el cual Marx se detiene se refiere a las relaciones sociales. De qu tipos de relaciones sociales estamos hablando en el presente y en qu tipo de relaciones sociales queremos trabajar? Queda claro que esta cuestin no es independiente de los mecanismos tecnolgicos, que tiene que ver con la relacin con la naturaleza. En efecto, estas relaciones constituyen una esfera verdaderamente compleja, dentro de la cual los conflictos son numerosos, tanto en lo que concierne al tipo de relaciones sociales que contemplamos -en trminos de clases sociales, de gnero, de razas- como a los medios de los que disponemos para asumir el conjunto de estas cuestiones.

De este modo, las tecnologas limitan las posibilidades de algunos tipos de relaciones sociales. Por ejemplo, yo defiendo la idea de una divisin horizontal de las tareas sociales en el marco de algunas actividades comunes. Y con todo, tendra temor de ver a un anarquista a la cabeza de una central nuclear. Y francamente, la existencia misma de las centrales nucleares -y que se piense que ellas existan para un determinado tiempo- implica tomas de decisiones rpidas, con el riesgo de que una u otra explote.

Entonces, en cierto sentido, las tecnologas de las que disponemos no estn desvinculadas de una determinada manera de concebir las relaciones sociales; del mismo modo, las posibilidades de ver las relaciones sociales no estn desvinculadas de las tecnologas disponibles. Algunos piensan que es maravilloso poder beneficiarse de las tecnologas solares y de las energas elicas. Sin embargo, el desarrollo de estas tecnologas depende de metales que poseen las cualidades magnticas necesarias para su funcionamiento. Ahora bien, un 95% del comercio de estos metales raros procede hoy de China. As pues, tal solucin suscita otras dificultades, vinculadas, en particular, con la posicin dominante de China en el comercio de los metales raros.

Organizacin de la produccin, representacin mental del mundo, de la vida diaria y del vivir juntos

El cuarto elemento sobre el cual Marx se detiene es, por supuesto, la organizacin de la produccin. La produccin puede organizarse de numerosas maneras diferentes. Debemos reflexionar sobre el proceso de produccin y sus mtodos de funcionamiento. La organizacin de la produccin no est, nuevamente, separada de las relaciones sociales, de los medios tecnolgicos y de la relacin con la naturaleza.

Marx introduce una dimensin ms que, en mi opinin, es en verdad muy importante: la representacin mental del mundo. sta debe cambiar: debemos modificar nuestra manera de vernos en el mundo en trminos de relaciones sociales, de medios tecnolgicos, de relaciones con la naturaleza, en resumen: en relacin con todas las cuestiones mencionadas anteriormente. De nuevo, esta transformacin no es independiente de todos los dems aspectos. A eso se aade nuestra concepcin de la vida diaria (el trabajo, los nios, etc.). De qu se trata, en definitiva, hoy? Y cmo lo vemos en la sociedad que debe construirse?

En fin, el ltimo aspecto sobre el cual Marx hace hincapi remite a la nocin de vivir juntos, es decir, todos los elementos de carcter institucional y administrativo que cimientan a la sociedad y gracias a los cuales los hombres y las mujeres pueden coexistir.

La revolucin permanente del capitalismo

Tenemos as siete aspectos que participan en la transformacin de todo orden social. Estos siete momentos evolucionan juntos en cada una de las fases de transicin del orden social existente. As pues, cuando Marx reconstruye el paso del feudalismo al capitalismo en El capital, destaca el hecho de que todos estos elementos debieron cambiar los unos en relacin con los otros. En efecto, eso parece bastante claro, y es absolutamente falso sostener que Marx se haya imaginado que slo uno de estos aspectos pudiera haber sido el determinante: el cambio tuvo implicaciones sobre cada uno de estos elementos. La transformacin social es entonces un proceso que evoluciona de manera interdependiente; en eso se parece al sistema ecolgico. La transicin del feudalismo al capitalismo implic de hecho una transformacin de la representacin mental del mundo, del proceso de produccin, de la tecnologa, y de la relacin con la naturaleza.

Sin embargo, a partir del momento en que el capitalismo se afirm, no qued satisfecho con la manera en que estos siete momentos se articulaban. En efecto, opt por una revolucin perpetua. Piensen un poco en estos siete aspectos y traten de recordar cmo eran visualizados en 1970. Cul era entonces la representacin mental dominante del mundo? Y cul es la de hoy? El capitalismo se presenta as como una reconfiguracin radical permanente de todos estos momentos.

Las crisis configuran de nuevo al conjunto de estos elementos. En la actualidad, precisamente, atravesamos una crisis y debemos pensar en todas las posibilidades que se abren en este momento particular para configurar de nuevo el conjunto de estos aspectos, con el fin de reorientar la sociedad no en el sentido hasta ahora dominante -hacia las ganancias capitalistas- sino en una direccin radicalmente diferente, para responder a las necesidades de la humanidad.

Las posibilidades abiertas por la crisis

De ellas deberamos ocuparnos en este momento. Lo que es de verdad maravilloso en el hecho de ver las cosas as es que el movimiento social puede tomar apoyo sobre no importa cul de estos aspectos. Sin olvidar, sin embargo, que lo importante es no detenerse en uno u otro. En otras palabras, es necesario crear un movimiento revolucionario mvil que atraviese todas estas interrelaciones dialcticas. El capitalismo no sabe qu tipo de reconfiguracin va a establecerse. Estamos hoy en un momento donde debemos estar en condiciones de dar sentido a todas estas posibilidades. Pero para ello, necesitamos recursos, imaginacin, creatividad cientfica; tenemos necesidad de la ayuda de mucha gente. Debemos movilizar al conjunto de estas fuerzas. Por tanto, en este momento de crisis, uno de los problemas principales al cual debemos hacer frente es que todos estos recursos potenciales estn, en cierta medida, aprisionados ideolgicamente bajo el yugo de las estructuras institucionales, y por ello debemos liberarlos.

Yo trabajo en el sistema universitario; una de las ms importantes tareas que tenemos que encarar hoy es liberar a la universidad de las limitaciones corporativistas neoliberales y movilizar a todas las personas que se preguntan lo que est en curso, con el fin de animarles a reflexionar. Imagnense que pueda hacerse Pero debemos hacer ms todava. La universidad no se cuestiona sola; es necesario movilizar a otras instituciones, hacer el llamado; he aqu lo que en verdad debe hacerse.

Una visin radicalmente otra del mundo

Con el fin de movilizar al conjunto de estos recursos es necesario avanzar una visin del mundo radicalmente diferente, y proponer soluciones alternativas a aquellas sobre las cuales numerosas personas tienden. Debemos, por otro lado, extender esta nueva visin del mundo en el sentido ms amplio posible. En otras palabras, si existe una transicin entre el capitalismo y el socialismo, ella deber ser tan larga y compleja como la que seal el paso del feudalismo al capitalismo. Considerar as la fase de transicin implica que es necesario ir ms all de las barricadas y la toma de poder. Ciertamente debemos tomar apoyo sobre estructuras existentes, sobre el Estado, pero debemos reconfigurar radicalmente al Estado. En mi opinin, no tiene ningn sentido llamar a la destruccin del Estado, porque la cuestin del tipo de institucin que debe sustituir al Estado va a plantearse inevitablemente. Alguna cosa similar al Estado deber organizar al Estado y eso implicar una reconfiguracin de toda la estructura institucional.

Aqu est, a mi juicio, el conjunto de tareas que debemos atender. Ahora bien, nos enfrentamos a una crisis mayor en nuestras propias filas, vinculada a nuestra falta de imaginacin en cuanto a lo que debe y puede hacerse reuniendo y movilizando todos los recursos disponibles. Debemos tener una visin ms amplia que aqulla que expresa generalmente la izquierda.

La ciudad como bien comn

Uno de los grupos con los cuales trabajo en Nueva York se llama Derecho a la ciudad. Se trata de una asociacin que rene aproximadamente a quince organizaciones que defienden distintos intereses (los sin refugios, las vctimas de la criminalizacin, los homosexuales, etc.). Estas organizaciones se reunieron con el fin de defender el derecho a la ciudad, a recuperar la ciudad como bien comn. Se trata, a mi juicio, de un muy importante movimiento poltico que busca proyectarse nacionalmente; pretende extenderse en Nueva York, Miami, Washington, Los ngeles y otras ciudades ms. Aunque no s cmo situarlo en las distintas concepciones de las clases sociales puestas en cuestin esta noche, lo considero como un movimiento de clase.

Muchas esferas, cuestiones, temas, deben ser abordadas: aquellas que afectan a la gente y son verdaderamente indignantes. Por ejemplo, en enero de 2008, dos millones de personas haban perdido sus casas en los Estados Unidos. Durante el mismo mes, Wall Street se asignaba una prima de 32.000 millones de dlares (slo 2% menor que el ao anterior), una prima por haber llevado a la ruina el sistema financiero mundial! Encuentro eso en verdad indignante. Pero lo es ms an el que aqullos que perdieron su casa fueron considerados responsables del desastre. Eso no deja ninguna duda en cuanto a la incapacidad de comprender la naturaleza sistmica de la crisis.

El papel de la izquierda hoy

Tenemos un papel muy importante que jugar para esclarecer a la gente. Las visiones del mundo con las cuales se acercan a estas cuestiones son absolutamente errneas. Es una de las razones por las cuales me interes en la teora del cambio social en Marx. Es necesario poder llevar la batalla sobre todos los frentes y combatir la ideologa dominante. Internet puede ser un buen medio, pero la red puede ser utilizada tambin para otros fines, al igual que en su tiempo lo fue el telfono: puede ser a la vez un instrumento para lograr objetivos revolucionarios as como un medio para defender opciones contrarrevolucionarias.

Cuando desarrollo la idea de la transicin del feudalismo al capitalismo no quiero decir que hoy se trata exactamente de la misma cosa. Lo que este ejemplo muestra es que es necesario pensar en el conjunto de los elementos que implica el cambio social; la presin de la clase obrera por s sola no basta. Francis Bacon [filsofo ingls del siglo XVII que dio un marco terico a las ciencias modernas, NdT] modific profundamente la concepcin de la naturaleza y tambin transform radicalmente la manera en que el sistema de produccin poda comprenderse. Esta transformacin radical permiti despus reorganizar la produccin. En resumen, eso que se consideraba como un arte en el siglo XVI se volvera una ciencia y una tecnologa en el siglo XIX.

En otros trminos, estos cambios se llevan a cabo constantemente. La burguesa hace cosas que abren actualmente posibilidades; para nosotros se trata de asirlas, reconocerlas y analizarlas. Mucho trabajo nos espera. Es necesario intentar considerar lo que se hace aqu, en Egipto o en Amrica Latina. Los movimientos sociales que se dicen hoy anticapitalistas son innumerables. Ahora bien, se trata de saber cmo unirlos proponiendo una visin del mundo que est realmente en condiciones de impugnar al capitalismo mundial. Y eso debe hacerse a travs de alianzas y tambin a travs de la comprensin de cada uno de los siete aspectos desarrollados aqu. Se trata de observar tambin cmo se articulan los unos con los otros, en funcin de los distintos contextos en los cuales se llevan a cabo (la situacin no es la misma, por ejemplo, en Sudfrica o Zimbabue). Debemos imaginar una manera dialctica de articular al conjunto de estos elementos.

Leer a Marx hoy para cambiar el mundo

Mi anlisis terico desafa algunos de las interpretaciones clsicas de Marx. El argumento segn el cual la superestructura sera modelada por la infraestructura no me convence, ya que no pienso que las ideas vengan determinadas por la base material. Todo es dialctico y, al leer Marx, se no se puede ver nada de otro modo. Si hubiera pensado que todo vena determinado por las circunstancias materiales, no habra escrito El capital. Redact este libro precisamente porque no crea en eso. Por otro lado, escribir El capital no basta, porque no basta con trastornar nuestra representacin del mundo para cambiarlo: todos los dems momentos deben transformarse tambin; si no cambian, estaremos condenados.

A veces es posible tomar apoyo sobre la transformacin de las relaciones sociales, pero si los otros aspectos no cambian tambin apenas se puede ir muy lejos en la transformacin del universo social. Es necesario siempre tener en el espritu al conjunto de elementos que lo condicionan y el conocimiento de cmo se articulan los unos con los otros. Esta es la razn por la que la construccin de un movimiento para el socialismo requiere una gran capacidad de imaginacin. Sin eso, seguiremos haciendo principalmente aquello de los que muchas personas hablaron aqu: defender esto y defender aquello. Esto es ciertamente una etapa necesaria para constituir la base de todo movimiento, pero si afirmamos que es el momento de pasar al ataque, ello implica otra cosa.

Esta es la razn por la que el perodo de crisis que cruzamos es extremadamente importante; es un momento de debilidad de los poderes dominantes, y en tales momentos hay ms posibilidad de pasar al ataque. Por eso debemos reflexionar sobre algunos verdaderos planes de ataque que nos permitan invertir la dinmica de este momento de transformacin radical. Porque debemos emerger, de una manera o de otra, y nuestra tarea consiste en garantizar que podamos hacerlo de la mejor manera posible y no dejar que el sistema decida por nosotros, con el riesgo de que se sobreviva a s mismo. Si no, nos encontraremos muy pronto en un marasmo peor; porque, francamente, no creo que este sistema sea posible a largo plazo. No me propongo defender aqu una visin apocalptica, pero sinceramente no veo cmo el 3,5% o incluso 3% de crecimiento sern indefinidamente posibles. Ahora bien: tal es la condicin precisamente necesaria para el restablecimiento del capitalismo. Pero al proseguir sobre este camino, iremos simplemente de una crisis a otra. Es necesario hacer algo ahora o, por lo menos, prepararnos para la prxima vez.


Intervencin en el Congreso Marxism 2009, organizado por el SWP (Partido Socialista de los Trabajadores) britnico en Londres, del 2 al 6 de julio. David Harvey particip en el taller consagrado a la crisis econmica junto a Chris Harmann. En su intervencin se desarrolla principalmente una idea que parece paradjica hoy con relacin al repliegue del movimiento social. Para l la crisis, lejos de cerrar los horizontes socialistas, abre nuevas perspectivas. Es la hora, segn l, para las fuerzas de izquierda, de volver a salir al ataque, armadas de una teora del cambio social que se inspira en Marx. (Nota de los editores franceses)

Transcripcin, traduccin al francs, ttulo y encabezamientos de Stfanie Prezioso para solidaritS, n159, 4 de diciembre de 2009, segn el video disponible en youtube: The Crisis today: Marxism 2009, Bloombsburry, July 5 2009. Versin en castellano tomado de Viento Sur seccin web, traduccin de Andrs Lund Medina. Revisin del texto de los editores de Herramienta.

Fuente: http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-43/los-siete-momentos-del-cambio-social

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter