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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2010

Cuatro sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos obligan al Estado espaol a perseguir los crmenes del franquismo
Estrasburgo enmienda la plana al Tribunal Supremo espaol

Nueva Tribuna


Hasta cuatro sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos avalan las tesis del juez Baltasar Garzn en los crmenes del franquismo. Toda una clara lnea jurisdiccional que arranca de Nremberg y obliga al Estado espaol a perseguir dichos crmenes.

Amn de muchas otras que no por su menor dimensin dejan de tener su importancia-, cuatro son las sentencias fundamentales del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que avalan al juez Baltasar Garzn en la causa de los crmenes del franquismo.

Se trata de las dos decisiones adoptadas en el caso Papon contra Francia (1998) y el caso Kolk Kislyiy contra Estonia (2006); adems de las sentencias en el caso Korbely contra Hungra (2008), y la ms reciente de todas, el caso Kononov contra Letonia (2009).

Todas ellas fundamentan la propuesta de ley de verdad, justicia y reparacin elaborada por Miguel ngel Rodrguez-Arias, profesor de Derecho Penal Internacional de la Universidad de Castilla-La Mancha, y sirven de base al auto del juez de la Audiencia Nacional para la investigacin de los crmenes de la Guerra Civil y la dictadura, asunto que le ha costado la suspensin de funciones dictada por el Poder Judicial.

Entre todas ellas, la que ha vuelto a copar la atencin meditica ha sido el caso Kononov, una sentencia del 26 de enero de 2009 que ha vuelto a ser ratificada por Estrasburgo tras la protesta ejercida por Rusia. Y retoma actualidad en el marco del proceso que se sigue contra Garzn; es ms, viene a avalar las tesis defendidas por el mismo. Estrasburgo enmienda as la plana al Tribunal Supremo en cuanto a la imprescriptibilidad de los crmenes contra la humanidad y la aplicacin de la Ley de Amnista de 1977.

La historia del derecho internacional en crmenes de lesa humanidad, crmenes de guerra, contra la paz y genocidio viene de largo. Algunos antecedentes se encuentran ya en la poca de los egipcios, pero no es hasta la Revolucin Francesa cuando esas formas primigenias empiezan a evolucionar hasta culminar en la Convencin de la Haya de 1898. En el caso Kononov, lo que hace Estrasburgo es desautorizar expresamente al Supremo que viene a decir que Nremberg no es aplicable para los crmenes del franquismo, explica Rodrguez-Arias.

En los procesos de Nremberg se fija que desde enero de 1933 los crmenes contra la humanidad son perseguibles. Nremberg significa el basta ya, el nunca ms de la comunidad internacional, llegndose incluso a enjuiciar a jerarcas nazis por conspiracin en hechos muy anteriores al inicio de la Segunda Guerra Mundial, en concreto del ao1923, cuando tras la refundacin del Partido Nazi (1921) dirigido por Hitler, encabez el fallido intento de golpe de Estado contra la Repblica de Weimar.

Dichos principios se elevan a rango de principios generales del derecho por resolucin de la ONU de 1948. Y es en 1950 cuando el Convenio Europeo de Derechos Humanos, en su artculo 7.2, establece que esos crmenes son enjuiciables y que Nremberg es vinculante.

Llegados a este punto es necesario precisar una cuestin. El artculo 7.1 de dicho Convenio dice que no hay delito sin ley previa, pero su punto 2 es el que marca la excepcin: "El presente artculo no impedir el juicio o la condena de una persona culpable de una accin o de una omisin que, en el momento de su comisin, constitua delito segn los principios generales del derecho reconocidos por las naciones civilizadas. La interpretacin es evidente, aunque el Supremo la ignore: ambos preceptos del mismo artculo (7) deben ser interpretados de manera concordante; es decir, no hay delito si no hay ley previa, bien, pero si el delito es contra la humanidad queda anulado el 7.1. Esto es precisamente lo que el Tribunal Supremo no toma en consideracin en el caso de Garzn, adems de decir que dichos crmenes (los del franquismo) ya estn amnistiados.

El Convenido Europeo de Derechos Humanos fue ratificado por Espaa el 10 de octubre de 1979 sin que el poder legislativo formulara reserva alguna sobre el 7.2. Entonces, cmo es posible que si el Parlamento no pusiera objecin alguna lo haga ahora el Supremo? se pregunta Rodrguez-Arias, para quien el Alto Tribunal se ha excedido en sus competencias.

Por todo ello, hace ya mucho tiempo (exactamente desde cuando Espaa ratific el Convenio) que la jurisprudencia internacional obliga al Estado espaol a investigar y perseguir los crmenes del franquismo. Y no slo no ha sido as, sino que adems se da la paradoja de que Garzn est acusado de prevaricador por su intento de enjuiciar dichos crmenes.

A esto hay que aadir lo que marca la propia Constitucin Espaola de 1978 respecto a que las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitucin reconoce se interpretarn de conformidad con la Declaracin Universal de Derechos Humanos y los Tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por Espaa (artculo 10.2); y que los Tratados internacionales vlidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en Espaa, formarn parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones solo podrn ser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios Tratados o de acuerdo con las normas generales del Derecho Internacional (artculo 96.1).

> PDF: Sentencia del caso Kononov

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/noticia/35153/ESPA%C3%91A/estrasburgo-enmienda-plana-supremo.html

rJV


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