Portada :: Cultura :: Tres aos de la muerte de Eva Forest: Eva vive
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2010

Eva Forest, in memoriam, in bellum

Nekane Jurado
Rebelin



No he de callar por ms que con el dedo,/ ya tocando la boca, ya la frente,/ silencio avises o amenaces miedo...

(Quevedo, recitado por Eva)

Dicen que hace tres aos que te fuiste, pero no es as, toda tu menuda y penetrante esencia sigue aqu. Tu pensamiento derramado en miles de folios sigue siendo luz, que no deslumbra cegando sino que alumbra marcando la senda.

Lo que puedo decir sobre ti no llega desde el recuerdo sino desde la presencia. Y en tu presencia callo, escucho, y comparto tus palabras1.

Palabras para los altos mandatarios espaoles que ante la ONU siguen negando la tortura y la existencia de presos polticos. Con la autoridad que me da haber pasado la misma experiencia, miro a las presas y presos polticos de hoy y al comparar con el pasado s que la situacin es bastante ms terrible. Estn pasando cosas muy graves que muchos no quieren ver, como no quisieron ver en sus momentos los horrores del GAL y se rean. Gentes dciles y acomodaticias que rehuyen la realidad y siguen, tan tranquilas. Me gustara llevar a mis lectores hacia las profundas celdas de estos mdulos tan especiales, construidos por la democracia, una infernal red de caminos desolados. Un interminable calvario plagado de torturas y de burlas, de jueces y forenses cmplices, de polticos que fingen ignorar y consienten, de agonas y muertes. Quisiera en fin llevarles, al borde del abismo donde tanta aberracin ocurre para que, espantados, se hicieran la pregunta Qu est ocurriendo aqu? Cmo es posible permitir tanta barbarie?

Palabras unidas siempre a la memoria histrica, no porque la desenterrase un juez estrella, sino porque siempre fuiste voz de los silenciados en la historia. La clera me crece como un tremendo gigante cuando veo el atropello. Tal vez eso tenga sus races en la infancia, en el recuerdo de nios ametrallados por negros aviones en un barrio de pescadores de la Barcelona roja (..) Me dijeron que les hablara un poco de m, pero mi vida est ligada a la historia de mi pueblo. Decirles, a estas alturas, que una maana fuimos golpeadas por llevar flores rojas al entierro del compaero Patino, obrero de la construccin, muerto a tiros por defender unos derechos pisoteados; o que nos golpearon cuando denunciamos las torturas de los mineros asturianos; o que nos persiguieron como a unos perros por las calles de Baeza el da que quisimos rendir homenaje a un poeta del pueblo llamado Machado; o que recibimos tremendas amenazas cuando informamos en la Universidad atropellos que a todos nos conciernen? (....) Siempre me he sentido solidaria con los condenados y explotados de la tierra aunque la determinacin de situarme de su parte, con todas las consecuencias, la tom despus de la muerte de un guerrillero en Bolibia

Palabras para los Camisas Rojas, para Irak, para Palestina, para Irlanda, para Euskal Herria...Falta ya de lenguaje para propagar los horrores a los que estoy asistiendo, cansada de publicar aburridsimos artculos que se repiten, sin saber que estructura dar al ensayo para que obligue a la reflexin, ni que formula impactante aplicar al cuento, y no siendo poeta, no hago ms que buscar brechas por las que deslizar la misma denuncia de siempre: que la tortura sigue, para silenciar y paralizar a los pueblos en marcha, y que lo que est ocurriendo en las crceles de la democracia es difcil de contar.

Palabras para pensadores domesticados, columnistas del eslogan, para los amantes de la alta velocidad, a los que siempre les falta el tiempo. Esa conversacin exige muchas horas porque hay muchos problemas que se me han quedado en el aire. Aunque todos giran en torno a la necesidad de conocer los problemas, de desentraarlos minuciosamente, de conocer para ser libres, en suma. De volver a investigar los problemas desde esa libertad que tanto cuesta ganar. De llegar ms a fondo an, de ser ms libre todava. Y as, paso a paso, ir liberndose y conocindose y adquiriendo el compromiso de ser un ser humano.

Palabras para el pueblo griego que combate. A todos nos une y nos hermana esa gran fuerza comn de soar juntos en un mundo mejor en el que el ser humano lo sea de verdad. Que, lo repito con insistencia, la solidaridad es algo muy grande que comunica fuerza, fuerza que nos permite hoy aqu, en este pequeo rincn mitad isla, mitad trinchera, sentir que realmente somos una familia como una estrella roja: un solo corazn y cinco puntas en lugares distintos mirando el infinito; un universo de posibilidades

Silencio para los pueblos del Estado espaol que an duermen su placida siesta.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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