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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2010

Entrevista a Adolfo Gilly, catedrtico de historia de la Universidad Auntoma Nacional de Mxico
Genealoga de las rebeliones

Sudestada


Qu caractersticas de la cultura campesina dieron fuerza al movimiento revolucionario encabezado por Zapata?

Durante las ltimas dcadas del siglo XIX y la primera del siglo XX, la expansin de las relaciones capitalistas sobre el territorio de la Repblica Mexicana condujo a una nueva oleada de despojo de las tierras de los pueblos indios en el centro y el sur, y de las tierras de los campesinos pobladores del norte. Este despojo fue amparado por el rgimen de Porfirio Daz y llevado a cabo por las haciendas azucareras en Morelos, ganaderas en el norte, cafetaleras en el sur y de diverso tipo a lo largo y lo ancho del territorio, a medida que se expandan la red ferroviaria, la circulacin monetaria, la moderna explotacin de los yacimientos minerales y el comercio exterior.

Como en toda la historia del capital, hasta hoy, el despojo y la apropiacin de los bienes comunes fue uno de los sustentos de esa expansin.

Los pueblos del estado de Morelos, al sur de la ciudad de Mxico, organizaron su guerra campesina, bajo la direccin de Emiliano Zapata, sobre la base de sus relaciones comunitarias trasmitidas por generaciones desde tiempo inmemorial.

Los campesinos del norte de Mxico, en especial en los estados de Chihuahua y Durango, la organizaron sobre sus tradiciones y formas de lucha para conquistar y defender sus tierras contra las etnias indgenas, antiguas pobladoras de esas mismas tierras del norte de Mxico y el oeste de Estados Unidos, y despus contra la expansin de las haciendas y el despojo de los pueblos. Por diversos modos y razones, la herencia cultural nortea fue de autonoma de los municipios, defensa armada y control por parte de los pueblos de los bienes de uso comn: bosques, praderas, ros, aguas, montaas.

Cuando a inicios del siglo XX la divisin y las disputas de poder dentro de la clase dominante presentaron la ocasin propicia, el renovado asalto de los dueos del capital contra esos bienes fue resistido y combatido por los pueblos del norte y del sur recurriendo a las formas de organizacin transmitidas durante generaciones por la historia de cada regin.

Ese entramado hereditario inclua el uso de las armas y del caballo. Los campesinos del sur encabezados por Emiliano Zapata y otros jefes locales, los del norte muy diferentes en costumbres y modos encabezados por Francisco Villa y los dirigentes de cada pueblo, crearon los dos mayores ejrcitos campesinos, dirigidos por campesinos, que haya conocido la historia del continente desde Alaska hasta la Tierra del Fuego.

A inicios de diciembre de 1914, en el punto culminante de la movilizacin y de la guerra campesina, esos ejrcitos la Divisin del Norte y el Ejrcito Libertador del Sur ocuparon la ciudad de Mxico, mientras el ala liberal-burguesa de la revolucin, encabezada por Venustiano Carranza, terrateniente y ex gobernador, se replegaba al puerto de Veracruz.

Esta es una de las mayores hazaas de los campesinos y los indios en el continente, comparable en tiempos y bajo formas muy diferentes a la toma insurreccional de La Paz, Bolivia, en abril de 1952; y a los dos tomas de La Paz en 2003 y 2005 por los pueblos indios del Altiplano y los pobladores y trabajadores de El Alto y de las minas.

Cul es el lugar del zapatismo agrario en el proceso revolucionario con respecto a otros movimientos?

El zapatismo fue el movimiento que, en su Plan de Ayala de fines de 1911 y en documentos posteriores, propuso los programas ms avanzados de reparto radical de tierras y organizacin comunal del gobierno de los pueblos y de la Repblica entera, un programa de contenido y dinmica anticapitalista; y entre 1912 y 1918 los puso en prctica y mantuvo su gobierno propio en la regin en lo que ha sido llamado la Comuna de Morelos.

La Divisin del Norte, con decenas de miles de hombres y mujeres bien armados, pertrechados y organizados, fue el ms poderoso ejrcito campesino organizado en Mxico y en Amrica Latina. Destroz en una serie de grandes batallas al Ejrcito Federal y fue decisivo en la conquista de la capital y en la victoria de la revolucin, aun cuando los gobiernos posteriores hayan sido encabezado por sus enemigos dentro de la misma revolucin, Venustiano Carranza y lvaro Obregn. Pero esta forma de masas en armas de esa revolucin, con dos grandes ejrcitos campesinos autnomos, fue decisiva para determinar el carcter democrtico-radical y agrarista de la Constitucin aprobada en febrero de 1917, sustento de las reformas radicales del cardenismo de los aos 30.

Cmo se entiende la forma discontinua en que se desarrolla la revolucin, y cmo influy esto en la conciencia de las masas?

La respuesta exigira un libro, y aun as... Todas las grandes revoluciones, desde la revolucin francesa de 1789 hasta la rusa de 1917 y las revoluciones coloniales que cubren el entero siglo XX, atraviesan vicisitudes tales porque una revolucin es un proceso turbulento y no un instante mgico en el tiempo.

La mejor explicacin que conozco de esas razones est en el prlogo de Len Trotsky a su Historia de la revolucin rusa , texto clsico sobre la dinmica interna de las revoluciones.

Qu elementos hicieron que una revolucin agraria alcance una dimensin anticapitalista?

La revolucin mexicana, si se le puede dar una definicin sin caer en esquemas, sera a mi juicio una revolucin campesina, agraria y democrtica-radical, con diversas fuerzas sociales en su composicin y con cambiantes alianzas, en sucesivos conflictos polticos y de clase durante el curso mismo de la revolucin.

Toda lucha radical de masas, armas en mano, contra el despojo, la explotacin, la humillacin y el desprecio, como fue la revolucin mexicana, tiene una dinmica interior anticapitalista, como la tiene hoy la lucha de los pueblos indgenas de Chiapas y la de su Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional. Pero esto no quiere decir necesariamente socialista, lo cual implica una propuesta y un programa especfico de reorganizacin de la entera vida social, como en Rusia en 1917 o en Cuba en 1959-1961.

No veo esto como un defecto o como una carencia, sino como un resultado de la experiencia alcanzada por cada pueblo en cada momento de esa historia en que, otra vez, se subleva contra los agravios y la injusticia acumulados. Las formas de la organizacin de esos pueblos insurgentes, en cada caso, son resultado de una acumulacin de sus experiencias, incluso programticas, y de su historia. Slo as se puede explicar la fantstica sucesin de huelgas generales y de organizacin sindical y de empresa en la historia de los trabajadores en la Argentina, mientras en Mxico esa historia est arraigada en rebeliones armadas, organizacin comunitaria de honda raz indgena, municipios autnomos, tradiciones anarquistas y movimientos nacionalistas y agrarios de masas.

Eso fue el cardenismo de los aos 30 del siglo pasado: unos veinte millones de hectreas fueron repartidas en propiedad ejidal comn, se nacionaliz el petrleo, se organizaron sindicatos de masas, se afirm el derecho laboral y el gobierno mexicano dio apoyo irrestricto, en armas y dinero, a la revolucin y a la Repblica Espaola. Nada de esto se borra de la memoria histrica trasmitida por generaciones en un pas determinado, como no se borran en Argentina o en Chile las hondas experiencias y tradiciones de organizacin sindical, de huelgas obreras y populares y de ocupaciones de fbricas.

Cada vez que un nuevo ascenso de movilizaciones y demandas abre camino a nuevas experiencias, este ascenso parte, en su organizacin, de lo vivido y creado por las generaciones anteriores, no de copiar lo que en otros pases se hizo. Algo similar sucedi, dicho sea al pasar, en la revolucin cubana, uno de cuyos antecedentes en los aos 30 fue el movimiento antiimperialista, socialista e insurreccional de Antonio Guiteras.

Paco Ignacio Taibo II ha escrito al respecto una reciente y magnfica biografa de Guiteras. Vale la pena leerla para remontarse a la genealoga cubana de Fidel Castro, del Movimiento 26 de Julio y del radicalismo de su revolucin, que no vino del comunismo sovitico sino de la historia de Cuba.

De qu manera considera que permaneci el ideario zapatista a lo largo del siglo XX?

El zapatismo qued como el programa, la actitud y el mito inspirador de cada lucha campesina e indgena hasta el Mxico de nuestros das. Incluso el PRI y el PRD, como partidos establecidos dentro del aparato estatal, lo invocan por oportunismo y conveniencia. Nadie les cree, ni sus votantes: si los votan es por otras razones polticas de cada momento.

No creo, en cambio, que el EZLN est haciendo lo que algunos llaman una apropiacin ideolgica. La rebelin indgena armada de enero de 1994 encabezada por el EZLN ha mostrado tener pleno derecho, por sus acciones, sus formas de organizacin y sus documentos programticos, a invocar la herencia y la tradicin del zapatismo de la revolucin de 1910-1920.

En cada pas, y an en cada regin, las revueltas, rebeliones y revoluciones tienen una genealoga propia. En la mayora de los pases de Amrica Latina esa genealoga tiene, entre sus varias ramas, tradiciones del anarquismo y del sindicalismo revolucionario de las ltimas dcadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX: Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Chile, Per, hasta llegar a Mxico y a Cuba. En el norte de Mxico influyeron a principios del siglo XX los sindicalistas de los IWW (Industrial Workers of the World) de Estados Unidos, a travs del Partido Liberal Mexicano de Ricardo Flores Magn. Los gobiernos nunca han podido sellar esa frontera en movimiento.

Por supuesto, una rebelin no es necesariamente una revolucin. Una rebelin es un hecho del pueblo, una revolucin es tambin un programa poltico. Pero no hay revolucin que no se origine en una rebelin o en una serie de ellas. La genealoga de las rebeliones no reside en las personas o las ideas de los dirigentes, por importante que sas sean, sino en la experiencia material de cada pueblo acumulada por generaciones sucesivas.

Los partidos de izquierda institucional o institucionalizados han querido siempre borrar estas genealogas rebeldes. Es imposible. Los trabajadores, en sus modos de ser, de hacer y de pensar la organizacin y la lucha, las han heredado, preservado y enriquecido, incluso todos aquellos que nunca oyeron o leyeron acerca de esos ancestros. Por caminos ms cotidianos se recibe ese saber.

La revolucin mexicana de independencia de 1810, encabezada por los curas Hidalgo y Morelos, fue una gran insurreccin agraria e indgena. La revolucin mexicana de 1910 tambin lo fue, con los contenidos y las formas organizativas de su poca. Todo movimiento revolucionario mexicano autntico y el EZLN es uno de ellos es heredero de esa doble genealoga.

Del mismo modo, la genealoga de las grandes huelgas generales de 1969 con ocupacin de fbricas en Argentina se remonta, entre otras, a la Semana Trgica y a la Patagonia rebelde; y la genealoga de los piqueteros y sus mtodos de lucha entre ellos la gran rebelin urbana de diciembre de 2001 viene de las formas de organizacin de sus padres y abuelos en el pas de los argentinos.

Genealoga no es repetir. Es recibir, enriquecer y renovar la herencia inmaterial que nos dejaron.

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Esta entrevista para la revista argentina Sudestada aparece en su nmero 88, Buenos Aires, 1 mayo 2010. Sudestada, segn el Larousse, es en Argentina un viento con lluvia persistente que viene del sudeste y generalmente provoca la crecida de los ros. Aparece ahora en SinPermiso electrnico con unas pequeas modificaciones de su autor.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3339

rCR



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