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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2010

Penosas opciones en Yemen
Sublevarse, emigrar o morir

Ramzy Baroud
Al Ahram Weekly

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Cuando los soviticos concluyeron su retirada de Afganistn en febrero de 1989, el gobierno de EEUU perdi abruptamente todo inters por el pas. Una infraestructura econmica devastada, arraigada pobreza, enraizado faccionalismo y ausencia de ayuda internacional hicieron que el pas se hundiera en un caos total. La violencia interna empeor tambin, pero todo esto no atrajo inters alguno de EEUU. Todo lo que importaba era que el rival de la Guerra Fra estaba derrotado. Misin cumplida.

Afganistn sigue siendo el ejemplo ms descarnado de cmo se usa a los pases pobres para traicionarlos despus, cuando su utilidad se agota. Pero Afganistn no es una excepcin; las relaciones estadounidenses con muchos otros pases, incluyendo a Pakistn, Somalia y la Autoridad Palestina siguen prisioneras de ese mismo modelo.

Yemen est ahora emergiendo como la vctima ms reciente. Su gobierno est desesperado por mantener las riendas del poder en medio de la corrupcin, extrema pobreza e indecibles presiones de Occidente. Ali Abdullah Saleh, el presidente del pas durante los ltimos treinta aos, ha negociado de modo asombroso su supervivencia poltica a travs de crecientes desafos. La guerra civil de 1994 dej muchos miles de muertos y, a pesar de la victoria del Norte, el descontento del Sur no ha disminuido nunca. Adems, hace ya mucho tiempo que los houthis se rebelaron en el norte. Las ltimas escaramuzas duraron seis meses y causaron muchas muertes, sin que se haya informado de las mismas. Una emigracin masiva de cientos de miles (270.000 segn estimaciones recientes del Programa Alimentario de las Naciones Unidas) coincidi o sucedi a los combates. Esto parece estar ahora temporalmente bajo control, gracias a un frgil alto el fuego.

Segn diversos analistas, el alto el fuego en el norte podra permitir que el gobierno central de Sanaa se ocupara del creciente desafo en el sur. Victoria Clark, autora del reciente libro Yemen: Dancing on the Heads of Snakes, afirmaba que: La desafeccin del sur ha llegado a un punto de no retorno El mayor error de Saleh sera aplastar el sur con la misma dureza que ha empleado con los rebeldes houthis.

Sin embargo, bajo las inmensas (e incesantes) presiones occidentales, es probable que Saleh les aplaste. A los gobiernos occidentales, dirigidos por EEUU y Gran Bretaa, se les agota la paciencia muy rpidamente cuando los dirigentes de un pas pobre y fragmentado optan por el dilogo, incluso cuando tal opcin pueda conseguir una estabilidad poltica a largo plazo. Cuando el Presidente afgano Hamid Karzai mencion apenas la posibilidad de captar a los talibanes, hubo muchos reproches. Algo similar sucedi en Pakistn. Cuando las facciones palestinas consiguieron el Acuerdo de La Meca en febrero de 2007 superando sus diferencias, EEUU condicion inmediatamente su apoyo financiero a Mahmoud Abbas, consiguiendo que el acuerdo se desintegrara. En el mismo orden de cosas, se ha descartado cualquier intento yemen de ponerse en contacto con las fuerzas desafectas dentro del pas, incluyendo tribus, partidos de la oposicin y las diversas filiales militantes, alegando que eso ayudara a los terroristas.

Tras un complot para volar un avin estadounidense sobre la ciudad de Detroit el da de Navidad, EEUU renov su inters por Yemen, como era de prever. La administracin del Presidente Obama emiti una orden a primeros de abril autorizando el asesinato de un ciudadano estadounidense Anwar al-Awlaki, un clrigo musulmn supuestamente vinculado con el complot. Parece que los aos de Bush estn aqu de nuevo.

Las Fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU llevan aos actuando en el Yemen tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. En aquel momento se declar al Yemen socio importante en la guerra global contra el terrorismo, y as sigue siendo cada vez que necesitan cazar a los escurridizos grupos de combatientes parcial o totalmente vinculados con al-Qaida.

El violento procedimiento que EEUU utiliza con sus enemigos en el Yemen est teniendo un alto coste. Por una parte, ha servido para minar al gobierno central, que cada vez se siente ms desafiado por todas partes, desde el norte, sur y centro. Naturalmente, ningn gobierno que se respete a s mismo permitira que sus territorios se utilizaran como terreno frtil de combatientes o como terreno de caza para fuerzas extranjeras. El 17 de diciembre de 2009 se lanz un ataque en el que se utilizaron misiles de crucero estadounidenses contra un supuesto campamento de al-Qaida, matando a docenas de personas, entre ellas 23 mujeres y 17 nios, segn fuentes yemenes.

En efecto, Yemen es a muchos niveles un campo de batalla en el que el gobierno central apenas es el jugador principal. Sin embargo, la supuesta guerra contra el terror ha facilitado a muchas de las fuerzas interesadas en el Yemen una oportunidad dorada de conseguir ventajas. Se ha invertido mucho para golpear a al-Qaida en la Pennsula Arbiga. Pero se ha gastado muy poco en otros menesteres, por ejemplo, en proporcionar sustento a los cientos de miles de vctimas de la violencia actual.

Cuando los problemas se vuelven insalvables y no hay ningn sistema eficaz de responsabilidad para hacerles frente, la corrupcin campa a su antojo. No es sorprendente que el Yemen ocupe el puesto 154 de los 180 pases examinados en el ndice Internacional de Transparencia de la Corrupcin. La corrupcin es a menudo un resultado de la pobreza y de la ausencia de responsabilidad, y tambin contribuye a ellas. El Yemen es incapaz de escapar a ese crculo vicioso.

Como el Yemen no es oficialmente un pas ocupado, los pases donantes pueden fcilmente olvidar sus promesas financieras. Tales promesas se hacen slo cuando se elige a Yemen para una u otra operacin militar, o para apuntalar al gobierno central, nuestro representante por poderes en la guerra contra el terror. Sin embargo, cuando es el pueblo yemen el que necesita genuina y urgentemente ayuda, Yemen se convierte en un sbdito lejano. Como mucho inspira piedad, pero no accin.

Segn el Programa Alimentario Mundial de las Naciones Unidas (WFP, por sus siglas en ingls), 7,2 millones de personas alrededor de la tercera parte de la poblacin- sufren hambre crnica. Casi la mitad de ellos requieren asistencia alimentaria inmediata, pero poco menos de medio milln est recibindola. Las polticas de los gobiernos occidentales no les han afectado ni supuesto mejora alguna, bien al contrario, y el propio gobierno central est implicado en guerras por poderes contra los combatientes, las tribus y otros yemenes desafectos.

Cunto dinero pidi el WFP en su ms reciente llamamiento? Una magra cantidad de 103 millones de dlares, de la que slo se han recibido 27 millones. Un misil de crucero Tomahawk famoso por ser barato y eficaz- cuesta alrededor de 600.000 dlares. El coste de la operacin que mat a decenas de inocentes yemenes el pasado diciembre podra haber servido para alimentar a millones de seres en situacin desesperada.

Esta no es una cuestin de matemticas sino de sentido comn. Los actuales errores de clculo en Yemen estn fortaleciendo un entorno que conduce a la pobreza, a la corrupcin, a la rabia, y finalmente a la militancia y a la violencia.

Segn Emilia Casella, portavoz del WFP: Despus de eso, la gente se encuentra con slo tres opciones: sublevarse, emigrar o morir. Por desgracia, eso es lo que millones de yemenes estn haciendo ya.

Ramzy Baroud es editor de PalestineChronicle.com. Sus trabajos se publican en muchos peridicos y revistas de todo el mundo. Ha escrito: The Second Palestinian Intifada: A Chronicle of a Peoples Struggle (Pluto Press, London). Su ultimo libro es: My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, London).

N. de la T.:

Para entender mejor la situacin del Yemen, puede consultarse el artculo de Tariq Ali El Yemen infeliz en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=102777

Fuente: http://counterpunch.org/baroud05142010.html

rCR



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