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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2010

Emergen las nuevas potencias

Alberto Piris
Repblica.es


Uno de los hechos ms significativos de los ltimos das en lo que respecta al sistema internacional de los Estados, y que quiz haya pasado algo desapercibido en algunos de nuestros medios de comunicacin ante la avalancha de noticias nacionales que los ha inundado (medidas anticrisis, asuntos Garzn y Grtel, competiciones deportivas de distinto signo, etc.) ha sido la propuesta conjunta de los Gobiernos de Brasil y Turqua para abrir una nueva va que permita resolver la tensin creada en torno a las operaciones iranes de enriquecimiento de uranio.

No puede hoy caer en el vaco la voz de dos dirigentes polticos dotados de un notable carisma ante sus conciudadanos y con gran ascendiente internacional, como son el presidente brasileo Lula da Silva y el primer ministro turco Tayyip Erdogan. Ambos rigen los destinos de sendas potencias medias, que vienen reclamando, cada vez con ms fuerza, un lugar relevante en el sistema internacional, como sera, entre otras posibilidades, un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Mejor que seguir insistiendo en la va hasta ahora seguida para evitar que Irn llegue a poseer armas nucleares, que consiste en aumentar la intensidad de las sanciones aplicadas contra el Gobierno de Tehern -lo que no ha producido resultados significativos-, desde Brasilia y Ankara se propone un nuevo plan. ste se basara en que el uranio de baja concentracin obtenido en Irn sera enviado a Turqua, donde se enriquecera hasta la concentracin adecuada para usos civiles bajo los necesarios controles internacionales. En una reunin tripartita celebrada el pasado domingo en Tehern, se avanz por este camino, considerado ya como positivo por Sarkozy y por el Secretario General de la ONU.

Pero las alarmas saltaron enseguida en Washington, donde se pusieron en accin todos los recursos para acelerar el proceso de endurecimiento de las sanciones contra Irn, que ya estaba iniciado en el Consejo de Seguridad antes de la citada reunin tripartita. Es casi seguro que esta brusca reaccin de EEUU ante la propuesta turco-brasilea no se debe tanto al temor de que resulte ineficaz como al hecho de que, quiz por vez primera en la Historia ms reciente, dos pases con suficiente peso demogrfico, social, poltico y econmico dan unos pasos que les apartan de la lnea marcada por Washington. Esto llama an ms la atencin porque el plan de Lula y Erdogan parece estar incluido en la lnea poltica que inicialmente propuso Obama el pasado ao, la de recurrir a la diplomacia ms que a las sanciones para resolver la espinosa cuestin nuclear iran.

Lo que ocurre es que Obama se mueve ahora por un estrecho sendero: sin renunciar en teora a los elevados ideales que propuso en su campaa electoral y confirm en los primeros meses de su mandato, se ve obligado a mirar con recelo hacia la derecha del espectro poltico estadounidense, presta a reprochar al Presidente cualquier presumible desviacin de las viejas rutas imperiales que de modo ms o menos ostensible han sido seguidas por sus antecesores en la Casa Blanca. Ceder, sin ms, ante pases hasta ahora secundarios, como Brasil y Turqua, no est en las prcticas usuales de EEUU.

Un consejero de la presidencia brasilea ha destacado, con claridad, el sentido comn del plan proyectado: Hemos puesto diplomacia donde no la haba. Antes solo haba amenazas y con stas no siempre se consigue lo que se desea. Es la lgica aplastante de quienes no poseen la fuerza militar absoluta y saben que las soluciones polticas ms duraderas no son las que se alcanzan mediante la violencia. Erdogan ha contribuido tambin a aclarar con argumentos elementales un aspecto fundamental de este conflicto: Mientras las grandes potencias conserven sus armas nucleares qu credibilidad tienen para impedir que otros pases se hagan con ellas?.

Cualquier analista que conozca los antecedentes histricos y examine la situacin actual sabe que el statu quo nuclear internacional es profundamente injusto. Una organizacin esencial para mantener el equilibrio entre los pases, como es la ONU, que conserva en su estructura la jerarquizacin existente al concluir la 2 Guerra Mundial, no refleja el estado actual del mundo, entrado ya el siglo XXI. El uso de distintos criterios y dispares varas de medir, segn se apliquen a unos u otros pases, solo conducir a nuevas tensiones que podrn agravarse peligrosamente.

Muchos Estados de Oriente Prximo no se resignarn a que el nico pas con armas nucleares en esa zona siga siendo Israel, ante la pasiva aquiescencia de su poderoso aliado estadounidense. Turqua, entre los pases islmicos, y Brasil, entre los que son hoy conocidos como pases emergentes, no van a renunciar a ser odos y comprendidos en este asunto y en muchas otras cuestiones que afectan a importantes sectores de la humanidad. A la gran superpotencia americana y a las viejas potencias europeas -incluido el socio ruso- les corresponde prestar atencin a estas voces que hace solo medio siglo ni siquiera se articulaban. Un nuevo mundo se configura ante nuestros ojos y los esfuerzos por impedirlo no tendrn ms xito que los que hizo Espaa en siglo XVIII por conservar su imperio o la poderosa Inglaterra con el mismo objetivo en la segunda mitad del XX.

http://www.republica.es/2010/05/20/emergen-las-nuevas-potencias/



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