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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2010

La represin por sospecha

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin


1. La delincuencia en Chile, al igual que en el resto del planeta, es resultado esencialmente de la miseria y la ignorancia. Salvo insignificantes porcentajes de patologas asociadas a comportamientos criminales, en cualquiera de sus formas, son las precarias condiciones materiales y culturales las que subyacen al fenmeno delincuencial. Al mismo tiempo, el fetiche de la mercanca, lejos ya de su condicin puramente instrumental para la vida, y convertido en un fin en s mismo, es reificacin objetiva de la mercanca alentada obligatoriamente por el capital para la reproduccin de sus relaciones sociales donde el hombre es un mero agente productivo o de consumo; asalariado, cliente y sujeto de deuda. Y la condensacin de la mercanca, o la mercanca de las mercancas, es el dinero.

Esa demanda del capital que se sostiene sobre la contradiccin incontrarrestable que contiene la apropiacin privada de la riqueza socialmente producida- es fomentada de manera totalizante y multidimensional a travs de la incesante y ampliada construccin simblica a travs de las instituciones que mantienen el capitalismo y los medios de comunicacin, en particular. Es decir, el innegable fenmeno de la delincuencia, tambin es provocado por el Estado y la clase que domina cuando convierte la mercanca en objeto de deseo, materia de satisfaccin alienada, felicidad momentnea que compensa la realidad concreta de la mala vida, las relaciones de injusticia y desigualdad que gobiernan el movimiento del capital y sus expresiones en la cotidianidad de las grandes mayoras.

Por supuesto, la delincuencia amplificada, y la edificacin del sentido comn de habitar en medio de la delincuencia, son mbitos nucleares del programa de la burguesa y sus partidos polticos. Al respecto, tanto en Chile como en casi todo el planeta, la delincuencia significa cualquier forma de perturbacin del orden de las cosas. Delincuencia es cantar en la calle a todo pulmn; sustraer alimentos de un supermercado; ser joven y vestir y conducirse como tal; hacer una huelga; defender territorios originarios usurpados; cuestionar, incluso moderadamente, la propiedad privada; marchar por la calle por derechos sociales y contra abusos de toda ndole; o vivir en una casa abandonada.

2. Los gobiernos de la Concertacin dieron trgicas pruebas del empleo policial para reprimir al movimiento de trabajadores, al pueblo mapuche y al mundo poblador. Asesinatos de trabajadores en huelga (como Rodrigo Cisterna); de comuneros mapuche ( Jaime Mendoza Collio, Alex Lemn Saavedra, Matias Catrileo Quezada y Juan Collihuin Catril, entre otros); y jvenes estudiantes y pobladores (como Claudia Lpez), fueron hechos que conmovieron a la opinin pblica y permanecen en la memoria profunda de los siempre castigados. Los operativos policiales, con renovado arsenal, realizaron allanamientos a discrecin en casas ocupa, comunidades mapuche, locales sindicales, domicilios particulares; y reprimieron con nuevas tecnologas (el ex sub secretario del Interior, Felipe Harboe, el 11 de septiembre de 2008 estren un carro policial que emite ondas de ultrasonido para disolver la protesta social en Lo Hermida), y nuevos formatos paramilitares. El actual paradigma policaco-militar post dictadura, se origin en los gobiernos de la Concertacin. Tras el terremoto-maremoto del 27 de febrero, fue el gobierno de Michelle Bachelet quien dispuso el toque de queda y la militarizacin en las regiones del Maule y el Bo-Bo, epicentros de la tragedia, con fines de resguardar la gran propiedad privada. En trminos de disciplinamiento jurdico antisocial, basta contar los ms de 50 presos polticos mapuche, encarcelados en el marco de la lucha por la recuperacin de sus tierras.

3. Por eso, la nota aparecida en un matutino chileno donde se afirma que segn fuentes de La Moneda ahora tutelada por Piera- estara en curso una nueva estrategia gubernamental para contener manifestaciones sociales y asfixiar conflictos rpidamente, no es del todo reciente y menos novedoso. El plan habra debutado en el Da del Combatiente (29 de marzo), el 9 de marzo (Da de la Mujer ), lo que se repiti el 1 de mayo y en el conflicto de la mina Collahuasi. Las caractersticas esenciales del nuevo plan de represin por sospecha, es la combinacin de la polica con fuerzas militares a la hora de contener eventuales o reales incidentes propiciados por el movimiento social en su madrugada. Al parecer, la idea es abarrotar de uniformados los escenarios de concentracin de trabajadores y pueblo; emplear precautoriamente antes de que nada ocurra- gases lacrimgenos y detenciones arbitrarias.

La intimidacin busca amedrentar por presencia, por un lado, e incertidumbre popular, por otro. El ltimo Primero de Mayo, locales sindicales y polticos fueron cercados y allanados, y alrededor de 150 personas fueron arrestadas antes de llegar siquiera a la marcha histrica de los asalariados, y sin ms motivo que el criterio gratuito de fuerzas especiales de carabineros. De hecho, los aprehendidos fueron liberados horas despus, sin cargo alguno. En la huelga de los mineros contratistas de Collahuasi (minera todopoderosa del norte grande que produce el 3,3 % del cobre mundial), los trabajadores sufrieron la represin a travs de el arribo, en un avin Hrcules, de ms de 300 efectivos policiales, el 12 de mayo y a ms de 4 mil metros de altura. En Calama, ocurri otro tanto, al da siguiente. El objetivo, en estos ltimos casos, es volver irrepetible la gran movilizacin de los contratistas cuprferos de 2007 que abri un nuevo ciclo de lucha de los trabajadores tercerizados. Por ello, el presidente del Consejo Minero (gremio patronal de la industria del cobre) afirm al respecto que Valoramos y agradecemos que el gobierno haya ejercido su rol, tomando las medidas correspondientes, para exigir que se respete la legalidad vigente.

La estrategia es sencilla y antigua. Primero represin por sospecha; y luego palo y duro contra los trabajadores y el pueblo; criminalizacin de la protesta y organizacin social; establecimiento de un Estado policaco y militarizado; y defensa a ultranza de los intereses de los grandes capitales en desmedro de la vida de la gente.

Sin embargo, el capital y su gobierno de turno, no deben olvidar que en las peores condiciones de represin poltica, durante la dcada de los 80, amplias franjas de pueblo destruyeron el miedo e hicieron frente con creatividad de gigantes la peor dictadura militar de la historia de Chile. Y que Pinochet tambin trataba de delincuentes a sus opositores.



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