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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2010

Por una revolucin en el arte

Ivn Lira
Rebelin


Ningn sector tan renuente a una revolucin profunda de sus estructuras como el de las artes plsticas, ninguno ms aferrado a una aosa y vacua retrica en todo ajena al palpitar de los pueblos, ninguno ms necesitado de un nuevo lenguaje. Los cambios polticos, econmicos, militares y sociales que suceden a su alrededor no parecen importarle. El sector que reclama para s la construccin y el desciframiento del sentido, pretende permanecer ajeno e indiferente a la realidad y fiel a sus sacrosantos preceptos.

Apegado al discurso cultural hegemnico, que a partir de los aos ochenta reivindic e impuso la gratuidad de la obra de arte, concebida como el mero juego de un significante que se pone en escena ms all de su compromiso histrico, reclamando su derecho a la trivialidad, la nimiedad y la superficialidad. Junto con el neoliberalismo triunf la idea de un arte de la estulticia y la derrota correspondiente a la filosofa de la posmodernidad y su arsenal retrico. Que propaga el desencanto, la inexistencia de la historia y la desaparicin de la utopa. Condenando al individuo a la soledad, la frivolidad y el consumismo, y sepultando el arte con signos y enredndolo con mallas de significacin donde rebota cualquier esfuerzo por volver a significarlo para que tenga de nuevo algn sentido entre nosotros.

Es necesaria la creacin colectiva de un nuevo paradigma esttico que no acepte sumiso la filosofa de las megacorporaciones, las ideas del capitalismo global con sus consignas, sus modas y sus productos sino que forme parte del esfuerzo emancipatorio de la humanidad y proponga otras maneras de ver, hacer, sentir y pensar, que le arrebate al poder el monopolio del sentido. Si los idelogos del fatalismo pregonan el desaliento y la inmediatez, empemonos en la esperanza y el largo aliento. Si dicen que el arte tiene que ser ftil e idiotizante, usmoslo como arma de lucha por el poder simblico, creamos y creemos con sentido de trascendencia, de historia, de patria y de pueblo. Para decirlo con la jerga de los posmodernos, los artistas revolucionarios s tenemos un metarrelato de la realidad, un discurso global y totalizador, tenemos ilusiones, hroes, lderes, pasado y futuro.

Transcurrida una dcada de revolucin, an estas discusiones no se plantean en el escenario artstico venezolano, y tal vez nunca se discutan tomando en cuenta que en este pas nadie habla de artes plsticas, ni los artistas, ni los investigadores, ni los crticos, ni la gente de los centros de enseanza, ni la de los museos, absolutamente nadie. Y eso debe tener algn mrito en un pas donde todo el mundo opina, argumenta y polemiza sobre todos los temas imaginables. Que disciplina para guardar silencio!

Lo cierto es que la revolucin carece de un frente esttico y hay que construirlo, con la accin concertada de mltiples esfuerzos, en una ofensiva consciente, audaz y radical que busque horadar las estructuras, componentes y principios fundamentales del irracional sistema de dominacin imperante. Por un arte de la revolucin, por un arte de retaguardia, por un arte figurativo, anecdtico y panfletario.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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