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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2010

Las otras vctimas colaterales

Alberto Piris
El viejo can


El uso de la expresin "vctimas colaterales", por fro y spero que este eufemismo pueda parecer, es ya hoy habitual en casi todos los medios de comunicacin. Se utiliza para referirse a quienes han padecido los efectos de un conflicto armado y que poco o nada tenan que ver con los bandos que en l combatan. Son los nios que mueren cuando Israel efecta una operacin de las que denomina "ataque selectivo", para asesinar a algn presunto dirigente terrorista, y sus misiles aire-tierra se equivocan de objetivo o, aun sin equivocarse, ocurre que esos nios estaban jugando junto a la vivienda designada para ser destruida. Son tambin los campesinos afganos que durante la festiva ceremonia de una boda tribal son confundidos con talibanes y atacados sin miramientos desde el aire por alguno de esos aviones no tripulados de las fuerzas armadas de EEUU, controlado a distancia desde una pantalla de ordenador. Raro es el da en que la prensa no recoge algn incidente de este tipo.

Sin embargo, si por vctimas colaterales entendemos, en un sentido ms amplio, todas aquellas personas que sufren las consecuencias no previstas ni deseadas en una guerra, el colectivo afectado se ampla considerablemente pues llega a incluir a los mismos protagonistas de las guerras: los soldados que en ellas combaten.

Un informe hecho pblico por el Ministerio de Defensa britnico acaba de revelar que las tropas de este pas desplegadas en Iraq y en Afganistn tienen una mayor probabilidad de sufrir las consecuencias del uso abusivo de bebidas alcohlicas. Un miembro del Instituto de Psiquiatra del Kings College londinense declar: "El 20% de incremento en el abuso alcohlico entre [las citadas tropas] no exista en 2005 [fecha del anterior informe]". Se sospecha, adems, que la acentuada y constante preocupacin por los efectos psicolgicos que la guerra produce en los soldados que regresan del teatro de operaciones -el llamado "sndrome de estrs postraumtico"- ha hecho olvidar en cierta medida la preexistencia y la constancia del abuso de bebidas alcohlicas por los combatientes. La organizacin benfica Combat Stress tambin ha alertado sobre el preocupante aumento del alcoholismo y exige que se tomen medidas urgentes al respecto.

No hay nada nuevo en la ya vieja vinculacin entre el alcohol y el combate. Sea porque la bebida ayuda a dominar el miedo y la tensin (lo que expresado en trminos de psicologa cientfica quiere decir que genera el necesario aislamiento alcohlico" frente a la dura realidad de la guerra), o sea, dicho de modo ms prosaico, porque bebiendo se soportan mejor las habituales y frustrantes horas de ocio y espera, propias de la actividad militar, lo cierto es que en todos los ejrcitos del mundo el alcoholismo puede llegar a ser un serio problema para la adecuada gestin y administracin del personal combatiente.

A un militar espaol, que como joven teniente haba participado en las operaciones militares de Espaa en Marruecos en los aos veinte del pasado siglo, le preguntaron qu nombre crea l que la Historia dara a aquella guerra, al estilo de "la guerra del opio" o "la guerra de Cuba", denominaciones entonces comunes en las conversaciones populares. Lo pens un momento y respondi con cierta socarronera: "La guerra del alcohol, blasfemias y alpargatas". Si los dos ltimos trminos de su personal apreciacin eran propios de nuestras tropas coloniales, reconocidamente malhabladas y peor equipadas para afrontar las duras condiciones de la guerra en el Rif, el primero se ve que es de aplicacin universal en el tiempo y en el espacio. Sin saberlo, estaba aadiendo un eslabn ms al uso del alcohol en las guerras que, como nos recuerda el historiador britnico John Keegan, ha sido "una prctica universal all donde hubiera disponibilidad de vino o licores", desde la falange griega del siglo VII a.C. hasta los marines del XXI.

Las especialidades psicolgicas aplicadas han progresado mucho desde que los hoplitas griegos brindaban a sus dioses con vino antes de empearse en la sangrienta batalla cuerpo a cuerpo, propia de la falange. Hoy prestan sus servicios con eficacia para ayudar a la recuperacin de los que han vivido de cerca el horror de la guerra, la lejana de la familia y la incertidumbre de la muerte que les acecha.

La guerra sigue siendo una experiencia capaz de agotar los recursos mentales de quienes se sumergen en ella. En ltimo trmino, sus efectos colaterales llegan a alcanzar a toda la humanidad, aunque a veces pasen desapercibidos. Nadie est libre de ellos: "Nada humano me es ajeno", nos dej escrito Publio Terencio en el siglo II a.C., aunque en el mundo en que nos ha tocado vivir, donde la solidaridad no es virtud muy apreciada, cuesta entender el sentido de esta expresin.

Fuente:http://www.javierortiz.net/voz/piris/las-otras-victimas-colaterales


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