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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2010

El ruido en el cine y la TV

Germn Uribe
Rebelin


Sobre la afirmacin de que el sonido es ya un componente imprescindible de expresin cinematogrfica, no cabe discusin alguna. Inicialmente exista el apuro de aproximar el cine al mundo real. En 1896, poco antes del aparato mudo, Thomas Alva Edison registr el Kinetfono que armonizaba el mecanismo flmico con el fonogrfico.

La msica entonces era interpretada directamente frente a la pantalla. Individuos a quienes llamaban explicadores, narraban lo que iba sucediendo, por lo que a travs de tcnicas improvisadas se componan los ruidos de los elementos de la naturaleza y lo que fuere necesario para la comprensin del la pelcula muda. As le infundan fuerza al realismo que queran representar, lo que hizo que poco a poco el sonido fuera integrndose a esa unidad que es el cine, pero sin que ello le diera licencia para terminar subordinndolo como lo indican las tendencias actuales.

Debemos comenzar admitiendo que a cine no se va con el exclusivo propsito de ver una pelcula. Se va para, adems de verla, comprenderla. Cuando los productores, directores y sonidistas entiendan esto, probablemente se darn cuenta de que al final de cada funcin -y ojal se hiciera una encuesta seria al respecto- ni siquiera el 10% de los espectadores logr captar, en su totalidad, los parlamentos, el significado implcito en las imgenes, la msica, los hilos de la trama y el lenguaje en las caracterizaciones de los actores. Y aunque en las muy rentables empresas del celuloide se elude hablar de ello, ya va siendo hora de que los afectados cinfilos nos pronunciemos, denuncindolo.

Igual a como ocurre con casi todos los productos comerciales, los fabricantes de pelculas, con tal de privilegiar sus ganancias, lanzan al mercado unos productos en donde lo que menos importa es darle cumplimiento al recurrente eslogan que reza, cliente satisfecho trae ms clientes".

Su preocupacin mayor consiste en producir utilidades sin inquietarse por el acabado del producto. De ah que la abrumadora mayora de quienes asisten a las salas de cine o se pegan a su televisor, lo que observan en pelculas y telenovelas son slo las "buenas intenciones" para el logro de una anunciada entretencin, de un informe noticioso objetivo y comprensible, o de un mensaje publicitario ntido o una nota cultural inteligible. Buenas intenciones que resignadamente los consumidores aceptan no pudiendo hacer nada distinto a imaginarse a su manera aquello que no comprendieron.

Es decir, el espectador se ve abocado a concluir lo que confusamente, y a medias, le entregaron los realizadores.

En consecuencia, es urgente identificar e imputar a la principal de todas las insolvencias y desatinos del cine y la televisin de estos tiempos: los sonidistas. Cada da que pasa, con cada nueva produccin, este gremio -cuyo trabajo respetamos como quiera que obedece a una exigencia ya incorporada al cine haciendo parte de su propio lenguaje-, va subindole los decibeles a su frentico oficio. Irresponsabilidad sera el trmino ms apropiado para calificar esta nueva modalidad de musicalizacin. Quien quiera que se enfrente hoy en da a una pelcula o a una telenovela, se dar cuenta de lo difcil que es entender una historia que se narra en medio de los ms estridentes sonidos.

El abuso en la musicalizacin y dems sonidos que se han venido imponiendo y que hacen su curso generalizado y en peligroso crecimiento, est deteriorando lo que inicialmente se propuso mejorar. Los operadores de sonido, o sonidistas, o ingenieros de sonido, o ambientadores musicales, parecen haberse puesto de acuerdo para obstruir la apreciacin de los concurrentes a cualquier filme o a no importa cul programa televisivo, incluyendo entrevistas, noticieros y eventos deportivos.

Qu se pretende cuando, por ejemplo, en medio del desenlace de una historia en la que el hombre, con voz baja e intimista, decide contarle a su mujer su infidelidad y los detalles que lo condujeron a ello, arremeten con el estrpito de una pieza musical que va en aumento en la misma proporcin en que l declina su arrepentida voz? Qu buscan acallando las palabras? Cul es su funcin si no la de ambientar, acentuando con moderacin y equilibrio los recursos expresivos y narrativos que les entregan para ello?

Y est, adems, el hecho de que muchos de los sonidos ambientales son desesperantes. El ruido de un camin que atraviesa veloz la carretera de enfrente nos puede dejar sin saber aquel hombrecito qu le reclamaba a su mujer mientras le daba una soberana golpiza con su paraguas. Y qu decir del pito del barco o los ruidos del tren o la sirena de los autos de la polica: debimos resignarnos a simplemente imaginar lo que pudo haberle dicho ella mientras le descargaba una aplastante cachetada sobre sus prominentes mejillas. El helicptero nos arruin la trama: no supimos cunto lo amaba o porqu el enredo de aquella aparente extorsin.

en fin, en el cine y la TV, el ruido est matando al sonido. Ms temprano que tarde, los responsables tendrn que remediarlo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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