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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2010

Las causas de fondo de las recurrentes crisis financieras globales

Henry C. K. Liu
New Deal 2.0


Graves crisis financieras globales se han venido sucediendo dcada tras dcada: el desplome de 1987, la crisis financiera asitica de 1997 y la crisis crediticia de 2007. Esa recurrente pauta ha sido generada por la total desregulacin financiera a escala planetaria. Pero las causas de fondo han sido la hegemona del dlar y el Consenso de Washington.

El caso de Grecia

Siguiendo un malhadado asesoramiento neoliberal y fundamentalista de mercado, Grecia abandon su moneda nacional, el dracma, a favor del euro en 2002. Este paso, crticamente cargado de consecuencias, permiti al Gobierno griego beneficiarse de la fortaleza del euro no derivada, huelga decirlo, de la fortaleza de la economa griega, sino de la fortaleza de las economas ms fuertes de la eurozona para contratar prstamos a tasas de inters ms bajas, respaldadas con el colateral de activos griegos denominados en euros. Con nuevo crdito disponible, Grecia se emborrach con el gasto financiado por la deuda, con proyectos de elevado perfil, como las Olimpadas de Atenas 2004, que dejaron a la nacin griega con una enorme deuda soberana no denominada en su moneda nacional. Estos emprstitos pblicos en tiempos de auge significaban una manifiesta distorsin de las polticas econmicas keynesianas de financiacin del dficit, consistentes en enfrentarse a las recesiones cclicas respaldndose en los excedentes acumulados en los ciclos de auge. Lo que hizo Grecia, al revs, fue acumular masivamente deuda mientras se hinchaba su burbuja econmica inducida por la deuda.

La trampa del euro


Al adoptar el euro, una moneda gestionada por la poltica monetaria del supranacional Banco Central Europeo (BCE), Grecia abdic voluntariamente de su soberana en materia de poltica monetaria nacional, y eso en la confianza, falsamente confortable, de que una poltica monetaria supranacional diseada para las economas ms robustas de la eurozona funcionara tambin para una Grecia endeudada hasta las cejas. Como Estado miembro de la eurozona, Grecia puede ingresar y tomar prestados euros sin verse afectada por tasas de cambio, pero no puede emitir euros aun a costa de inflacin. La incapacidad de emitir euros expone a Grecia al riesgo de quiebra de la deuda soberana en caso de dficit fiscal prolongado, y la deja sin las opciones abiertas a una solucin monetaria nacional independiente, como la devaluacin de la moneda nacional.

A despecho de la verborrea sobre el euro como incipiente alternativa al dlar como moneda de reserva, el euro no es en realidad sino otra moneda derivada del dlar. A pesar de que el PIB de la Unin Europea es mayor que el de los EEUU, el dlar sigue dominando los mercados financieros en todo el mundo como moneda de referencia a causa de la hegemona poltica del dlar, que exige la denominacin en dlares de todas las mercancas bsicas. El petrleo puede comprarse con euros, pero aprecios sujetos al valor de cambio del euro en relacin con el dlar. Ocurre, simplemente, que la Unin Europea, no posee el poder geopoltico que los EEUU vienen teniendo desde el final de la II Guerra Mundial.

La hegemona del dlar y el Consenso de Washington


El crecimiento econmico bajo la hegemona poltica del dlar exige que las naciones que participan en los mercados sigan las reglas del Consenso de Washington, un trmino acuado en 1990 por un economista del Institute of International Economics, John Williamson, para resumir la sincronizada ideologa de los economistas del establishment radicados en Washington, una ideologa que reverber a escala planetaria durante un cuarto de siglo como evangelio de las reformas econmicas indispensables para el crecimiento en una economa de mercado globalizada. Esa ideologa ha metido a buena parte del globo en crisis financieras recurrentes.

Inicialmente aplicado a Amrica Latina, y finalmente a todas las economas en vas de desarrollo, el Consenso de Washington ha terminado por ser sinnimo de la doctrina del neoliberalismo globalizado o fundamentalismo de mercado y a describir, en un angosto marco de limitaciones ideolgicas, un conjunto de prescripciones polticas universales fundadas en principios de libre mercado y disciplina monetaria. Promueve para todas las economas control macroeconmico, apertura comercial, medidas microeconmicas favorables al mercado, privatizacin y desregulacin en beneficio de una fe ideolgicamente dogmtica en la capacidad del mercado para resolver ms eficientemente cualquier problema socioeconmico. Con el oscurantismo dogmtico va tambin la resuelta negativa a admitir la obvia contradiccin entre la pretendida eficiencia terica del mercado y la emprica incapacidad para erradicar la pobreza o las crecientes desigualdades de ingresos y riqueza.

Vuelve la pugna entre el capital y los salarios

El crecimiento del capital financiero ha de lograrse a expensas del crecimiento del capital humano. El equilibrio monetario sin perturbaciones inflacionarias ha de lograrse manteniendo los salarios bajos a travs del desempleo estructural. Las bolsas de pobreza en la periferia se consideran en el precio necesario para la prosperidad del centro. Dogmas de ese jaez confieren al desempleo y a la pobreza, verdadera catstrofe econmica, una inmerecida aura de respetabilidad conceptual. La intervencin del Estado ha sido trada a colacin sobre todo para reducir el poder de los trabajadores en el mercado a favor del capital y favorecer mecanismos de mercado descaradamente predatorios.

El conjunto de reformas prescritas por el Consenso de Washington se compone de 10 directrices: 1) disciplina fiscal; 2) reorientacin del gasto pblico hacia reas que ofrezcan rendimientos econmicos elevados; 3) reformas fiscales para bajar los tipos marginales y ensanchar la base fiscal; 4) liberalizacin de los tipos de inters; 5) tasas de cambio competitivas; 6) liberalizacin del comercio; 7) liberalizacin de la inversin exterior directa (IED); 8) privatizacin; 9) desregulacin; y 10) afianzamiento de los derechos de propiedad privada.

Los Estados abdican de sus responsabilidades

Esas directrices vienen a sumarse por doquiera a una reduccin generalizada del papel central del Estado en la economa, de su primaria obligacin de proteger a los dbiles frente a los fuertes, de fuera y de dentro. El desempleo y la pobreza se ven entonces como fenmenos temporales, morralla transitoriamente cada en el proceso de seleccin natural de los mercados, efectos inevitables de una evolucin econmica que, a largo plazo, generar una economa ms robusta.

Los economistas neoliberales arguyen que el desempleo y la pobreza, plagas econmicas letales en el corto plazo, pueden traer consigo beneficios macroeconmicos en el plazo largo. Hay gente para todo: tambin algunos historiadores arguyen perversamente que la Peste Negra (1348) tuvo consecuencias beneficiosas a largo plazo para la sociedad europea.

La resultante escasez de fuerza de trabajo empuj, a corto plazo, al alza los salarios a mediados del siglo XIV, y el sbito incremento de la mortalidad trajo consigo una sobreabundancia de bienes, lo que hizo que se desplomaran los precios. Esas dos tendencias provocaron causalmente un incremento del nivel de vida de los supervivientes. Sin embargo, la escasez de mano de obra causada por la Peste Negra forz a los terratenientes a frenar el proceso de liberacin de los siervos y a extraer ms trabajo de ellos. En reaccin a eso, los campesinos se sirvieron en muchos frentes de su acrecido poder de mercado para exigir un tratamiento ms equitativo o para aligerar las cargas soportadas. Frustrados, los gremios se rebelaron en las ciudades y los campesinos se rebelaron en el campo. La Jacquerie francesa de 1358, la Revuelta Campesina en la Inglaterra de 1381, la Rebelin Catalana de 1395, as como muchas revueltas en Alemania, muestran hasta qu punto lleg la mortalidad a quebrantar las relaciones econmicas y sociales tradicionales.

El neoliberalismo ha generado en el ltimo cuarto de siglo una situacin que se traduce en violentas protestas polticas en todo el globo, siendo la forma ms extremista de las mismas el terrorismo. Pero al menos la plaga bubnica fue desencadenada por la naturaleza, no por una idea fija ideolgica humana. Y el neoliberalismo mantiene a los trabajadores en el desempleo, pero vivos, con ayudas de subsistencia, al tiempo que conserva una perpetua reserva de trabajo excedente para evitar que los salarios suban a causa de escasez de fuerza de trabajo, lo que monta tanto como eliminar hasta los crueles beneficios a largo plazo de la Peste Negra.

Encogimiento del Estado

El Consenso de Washington se ha venido caracterizando como un encogimiento del Estado (Informe anual de la las Naciones Unidas, 1998) y un nuevo imperialismo (M. Shahid Alam, Does Sovereignty Matter for Economic Growth?, 1999). Pero el dao real provocado por ese Consenso dista an mucho de reconocersecomnmente: en lo que realmente consiste es en un conjunto de prescripciones para generar Estados fracasados entre las economas en vas de desarrollo que participan en los mercados financieros globalizados. Incluso en las economas desarrolladas, el neoliberalismo genera un sndrome, tan peligroso como generalmente inadvertido, de Estado fallido. [1]

NOTA: [1] Vase mi artculo del 3 de febrero de 2005: World Order, Failed States and Terrorism, sealadamente la primera parte (de 10): The Failed State Cancer. El presente artculo resume un trabajo extenso publicado en Asia Times.

Henry C.K. Liu es un reconocido analista econmico y poltico que escribe regularmente en Asia Times. Es consejero del Roosevelt Institute norteamericano, y forma parte del equipo rector de la revista New Deal 2.0.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3342

rCR



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